Antes de pagar por un bonsái hay una pregunta que decide si el árbol vivirá o no, y no es el precio: ¿dónde lo vas a tener? Si la respuesta es dentro de casa, tus opciones se reducen a un puñado de especies tropicales y subtropicales. Si es una terraza o un patio, se te abre todo el catálogo de especies mediterráneas, que además son mucho más fáciles. Casi todos los bonsáis que mueren en España mueren por haber puesto un olmo, un pino o un arce en un salón.

La segunda cosa que hay que mirar es el árbol concreto, no la foto del catálogo. Un bonsái no es un producto en serie: dos ejemplares de la misma especie y el mismo precio pueden ser un árbol trabajado durante años y un esqueje de tres temporadas plantado en una maceta plana. Abajo tienes qué mirar, en qué orden, y qué cambia cuando la compra es por internet.

Bonsái en su maceta

Interior o exterior: la decisión que manda

Un bonsái es un árbol normal cultivado en maceta con una técnica concreta. Eso significa que un árbol de clima templado necesita el invierno: necesita frío, necesita perder la hoja si es caduco y necesita el ciclo de las estaciones. Dentro de casa, a veintiún grados todo el año y con la luz que entra por una ventana, se debilita durante meses y acaba muriendo sin una causa aparente.

Para interior, las especies que funcionan de verdad son tropicales: Ficus retusa y Ficus microcarpa, que son las más tolerantes de todas y las más recomendables para empezar, la carmona (Carmona retusa), la serissa (Serissa foetida), más delicada y famosa por soltar la hoja en cuanto la mueves de sitio, y la schefflera. Aun así, ninguna es una planta de estantería: todas quieren la ventana más luminosa que tengas.

Para exterior, en la mayor parte de España van bien el olmo, el olivo, la sabina, el enebro, el almez, el granado, la cotoneaster o el piracanta. Son especies del clima de aquí y perdonan mucho más. Si tienes balcón y nunca has cuidado un bonsái, un olmo o una cotoneaster es una decisión mejor que un ficus de interior.

Qué mirar en el árbol antes de pagar

El orden es este, de lo que no se puede corregir a lo que sí.

  • El nebari, que es cómo salen las raíces del tronco a ras de sustrato. Lo bueno es que se repartan alrededor del tronco y se vean asentadas. Un tronco que sale del sustrato como un palo clavado no se arregla en años.
  • La conicidad del tronco: tiene que ser claramente más grueso abajo que arriba, y de forma progresiva. Un tronco cilíndrico delata un árbol joven metido en una maceta plana para venderlo como bonsái.
  • Los cortes y las cicatrices. Mira el tronco por detrás, que es donde se esconden los muñones de ramas cortadas sin sellar y las heridas que no han cerrado.
  • La ramificación: ramas que salen a distintas alturas y en distintas direcciones, no varias del mismo punto ni ramas cruzadas por delante del tronco.
  • La salud: hoja de color uniforme, sin amarilleos generalizados ni manchas, brotes nuevos en las puntas, y nada de algodones blancos ni puntitos en el envés.
  • El sustrato. Si al apretar está compacto, oscuro y húmedo, es tierra de vivero y ese árbol lleva tiempo mal cultivado. El sustrato de bonsái es granulado y se ve suelto.
  • El alambre. Si hay alambre clavado en la corteza dejando marca en espiral, ese árbol lleva tiempo sin que nadie lo revise.
Detalle del tronco y las ramas de un bonsái

Comprar por internet: qué cambia

No hay nada malo en comprar en línea, y de hecho es la única vía para muchas especies fuera de las grandes ciudades. Lo que cambia es que no puedes examinar el árbol, así que tienes que exigir que te lo enseñen.

Pide fotos del ejemplar concreto que te van a enviar, no de la ficha del producto, y de los cuatro lados. Un vendedor serio las manda sin discutir, porque sabe que cada árbol es distinto. Pregunta también la especie con su nombre científico, y desconfía de los anuncios que solo dicen "bonsái" o "mini bonsái de interior", sin más.

Mira la época de envío. Un caduco enviado en plena brotación de primavera o un árbol viajando dos días en un furgón en pleno agosto llegan tocados. El otoño y el final del invierno son mejores momentos. Y pregunta cómo lo embalan: el cepellón debe llegar sujeto, porque si el árbol se mueve dentro de la caja se rompen las raicillas nuevas.

Sobre tus derechos: en una compra a distancia rige el derecho de desistimiento de catorce días naturales que recoge el texto refundido de la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios (Real Decreto Legislativo 1/2007). Ten en cuenta que esa misma norma excluye del desistimiento los bienes que puedan deteriorarse o caducar con rapidez, y algunos vendedores aplican esa excepción a las plantas vivas. Léelo en las condiciones de la tienda antes de comprar, y si el árbol llega dañado o no es lo que se anunciaba, eso ya no es desistimiento, es falta de conformidad y el vendedor responde.

Las primeras semanas en casa

Bonsái colocado junto a una ventana

La regla es no hacer nada. Un árbol recién llegado viene de un cambio de temperatura, de luz y de humedad, y encima ha viajado. No lo trasplantes, no lo podes, no lo abones y no lo cambies de sitio cada dos días. Dale semanas para estabilizarse.

Lo único que sí hay que acertar desde el primer día es la ubicación y el riego. Ubicación: el sitio más luminoso posible, y si es de exterior, fuera, aunque haga frío. Riego: se comprueba con el dedo o con un palillo y se riega cuando la capa superficial empieza a secarse, nunca por calendario. En maceta de bonsái, que tiene muy poco sustrato, un olvido de tres días en verano puede matar el árbol, y en cambio el sustrato granulado no se encharca fácilmente.

El riego por inmersión, metiendo la maceta en un barreño hasta que dejan de salir burbujas, va muy bien para rehidratar un sustrato que se ha secado del todo, pero no es necesario como rutina diaria.

Lo que no te cuentan del precio

El árbol barato de centro comercial suele ser un ficus joven en sustrato de turba y con una maceta sin trabajar. No es una estafa, es material de inicio, y como tal está bien para aprender. Lo que no debes esperar es que se parezca dentro de dos años a la foto del catálogo.

Y cuenta con el gasto que viene después: sustrato granulado (akadama, kiryuzuna, pómice o picón), una tijera de bonsái decente, alambre de aluminio y, si tienes exterior, una mesa a media altura. Es bastante más barato que el árbol, pero no es cero.

En resumen

Compra según dónde lo vas a tener, no según la foto. Interior significa ficus, carmona, serissa o schefflera, y siempre junto a la ventana más luminosa; exterior significa olmo, olivo, enebro o granado, y es el camino fácil si tienes balcón. Elegir mal aquí no lo arregla ningún cuidado posterior.

En el árbol concreto mira lo que no se puede corregir: nebari, conicidad del tronco y cicatrices mal cerradas, y después la salud y el sustrato. Si compras por internet, exige fotos del ejemplar real, pregunta por la época y el embalaje, y revisa las condiciones de devolución antes de pagar. Cuando llegue, déjalo tranquilo unas semanas: el riego y la luz son lo único urgente.


Contenidos relacionados