Las plantas de interior que aguantan el abandono son casi siempre las mismas: potos, espatifilo, dieffenbachia, filodendro, zamioculcas, dracaena. El problema es que ese grupo, el de las plantas duras de toda la vida, coincide en buena parte con el de las plantas tóxicas para perros y gatos. Si vives con un animal que mordisquea, la lista de plantas resistentes se reduce bastante, y conviene saber cuál es antes de comprar.

Aquí tienes las dos listas separadas: primero las especies resistentes que no figuran como tóxicas en las referencias veterinarias, y después las resistentes que sí lo son, con qué les pasa exactamente. Tóxica no significa mortal: la mayoría de estas plantas contienen cristales de oxalato cálcico, que provocan dolor, babeo e hinchazón en la boca, suficiente para que el animal escupa el bocado. Pero hay excepciones más serias, y están señaladas.
Resistentes y no tóxicas para perros y gatos
Planta araña o cinta (Chlorophytum comosum). Es probablemente la planta de interior más difícil de matar que no es tóxica. Emite estolones largos con plantitas colgando en la punta, que se cortan y se enraízan en agua o en tierra sin más. Quiere luz clara y riego semanal en crecimiento. A muchos gatos les atrae morderla y no les pasa nada, aunque si se hartan pueden vomitar.

Calatheas y marantas. Las llamadas plantas de la oración, por el movimiento de las hojas al anochecer. No son tóxicas, pero tampoco son de las duras: piden humedad ambiental, sustrato siempre ligeramente húmedo, nada de sol directo y agua sin exceso de cal. En un piso muy seco se les secan los bordes. Son las más bonitas de este grupo y las más exigentes.

Orquídea mariposa (Phalaenopsis). La orquídea del supermercado, y no es tóxica. Es epífita: sus raíces verdes hacen fotosíntesis y necesitan aire, por eso va en corteza y en maceta transparente, no en tierra. Luz clara sin sol directo y riego por remojo cuando las raíces pasan de verdes a plateadas. Es mucho más tolerante de lo que sugiere su fama.

Planta del dinero china (Pilea peperomioides). Hojas redondas sobre peciolos largos, de Yunnan. No es tóxica y se reproduce sola: echa brotes desde la base que se separan con un corte limpio. Luz clara indirecta, riego cuando la capa superior del sustrato esté seca. Si le da sol directo fuerte se le manchan las hojas.

Cactus de Navidad (Schlumbergera). No es tóxico y es de los pocos cactus que se puede tener con gatos sin sustos. Ahora bien, es un cactus epífito de la selva atlántica brasileña, no de desierto: quiere sombra luminosa, sustrato con materia orgánica y riego regular en crecimiento. Tratarlo como a un cactus de arena es el error que se lleva por delante a la mayoría.

Bromelias (Guzmania, Vriesea, Aechmea). No tóxicas. La roseta forma una copa central que en la naturaleza retiene agua de lluvia, y así es como se riegan, llenando esa copa y renovando el agua para que no se pudra. Cada roseta florece una sola vez y después muere lentamente, dejando hijuelos en la base que la sustituyen. No es que la hayas matado, es su ciclo.

Claveles del aire (Tillandsia). Tampoco son tóxicos. Y aunque se venden en el expositor de las crasas, no son suculentas: son bromeliáceas epífitas cubiertas de tricomas, unas escamas microscópicas con las que absorben agua y nutrientes del aire y de la lluvia. Viven sin sustrato y se mantienen con remojos y buena ventilación después, porque si se quedan mojadas en el centro se pudren.

Pata de elefante (Beaucarnea recurvata). No tóxica. Mexicana, de crecimiento lento, con una base ensanchada que almacena agua y una melena de hojas finas y curvadas. Quiere el sitio más soleado de la casa y muy poca agua: se pierde casi siempre por riego excesivo en invierno, no por sequía.

Resistentes, pero tóxicas
Potos (Epipremnum aureum). La trepadora indestructible, capaz de vivir en un pasillo oscuro y de rebrotar después de meses sin agua. Contiene oxalatos de calcio: al masticarla irrita la boca y la garganta. Es de las más habituales en consulta veterinaria por accidente doméstico, justamente porque está en todas las casas y cuelga al alcance.

Filodendros. Mismo mecanismo y misma familia que el potos, las aráceas. Toleran rincones oscuros y riego escaso. Van mejor secos que encharcados.

Difenbaquia (Dieffenbachia). La más agresiva del grupo de los oxalatos, hasta el punto de que su nombre popular en inglés alude a que deja mudo al que la muerde, por la inflamación. Con niños pequeños o animales, mejor no tenerla. Quiere luz filtrada y se estropea con sol directo.

Espatifilo o lirio de la paz (Spathiphyllum). Aguanta poca luz y riego irregular, y avisa cuando tiene sed dejando caer las hojas de golpe. También lleva oxalatos.

Aglaonema. Tolera la sombra mejor que casi cualquier otra planta de hoja, y hay cultivares con rosa, rojo, plata y crema. Tóxica, misma familia y mismo motivo.

Dracenas, incluida la lengua de suegra. Aquí hay que aclarar algo: desde 2017 el género Sansevieria está incluido en Dracaena, así que la lengua de suegra es Dracaena trifasciata, aunque se siga vendiendo como sansevieria. Todas las dracenas contienen saponinas y son tóxicas para perros y gatos, con vómitos y, en gatos, pupilas dilatadas. Son plantas durísimas que aguantan sombra y sequía.


Planta ZZ (Zamioculcas zamiifolia). De África oriental, con rizomas gruesos bajo tierra que le permiten pasar largas temporadas sin agua y en penumbra. Es probablemente la más tolerante de todas. También lleva oxalatos y su savia irrita la piel.

Ficus de goma (Ficus elastica). El látex blanco que suelta al cortar una hoja irrita la piel y la boca. Aguanta luz directa suave y riego cuando el sustrato se seca. Detesta los cambios de sitio y responde tirando hojas.

Hiedra común (Hedera helix). Tóxica por las saponinas de hoja y fruto, y además provoca dermatitis de contacto en personas sensibles al podarla. En interior quiere fresco y luz; con calefacción alta se llena de araña roja.

Esparraguera de interior (Asparagus). No es un helecho, aunque lo parezca, sino una asparagácea emparentada con el espárrago de huerta. Los frutos rojos son tóxicos y el contacto repetido con los tallos irrita la piel. Tolera sombra y sequía mejor que un helecho de verdad.

Las crasas de interior entran casi todas en el segundo grupo
Si has llegado buscando alternativas suculentas, mala noticia: la mayoría de las que se venden como plantas de interior fáciles son tóxicas. El Aloe vera lo es para perros y gatos, por las antraquinonas del acíbar, la capa amarilla que hay justo bajo la piel de la hoja. El árbol de jade (Crassula ovata) también, y provoca vómitos y descoordinación. Los kalanchoes contienen bufadienólidos, glucósidos cardiotónicos que afectan al corazón, y son los más peligrosos de este grupo. Y la corona de Cristo (Euphorbia milii) suma a eso un látex blanco muy irritante para piel y ojos.


Con las euforbias, guantes al podar y lavarse después. Si el látex llega a un ojo, agua abundante y al médico, sin remedios caseros. Y si tu perro o tu gato se ha comido un trozo de kalanchoe, al veterinario, que este caso no es solo una irritación de boca.

Lo de que purifican el aire
Está en todas las fichas de venta y conviene rebajarlo. El estudio del que viene esa idea se hizo en cámaras selladas de laboratorio, midiendo cómo desaparecían compuestos volátiles en un volumen pequeño y sin renovación de aire. Al trasladar esos resultados a una habitación real, con su ventilación normal, el efecto de unas cuantas macetas resulta insignificante frente al de abrir la ventana diez minutos. Ten plantas porque te gustan y porque el sitio mejora con ellas, no como sistema de filtración.
En resumen
Si en tu casa hay un gato que mordisquea o un perro joven, la selección honesta es corta: planta araña, calathea, orquídea mariposa, pilea, cactus de Navidad, bromelias, claveles del aire y pata de elefante. Con esas ocho tienes hoja, flor, porte colgante y porte de árbol pequeño, y ninguna te va a llevar al veterinario.
Si no hay animales por casa, el grupo de los oxalatos es el más resistente que existe y no tiene rival en rincones oscuros: potos, filodendro, aglaonema, espatifilo, dracena y zamioculcas viven casi solos. Aun así, ponlos fuera del alcance de niños pequeños, y usa guantes cuando podes un ficus o una euforbia.