Conviene empezar por lo que ninguna lista dice: no existe una suculenta de poca luz. Son plantas de sitios abiertos y muy iluminados, y lo que hay son especies que toleran un interior sin sol directo durante meses sin morirse, no especies que prosperen ahí. Lo que en jardinería de interior se llama poca luz para un potos sigue siendo demasiado poca para una crasa.
Con esa idea por delante, la lista tiene sentido. Estas diez aguantan una habitación clara sin sol directo, o una ventana al norte, o un escritorio a un par de metros del cristal. Aguantar significa que crecen despacio, que se estiran un poco y que puede que no florezcan, pero siguen vivas y presentables. A cambio, hay una regla que no se negocia: a menos luz, mucho menos riego. Casi todas las que mueren en un rincón oscuro no mueren de sombra, mueren de raíz podrida porque se siguieron regando como si estuvieran en la ventana.
1. Gasteria
Es la mejor de la lista y casi nadie la tiene. Las gasterias crecen en Sudáfrica a la sombra de arbustos y entre rocas, así que la sombra no es una concesión para ellas, es su sitio. Hojas gruesas, en abanico o en roseta, a menudo moteadas y con tacto de lengua de gato. Riego escaso, sustrato mineral y listo. Con sol fuerte se broncean y se estropean, lo que la convierte en la crasa perfecta para interior.
2. Haworthia y Haworthiopsis
El cactus cebra de rayas blancas, que se vende como Haworthia attenuata y hoy se trata como Haworthiopsis attenuata, y las de hojas translúcidas tipo Haworthia cymbiformis, son el clásico de mesa de oficina con razón. Viven en su tierra al abrigo de otras plantas y de piedras, agradecen luz clara e indirecta y se broncean feo a pleno sol.
Señal de que has apurado demasiado la sombra: la roseta se abre, las hojas se separan y apuntan hacia arriba buscando luz. Acércala a la ventana.
3. Lengua de suegra
Aquí hay que arreglar dos cosas del nombre. La primera, que en español no es la planta serpiente sino la lengua de suegra o espada de San Jorge. La segunda, que desde 2017 el género Sansevieria está incluido en Dracaena, de modo que la de siempre es Dracaena trifasciata, aunque se siga vendiendo en todas partes como sansevieria.
Es la planta más indestructible de esta lista y la que mejor lleva de verdad la luz escasa. Es CAM, es decir, abre los estomas de noche, crece muy despacio y tolera largos periodos secos. En un rincón oscuro riégala muy de tarde en tarde, cuando el sustrato lleve tiempo seco del todo. Es tóxica para perros y gatos por las saponinas que contiene, así que ojo si tu gato mordisquea hojas.
4. Sansevieria cilíndrica
Misma historia que la anterior y mismo cambio de nombre: hoy es Dracaena angolensis. Hojas cilíndricas que salen rectas del sustrato, a veces trenzadas en la tienda. Tolera la sombra igual de bien y tiene una ventaja curiosa, que al crecer recta no se nota la deformación por falta de luz.
Su punta termina en una espiga dura y seca. Es incómoda a la altura de los ojos, sobre todo en una mesa baja o en el suelo de un pasillo. Tóxica para perros y gatos, como la anterior.
5. Cactus de Navidad
Schlumbergera es un cactus, pero uno epífito de la selva atlántica brasileña que vive encaramado a las ramas, bajo el dosel. Ahí está su encaje en esta lista: la luz filtrada es exactamente lo suyo y el sol directo de mediodía lo quema. Verás el nombre antiguo Zygocactus en etiquetas viejas, y no hay que confundirlo con Epiphyllum, que es otra cosa; el de Pascua es Rhipsalidopsis.
Como no es un cactus de desierto, tampoco se riega como tal: quiere el sustrato ligeramente húmedo en crecimiento y un poco más aireado que una crasa corriente. Para que vuelva a florecer necesita días cortos y noches largas de verdad a oscuras en otoño, cosa que una lámpara encendida por la noche en el salón estropea.
6. Rhipsalis
El otro cactus de selva, y el más agradecido para colgar de un techo en una habitación luminosa sin sol. Son tallos finos y colgantes, sin espinas apreciables, que forman una mata de aspecto de melena. Rhipsalis baccifera es la única cactácea que crece de forma natural fuera de América, en África y Madagascar, que es un dato bonito de saber.
Aguanta bien la humedad ambiental de un cuarto de baño con ventana, algo que ninguna crasa de desierto soporta.
7. Peperomia obtusifolia
No es una crasa de la familia de las crasuláceas, es una piperácea, pero tiene hojas gruesas que almacenan agua y se comporta como tal. Está aquí porque hace dos cosas que las demás no: tolera de verdad la luz media de un interior y no figura como tóxica para perros y gatos, lo que en una casa con animales pesa mucho.
Riego moderado, siempre dejando secar la capa superior, y nada de platos con agua estancada. Se multiplica con esquejes de hoja con su peciolo.
8. Pata de elefante
Beaucarnea recurvata se llama palma pata de elefante y no es una palma: está en las asparagáceas, emparentada con las dracenas. Ese tronco ensanchado de la base es un caudex que almacena agua, y por eso entra en cualquier lista de suculentas.
Crece muy despacio, tolera bien la luz de un salón claro y perdona el olvido. Su fallo típico es el contrario del que la gente teme: exceso de agua en el caudex, que lo ablanda y lo pudre por dentro.
9. Crassula ovata, con reservas
La planta de jade aguanta interior sin sol directo, pero conviene decir lo que pasa: los entrenudos se alargan, las hojas se separan y quedan más pequeñas y planas, y el porte de arbolito compacto se pierde. Sigue viva años, eso sí, y sus tallos leñosos la hacen capaz de rebrotar después de un maltrato considerable.
La variedad 'Gollum', de hojas tubulares con la punta hueca, se comporta igual y llama más la atención en una estantería. Como la jade normal, es tóxica para perros y gatos.
10. Zamioculcas, la trampa útil
Zamioculcas zamiifolia no es una crasa de las de siempre, es una arácea con rizoma tuberoso y peciolos carnosos que almacenan agua, y se comporta como una suculenta. Si tu problema real es un pasillo o un despacho sin ventana cercana, esta es la que de verdad funciona ahí, más que cualquier echeveria del mundo. Como todas las aráceas contiene oxalato de calcio y es irritante si se mastica, así que no está al alcance de niños ni mascotas.
Las que te venden para poca luz y no valen
Hay tres que aparecen en todas las listas traducidas y que en sombra se estropean.
- Echeverias y cualquier roseta de colores. Son las primeras que se estiran. En pocas semanas sin luz la roseta se convierte en una torre con las hojas separadas, y eso no se corrige.
- Aloe vera. Sin luz suficiente sale blanda, pálida, con las hojas abiertas hacia los lados y se pudre por el centro con el riego normal. Quiere ventana luminosa. Además es tóxica para perros y gatos.
- Cola de burro. Sedum morganianum y el Sedum burrito de hoja corta necesitan luz fuerte; en sombra alargan el tallo y sueltan hojas al menor roce.
Cómo cuidarlas cuando la luz es la que es
La adaptación clave es el riego. Con poca luz la planta transpira poco, el sustrato tarda muchos días en secarse y ahí se pudren las raíces. Riega solo cuando el sustrato esté seco por completo, incluso en el fondo, y en invierno espacia todavía más. Si dudas, no riegues.
Usa macetas pequeñas y de barro, que se secan antes que las de plástico, siempre con agujero, y un sustrato muy mineral, con grava o arena gruesa. Un cepellón enorme de turba en una habitación oscura es una esponja fría que no hay planta que aguante.
Gira la maceta un cuarto de vuelta cada semana o dos para que no crezca torcida hacia la ventana, y limpia el polvo de las hojas de vez en cuando, porque en interior se acumula y encima roba algo de la poca luz que hay. Y si un día decides sacarlas al balcón, hazlo por etapas a lo largo de dos o tres semanas: una planta acostumbrada a la sombra se quema al sol directo con una sola tarde.
En resumen
Si tu casa tiene una ventana buena, cualquier crasa te va a durar. Si no la tiene, apuesta por gasterias, haworthias, lengua de suegra, rhipsalis, cactus de Navidad, peperomia o pata de elefante, que son las que de verdad vienen de ambientes sombreados o toleran bien el interior. Para un rincón sin ventana cerca, la zamioculca gana a todas.
Y ajusta el riego a la baja en cuanto bajes la luz. La mayoría de estas plantas no se mueren de sombra en un año, se mueren de agua sobrante en un mes. Con maceta pequeña, sustrato mineral y paciencia, un interior poco luminoso da para una colección más que digna, solo que de plantas distintas a las de la foto del catálogo.