La rosa Munstead Wood es la rosa inglesa que la gente compra por el color y conserva por el olor. Su flor abre en un carmesí aterciopelado tan profundo que en sombra parece morado o vino tinto, y su perfume es de los más intensos que ha registrado David Austin: aroma clásico de rosa antigua con un fondo claramente afrutado, de mora y fruta roja madura.
Es un arbusto bajo, de alrededor de un metro, con un crecimiento denso y algo extendido que la hace útil en el frente de un arriate o en maceta grande. Su nombre de registro es AUSbernard y se presentó en 2007. El nombre comercial viene de Munstead Wood, la casa de Surrey donde vivió y experimentó Gertrude Jekyll, la diseñadora de jardines que definió el arriate herbáceo inglés. Conviene decirlo porque muchas fichas la citan en masculino: Jekyll fue una mujer, pintora de formación y jardinera por vocación, y Austin ya le había dedicado antes otra rosa con su propio nombre.
Cómo es la flor
El capullo es rojo intenso y algo alargado. Al abrir, la flor toma forma de copa profunda que se va ahuecando y aplanando con los días, dejando ver una masa apretada de pétalos. Ronda los 10 centímetros de diámetro y es muy doble, en el entorno de los 70 a 75 pétalos.
El color es lo que la distingue del resto de rojas del catálogo. No es el rojo bermellón brillante de un híbrido de té moderno, sino un carmesí oscuro con velo aterciopelado que evoluciona hacia el granate y el púrpura conforme la flor envejece. En el interior de la flor el tono es más luminoso; el exterior de los pétalos queda mate. Bajo el sol duro del mediodía en verano el terciopelo se quema con facilidad y aparecen manchas más claras en el borde de los pétalos, así que el color se aprecia mejor a primera hora de la mañana y en las floraciones de otoño.
El aroma es el argumento principal. Es fuerte, denso, del tipo que se percibe desde un metro de distancia en una mañana sin viento. La descripción habitual, y coincide con lo que uno huele, es rosa antigua con fondo de mora y arándano. Si estás montando un jardín pensado para oler y no solo para mirar, esta variedad va en la primera línea, al lado de un paso o de una zona de estar.
Florece en oleadas repetidas de primavera a otoño, en ramilletes cortos de tres a cinco flores. Como flor de corte aguanta razonablemente, aunque la flor abre deprisa en jarrón y pierde el color oscuro en pocos días.
El arbusto
Es un arbusto bajo y ancho, en torno a 100 o 110 centímetros de alto por un ancho similar. Crece tupido, con ramificación abundante desde la base y un porte algo abierto que hace que las flores, pesadas, cabeceen un poco. Ese cabeceo no es un defecto: obliga a plantarla donde se la vea desde arriba, no al fondo del arriate.
El follaje nace rojizo y madura a un verde medio mate, un contraste que suma bastante en primavera. La densidad del follaje es alta, lo que obliga a cuidar la ventilación al plantar.
Dónde plantarla en España
Las rosas oscuras piden una decisión que no se toma con las claras: evitar el sol de la tarde en verano. En el litoral cantábrico o en la meseta norte puede ir a pleno sol sin problema. En Andalucía, Murcia, Extremadura, el valle del Ebro o el interior de Levante, la posición ideal recibe sol de mañana hasta el mediodía y queda a la sombra desde las tres. Con eso la flor dura más días abierta y no se quema el terciopelo.
Como es un arbusto bajo y ancho, se planta en el frente del arriate o formando una mancha. Tres plantas del mismo cultivar separadas unos 50 centímetros forman en dos temporadas una mata continua de un metro y medio de frente. Entre esa mancha y sus vecinas, deja al menos 80 centímetros de aire: con un follaje tan denso, el mayor factor de riesgo para la mancha negra es la falta de ventilación.
La época de plantación es de noviembre a febrero si la compras a raíz desnuda, que es lo habitual en los viveros de rosales especializados, y prácticamente todo el año salvo el verano si viene en contenedor.
Suelo, riego y abonado
Quiere suelo profundo y fértil, con drenaje. En los suelos calizos del este y el sur peninsular aparece con frecuencia clorosis férrica: hoja nueva amarilla con los nervios verdes. No es hambre de abono, es hierro no disponible por el pH alto. La respuesta a medio plazo es aportar materia orgánica todos los años; la respuesta rápida, un quelato de hierro de los que se mantienen estables en suelo básico.
El riego, profundo y espaciado. Mejor mojar los primeros 30 o 40 centímetros de suelo dos veces por semana en pleno verano que dar un poco de agua todos los días. Riego por goteo, siempre a nivel del suelo. Mojar el follaje al atardecer, sobre todo en una planta tan densa, es la manera más rápida de instalar la mancha negra.
Un acolchado de cinco centímetros de compost o corteza reduce riegos, mantiene la raíz fresca en la ola de calor y frena el rebote de esporas desde el suelo. Materia orgánica al final del invierno y un abono para rosales tras la primera oleada de flor son suficientes en suelo de jardín.
Poda
Se poda como rosa inglesa arbustiva, al final del invierno y antes de que las yemas se hinchen: enero en el litoral mediterráneo y en el sur, febrero o principios de marzo en el interior y el norte.
Al ser una variedad baja, se puede reducir con franqueza: quitar entre un tercio y la mitad de la altura, dejar de cuatro a seis ramas jóvenes bien repartidas y eliminar madera vieja, ramas que se cruzan y todo lo más delgado que un lápiz. En esta variedad, por su densidad, la parte importante de la poda es abrir el centro de la mata: cortar sobre yema orientada al exterior y aclarar el interior. Durante la temporada, retirar las flores marchitas cortando sobre una hoja de cinco foliolos adelanta la siguiente oleada.
Sanidad
Su comportamiento sanitario es correcto pero no excepcional, y depende mucho del clima. En el litoral atlántico y cantábrico, con humedad y temperaturas suaves, hay que contar con mancha negra (Diplocarpon rosae). En el interior seco es más probable el oídio (Podosphaera pannosa) en primaveras de días cálidos y noches frescas. El pulgón llega en abril a los brotes tiernos y en mayo suele resolverse solo, en cuanto aparecen mariquitas, sírfidos y crisopas.
El orden de actuación que fija el Real Decreto 1311/2012, con la gestión integrada de plagas como principio, es el correcto también en un jardín particular: prevención primero (marco de plantación amplio, no mojar hoja, retirar la hojarasca enferma sin compostarla), medios físicos y biológicos después, y el tratamiento químico como último recurso. Contra el pulgón, el agua jabonosa aplicada directamente sobre la colonia funciona. Si se llega al producto fitosanitario, la dosis y los plazos son los de la etiqueta del envase y el producto debe estar autorizado para jardinería exterior doméstica: la lista viva está en el Registro de Productos Fitosanitarios del ministerio.
En maceta
Su porte bajo la hace apta para contenedor. Hace falta una maceta de 45 a 50 centímetros de diámetro y profundidad similar, con buen drenaje, y un sustrato de calidad al que se le añade un tercio de tierra de jardín o compost maduro para dar cuerpo y peso. En terraza al sur conviene proteger la maceta del sol directo, porque el recipiente se calienta mucho más que el suelo y la raíz lo nota antes que la hoja.
En maceta hay que abonar sin falta, porque el agua de riego lava los nutrientes. Un abono de liberación lenta para rosales al arrancar la primavera y un aporte líquido entre oleadas mantienen la planta. Renovación de sustrato o trasplante cada dos o tres años.
En resumen
Munstead Wood (AUSbernard, 2007) es una rosa inglesa de flor en copa, carmesí muy oscuro con reflejos púrpura, de perfume fuerte a rosa antigua con fondo de mora. El arbusto es bajo y ancho, en torno al metro, denso y de brotación rojiza, y su sitio natural es el frente de un arriate, un borde de paso o una maceta grande donde se pueda oler de cerca.
En España, la clave es resguardarla del sol de la tarde de julio y agosto en el sur y el interior, regar en profundidad sin mojar el follaje, dejarle aire alrededor por su densidad de hoja, corregir el hierro en suelos calizos y podar a un tercio o la mitad al final del invierno abriendo el centro de la mata.