La Rosa gallica es el rosal del que desciende casi todo lo demás. Antes de los híbridos de té, de las floribundas y de las rosas inglesas, los jardines europeos se llenaban de gálicas, y este arbusto de flor simple y color magenta es el punto de partida de la rosaleda occidental: las damascenas, las albas y las centifolias llevan su sangre.

En un jardín de hoy sigue siendo una planta útil, y no por motivos sentimentales. Es rústica, resiste el frío, tolera suelos pobres y calizos, aguanta la sequía y huele muchísimo. Tiene dos limitaciones que hay que aceptar de entrada: florece una sola vez al año, entre mayo y junio, y a pie franco se extiende por rebrotes de raíz.

rosa gallica

Cómo es la planta

Es un arbusto caducifolio bajo, de un metro a metro y medio, de porte erguido y algo desordenado. Los tallos no llevan los aguijones ganchudos del rosal silvestre común, sino una mezcla de aguijones rectos y finos y de acículas, cerdas glandulosas que dan al tallo un tacto áspero y una silueta reconocible.

La hoja es de un verde oscuro azulado, gruesa, algo rugosa y mate, con tres a cinco foliolos anchos. Es un follaje más recio que el de la mayoría de los rosales, y aguanta el sol duro sin quemarse.

La flor de la especie es simple, de cinco pétalos, de seis a ocho centímetros, de un rosa oscuro intenso que tira a magenta o a púrpura, con el centro poblado de estambres amarillos. Aparece solitaria o en grupos de tres o cuatro sobre el crecimiento del año anterior. Y perfuma con fuerza, con el aroma denso y clásico que llamamos precisamente aroma de rosa antigua.

Florece una sola vez, entre mayo y junio en la mayor parte de España, durante tres o cuatro semanas. Después el arbusto se cubre de escaramujos pequeños, redondeados y anaranjados que duran hasta el otoño.

La rosa de los boticarios

Dentro del grupo hay una variedad con historia propia: Rosa gallica 'Officinalis', conocida como rosa de los boticarios y como rosa de Provins. Es semidoble, de un carmesí más oscuro que la especie, y tiene una particularidad que explica su fortuna: conserva el aroma después de secarse, y los pétalos secos mantienen el color.

Sobre esa propiedad se montó durante siglos una industria entera en la ciudad francesa de Provins, dedicada a producir pétalos secos, conservas y preparados de rosa que se exportaban por toda Europa. La rosa aparece en el escudo de la ciudad y el cultivo se documenta allí desde la Edad Media. Es historia comercial y agrícola bien establecida, no folclore.

De 'Officinalis' salió por mutación otra variedad célebre, 'Versicolor', más conocida como Rosa Mundi: la misma flor con los pétalos rayados de blanco y rosa fuerte, distintos en cada flor. Es uno de los rosales rayados más antiguos que se cultivan y, como toda mutación de yema, revierte de vez en cuando y produce alguna flor lisa del color original.

rosa gallica, rosa de castilla

Rosa de Castilla, y por qué el nombre confunde

En España y en América se llama rosa de Castilla a esta especie, pero el nombre se usa con muy poca precisión. Bajo esa etiqueta se venden y se recogen también rosas damascenas y centifolias, que son grupos distintos aunque emparentados, y en herbolarios el rótulo "rosa de Castilla" puede corresponder a pétalos de cualquiera de ellas.

Si lo que buscas es la especie concreta, la referencia fiable es el nombre científico, Rosa gallica, y el nombre de cultivar cuando lo haya. Con el nombre popular a secas no se puede saber qué se está comprando.

Dónde se da bien en España

Es de los rosales más adaptables al clima peninsular. Resiste bien el frío de la meseta y de la montaña media, y también los veranos calurosos, siempre que tenga algo de fondo de humedad en el suelo. Va bien a pleno sol y acepta la media sombra, donde florece algo menos pero mantiene mejor el color de la flor, que con sol muy fuerte se descarga.

El suelo no es un problema: prospera en terrenos pobres, pedregosos y calizos, que es lo habitual en el este y el sur, sin la clorosis férrica que sufren los rosales modernos. Lo único que no tolera es el encharcamiento.

El riego, una vez establecida, es mínimo. Los dos primeros años conviene regar en verano; después, en clima mediterráneo, se sostiene con riegos profundos y muy espaciados o incluso sin riego en zonas con algo de lluvia de primavera.

Los rebrotes de raíz

Este es el rasgo que hay que decidir antes de plantar. Rosa gallica emite renuevos desde la raíz a cierta distancia de la mata madre. Con los años, un pie a raíz franca forma una colonia densa que va ganando terreno, y en un arriate cuidado eso es un problema.

Hay dos formas de manejarlo. La primera es aprovecharlo: plantada como seto informal o masa de fondo, en un talud o en un límite de finca, esa capacidad colonizadora es una ventaja y produce en pocos años una barrera espesa que florece a la vez. La segunda es comprarla injertada sobre patrón, con lo que la parte subterránea es de otra especie y no rebrota, o plantarla en una zona delimitada con una barrera enterrada.

Si ya la tienes a pie franco y quieres contenerla, los renuevos se arrancan de un tirón en primavera, cuando aún están tiernos, descubriendo el punto de origen. Cortados a ras, rebrotan multiplicados.

Poda

Aquí está el error clásico. Rosa gallica florece sobre madera del año anterior, así que una poda de invierno como la que se da a un híbrido de té elimina la floración de esa primavera.

Se poda justo después de la floración, entre finales de junio y julio. La operación no es severa: se acortan un tercio las ramas que han florecido, se quita la madera vieja y agotada desde la base y se aclara el centro para que entre el aire. Con eso la planta tiene el resto del verano y el otoño para producir la madera que florecerá al año siguiente.

En invierno solo se retira lo seco o lo roto. Es un arbusto de mantenimiento bajo y agradece que lo dejen en paz.

Multiplicación

A pie franco se multiplica sola: basta separar un renuevo enraizado en otoño o a final del invierno y plantarlo donde interese. Es el método más sencillo y el que se ha usado siempre.

También arraiga con facilidad de estaca leñosa, tomada en otoño de las varas del año, de unos 25 centímetros, enterrada dos tercios en sustrato arenoso, a la sombra y con humedad constante. La semilla es posible pero lenta e irregular: los aquenios exigen varios meses de frío para germinar, y las plantas resultantes no repiten las características de la variedad de origen.

Usos tradicionales

Los pétalos de las gálicas, y en particular los de 'Officinalis', tienen un uso documentado de siglos en perfumería, en confitería y en la farmacopea antigua. Contarlo como historia es correcto; presentarlo como eficacia terapéutica no lo es. Este sitio no da consejo médico ni dietético, y las listas de dolencias que suelen acompañar a esta planta en internet proceden de repetición de herbarios antiguos, no de evidencia. Para una dolencia, el médico.

Lo que sí es verdad, y es la razón práctica de su fama, es lo que se dijo más arriba: sus pétalos secos mantienen el color y el aroma mucho mejor que los de otros rosales. Eso hizo posible el comercio de rosa seca en Europa antes de que existieran los sistemas de extracción modernos, y sigue siendo la razón por la que se elige esta variedad para popurrí.

Sanidad

Es un arbusto sano. Puede aparecer oídio (Podosphaera pannosa) a final de temporada, sobre todo en plantas apretadas o en sombra, y mancha negra en zonas de litoral húmedo, sin gravedad. Al florecer una sola vez y pronto, la parte estética de la temporada ya ha pasado cuando aparecen estos problemas.

La respuesta razonable es la que fija el Real Decreto 1311/2012 con la gestión integrada de plagas: prevenir antes que tratar. Marco de plantación amplio, aclareo del centro de la mata en la poda de verano, riego a nivel de suelo y retirada de la hoja enferma. Si se llegara a necesitar un producto, la dosis y los plazos son los de la etiqueta y debe estar autorizado para jardinería exterior doméstica, según el Registro de Productos Fitosanitarios del ministerio, y nunca se aplica en floración ni en horas de vuelo de las abejas, que en una gálica de flor simple son muchas.

En resumen

Rosa gallica es el rosal europeo más antiguo en cultivo y el antepasado de la mayoría de los grupos de rosas antiguas. Arbusto bajo, caducifolio, de hoja oscura y recia, flor simple magenta muy perfumada en mayo y junio, escaramujos anaranjados en otoño. Resiste frío, sequía y suelos calizos, y su variedad 'Officinalis' es la rosa de los boticarios de Provins, la que conserva aroma y color al secarse.

Dos cosas deciden que salga bien en tu jardín: podarla después de la floración y nunca en invierno, porque florece sobre madera vieja, y decidir qué hacer con los rebrotes de raíz, que son un problema en un arriate cuidado y una ventaja en un seto informal o en un talud.


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