La Rosa banksiae, rosal de Banks o rosal de Banksia, es un rosal trepador silvestre originario del centro y el oeste de China. Es probablemente el mejor rosal trepador que se puede plantar en el sur y el este de España, por una razón sencilla: apenas tiene aguijones, no se enferma, aguanta la sequía, tolera los suelos calizos y florece antes que ningún otro rosal, en marzo o abril, cubriendo por completo una fachada o una pérgola.
Tiene un pero que hay que conocer antes de plantarlo, y explica el noventa por ciento de los casos de "mi banksiae no florece": florece una sola vez al año y lo hace sobre la madera del año anterior. Si se poda en invierno, como se hace con los rosales modernos, se corta justamente lo que iba a dar flor. Se poda después de la floración, no antes.
De dónde viene el nombre
La especie llegó a Europa a comienzos del siglo XIX, traída de China por los recolectores que trabajaban para el jardín botánico de Kew, y se dedicó a Lady Dorothea Banks, esposa de Sir Joseph Banks, el naturalista que dirigía entonces aquella institución. De ahí el epíteto banksiae y el nombre inglés Lady Banks' rose, que en algunos catálogos españoles aparece traducido como si fuera una variedad concreta. No lo es: es el nombre común de la especie entera.
La primera forma que llegó a Europa fue la blanca doble, y las demás fueron llegando después. Hoy la más extendida en los viveros españoles es, con diferencia, la amarilla doble.
Cómo es la planta
Es un trepador de gran desarrollo, capaz de cubrir de 6 a 10 metros y de superarlos con los años si tiene suelo y soporte. No es una trepadora de zarcillos ni de ventosas: produce varas largas y flexibles que hay que atar a algo. Sin guía, forma una masa arqueada que cae sobre sí misma.
Es perennifolio o semiperennifolio en clima suave, cosa insólita en un rosal, y esa es una de sus grandes bazas: en Málaga, Valencia o Sevilla mantiene la hoja todo el invierno y una pérgola cubierta con él no se queda desnuda en diciembre. En zonas de invierno frío se comporta como semicaduco y pierde parte del follaje. Las hojas son pequeñas, alargadas, de un verde claro brillante.
Los tallos son prácticamente inermes, sin aguijones o con muy pocos. Es la diferencia práctica con cualquier otro rosal trepador: se puede podar y atar sin guantes de cuero y sin acabar con los antebrazos marcados, y se puede plantar junto a un paso estrecho o a la entrada de una casa.
Las flores son muy pequeñas, de dos a tres centímetros, y salen en ramilletes densos, a decenas. El efecto no lo hace la flor individual sino la cantidad: en plena floración la planta desaparece bajo una capa continua de flor. El perfume, en las formas que lo tienen, recuerda a la violeta.
Las variedades que se encuentran
Hay cuatro formas que se cultivan de verdad, y merece la pena distinguirlas porque el aroma y la rusticidad cambian bastante entre ellas.
| Forma | Flor | Aroma | Notas |
|---|---|---|---|
| R. banksiae 'Lutea' | Doble, amarillo pálido | Muy leve o nulo | La más vendida y la más resistente al frío |
| R. banksiae 'Alba Plena' | Doble, blanca | Marcado, a violeta | La forma que llegó primero a Europa |
| R. banksiae 'Lutescens' | Simple, amarilla | Presente | Poco frecuente en vivero |
| R. banksiae var. normalis | Simple, blanca | Fuerte | La forma silvestre; pide clima templado |
La regla práctica es que las dobles dan más espectáculo y las simples huelen más. Si el objetivo es cubrir una pared en un pueblo de Levante y que la floración se vea desde la calle, 'Lutea'. Si el objetivo es un patio donde se va a estar sentado en abril, 'Alba Plena'.
Dónde se da bien en España
Su límite es el frío invernal. Es un rosal de clima templado, más sensible que la mayoría de los rosales de jardín: tolera heladas ligeras, pero por debajo de unos diez grados bajo cero sufre daño en la madera y en años duros puede perder toda la parte aérea.
Eso lo sitúa muy bien en todo el litoral mediterráneo, el valle del Guadalquivir, Levante, Baleares, Canarias y el litoral atlántico sur, y lo hace arriesgado en la meseta norte, en el interior de Aragón, en Soria, Teruel o Burgos, donde las heladas fuertes son normales. En zonas frías se puede intentar en un muro orientado al sur, resguardado, asumiendo que algún invierno se estropee.
En el otro extremo aguanta muy bien el calor y la sequía una vez establecido, y no le importa la caliza. Ese conjunto (calor, sequía, suelo básico, poca enfermedad) es exactamente el perfil de medio país.
Exposición, soporte y plantación
Quiere sol directo. A media sombra crece igual pero florece bastante menos, y la floración es toda su gracia.
El soporte tiene que estar puesto antes de plantar y tiene que ser sólido. Una planta adulta pesa mucho, sobre todo si retiene follaje todo el año, y una pérgola endeble o unos alambres finos acaban cediendo. Sirve una pared con alambre tensado sobre tacos, una pérgola de obra o de madera de sección generosa, o un árbol viejo y grande al que dejar que suba.
El guiado se hace tumbando las varas lo más horizontales posible. Es el mismo principio que en cualquier trepador de floración en madera vieja: la rama horizontal brota a lo largo de toda su longitud, la rama vertical solo por la punta. Una banksiae bien guiada florece de abajo arriba; una dejada a su aire florece a cinco metros de altura.
Plantación de otoño a final del invierno, con un hoyo amplio y materia orgánica. Los primeros dos veranos hay que regarla; a partir del tercero, en clima mediterráneo, se sostiene casi sola.
Suelo y riego
No es exigente. Le vale casi cualquier suelo que drene, incluidos los pobres y pedregosos, y lleva bien el pH alto de los suelos calizos del este y del sur, donde otros rosales dan clorosis con facilidad. Lo único que no soporta es el encharcamiento prolongado.
Riego abundante y muy espaciado: mejor un riego profundo cada diez o quince días en verano que un poco de agua a diario. Una planta establecida en el litoral mediterráneo puede pasar el verano con dos o tres riegos, y en muchos jardines antiguos vive sin riego ninguno.
De abonado, una aportación de materia orgánica al final del invierno es suficiente. Con exceso de nitrógeno crece más madera y florece peor, así que no conviene insistir.
La poda, que es lo que casi todo el mundo hace mal
Repito el punto porque es el que arruina más ejemplares: Rosa banksiae florece una sola vez, muy temprano, sobre madera del año anterior. Toda poda invernal elimina la floración de esa primavera.
El calendario correcto en España es podar inmediatamente después de la floración, entre finales de abril y comienzos de junio según la zona. Eso deja a la planta toda la temporada para producir las varas nuevas que florecerán la primavera siguiente.
Los dos primeros años no se poda nada: se deja crecer y se ata. A partir del tercero, la poda anual consiste en aclarar madera vieja y agotada desde la base, acortar las varas laterales que hayan florecido y atar las varas nuevas en la posición definitiva. Nunca una poda severa: rebrota, pero pierde dos o tres años de floración. Si un ejemplar ha crecido sin control y hay que rebajarlo mucho, es mejor hacerlo en varias temporadas, quitando cada año un tercio de la madera vieja.
Multiplicación
Las variedades dobles no producen semilla viable útil, así que se multiplican por vía vegetativa. Las dos opciones caseras son la estaca semileñosa de final de verano o la estaca leñosa de otoño, en sustrato bien drenado y a la sombra, y el acodo, que es la más segura: se tumba una vara larga y flexible, se entierra un tramo intermedio dejando fuera la punta, se sujeta con un alambre o una piedra y se separa de la planta madre cuando ha enraizado, normalmente a la temporada siguiente. Con varas de varios metros, esta especie se presta al acodo como pocas.
Sanidad
Es de los rosales más sanos que existen. No suele padecer mancha negra ni roya, y solo ocasionalmente aparece oídio en primaveras de días cálidos y noches frescas o en ejemplares plantados contra un muro sin ventilación. El pulgón visita los brotes tiernos en primavera y desaparece solo.
Con una planta de este tamaño, tratar no es realista ni necesario. El manejo correcto es el que marca el Real Decreto 1311/2012 con la gestión integrada de plagas: prevenir mediante exposición aireada, poda de aclareo y retirada de la madera muerta. En el caso improbable de necesitar un producto, la dosis y los plazos son los de la etiqueta y el producto debe estar autorizado para jardinería exterior doméstica; los autorizados figuran en el Registro de Productos Fitosanitarios del ministerio. Y con una planta que en abril está cubierta de flor y llena de abejas, no se trata en floración ni en horas de vuelo.
En resumen
Rosa banksiae es un trepador chino de gran desarrollo, casi sin aguijones, de hoja persistente en clima suave, floración temprana y masiva en marzo o abril, muy resistente a la sequía y a la caliza y prácticamente libre de enfermedades. En el este y el sur de España es de las mejores plantas posibles para una pérgola, una fachada o un muro largo. Su límite es el frío: en la meseta norte y en el interior de invierno duro no es una apuesta segura.
Dos decisiones marcan el resultado. La primera, elegir la forma adecuada: 'Lutea' amarilla doble para máximo efecto y algo más de rusticidad, 'Alba Plena' blanca doble si se quiere el aroma a violeta. La segunda, y decisiva, podar solo después de la floración y nunca en invierno, guiando las varas en horizontal para que florezca de abajo arriba.