Mira la base de la mata y verás que no hay tallo: los peciolos salen uno junto a otro directamente de un rizoma que repta a ras de tierra, y cada uno sostiene una sola hoja acorazonada. Ese detalle de arquitectura, y no el color, es lo que define al rey de corazones y lo que explica casi todo su cultivo, desde cómo se riega hasta cómo se multiplica.
Qué planta es exactamente
El rey de corazones es Homalomena wallisii (Regel) Schott, una arácea de sotobosque originaria de Colombia y del extremo occidental de Venezuela. Conviene saber que la taxonomía se ha movido: en la revisión del género publicada en 2016, las especies americanas de Homalomena se segregaron en el género Adelonema, de modo que el nombre aceptado hoy en las bases de datos botánicas es Adelonema wallisii (Regel) S.Y.Wong & Croat. En el comercio de planta de interior sigue circulando como Homalomena, y así se la encuentra etiquetada; las asiáticas —H. rubescens, H. pendula— sí siguen en el género original.
Es pariente cercana de los filodendros, los potos y los espatifilos, y comparte con ellos una advertencia que conviene dar antes que nada: toda la planta contiene rafidios de oxalato cálcico, cristales en forma de aguja que provocan quemazón, inflamación de labios y lengua y salivación intensa si se mastica, e irritación en la piel al manipular el rizoma cortado. No es una planta que envenene, pero es agresiva localmente. Fuera del alcance de niños pequeños y de gatos y perros, y guantes al dividirla; si hay contacto con la boca, enjuagar y consultar al médico o al servicio de toxicología, y al veterinario en el caso de un animal.
La hoja y el rizoma
Las hojas son ovado-acorazonadas, de 20 a 35 centímetros de largo en un ejemplar adulto, de textura gruesa y algo coriácea, con el nervio central hundido y los secundarios bien marcados. El fondo es un verde oscuro mate salpicado de manchas irregulares de verde claro y crema, distribuidas de forma distinta en cada hoja: no hay dos iguales, y ese moteado es lo que le ha valido el nombre comercial. El envés es más pálido y a menudo tira a rojizo, igual que el peciolo, que puede alcanzar 30 o 40 centímetros y presenta una vaina ancha en la base.
El rizoma es la clave. Es carnoso, horizontal, y va emitiendo hojas por delante mientras las viejas se secan por detrás, de manera que la mata se desplaza lentamente y forma con los años una colonia compacta de varias coronas. Al cortarlo desprende un olor especiado, entre anisado y resinoso, característico del género. Al ser un órgano de reserva subterráneo y superficial, no admite ni sequedad prolongada ni permanencia bajo agua: se deshidrata en el primer caso y se pudre en el segundo, y esa es la razón de que el equilibrio del riego sea tan estrecho.
Florece rara vez en interior. La inflorescencia es la típica de las aráceas —espádice envuelto en una espata—, de color verdoso o blanquecino, discreta y sin valor ornamental. No conviene dejarla: consume reservas del rizoma que la planta emplearía en emitir hojas.
Cultivo
Luz. Sotobosque húmedo tropical: luz abundante pero filtrada, nunca sol directo, que quema la hoja en cuestión de horas y decolora el moteado. Una ventana orientada al este, o a uno o dos metros de una ventana al sur con visillo, es la posición ideal. En penumbra profunda sobrevive, pero alarga los peciolos, las hojas quedan pequeñas y las manchas claras se pierden.
Temperatura. Entre 18 y 27 °C. Por debajo de 15 °C detiene el crecimiento y por debajo de 12 o 13 °C aparece daño por frío, con manchas oscuras hundidas en la hoja. No tolera corrientes ni la proximidad de un radiador. En España solo puede vivir al aire libre todo el año en Canarias y en zonas muy resguardadas del litoral sur; en el resto, planta de interior.
Humedad ambiental. El punto crítico. Pide de un 60 % de humedad relativa hacia arriba, y en un piso con calefacción se baja fácilmente al 30 %. La respuesta al aire seco es inmediata y reconocible: ápices y bordes de hoja secos, pardos, con una franja amarilla de transición. Se corrige agrupando plantas, colocando la maceta sobre una bandeja de arcilla expandida con agua que no toque el fondo del tiesto, o con un humidificador. Pulverizar ayuda poco y, si el agua es dura, deja manchas de cal; si se hace, con agua de lluvia o descalcificada.
Sustrato. Aireado y con retención media: dos partes de sustrato para planta de interior, una de corteza de pino fina y una de perlita, con un puñado de fibra de coco. Un sustrato compacto ahoga el rizoma. pH ligeramente ácido, entre 5,5 y 6,5. Maceta ancha más que profunda, ya que el rizoma es superficial, y siempre con drenaje.
Riego. Mantener el sustrato uniformemente húmedo, sin llegar nunca a encharcar ni a secar del todo. En la práctica, regar cuando los dos primeros centímetros estén secos: cada cuatro o cinco días en verano, cada diez o doce en invierno. Vaciar el plato a los diez minutos. Es sensible al flúor y al cloro del agua de red, que también contribuyen a la necrosis de los ápices; agua de lluvia, o agua del grifo reposada veinticuatro horas.
Abonado. Fertilizante líquido equilibrado para plantas de hoja, a media dosis, cada tres o cuatro semanas de abril a septiembre. Nada en invierno. El exceso de sales quema las raíces finas y agrava las puntas secas.
Trasplante. Cada dos o tres años, en primavera, subiendo un solo número de maceta. No enterrar el rizoma más de lo que estaba: debe quedar justo bajo la superficie.
Limpieza y poda. Pasar un paño húmedo por el haz cada pocas semanas; el polvo reduce la fotosíntesis y favorece la araña roja. Cortar la hoja completa, con su peciolo, cuando amarillee entera. Si solo se ha secado el borde, recortar siguiendo la forma de la hoja.
Problemas frecuentes y qué significan
Puntas y bordes marrones: aire seco, agua con exceso de sales o abono acumulado. Es el problema número uno de esta especie.
Hojas amarillas empezando por las inferiores: exceso de riego. Comprobar el rizoma: si está blando y huele mal, hay podredumbre y toca sacar la planta, cortar en tejido sano, dejar orear y replantar en sustrato nuevo.
Peciolos largos y hojas pequeñas y sin manchas: falta de luz.
Manchas decoloradas y punteado fino con telillas en el envés: araña roja (Tetranychus urticae), directamente asociada al ambiente seco. Subir la humedad y tratar con jabón potásico o aceite de neem, insistiendo en el envés.
Masas algodonosas en la axila del peciolo: cochinilla algodonosa. Retirar con bastoncillo y alcohol y repasar a los diez días.
Multiplicación
Solo por división del rizoma, en primavera y coincidiendo con el trasplante. No enraíza de esqueje de hoja, porque la hoja carece de yema. Se saca el cepellón, se aclara la tierra y se busca dónde separar: cada porción debe llevar un fragmento de rizoma de al menos cuatro o cinco centímetros, sus raíces y dos o tres hojas. El corte se hace con cuchilla limpia, se deja secar unas horas y se planta en sustrato apenas húmedo, en ambiente cálido y sombreado, sin regar en abundancia hasta que emita la primera hoja nueva. Es una planta de crecimiento lento: no hay que esperar resultados espectaculares en la primera temporada.
Sobre la depuración del aire
La especie aparece en la relación de plantas del estudio de la NASA sobre eliminación de compuestos orgánicos volátiles, y de ahí procede la fama de purificadora que se le atribuye. Merece la pena precisar qué dice y qué no dice ese trabajo: se hizo en cámaras selladas de menos de un metro cúbico, con concentraciones muy altas de un solo contaminante, y midió la capacidad de la planta y de los microorganismos del sustrato para retirarlo en esas condiciones. Extrapolar el resultado a una habitación real, con su ventilación y su volumen, arroja cifras que exigirían un número desmesurado de plantas para producir un efecto medible; los estudios posteriores que han revisado el cálculo llegan a esa misma conclusión. Es una planta de hoja bonita que además transpira y aporta algo de humedad al ambiente. Como sistema de depuración del aire de una casa, no.
En resumen
El rey de corazones es Homalomena wallisii, hoy Adelonema wallisii, una arácea colombiana de sotobosque cuyas hojas acorazonadas y moteadas de crema brotan una a una de un rizoma rastrero superficial, sin tallo aéreo. Ese rizoma manda: riego uniforme sin encharcar, sustrato aireado, maceta ancha y poco honda, y multiplicación exclusivamente por división. Necesita luz filtrada, entre 18 y 27 °C, y sobre todo humedad ambiental alta, porque el aire seco de un piso con calefacción le seca los bordes de la hoja de forma irreversible. Contiene oxalato cálcico, así que irrita boca y piel: lejos de niños y mascotas y guantes al dividir. Y su fama de purificadora del aire procede de un ensayo en cámara cerrada que no se traslada a una habitación real.