Paul's Lemon Pillar es un rosal trepador de flor amarillo limón muy pálido, casi crema, con una fragancia intensa y una sola floración al año. No repite: da una explosión enorme a finales de primavera y después se dedica a crecer. Quien busque un trepador que dé flor de mayo a noviembre debe descartarlo desde el principio, porque ese no es su carácter.
A cambio ofrece dos cosas que pocos trepadores modernos igualan: flores grandes, de forma clásica de híbrido de té, con un aroma que se percibe a varios metros en las horas de calor, y un vigor considerable, capaz de cubrir una fachada de cinco o seis metros de altura. Es un rosal de muro grande, de pared de casa de pueblo, no de arco de jardín pequeño.
Origen y clasificación
La variedad la introdujo en el Reino Unido el rosalista George Paul, en 1915. Se clasifica como híbrido de té trepador, que es la categoría donde encajan los trepadores de flor grande y forma clásica obtenidos en la primera mitad del siglo XX. Algún catálogo la coloca entre los híbridos perpetuos, y no cuadra: los híbridos perpetuos son anteriores y, sobre todo, son remontantes en mayor o menor grado, mientras que este rosal florece una única vez.
La genealogía que recogen los registros la sitúa como cruce entre Rosa 'Frau Karl Druschki', un híbrido perpetuo blanco de enorme vigor, y 'Maréchal Niel', una rosa de té trepadora amarilla. Esa mezcla explica bastante bien lo que se ve en la planta: el tamaño y la robustez vienen de la primera, el amarillo y el perfume de la segunda.
Cómo es la flor
El capullo engaña. Antes de abrirse muestra tonos rosados en el exterior de los pétalos, y más de un jardinero ha esperado una flor rosa oscuro. Al abrir aparece el amarillo limón muy diluido, casi blanco marfil en el centro, y el rosa desaparece del conjunto. Cuando la flor envejece en la planta, el borde de los pétalos recupera un tono rosado suave.
Son flores de entre 8 y 10 centímetros de diámetro, con unos 30 o 40 pétalos, de forma alta y centrada al principio y abierta y algo desordenada al final. Aparecen solas o en grupos pequeños, sobre tallos que tienden a inclinarse por el peso. El perfume es fuerte, dulce, y se nota más al mediodía y al caer la tarde, cuando la temperatura ha subido: los compuestos volátiles de la rosa se liberan mejor con calor y con algo de humedad ambiental.
El follaje es verde intenso y mate, sin el brillo de los trepadores modernos. Los tallos son gruesos, con espinas grandes y ganchudas.
Dónde plantarlo en España
Necesita espacio vertical de verdad. Alcanza con holgura los cinco o seis metros y en condiciones buenas puede pasar de ahí, con una anchura de tres metros o más. Una pérgola ligera no lo aguanta; un muro de casa, una fachada, un tapial o un árbol viejo sí.
Prefiere sol directo, aunque tolera una fachada orientada al este o incluso al norte mejor que un híbrido de té moderno. En el interior peninsular, con veranos de cuarenta grados, una pared que reciba el sol de la mañana y sombra a partir de las tres de la tarde le conviene: el amarillo pálido se decolora menos y la planta sufre menos estrés hídrico.
El suelo ideal es profundo, fértil y con buen drenaje. En los suelos calizos del este y el sur peninsular conviene tener presente el riesgo de clorosis férrica, esas hojas amarillas con los nervios verdes que aparecen cuando el pH alto bloquea la absorción del hierro. Se previene mejorando la materia orgánica del suelo y regando con el agua menos dura de la que se disponga, y se corrige con quelatos de hierro cuando ya ha aparecido.
Plantación, riego y abonado
La plantación a raíz desnuda se hace en el descanso invernal, aproximadamente de noviembre a febrero según la zona, antes de que se muevan las yemas. Los rosales en contenedor se pueden plantar prácticamente todo el año, evitando los meses de calor fuerte. El hoyo debe ser amplio, porque una trepadora de este porte va a estar treinta años en el mismo sitio, y conviene separarlo unos 40 o 50 centímetros del muro: junto a la pared el suelo está más seco y el alero deja una franja donde apenas llega la lluvia.
Los primeros dos veranos son los que deciden. Riegos abundantes y espaciados, mojando en profundidad, valen mucho más que riegos diarios y superficiales, que solo consiguen que las raíces se queden en los diez centímetros de arriba. Una capa de acolchado de cinco a ocho centímetros reduce la evaporación y mantiene la temperatura del suelo estable. A partir del tercer o cuarto año, una planta bien instalada aguanta el verano mediterráneo con riegos de apoyo.
El abonado se concentra al final del invierno, con estiércol bien hecho o compost maduro alrededor del pie, y una segunda aportación al arrancar la primavera. Como florece una sola vez, no tiene sentido seguir abonando en pleno verano para forzar una segunda floración que no va a llegar.
Poda y conducción, que es lo que importa
Aquí está la diferencia con los trepadores remontantes, y es el error más frecuente. Paul's Lemon Pillar florece sobre la madera del año anterior. Si se poda en invierno, como se hace con un híbrido de té, se corta justo la madera que iba a dar flor y se pierde la floración entera.
La poda se hace inmediatamente después de florecer, en junio. Se retiran las ramas viejas y agotadas desde la base, se deja la madera nueva vigorosa que la planta emite ese verano y se recorta lateralmente lo que sobresalga. En invierno solo se quita madera muerta, dañada o cruzada.
La conducción es igual de importante. Las ramas principales guiadas en horizontal o en diagonal florecen mucho más que las guiadas en vertical, porque la posición horizontal reduce la dominancia apical y activa las yemas laterales a lo largo de toda la vara. Es la razón por la que un trepador atado en abanico da flor desde abajo y el mismo trepador atado recto solo florece en la punta. Los alambres o el emparrado deben ir separados unos centímetros del muro para que circule el aire.
El soporte tiene que ser sólido desde el principio. Una planta adulta de esta variedad, mojada por la lluvia, pesa mucho, y sustituir un soporte pobre con el rosal encima es un trabajo desagradable.
Salud y problemas habituales
Su punto débil es el oídio, ese polvo blanco harinoso sobre brotes tiernos, pedúnculos y hojas jóvenes. Aparece con facilidad en primavera y otoño, cuando los días son cálidos y las noches frescas, y en situaciones con poca ventilación. En muros cerrados y patios sin corriente de aire es prácticamente seguro que se presente todos los años.
La prevención hace la mayor parte del trabajo: separar la planta del muro, aclarar el interior para que circule el aire, no mojar el follaje al regar y no abonar en exceso con nitrógeno, que produce brotes tiernos y suculentos, justo lo que el hongo aprovecha. Las hojas y los restos afectados se retiran y se eliminan con la basura vegetal, nunca al compost del jardín.
Si se llega al tratamiento, en jardinería particular solo pueden usarse productos autorizados para jardinería exterior doméstica, y la dosis, el plazo y el número de aplicaciones son los que figuren en la etiqueta del envase. Los productos autorizados en cada momento se consultan en el Registro de Productos Fitosanitarios del ministerio. El marco general es el Real Decreto 1311/2012, que establece la gestión integrada de plagas como principio: prevención y medios físicos antes que el tratamiento químico. Y en un rosal muy perfumado, que atrae abejas en floración, no se trata con la planta en flor ni en horas de vuelo.
Para quién es esta rosa
Es un rosal de jardín con memoria, de los que se plantan pensando en veinte años. Su floración única, concentrada y perfumada tiene algo que las variedades remontantes de flor continua han perdido: cuando ocurre, ocurre entera, y durante tres semanas la fachada es solo eso. Después queda una masa verde grande y sana, que en un jardín bien pensado hace de fondo para otras cosas.
No es la opción para un patio pequeño, ni para quien quiera flor todo el verano, ni para un sitio sin ventilación donde el oídio vaya a ser una batalla anual. Para un muro grande y soleado, con espacio y con paciencia, es de las mejores.
En resumen
Paul's Lemon Pillar es un híbrido de té trepador introducido por George Paul en 1915, de flor grande y amarillo limón muy pálido, muy perfumada, con una única floración de finales de primavera. Alcanza cinco o seis metros, necesita un soporte firme y separado del muro, y florece sobre la madera del año anterior, de modo que se poda justo después de florecer y nunca en invierno.
En España se le da bien una fachada soleada con algo de sombra a media tarde en las zonas más calurosas, un suelo profundo y riegos abundantes y espaciados durante los primeros veranos. Su principal problema es el oídio, que se controla sobre todo con ventilación, conducción abierta y riego al pie, dejando el tratamiento químico como último recurso y siempre con producto autorizado y la dosis de la etiqueta.