En un piso pequeño el problema no es cuidar suculentas, es encontrarles sitio. El único lugar con luz suficiente suele ser un alféizar de veinte centímetros de fondo, y si ahí pones una echeveria grande te quedas sin ventana. Por eso esta lista está ordenada por el hueco que tienes: alféizar estrecho, mesa o estantería con luz, y estante alto para las colgantes.

Las diez son plantas que se quedan pequeñas de forma natural, no plantas grandes mantenidas enanas a base de pasar hambre. De cada una te digo cuánto ocupa, qué luz necesita y qué la mata, que en casi todos los casos es el mismo error: agua en invierno en una maceta que tarda días en secar porque dentro de casa no corre el aire.

Suculentas pequeñas cultivadas en macetas dentro de casa

Para un alféizar estrecho y soleado

1. Lithops. Las piedras vivas son el caso extremo de planta que no ocupa: un par de hojas fusionadas que apenas asoman del sustrato, del sur de África (Namibia y Sudáfrica), de la familia Aizoaceae. Caben varias en un tiesto de diez centímetros. Quieren sol directo y una maceta profunda, porque hacen raíz pivotante.

Su ciclo manda sobre el riego y es lo que hay que entender. Cuando el par de hojas viejas se arruga y se abre para dar paso al par nuevo, la planta se está comiendo sus propias reservas y no se riega en absoluto: si riegas en ese momento, revienta. Florecen en otoño, con una flor blanca o amarilla que sale por la hendidura central y dura pocos días.

Lithops, las piedras vivas, en maceta

2. Frailea. Cactus globosos diminutos de Sudamérica, del tamaño de una moneda, que se quedan así toda la vida. Toleran algo menos de sol que otros cactus de desierto y agradecen la luz brillante sin achicharrarse contra el cristal a mediodía en pleno agosto.

Tienen una rareza que conviene conocer: muchas de sus flores son cleistógamas, es decir, no llegan a abrirse y se autopolinizan cerradas, de modo que un día aparecen frutos con semillas sin que hayas visto ninguna flor. No es un fallo tuyo.

Frailea, cactus globoso diminuto, en maceta pequeña

3. Chumbera de orejas de conejo (Opuntia microdasys). Se mantiene pequeña unos cuantos años y es de las pocas suculentas que agradecen el sol más duro de la casa. Tiene una pega seria en un piso: no lleva espinas grandes, lleva gloquidios, penachos de pelillos barbados que se sueltan al rozarla y se clavan en la piel sin que los veas. En un pasillo estrecho o al alcance de un niño o un gato, no. En un alféizar alto y sin tránsito, perfecta.

Opuntia microdasys, con palas cubiertas de penachos de gloquidios

Para una mesa o una estantería con luz clara

4. Haworthia cebra (Haworthiopsis fasciata y H. attenuata). Rosetas compactas de hojas duras con bandas de verrugas blancas. Ojo con la etiqueta: casi todo lo que se vende como fasciata es en realidad attenuata, que tiene las verrugas también por la cara superior de la hoja. Antes estaban en el género Haworthia y hoy se clasifican en Haworthiopsis.

Es la mejor suculenta para interior que existe, y el motivo es que en su hábitat sudafricano crece a la sombra de matorrales y rocas, no a pleno sol. Con luz clara indirecta se mantiene compacta y verde, y no exige la ventana buena, que puedes reservar para otra cosa. Se multiplica sola por hijuelos laterales.

Haworthiopsis fasciata, la haworthia cebra, con bandas blancas

5. Graptopetalum bellum. Durante años se vendió como Tacitus bellus y todavía aparece así. Es una roseta plana y gris de hojas triangulares, mexicana, muy compacta, que casi no crece a lo alto. Lo que la hace especial es la floración: ramilletes de flores estrelladas de un rosa fuerte, muy grandes en relación al tamaño de la planta, en primavera.

Quiere buena luz para no deformarse y sustrato muy mineral. Es sensible a la pudrición del cuello, así que riega por el borde de la maceta y nunca dejes agua entre las hojas.

Graptopetalum bellum, roseta plana con flores rosas

6. Crassula 'Templo de Buda'. Un híbrido de jardinería entre Crassula perfoliata var. minor y Crassula pyramidalis que forma columnas cuadradas de hojas apiladas, como una pagoda. Es de las suculentas más decorativas por sí sola y ocupa lo que un vaso. No es de las que se encuentran en cualquier sitio: se vende sobre todo por internet, y conviene comprarla ya formada, porque de esqueje tarda en hacer la columna.

También es de las más delicadas de esta lista. Las hojas apiladas retienen agua entre ellas y se pudre con facilidad si le cae el riego por encima o si el sustrato tarda en secar. Luz muy brillante, riego escaso y por abajo, y protección del sol directo intenso del verano.

Crassula Templo de Buda, con columnas de hojas apiladas Detalle de la Crassula Templo de Buda en maceta

Para un estante alto o un colgador

7. Cola de burro (Sedum morganianum). Tallos colgantes cubiertos de hojas gruesas y cilíndricas de color verde azulado con pruina. Es la solución cuando no te queda superficie horizontal pero sí una balda alta junto a la ventana. Aviso: las hojas se desprenden al mínimo roce, así que hay que colgarla donde no se pase rozando y moverla lo menos posible.

Si la que compras tiene las hojas cortas, muy apretadas y con la punta redondeada, es Sedum burrito, que se vende con el mismo nombre común y es algo más resistente al manoseo. Las dos quieren mucha luz para no estirarse y riego escaso.

Sedum morganianum, la cola de burro, con tallos colgantes

8. Cactus de Navidad (Schlumbergera). Cuelga, florece en pleno invierno y no pide la ventana buena, que para un piso pequeño es una combinación difícil de superar. Es un cactus epífito de la selva atlántica brasileña, no un cactus de desierto: luz clara sin sol directo, sustrato que retenga algo de humedad y riego cuando la superficie está seca.

Para que florezca necesita notar el otoño: noches frescas y días cortos. En un salón siempre caldeado y con la lámpara encendida hasta medianoche puede no florecer nunca aunque esté sano.

Cactus de Navidad, Schlumbergera, con flores rosas

9. Cactus de Pascua (Rhipsalidopsis). El primo que florece en primavera. Se distingue del de Navidad porque los segmentos tienen el borde liso o apenas ondulado y las flores son radiales, en forma de estrella, no asimétricas. Mismo cuidado, mismo sitio, y los dos juntos te dan flor en dos momentos distintos del año.

Cactus de Pascua, Rhipsalidopsis, con flores en forma de estrella

La décima, con condiciones

10. Corona de Cristo (Euphorbia milii). Es de Madagascar, no de Sudáfrica como se repite por ahí, y florece casi todo el año con brácteas rojas o rosas si tiene luz. Como planta es magnífica y cabe en una maceta mediana. El problema es doble: espinas largas y duras en los tallos, y un látex blanco que sale a la mínima herida y es irritante para la piel y los ojos, además de tóxico por ingestión para personas y animales.

En un piso pequeño, donde todo se roza al pasar, esto pesa. Si la tienes, colócala fuera del paso y lejos del alcance de niños y mascotas, poda con guantes y lávate las manos después. Si el látex salta a un ojo, lava con agua abundante y acude al médico, y si se lo come un animal, al veterinario.

Corona de Cristo, Euphorbia milii, con flores rojas y tallos espinosos

Lo que un piso cambia en el cuidado

Dentro de casa el sustrato seca mucho más despacio que en una terraza, porque no hay viento ni radiación directa. La misma maceta que fuera se secaría en tres días dentro puede tardar dos semanas en octubre. Por eso la norma no es un calendario, es comprobar: mete el dedo o levanta la maceta, y riega solo cuando pese como si estuviera vacía.

Dos detalles más. Ventila: el aire quieto y seco de una casa con calefacción es justo donde aparece la cochinilla algodonosa, esas motas blancas en las axilas de las hojas. Y gira las macetas un cuarto de vuelta cada semana, porque la luz de una ventana llega de un solo lado y las rosetas se tuercen hacia ella hasta quedar deformadas. Ninguna de estas plantas va en un frasco cerrado, por muy bonita que salga la foto: sin evaporación se pudren.

En resumen

Para el alféizar soleado, Lithops, Frailea y la chumbera de orejas de conejo con precauciones. Para una mesa o una balda con luz clara, la haworthia cebra por delante de todas, y Graptopetalum bellum o la crásula 'Templo de Buda' si quieres algo más vistoso y aceptas su fragilidad. Para colgar, cola de burro si tienes luz fuerte, y cactus de Navidad y de Pascua si no la tienes.

Con esas diez cubres un piso entero sin sacrificar espacio útil. El único cuidado que de verdad hay que vigilar es el agua en los meses fríos, y la única planta que exige pensar dónde va, más allá de la luz, es la corona de Cristo.


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