Empecemos por lo que importa: la rosa Blue Eyes no es azul. Es un rosal floribunda de flores malva lila, semidobles, con una mancha central de color púrpura oscuro muy marcada. El nombre comercial con el que se registró y con el que se vende en muchos viveros es 'Eyes for You', y describe la planta mucho mejor que el apodo por el que ha acabado siendo conocida.

Eso no le quita ningún mérito, al contrario. Es una de las novedades más interesantes en rosales de los últimos veinte años, porque introduce en un rosal de jardín corriente una característica que no existía en el género cultivado: el ojo oscuro en la base de los pétalos. Y además huele mucho, lo que en un floribunda es raro.

Por qué no hay rosas azules

El color de las flores azules de verdad depende de un pigmento llamado delfinidina. El género Rosa carece de la ruta bioquímica que lo produce: sus antocianinas son cianidina y pelargonidina, que dan rosas, carmines y rojos. Sin delfinidina no hay azul, y ninguna selección clásica va a conseguirlo, porque no se puede seleccionar algo que no está en el genoma.

Lo que sí hay son malvas y lilas, que se obtienen combinando antocianinas con variaciones del pH del pétalo y con copigmentos. Variedades históricamente vendidas como azules, como 'Blue Moon' o 'Rhapsody in Blue', son en realidad malvas y lilas más o menos grisáceos, muy bonitos y nada azules.

El único intento con azul real vino de la ingeniería genética: la variedad 'Applause', desarrollada insertando en el rosal un gen procedente del pensamiento para producir delfinidina. El resultado es un lila pálido, no un azul, porque el pigmento por sí solo no basta: hace falta también el entorno químico del pétalo adecuado.

Y las rosas azul eléctrico de las floristerías son rosas blancas teñidas, normalmente absorbiendo colorante por el tallo cortado. Es una técnica de floristería, no una variedad. Quien busca rosales azules para el jardín debe saber que lo que va a encontrar son malvas, y que están muy bien.

De dónde viene el ojo púrpura

Aquí está lo verdaderamente novedoso de esta variedad. La mancha oscura en la base de los pétalos no procede de ninguna rosa de jardín, sino de Hulthemia persica, también llamada Rosa persica, una especie del suroeste y centro de Asia, de zonas áridas de Irán y Afganistán.

Esa planta es una rareza dentro del grupo: tiene hojas simples, sin dividir en foliolos, al contrario que todas las rosas, y flores amarillas de cinco pétalos con una mancha basal roja intensa. Durante mucho tiempo fue casi imposible cruzarla con rosales de jardín, y los primeros híbridos, obtenidos en el Reino Unido a partir de los años setenta, eran plantas frágiles, poco florecientes y difíciles de cultivar.

Lo que consiguen las variedades modernas de este linaje, entre ellas la que nos ocupa, es trasladar el ojo a una planta que se comporta como un floribunda normal, que repite floración y que se puede plantar en un jardín corriente. Es la aportación real de esta rosa, y explica que en los últimos años hayan aparecido varias más con la misma característica.

El ojo, por cierto, no permanece igual: es más intenso en la flor recién abierta y se difumina a medida que la flor envejece, al mismo tiempo que el lila del pétalo palidece hacia casi blanco. Un ramillete maduro muestra a la vez flores con el ojo bien marcado y flores casi blancas, y ese contraste es parte del efecto.

ramo de rosas de rosa blue eyes

Obtención

La obtuvo el rosalista británico Peter J. James y llegó al mercado a través de un vivero del Reino Unido a finales de la década de 2000. Se vende con nombres distintos según el país y el catálogo, lo que da lugar a la confusión habitual: 'Eyes for You' y Blue Eyes son la misma planta.

Cómo es la planta

Floribunda de crecimiento erguido y compacto, de un metro a metro y medio de altura por unos 80 centímetros de ancho. Los tallos van bien cubiertos de espinas y el follaje es verde medio brillante.

Las flores son semidobles, de unos 8 centímetros de diámetro y alrededor de veinticinco pétalos, y aparecen en racimos. Al ser semidoble se ven los estambres, lo que la hace atractiva para abejas y otros polinizadores, al contrario que las rosas muy dobles, donde los estambres se han transformado en pétalos y ya no ofrecen ni polen ni néctar accesibles.

El perfume es fuerte, y las descripciones varían mucho según quien la huela y en qué momento: cítrico, algo especiado, con notas dulces. Que las descripciones no coincidan es normal, porque el perfil aromático de una rosa cambia con la temperatura, la hora del día y la humedad.

Cultivo en España

Exposición. Sol directo, cinco o seis horas mínimo. Los tonos lila y malva son de los que peor aguantan el sol muy fuerte: se decoloran deprisa y se vuelven grisáceos. En el sur y el interior peninsular, una posición con sol de mañana y sombra en las horas centrales del verano conserva mejor el color y la definición del ojo.

Suelo. Mullido, con materia orgánica y buen drenaje. La ascendencia de esta variedad procede de zonas áridas, lo que no significa que aguante la sequía, pero sí que el exceso de agua le sienta especialmente mal. En terrenos pesados conviene plantar en caballón o mejorar el hoyo con compost.

Plantación. A raíz desnuda entre noviembre y febrero, en contenedor durante casi todo el año salvo el calor fuerte. Separación de 50 a 60 centímetros entre plantas en macizo, para que circule el aire.

Riego. Abundante y espaciado, al pie y nunca sobre el follaje. En verano, dos riegos profundos por semana en el interior y uno en la costa templada, con acolchado. El riego diario y ligero mantiene la superficie húmeda, impide que la raíz profundice y multiplica los hongos.

Abonado. Compost maduro o estiércol hecho al final del invierno, abono para rosales al brotar y una segunda aportación después de la primera oleada de flor.

Poda

Poda de floribunda, en el reposo invernal: enero o febrero en el litoral mediterráneo, febrero o marzo en el interior y el norte, cuando haya pasado el riesgo de heladas fuertes.

Se limpia la madera muerta, seca, débil o cruzada y se acortan los tallos del año a la mitad o a un tercio, conservando cinco o seis ramas principales. Es una poda más suave que la del híbrido de té, porque en un floribunda interesa la cantidad de ramilletes, no el tamaño de una flor individual.

Durante la temporada, retirar el ramillete cuando la mayoría de sus flores ha pasado, cortando por encima de una hoja bien formada, mantiene la floración. Si se quiere que la planta forme escaramujos en otoño, se deja de hacer a partir de septiembre.

Salud y problemas

La sanidad de los híbridos con ojo mejoró mucho respecto a los primeros intentos, pero sigue siendo una de las cosas a vigilar en este grupo. La mancha negra es el problema principal en zonas húmedas: manchas negras de borde difuso, amarilleo y caída de la hoja. Retirar y eliminar la hoja caída, donde el hongo pasa el invierno, es la medida más rentable. Después, ventilación y riego al pie.

El oídio aparece en primavera y otoño con días cálidos y noches frescas. El pulgón ocupa los brotes tiernos en primavera y se controla bien con agua jabonosa sobre las colonias, sin perjudicar a la fauna auxiliar.

Si hace falta un tratamiento fitosanitario, en jardinería particular solo pueden emplearse productos autorizados para jardinería exterior doméstica, con la dosis y el intervalo que indique la etiqueta del envase; los productos vigentes están en el Registro de Productos Fitosanitarios del ministerio. El Real Decreto 1311/2012 establece la gestión integrada de plagas, con la prevención y los medios físicos y biológicos antes del tratamiento químico. En una variedad semidoble, que atrae polinizadores de verdad, hay una regla que no admite excepciones: no se trata en floración ni en horas de vuelo de las abejas.

Dónde ponerla

Funciona bien en macizo mezclada con vivaces, porque el lila combina con casi todo y el ojo oscuro le da un punto que las rosas lisas no tienen. Junto a plantas de follaje plateado o gris el efecto es notable. También va bien en maceta grande, de al menos 40 centímetros de diámetro y profundidad, en terraza soleada.

Lo que no conviene es plantarla esperando una rosa azul. Quien busque ese color en el jardín encontrará malvas y lilas, y esta es de las mejores.

En resumen

Blue Eyes, registrada y vendida también como 'Eyes for You', es un floribunda de flor semidoble malva lila con una mancha central púrpura muy marcada, muy perfumado, de un metro a metro y medio, con floración repetida. El ojo procede de Hulthemia persica, una especie asiática de zonas áridas, y es la novedad real que aporta la variedad.

No existen rosas azules naturales porque el rosal no produce delfinidina, y lo que se vende como tal está teñido o es malva. Cultivada a sol con algo de resguardo en el verano del sur, en suelo drenado y con riego abundante y espaciado al pie, y podada suave como floribunda en invierno, es un rosal de jardín perfectamente manejable y bastante distinto de todo lo demás.


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