En el expositor de suculentas de cualquier vivero conviven plantas que no tienen nada que ver entre sí. Estas seis son un buen ejemplo: se venden juntas, en macetas iguales, con la misma etiqueta genérica de "planta crasa, poco riego", y sin embargo una de ellas viene de un acantilado seco de Madagascar, otra de un bosque húmedo boliviano y otra es un híbrido de laboratorio entre dos géneros distintos. Regarlas igual significa perder por lo menos dos.

La clave está en de dónde viene cada una. Las que crecen en zonas áridas con sol pleno quieren luz directa y sequía entre riegos. Las rosetas de montaña mexicana quieren luz fuerte pero agua que no toque las hojas. Y las de selva, que en este grupo hay una, quieren sombra, humedad y riego regular, exactamente lo contrario de lo que dice la etiqueta. Vamos con cada una.
Corona de Cristo (Euphorbia milii)

Una euforbia de Madagascar, no un cactus, con tallos leñosos cubiertos de espinas largas y unas brácteas de color intenso que hacen de flor durante casi todo el año. De todas las de esta lista es la que más agua quiere: en plena luz y calor se riega con regularidad, y si pasa demasiada sed tira hojas y flores.
Lo que hay que saber sí o sí es que al cortarla suelta un látex blanco muy irritante para la piel y los ojos, y tóxico si se ingiere. Guantes al podar, lavarse después y nada de tenerla a la altura de un niño o de un animal, porque además pincha de verdad. Si el látex alcanza un ojo, agua abundante y al médico.
Echeveria

Rosetas de hojas carnosas, mexicanas en su mayoría, de montaña y de sitios con sol fuerte. La idea extendida de que no soportan el sol directo viene de verlas quemarse detrás de un cristal en verano, que es otra cosa: el vidrio concentra el calor y no hay aire que refresque. Al aire libre y aclimatadas poco a poco, casi todas aguantan sol de mañana sin problema.
Su punto débil es el agua en el centro de la roseta, donde se queda estancada y pudre el cogollo. Se riega a la tierra, nunca por encima, y se deja secar el cepellón por completo entre riegos. En maceta de barro y con sustrato mineral el margen de error es mucho mayor.
La euforbia candelabro que se etiqueta como "Euphorbia eritrea"

Esta es la columna verde de sección cuadrangular, con costillas espinosas, que todo el mundo llama cactus y que no lo es. La etiqueta suele decir "Euphorbia eritrea", un nombre que no está aceptado y que en el comercio se aplica a varias euforbias columnares africanas y arábigas, sobre todo del entorno de Euphorbia ammak y Euphorbia ingens. Con la planta delante y sin flor, no se puede afinar más, así que lo honesto es tratarla como lo que es: una euforbia columnar.
Se distingue de un cactus mirando de dónde salen las espinas. En un cactus salen de una areola, un cojinete con pelillos; en estas euforbias salen en pares directamente del borde de la costilla. Quiere el sitio más soleado de la casa, riego regular en primavera y verano y sustrato casi seco todo el invierno. Y crece: en unos años puede pasar de ser una planta de mesa a no caber en la estantería. Su látex es igual de irritante que el de la corona de Cristo.
Graptopetalum bellum, la antigua Tacitus bellus

Una roseta aplanada, casi plana contra el suelo, de hojas triangulares grises. Se describió como Tacitus bellus y hoy se incluye en Graptopetalum. Viene de la Sierra Madre Occidental, en el norte de México, donde crece entre rocas y con buen drenaje. Da unas flores estrelladas de un rosa fuerte desproporcionado para el tamaño de la planta, y esa es su gracia.
Es lenta y bastante quisquillosa con el riego. Se pudre por el cuello con facilidad, así que sustrato muy mineral, top dressing de grava para que la base de las hojas no toque tierra húmeda y riegos espaciados. En invierno, con poca luz y frío, prácticamente seca. Si la ves estirarse y perder la forma plana, le falta luz.
Lepismium bolivianum, un cactus de selva

Aquí está la trampa de la estantería. Lepismium es un género de cactus epífitos sudamericanos, parientes cercanos de los rhipsalis y del cactus de Navidad. Crecen colgando de las ramas de los árboles en bosques húmedos, con sombra por encima y raíces en un puñado de materia orgánica entre la corteza.
Cuidarlo como a un cactus de desierto lo mata. Quiere sombra luminosa o media sombra, nunca sol directo fuerte, sustrato ligero con corteza y algo de materia orgánica, y riego regular mientras crece, sin llegar a encharcar. En una terraza mediterránea funciona muy bien colgado bajo un toldo o entre plantas más altas. Si los tallos se ponen amarillentos y rojizos, es exceso de sol, no falta de agua.
×Gasteraloe, un híbrido entre dos géneros

La equis del nombre no es un adorno: indica un híbrido entre dos géneros, en este caso Gasteria y Aloe. De ahí sale una planta de hojas gruesas, puntiagudas y moteadas, muchas veces en espiral, que reúne lo bueno de sus dos padres. Los nombres comerciales que verás en la etiqueta son cultivares, no especies.
Es la más tolerante del grupo a la sombra, porque las gasterias crecen en la naturaleza bajo arbustos y no a pleno sol. Con luz clara indirecta va perfecta, y en verano fuera de casa quiere sombra: a pleno sol se le queman las hojas y se le ponen pardas. Riego cuando el sustrato esté seco. Al ser en parte un aloe, cuenta como tóxica para perros y gatos.
Tres riegos distintos en la misma estantería
| Planta | Luz | Riego en crecimiento | Invierno |
|---|---|---|---|
| Corona de Cristo | Sol directo | Regular | Reducido, no seco del todo |
| Echeveria | Sol, aclimatada | Al secarse el cepellón, nunca encima | Muy escaso |
| Euforbia columnar | Sol directo | Regular | Casi seco |
| Graptopetalum bellum | Luz muy fuerte | Espaciado | Seco |
| Lepismium | Sombra luminosa | Regular, sustrato aireado | Reducido, sin secar del todo |
| ×Gasteraloe | Luz clara indirecta | Al secarse el cepellón | Escaso |
Vista así la tabla, se entiende el problema de comprarlas juntas y ponerlas en la misma bandeja junto a la ventana: la euforbia columnar y el graptopetalum quieren el punto más soleado, el lepismium se quema ahí, y el gasteraloe se estira si lo dejas en el rincón oscuro donde el lepismium está cómodo.
En resumen
Las seis son fáciles por separado y ninguna necesita invernadero, pero no forman un grupo homogéneo. Antes de decidir dónde poner cada una, mira su origen: desierto o matorral seco significa sol y sequía; montaña mexicana significa luz fuerte y agua a la tierra; selva significa sombra y humedad.
Y con las dos euforbias, la corona de Cristo y la columnar, guantes siempre que las cortes. Ese látex blanco es lo que las distingue de un cactus a simple vista y es también la razón para tenerlas lejos del sofá donde juega un niño o duerme un gato.