Marbella es un rosal de patio de flor amarilla, con un toque rosado en el reverso de los pétalos, obtenido por la rosalista danesa Rosa Eskelund, del vivero Roses Forever, especializado en variedades de porte pequeño para maceta y patio. Da flores de unos ocho centímetros con 35 a 40 pétalos, tiene un perfume suave y forma un arbusto compacto de alrededor de 90 centímetros con follaje verde oscuro semibrillante.

Conviene advertirlo de entrada: es una variedad difícil de encontrar hoy en los catálogos comerciales. Las variedades de rosal entran y salen del mercado con bastante rapidez, y cuando un obtentor deja de multiplicar una de ellas, desaparece de la venta aunque las plantas sigan vivas en jardines particulares.

rosa marbella

Lo que se puede y no se puede hacer para conseguirla

La respuesta habitual a una variedad descatalogada es pedirle un esqueje a alguien que la tenga. Ahí hay una cuestión legal que casi nadie menciona y que conviene conocer.

Las variedades vegetales se pueden proteger mediante un título de obtención vegetal, que da al obtentor el derecho exclusivo de multiplicar y comercializar la variedad. En el ámbito europeo lo regula el Reglamento (CE) n.º 2100/94, relativo a la protección comunitaria de las obtenciones vegetales, y en España la Ley 3/2000, de régimen jurídico de la protección de las obtenciones vegetales. La protección comunitaria dura veinticinco años con carácter general, contados desde su concesión.

Mientras el título está vigente, multiplicar la variedad sin autorización del titular es una infracción. Ahora bien, el propio Reglamento recoge excepciones al derecho, y entre ellas están los actos realizados en un marco privado y con fines no comerciales. Es decir: enraizar un esqueje para el propio jardín es distinto de multiplicar la variedad para venderla o distribuirla. Y una vez transcurrido el plazo de protección, la variedad queda libre.

Dicho esto, hay un obstáculo práctico. Un rosal a partir de esqueje crece sobre sus propias raíces, y muchas variedades de jardín se comercializan injertadas sobre un patrón, precisamente porque el patrón les aporta vigor y tolerancia a suelos difíciles. Un rosal de pie franco puede comportarse peor en suelos calizos y secos que el mismo injertado, y en variedades de porte pequeño la diferencia se nota.

La flor

Flores de unos 8 centímetros de diámetro, que para un rosal de patio es un tamaño grande, con entre 35 y 40 pétalos apretados. La forma es la clásica del híbrido de té reducida de escala.

El color es un amarillo limpio, del tipo botón de oro. Lo interesante es el detalle del reverso rosado: en la cara exterior de los pétalos aparece un tono rosa suave que solo se aprecia mirando la flor de perfil o cuando los pétalos se reflejan hacia atrás en la flor madura. Es un rasgo que en las fotografías de catálogo casi nunca se ve y que en la planta cambia bastante el aspecto de la flor a lo largo del día.

Los amarillos de las rosas son carotenoides, pigmentos que se degradan con la radiación ultravioleta y el calor. Eso significa que el amarillo siempre pierde intensidad a medida que la flor envejece, y mucho más deprisa en julio y agosto en el interior peninsular que en las oleadas de primavera y otoño. No es un defecto de la variedad, es como funciona el pigmento.

El perfume es suave y dulce, apreciable de cerca y en ambiente sin viento.

rosa marbella ficha

Qué es un rosal de patio

Es una categoría comercial, no botánica, creada para cubrir la franja entre los rosales miniatura, de 25 a 40 centímetros, y los floribunda, de 70 centímetros a un metro. Los de patio se sitúan entre 40 y 90 centímetros, con flor de tamaño intermedio y un porte compacto y muy ramificado que aguanta bien el cultivo en recipiente.

La confusión es frecuente porque distintos catálogos colocan la misma planta en grupos distintos. Lo que importa a efectos prácticos es que son rosales de exterior, rústicos, que necesitan sol, ventilación y frío invernal, y que no sobreviven como planta de interior.

Cultivo en maceta

Recipiente. Al menos 35 centímetros de diámetro y de profundidad para un arbusto de este porte, con drenaje amplio. Los rosales hacen raíz profunda y las macetas anchas y bajas no les valen.

Sustrato. Sustrato de calidad para plantas de flor con una parte de compost maduro y algo de perlita o arena gruesa. Nada de tierra de jardín sola: en maceta se compacta y retiene agua.

Exposición. Sol, cinco o seis horas diarias como mínimo. En terrazas del sur y del interior hay que contar con el calor reflejado por el suelo y las paredes claras, que puede recalentar la maceta hasta dañar la raíz. Separar la maceta del suelo, agrupar varias para que se den sombra entre sí y evitar el sol de las horas centrales en julio y agosto son medidas sencillas y eficaces.

Riego. No hay pauta fija. Se comprueba el sustrato con el dedo a dos o tres centímetros y se riega cuando esté seco a esa profundidad, hasta que salga agua por el fondo. En una terraza soleada de Murcia en agosto puede ser a diario; en primavera en el norte, una vez por semana. El plato bajo la maceta se vacía siempre.

Abonado. En maceta el sustrato se agota. Abono para rosales o para plantas de flor cada dos o tres semanas durante la temporada de crecimiento, con la dosis del envase. Trasplante a recipiente algo mayor y sustrato nuevo cada dos o tres años.

En el jardín

También funciona plantado en tierra, donde vive más tiempo y da menos trabajo. Encaja en borduras, en el primer plano de un arriate delante de arbustos altos, y en macizos de color continuo, con un marco de plantación de 50 a 60 centímetros.

Suelo mullido, con materia orgánica y buen drenaje. Plantación a raíz desnuda entre noviembre y febrero o en contenedor casi todo el año salvo el calor fuerte. Acolchado al pie, y riego abundante y espaciado en vez de ligero y diario.

Poda

En el reposo invernal, entre enero y marzo según la zona, cuando ya no se esperan heladas fuertes.

Se elimina la madera muerta, seca, fina, dañada y la que cruza hacia el centro, y se acortan los tallos del año entre un tercio y la mitad, cortando en bisel por encima de una yema orientada hacia fuera. En un arbusto tan ramificado, el aclareo de ramilla fina es la parte más útil de la operación: sin él, en pocos años queda una maraña con mucha rama y poca flor.

Durante la temporada, cortar las flores pasadas por encima de una hoja bien formada encadena las oleadas.

Plagas y enfermedades

En maceta y en terraza, el problema principal es la araña roja, un ácaro que prolifera con calor y aire seco y deja las hojas moteadas de amarillo, con aspecto polvoriento y telaraña fina en el envés. Se combate elevando la humedad, mojando el envés de las hojas en las horas frescas y evitando los insecticidas de amplio espectro, que eliminan a sus enemigos naturales.

El pulgón aparece en primavera en los brotes tiernos y se controla bien con agua jabonosa sobre las colonias, sin afectar a mariquitas ni sírfidos.

De los hongos, el oídio en primavera y otoño y la mancha negra en zonas húmedas. La prevención pasa por separar las plantas para que circule el aire, regar el sustrato y no el follaje, y retirar la hoja caída, que es donde el hongo pasa el invierno. Los restos afectados se eliminan con la basura vegetal.

Si hace falta tratar, en jardinería particular solo se pueden usar productos autorizados para jardinería exterior doméstica, y la dosis, el intervalo y el número de aplicaciones son los de la etiqueta del envase, que es la referencia legal. Los productos vigentes se consultan en el Registro de Productos Fitosanitarios del ministerio. El Real Decreto 1311/2012 establece la gestión integrada de plagas, con la prevención y los medios físicos y biológicos por delante del tratamiento químico. En floración o en horas de vuelo de las abejas, no se trata.

Con qué combinarlo

El amarillo es el color más difícil de integrar en un jardín, porque llama mucho la atención y compite con todo lo que tiene cerca. Funciona bien con azules y malvas, que le hacen contraste, y con blancos y cremas, que lo suavizan. Junto a naranjas y rojos intensos el conjunto se vuelve estridente. En maceta, un ejemplar solo en un rincón sombrío del patio hace más efecto que una fila de macetas amarillas en un muro soleado.

En resumen

Marbella es un rosal de patio de flor amarilla con el reverso rosado, de unos ocho centímetros y 35 a 40 pétalos, perfume suave y porte compacto de alrededor de 90 centímetros, obtenido por la rosalista danesa Rosa Eskelund en un vivero especializado en rosales de maceta. Es una variedad hoy difícil de encontrar en el mercado.

Si se consigue, se cultiva como cualquier rosal de patio: sol, maceta de al menos 35 centímetros con sustrato drenante o suelo mullido en jardín, riego según el estado del sustrato, abonado regular en temporada y poda invernal ligera con buen aclareo. Y si se plantea multiplicarla por esqueje, conviene saber que las variedades protegidas están amparadas por el Reglamento (CE) 2100/94 y la Ley 3/2000, con una excepción para los actos privados sin fines comerciales.


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