Café Olé es un rosal miniatura de flores pequeñas, muy dobles y de tonos poco habituales: mezcla de anaranjado, rojizo, ocre y crema, con reflejos que en algunas flores tiran a tostado. De ahí el nombre. Mide unos 50 a 80 centímetros, crece compacto y erguido, florece en oleadas durante toda la temporada y tiene un perfume especiado apreciable, algo infrecuente en un miniatura.
Es una variedad de Ralph S. Moore, el hibridador californiano al que se debe buena parte de la rosa miniatura moderna tal como la conocemos. Antes de él, los miniatura eran una curiosidad marginal; Moore trabajó con ellos durante más de sesenta años desde su vivero de Visalia y les dio la variedad de formas, colores y tamaños que tienen hoy.
Las rosas de color café no existen como pigmento
Es útil saberlo, porque explica por qué la flor cambia tanto de un mes a otro. El pétalo de rosa produce dos familias de pigmentos: carotenoides, que dan amarillos y naranjas, y antocianinas, que dan rosas y rojos. No hay pigmento marrón.
Lo que llamamos rosas de color café, ocre o terracota son superposiciones: una base amarilla o anaranjada de carotenoides con una capa de antocianinas rojas encima, en proporciones que producen un efecto apagado y terroso. Como los carotenoides se degradan con la luz ultravioleta y las antocianinas responden a la temperatura, el resultado es un color inestable por definición: la misma planta da flores claramente cobrizas en primavera y otoño, cuando las noches son frescas, y flores más rosadas o más lavadas en pleno verano.
Ese comportamiento lo comparten todas las variedades del grupo, desde el clásico 'Julia's Rose' hasta floribundas modernos como 'Hot Cocoa'. Quien compre una rosa de este color esperando que sea siempre igual se va a llevar una sorpresa; quien entienda que va cambiando a lo largo del año le sacará mucho más partido.
Qué es exactamente una rosa miniatura
No es una rosa normal enanizada ni una planta de interior. Los rosales miniatura descienden de formas enanas de Rosa chinensis y son arbustos de exterior, rústicos, que necesitan sol, aire y un periodo de frío invernal como cualquier otro rosal.
Esto importa porque en floristerías y supermercados se venden miniaturas en macetas pequeñas presentados como planta de interior, con varios esquejes metidos en el mismo cepellón. Colocados en un salón, esas plantas duran unas semanas: pierden la hoja, se llenan de araña roja y mueren. Sacadas al balcón o al jardín, plantadas de una en una en tierra o en maceta decente, pueden vivir años.
El tamaño de la planta y de la flor es lo único pequeño. Las exigencias de cultivo son las de un rosal grande, y el número de pétalos suele ser incluso mayor en proporción.
Cómo es la flor
Flores de unos 4 centímetros de diámetro, con entre 40 y 50 pétalos, lo que para ese tamaño es mucho. La forma es la clásica del híbrido de té en miniatura: capullo alto y centrado que abre en copa ahuecada. Aparecen sobre todo solitarias, y cuando salen en racimo éste es pequeño.
El perfume es especiado y perceptible, que en el grupo de los miniatura no es lo normal: al seleccionar por tamaño de planta y abundancia de flor, el aroma suele quedarse por el camino.
La floración va en oleadas, no de forma continua. Hay semanas con la planta cubierta y semanas de descanso en las que apenas hay flor. Es el comportamiento propio de la variedad y no indica que nada vaya mal.
Cultivo en maceta, que es su uso natural
Por tamaño, este rosal está pensado para maceta, jardinera, bordura baja y primer plano de arriate.
Recipiente. Como mínimo 25 o 30 centímetros de diámetro y otro tanto de profundidad, con agujeros de drenaje amplios. Los rosales hacen raíz profunda, y una maceta ancha y baja no les vale. El barro cocido transpira y mantiene la raíz más fresca que el plástico, pero se seca antes; en terraza muy soleada del sur puede compensar el plástico o la maceta doble.
Sustrato. Sustrato de calidad para plantas de flor mezclado con una parte de compost maduro y algo de arena gruesa o perlita para asegurar el drenaje. Nada de tierra de jardín sola en maceta: se compacta y se encharca.
Exposición. Necesita sol. Cinco o seis horas diarias como mínimo, y no le va mal recibir sombra en las horas centrales de julio y agosto en el interior peninsular, donde una maceta al sol pleno alcanza temperaturas que cuecen la raíz. Lo que no tolera es la sombra de verdad: en penumbra se ahíla, no florece y enferma.
Riego. Aquí no vale una pauta fija. Una maceta pequeña en una terraza de Sevilla en agosto puede necesitar riego diario, y la misma maceta en abril en Galicia puede pasar una semana. La regla es comprobar el sustrato con el dedo a dos o tres centímetros de profundidad y regar cuando esté seco a ese nivel, hasta que salga agua por el fondo. Los platos con agua estancada bajo la maceta pudren la raíz y hay que vaciarlos.
Abonado. En maceta el sustrato se agota, así que hay que reponer. Abono para rosales o para plantas de flor cada quince días o tres semanas durante la temporada de crecimiento, siguiendo la dosis del envase, y nada de abono a partir del final del verano en zonas frías. Cada dos o tres años conviene trasplantar a maceta algo mayor renovando el sustrato.
Poda
Los miniatura se podan en el reposo invernal, entre enero y marzo según la zona, cuando ya no se esperan heladas fuertes.
La poda es sencilla: eliminar madera muerta, seca, débil y las ramas que crucen hacia el interior, y acortar el resto entre un tercio y la mitad, cortando por encima de una yema orientada hacia fuera. El objetivo es una planta abierta por el centro, que ventile. Con un rosal tan pequeño y tan ramificado, la tentación es no podar nada; el resultado a los tres años es una maraña de ramitas finas con muy poca flor.
Durante la temporada, retirar las flores marchitas cortando por encima de una hoja bien formada acorta el intervalo entre oleadas.
Problemas frecuentes
El problema número uno de los rosales miniatura, sobre todo en maceta y en terraza, es la araña roja. Es un ácaro diminuto que prolifera con calor y ambiente seco: aparecen hojas moteadas de puntitos amarillos, aspecto polvoriento y una telaraña muy fina en el envés. Se combate elevando la humedad ambiental, mojando el envés de las hojas con agua en las horas frescas y evitando los insecticidas de amplio espectro, que eliminan a sus depredadores naturales y empeoran el problema.
El pulgón ocupa los brotes tiernos en primavera. Aparece porque hay brotación tierna, no porque la flor huela: el agua jabonosa aplicada sobre las colonias funciona bien y respeta a mariquitas y sírfidos.
De los hongos, el oídio es frecuente en primavera y otoño, y la mancha negra en zonas húmedas. En maceta se previenen separando las plantas para que corra el aire, regando el sustrato y no las hojas, y retirando la hoja caída. Las hojas y restos afectados se eliminan con la basura vegetal; no se compostan en casa y no se queman, porque la quema de restos vegetales está restringida en la mayor parte del territorio.
Cuando la prevención no baste y haya que tratar, en jardinería particular solo pueden usarse productos autorizados para jardinería exterior doméstica, y la dosis, el intervalo y el número de aplicaciones son los que figuran en la etiqueta del envase, que es la referencia legal. Los productos vigentes se consultan en el Registro de Productos Fitosanitarios del ministerio. El marco es el Real Decreto 1311/2012, que establece la gestión integrada de plagas: prevención y medios físicos y biológicos antes que el tratamiento químico. Con la planta en flor, o en horas de vuelo de las abejas, no se trata.
Dónde queda bien
En jardinera de balcón, en el borde de un camino, en el primer plano de un arriate delante de arbustos más altos, y en maceta suelta sobre una mesa exterior, donde el tamaño de la flor y el perfume se aprecian de cerca. Los tonos ocres y cobrizos combinan bien con follajes bronceados, con gramíneas y con flores de tonos cálidos apagados, y desentonan con los rosas fríos y los malvas.
En resumen
Café Olé es un rosal miniatura de Ralph S. Moore, de flores pequeñas y muy dobles en tonos anaranjados, rojizos y ocres, perfumadas y en oleadas durante toda la temporada, sobre una planta compacta de 50 a 80 centímetros. El color no es un pigmento marrón sino una superposición de carotenoides y antocianinas, y por eso cambia con la estación.
Es un arbusto de exterior, no una planta de interior, y se cultiva a sol, en maceta amplia con sustrato drenante, regando cuando el sustrato esté seco un par de centímetros y abonando cada dos o tres semanas en temporada. Poda invernal ligera para abrir el centro, atención a la araña roja en verano, y prevención antes que tratamiento.