Un rincón del jardín al que no llega el sol no es un rincón perdido, pero antes de elegir planta hay que saber dos cosas: qué tipo de sombra tienes y cómo es tu suelo. En España eso importa más que la lista de especies, porque la mitad de los arbustos de sombra que aparecen en las guías (camelias, rododendros, azaleas, pieris) solo funcionan en suelo ácido, y en gran parte del país el suelo es calizo. Plantarlos ahí no da un arbusto delicado, da un arbusto amarillo y muerto en dos temporadas.
La otra distinción es entre sombra fresca y sombra seca. La sombra de la cornisa cantábrica, con lluvia repartida todo el año, admite plantas que en la sombra seca bajo una encina o un pino, donde las raíces del árbol se beben el agua antes de que llegue nadie, se rinden enseguida. Lo que sigue son doce arbustos que funcionan de verdad, separados por esos dos escenarios.
Antes de elegir: qué sombra tienes
- Sombra de edificio o de muro al norte. No hay sol directo pero sí mucha luz de cielo abierto. Es la mejor sombra que existe y admite casi todo lo de esta lista.
- Sombra seca bajo árboles perennes. Pinos, encinas, cipreses. Poca luz y, sobre todo, competencia brutal de raíces. Aquí solo entran los duros.
- Sombra de árbol de hoja caduca. Sombreada en verano y soleada de noviembre a abril, que es cuando florecen muchos arbustos de invierno. Muy agradecida.
- Sombra fresca y húmeda. Norte peninsular, valles, zonas de umbría. Es donde las acidófilas dan lo mejor de sí.
Para sombra fresca y suelo ácido
Camelia, Camellia japonica. El arbusto de flor por excelencia del noroeste español. Hoja perenne, brillante, y floración de invierno a primavera en todos los tonos de blanco, rosa y rojo. Pide suelo ácido, fresco y con materia orgánica. Un detalle que decide la floración: no la plantes donde le dé el sol de primera hora de la mañana, porque si ha helado de noche, el deshielo rápido sobre los pétalos los estropea y los pone marrones.
Rododendros y azaleas, género Rhododendron. Son el mismo género, las azaleas son un grupo dentro de él. Suelo ácido, fresco, nunca encharcado y nunca seco del todo, y sombra parcial, porque a pleno sol se queman. Aviso importante: contienen grayanotoxinas y son tóxicos para personas y animales, hojas incluidas.
Pieris japonica. Perenne, de crecimiento lento, con racimos colgantes de flores blancas o rosadas y, lo mejor, un brote nuevo de color rojo intenso en primavera. Mismas exigencias que las anteriores: ácido, fresco y abrigado del viento frío. También es tóxico en todas sus partes.
Hortensia, Hydrangea macrophylla. El clásico de la sombra del norte. Aquí el color no es cosa de la variedad sino del suelo: en suelo ácido, con aluminio disponible, las flores salen azules; en suelo neutro o calizo, rosas. Si tu agua del grifo es muy dura, riégala con agua de lluvia. Necesita humedad constante, así que en el interior seco no es planta de exterior sin riego. Es tóxica para perros y gatos.
Clethra alnifolia. Caducifolio, de tamaño medio, con espigas de flores blancas o rosadas muy perfumadas en pleno verano, cuando casi nada florece a la sombra, y follaje amarillo dorado en otoño. Quiere suelo ácido y húmedo, incluso algo encharcadizo, lo que la hace útil en esas zonas bajas del jardín donde no prospera nada más.
Para sombra seca mediterránea
Durillo, Viburnum tinus. Si solo puedes plantar uno, planta este. Es un arbusto nativo del Mediterráneo, perenne, denso, que florece en pleno invierno con corimbos blancos y luego da frutos de un azul metálico. Aguanta sombra, sequía una vez establecido y suelo calizo sin pestañear, y sirve igual como seto o como ejemplar aislado.
Laurel, Laurus nobilis. Perenne, aromático, de hoja de cocina, y tolera muy bien la media sombra y la poda. Tiende a echar brotes de raíz y formar mata, cosa que puedes aprovechar para un seto o controlar con la azada. En suelo calizo va perfectamente.
Rusco, Ruscus aculeatus. Autóctono, es el arbusto del sotobosque de encinar y quejigal, y vive en sombra profunda y seca donde casi nada más aguanta. Lo que parecen hojas rígidas y punzantes son en realidad tallos aplanados, y las bayas rojas salen directamente sobre ellos. Cómpralo en vivero, no lo saques del monte.
Aucuba japonica. La reina de la sombra difícil junto a un muro al norte, con hojas grandes, coriáceas y, en las variedades más vistas, salpicadas de amarillo. Tolera el aire seco y la contaminación urbana. Es dioica: para tener bayas rojas necesitas una planta hembra y un macho cerca. Las bayas son ligeramente tóxicas por ingestión.
Mahonia aquifolium. Perenne, con hojas pinnadas y espinosas parecidas a las del acebo, racimos de flores amarillas perfumadas al final del invierno y frutos azulados que se comen los pájaros. Aguanta media sombra y sombra, y es de las pocas que aporta color en enero y febrero.
Sarcococca confusa. Pequeña, perenne, discreta todo el año y con una baza enorme: en pleno invierno abre unas flores blancas diminutas cuyo perfume se nota a varios metros. Prospera en sombra densa y tolera suelo calizo, así que es la opción perfecta junto a una puerta de entrada orientada al norte.
Kerria japonica. Caducifolio, de tallos verdes finos que se mantienen vistosos en invierno, con flores amarillas a finales de primavera; la variedad más común es la de flor doble, 'Pleniflora'. Es muy fácil, tolera suelos húmedos y secos, y prefiere la sombra, porque a pleno sol el amarillo de la flor se decolora. Se extiende por hijuelos, así que dale sitio.
Tres que se recomiendan mucho y conviene pensarse
Tejo, Taxus baccata. Tolera la sombra profunda como ningún otro y es el seto de topiaria clásico, pero es una de las plantas más tóxicas de la flora europea: hojas, corteza y semillas contienen taxinas, y hay intoxicaciones mortales descritas en ganado. Solo la carne roja del arilo no lo es, y la semilla que lleva dentro sí. En un jardín con niños pequeños o animales, piénsatelo.
Daphne. Arbustos de floración invernal muy perfumada, y algunos de los más deseados por cualquier jardinero. Dos pegas: son caprichosos, mueren de repente sin causa aparente y no les gusta que les toquen las raíces, y sus frutos son muy tóxicos, además de tener una savia irritante.
Laurel cerezo, Prunus laurocerasus. Se vende en todos los viveros como seto rápido de sombra y hace el trabajo, pero crece mucho más de lo que la gente espera, sus hojas y semillas son cianogénicas, y en el norte húmedo peninsular se escapa de los jardines: los pájaros llevan la semilla al bosque y allí forma masas densas que desplazan al sotobosque nativo. Para un seto perenne de sombra, el durillo o el laurel dan menos problemas.
Un cuarto en la misma línea: Rhus typhina, el zumaque de Virginia, tiene un otoño espectacular, pero emite chupones de raíz a varios metros del pie y acaba formando un bosquecillo clonal que cuesta mucho quitar. Si te gusta, plántalo aislado en césped, donde el cortacésped se encargue de los rebrotes.
Cómo se planta a la sombra para que agarre
El enemigo real de la sombra bajo árbol no es la falta de luz, es la sed. Las raíces del árbol se llevan el agua y los nutrientes antes de que lleguen al arbusto nuevo. Abre un hoyo generoso lo más lejos posible del tronco, entre raíces gruesas y sin cortarlas, y cuenta con regar el arbusto los dos o tres primeros veranos aunque la planta sea de secano. Después, ya se defiende.
Un acolchado de corteza, hojarasca o restos de poda triturados de varios dedos de grosor conserva la humedad, mantiene la tierra fresca y va formando el suelo orgánico que buscan la mayoría de estas plantas. No lo apiles contra el cuello del arbusto.
Si tu suelo es calizo y te empeñas en una camelia o una hortensia azul, la salida sensata es cultivarla en maceta grande con sustrato para plantas acidófilas y regar con agua de lluvia. Corregir la acidez de un arriate entero es una batalla perdida que se nota cada verano en forma de clorosis, esas hojas amarillas con los nervios verdes.
Por último, la mejor época de plantación en casi toda España es el otoño. La planta pasa el invierno echando raíz, con el suelo todavía templado y con la lluvia a favor, y llega al primer verano con algo debajo. Plantar en mayo significa regar el doble para la mitad de resultado.
En resumen
Para sombra fresca y suelo ácido, camelia, rododendro, azalea, pieris, hortensia y clethra dan el jardín más vistoso que existe a la sombra, con la condición de que el suelo acompañe. Para sombra seca y suelo calizo, que es el caso de la mayor parte del país, la respuesta es durillo, laurel, rusco, aucuba, mahonia, sarcococca y kerria, que aguantan el sitio difícil y además florecen en pleno invierno.
Y ten en cuenta la toxicidad antes de comprar, que casi ninguna lista la menciona: tejo, dafne, laurel cerezo, rododendros y pieris son plantas venenosas, y la hortensia es tóxica para perros y gatos. No es motivo para descartarlas en cualquier jardín, pero sí para elegir con la casa en la cabeza.