Julio Iglesias es un rosal de flor rayada: fondo blanco crema recorrido por pinceladas rojas y rosa fucsia, distintas en cada flor. Es una obtención de la casa francesa Meilland, bautizada en honor al cantante español, y una de las rosas rayadas más difundidas del mercado actual.
Además del dibujo, tiene otra cosa que en las variedades rayadas no es frecuente: perfume fuerte, claramente cítrico. Las flores son grandes, de unos once centímetros y cincuenta pétalos, aparecen en grupos de dos a cinco y se repiten en oleadas desde la primavera hasta el otoño.
Las rosas rayadas no son una novedad
Suele presentarse como una excentricidad moderna y no lo es en absoluto. La rosa rayada más famosa, Rosa gallica 'Versicolor', conocida como Rosa Mundi, está documentada desde hace siglos: apareció como mutación de la rosa de los boticarios, Rosa gallica var. officinalis, y sigue cultivándose. Es de floración única, con flores semidobles de fondo rosa pálido y franjas carmín.
Entre las rosas antiguas remontantes, el ejemplo clásico es 'Ferdinand Pichard', un híbrido perpetuo del primer cuarto del siglo XX, rayado en rosa y carmín y muy perfumado, que todavía figura en catálogos especializados.
Lo que sí es reciente es que las rayadas hayan pasado de rareza de coleccionista a producto comercial de gran distribución, con variedades modernas remontantes, sanas y de flor grande. Julio Iglesias pertenece a esa generación.
Por qué salen las rayas
El fondo blanco o crema de un pétalo es la ausencia de antocianinas, los pigmentos que dan los rosas y los rojos. Las rayas son zonas donde esos pigmentos sí se producen, distribuidas de forma irregular e inestable por la epidermis del pétalo.
De ahí vienen dos consecuencias que conviene conocer antes de comprar. La primera es que no hay dos flores iguales: una puede salir casi blanca con un par de trazos finos, y la siguiente en el mismo tallo casi cubierta de rojo. La proporción varía además con la temperatura y la insolación, de modo que las flores de primavera y otoño no son iguales que las de agosto.
La segunda es que las rosas rayadas pueden revertir. En algunas variedades, sobre todo en las que se originaron como mutación de una rosa lisa, aparecen de vez en cuando ramas que dan flores de un solo color. Esas ramas suelen crecer más vigorosas y, si no se eliminan, acaban dominando la planta. Si aparece una rama con flor lisa, se corta desde la base.
Quien busca uniformidad no debe plantar una rosa rayada. Quien busca que cada flor sea distinta ha encontrado exactamente eso.
La flor y la planta
Flores de unos 11 centímetros de diámetro, con alrededor de cincuenta pétalos, forma clásica de capullo alto y centrado que abre despacio. Salen en grupos de dos a cinco, y la floración se repite en oleadas durante toda la temporada.
El perfume es intenso y cítrico, con notas dulces de fondo, y se aprecia bien sin necesidad de acercarse mucho. Es una de las bazas reales de la variedad y una de las razones para colocarla cerca de un paso o de una zona de estar, no al fondo del jardín.
El arbusto crece vigoroso y denso, con follaje verde oscuro y tallos bastante espinosos. La altura varía mucho según el clima y el suelo: de 80 centímetros en condiciones limitadas a más de un metro y medio en buen suelo y clima cálido, con anchura proporcionada.
Rosas con nombre de famoso
Meilland es la casa que más ha explotado esta fórmula, y no es casual: una variedad bautizada con un nombre reconocible se vende mejor y ocupa espacio en la prensa cuando sale al mercado. Lo que conviene entender es que el nombre comercial no identifica a la planta. Una misma variedad puede venderse en Francia, Alemania y España con tres nombres distintos, cada uno adaptado a su mercado, mientras el código de registro que le asignó el obtentor es el mismo.
Por eso, cuando dos catálogos describen rosas con nombres distintos y características idénticas, muchas veces se trata del mismo material vegetal.
Cultivo en España
Exposición. Sol directo, cinco o seis horas mínimo. En el sur y el interior peninsular conviene una posición con sol de mañana y sombra en las horas centrales de julio y agosto: el sol muy fuerte quema los bordes de los pétalos y desdibuja el contraste entre el fondo claro y las rayas, que es todo el interés de esta variedad.
Suelo. Profundo, fértil, mullido y con buen drenaje. El encharcamiento es la causa más frecuente de muerte de rosales en jardines particulares. En los suelos calizos del este y el sur, la aportación anual de materia orgánica reduce el riesgo de clorosis férrica, que aparece como hojas nuevas amarillas con los nervios verdes.
Plantación. A raíz desnuda entre noviembre y febrero, en contenedor casi todo el año salvo el calor fuerte. Marco de 60 a 80 centímetros entre ejemplares en macizo, para que circule el aire. También admite maceta grande, de al menos 45 centímetros de diámetro y profundidad.
Riego. Abundante y espaciado, al pie y nunca sobre las hojas. Dos riegos profundos por semana en verano en el interior y uno en la costa templada, con acolchado de cinco a ocho centímetros. Regar poco todos los días mantiene húmeda solo la superficie, impide que la raíz profundice y favorece los hongos.
Abonado. Estiércol bien hecho o compost maduro al final del invierno, abono para rosales al brotar y una segunda aportación tras la primera oleada de flor, que es la que sostiene las siguientes. En zonas con heladas se deja de abonar a finales de agosto.
Poda
Poda en el reposo invernal, cuando ha pasado el riesgo de heladas fuertes: enero o febrero en el litoral mediterráneo, febrero o marzo en el interior y el norte.
Se limpia primero la madera muerta, seca, dañada, fina o cruzada, y después se acortan las ramas principales que se conservan. Con este porte y este tipo de floración en grupos, una poda intermedia funciona mejor que la poda muy corta del híbrido de té clásico: se dejan cuatro o cinco ramas y se acortan a la mitad, buscando una copa abierta por el centro.
Y, como se ha dicho, atención a las ramas que den flor de un solo color: se retiran desde la base en cuanto se detecten.
Durante la temporada, cortar las flores pasadas por encima de una hoja bien formada acorta el intervalo entre oleadas.
Como flor cortada
Es uno de sus usos naturales: flor grande, tallo suficiente, dibujo llamativo y perfume que se nota en la habitación. Se corta por la mañana temprano, con el capullo empezando a abrir, con tijera limpia y corte en bisel, y se pone en agua enseguida. Recortar el tallo bajo el agua y retirar las hojas que quedarían sumergidas alarga bastante la duración en el jarrón.
En un ramo, las rayadas piden compañía sobria: mezcladas con otras flores de color fuerte se pelean, y junto a follaje verde o flores blancas lucen mucho más.
Plagas y enfermedades
El pulgón ocupa los brotes tiernos en primavera. El agua jabonosa aplicada directamente sobre las colonias funciona bien y respeta a mariquitas, sírfidos y crisopas, que son los que sostienen el control a medio plazo.
El trips merece mención especial en una rosa de fondo claro: es un insecto diminuto que se introduce entre los pétalos y deja rayas y bordes pardos, muy visibles en las flores blancas y cremas y casi invisibles en las oscuras. Es problema de finales de primavera y de verano seco.
De los hongos, la mancha negra en zonas húmedas y el oídio en primavera y otoño. Prevención: recoger y eliminar la hoja caída, donde el hongo pasa el invierno, podar para que ventile, regar al pie y no excederse con el nitrógeno.
Cuando la prevención no baste, en jardinería particular solo pueden usarse productos autorizados para jardinería exterior doméstica, y la dosis, el intervalo y el número de aplicaciones son los de la etiqueta del envase; el listado vigente está en el Registro de Productos Fitosanitarios del ministerio. El Real Decreto 1311/2012 establece la gestión integrada de plagas: prevención y medios físicos y biológicos antes que el tratamiento químico. Y en floración, o en horas de vuelo de las abejas, no se trata.
En resumen
Julio Iglesias es un rosal de Meilland de flor grande rayada, con fondo blanco crema y trazos rojos y fucsia distintos en cada flor, perfume cítrico intenso y floración repetida sobre un arbusto vigoroso que va de 80 centímetros a más de metro y medio según el clima y el suelo.
Las rayas se deben a una distribución irregular e inestable de las antocianinas en el pétalo, de modo que no hay dos flores iguales y el dibujo varía con la temperatura. Se cultiva a sol con resguardo en las horas duras del verano del sur, en suelo drenado y rico, con riego abundante y espaciado al pie, poda intermedia en invierno y retirada inmediata de cualquier rama que empiece a dar flor de un solo color.