En el matorral suculento del Cabo Oriental hay una formación vegetal que los sudafricanos llaman spekboomveld, y su especie dominante es el alimento base de los elefantes de la región: Portulacaria afra. Un elefante adulto puede consumir más de un centenar de kilos de ramas y hojas al día, y esta planta sale adelante con ese trato porque cada trozo que cae al suelo tiene posibilidades de enraizar. De ahí ha salido la segunda carrera del arbusto elefante, la de planta para restaurar terreno degradado.

Portulacaria afra adulta con porte arbustivo y ramas rojizas

Qué es y qué no es

Portulacaria afra (L.) Jacq. es un arbusto suculento de la familia Didiereaceae, tras haber pasado por Portulacaceae en clasificaciones anteriores. Alcanza de 2 a 5 metros en su medio, con tronco grueso y corteza gris, ramas de color rojizo brillante y hojitas redondeadas, opuestas, de 1 a 2 centímetros, de un verde claro un poco traslúcido. Su área natural abarca el este de Sudáfrica, Suazilandia y Mozambique.

Y aquí conviene deshacer la confusión más extendida en jardinería: no es un árbol de jade. La Crassula ovata, el jade verdadero, es una crasulácea, tiene hojas mucho más grandes y gruesas, alternas, con el tallo verde y no rojizo, y flores blancas o rosadas en estrella durante el invierno. Portulacaria tiene hojas pequeñas, opuestas, ramas rojas y flores rosadas diminutas en racimos. No son parientes ni pertenecen al mismo orden; se parecen porque han resuelto el mismo problema. La forma más rápida de distinguirlas es mirar la disposición de las hojas: opuestas en la portulacaria, alternas en la crásula.

CAM facultativo: una planta que cambia de metabolismo

Las plantas suculentas suelen fijar el carbono por la vía CAM: abren los estomas de noche, cuando el aire está fresco y húmedo, capturan el CO₂ y lo almacenan como ácido málico para procesarlo de día con los estomas cerrados. Se pierde muchísima menos agua, a costa de crecer despacio. Las plantas normales usan la vía C₃: estomas abiertos de día, más crecimiento, más gasto.

Portulacaria afra hace algo bastante infrecuente: puede usar las dos y cambiar según le convenga. Con agua disponible funciona como una C₃ y crece a buen ritmo; cuando llega la sequía pasa a CAM y reduce drásticamente la transpiración, y vuelve a C₃ cuando llueve. Ese CAM facultativo explica dos cosas prácticas: por qué es una suculenta de crecimiento rápido para lo que se espera del grupo, y por qué tolera regímenes de riego tan distintos sin quejarse. También explica su capacidad de fijar carbono en cantidades apreciables mientras las condiciones acompañan.

Restauración del Karoo: lo que se hizo y lo que está discutido

Grandes extensiones de spekboomveld del Cabo Oriental se degradaron durante el siglo XX por sobrepastoreo de ganado caprino, que a diferencia del elefante arranca la planta de raíz. El resultado fue suelo desnudo, erosión y pérdida de materia orgánica. Desde los años noventa se han impulsado programas de restauración basados en plantar esquejes de Portulacaria afra directamente en el terreno: se cortan ramas de 30 a 50 centímetros, se clavan en el suelo sin hormonas ni riego, y una proporción notable arraiga. Es barato, mecanizable y no requiere vivero.

La parte que exige honestidad son las cifras. Circulan estimaciones muy llamativas sobre las toneladas de CO₂ que un spekboom secuestra por hectárea y año, procedentes de trabajos iniciales sobre parcelas intactas, y esas cifras se han popularizado sin matiz. Los estudios posteriores rebajan bastante el rendimiento en terreno restaurado: la supervivencia de los esquejes es muy variable según lluvia, orientación y protección frente al ganado, y va de porcentajes altos a fracasos casi totales; y el carbono acumulado tarda décadas en aproximarse al de un matorral maduro. La conclusión razonable es que la restauración con Portulacaria funciona y aporta beneficios reales de suelo, biodiversidad y carbono, pero no en las magnitudes ni con la rapidez que sugieren las versiones divulgativas más entusiastas.

Cultivo en España

Detalle de las hojas opuestas y redondeadas de Portulacaria afra

Ubicación. Sol directo o media sombra luminosa. En el litoral mediterráneo y en el sur vive perfectamente en jardín; con sombra escasa se estira y pierde compacidad, y con sol pleno las hojas adquieren un tono más claro y los tallos enrojecen más.

Rusticidad. Es su límite real. Tolera hasta unos 0 °C en seco, pero cualquier helada quema las puntas y una helada moderada mata la planta. Cultivable en jardín en Canarias, la costa andaluza, Levante, Baleares y los enclaves más suaves del litoral catalán; en el resto de España, en maceta que se entra en invierno a un sitio luminoso y por encima de 5 °C.

Riego. Cuando el sustrato esté seco. En verano, en maceta al exterior, puede caer cada cinco o siete días; en invierno, con la planta parada y fresca, cada tres o cuatro semanas. Es tolerante y perdona el olvido, pero no el encharcamiento: el exceso continuado provoca caída masiva de hojas y ablandamiento del tallo.

Sustrato y abonado. Sustrato para cactus con un tercio de arena gruesa o pómice; en jardín, cualquier suelo que drene, incluso pobre y pedregoso. Abono equilibrado a media dosis una vez al mes en primavera y verano, y nada el resto del año.

Poda. Admite poda dura y rebrota con facilidad desde madera vieja, lo que la hace útil para setos bajos, borduras y formas recortadas. El mejor momento es la primavera, y los recortes son directamente material de multiplicación.

Multiplicación. Por esqueje, y es de lo más agradecido que existe: se corta un trozo de tallo semileñoso de 10 a 20 centímetros, se le quitan las hojas de la mitad inferior, se deja secar la herida dos o tres días y se planta en sustrato ligeramente húmedo. Enraíza en dos o tres semanas en primavera. Ni siquiera hace falta hormona.

Problemas. Pocos. Cochinilla algodonosa en las axilas, pulgón en los brotes tiernos de primavera y, en interior mal ventilado, arañas rojas. La caída repentina de hojas es casi siempre un cambio brusco de riego, de luz o de temperatura, y se recupera sola.

Variedades y uso en bonsái

Además del tipo, se cultivan la variegada 'Variegata', con hojas marginadas de crema y porte más lento, la 'Aurea', de hojas amarillentas y muy compactas, la postrada 'Prostrata', que cae en cascada y va bien en jardineras y muros, y la de hoja muy pequeña 'Minima'.

El uso en bonsái es donde la planta más se ha popularizado fuera de Sudáfrica, y con razón: el tronco engrosa deprisa, la corteza toma aspecto añejo en pocos años, la hoja se reduce con la poda y la especie soporta defoliaciones y alambrados sin dramatismos. Los estilos que mejor le sientan son los de tronco grueso y copa amplia, que remiten a su porte natural. Como toda suculenta, no se alambra muy apretado, porque el tallo engorda rápido y la marca queda.

Si busca crasas de porte arbustivo para clima suave, en la sección de suculentas poco corrientes hay ejemplos de estrategias muy distintas para el mismo problema del agua.

En resumen

Portulacaria afra es un arbusto suculento sudafricano de la familia Didiereaceae, forraje principal del elefante africano y protagonista de programas de restauración del Karoo degradado gracias a que arraiga de estaca clavada directamente en el suelo; su capacidad de fijar carbono es real, aunque las cifras más divulgadas están discutidas. Su rasgo fisiológico distintivo es el CAM facultativo, que le permite alternar metabolismos según el agua disponible. En cultivo es fácil, rápida, tolerante a la poda y excelente para bonsái, con el límite de que no soporta heladas. Y no es pariente del árbol de jade: se distinguen por las hojas opuestas y las ramas rojizas.


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