Los mosquitos que te pican en el jardín en agosto nacieron, con muchísima probabilidad, en ese mismo jardín. El mosquito tigre, que es el que domina hoy en el litoral mediterráneo español, se desplaza poco: su radio de vuelo habitual está entre 100 y 200 metros desde donde emergió. Eso convierte el problema en algo local y, por tanto, en algo sobre lo que se puede actuar de verdad.
Actuar significa quitarle el agua donde se reproduce y el refugio donde pasa el día, no plantar aromáticas alrededor de la mesa. Lo que dan de sí las plantas repelentes está tratado en otros dos artículos de la sección, con la biología de Aedes albopictus y con el caso del geranio de citronela; el resumen es que en un espacio abierto el efecto es despreciable. Aquí va lo otro: cómo se diseña y se mantiene un jardín que no produce mosquitos.
Cuánta agua hace falta: menos de la que crees
El ciclo completo, de huevo a adulto, ocurre en agua estancada y necesita muy poco volumen. Un tapón de botella con agua puede sacar adelante una larva. Un plato de maceta con dos dedos, decenas.
Con temperaturas de julio y agosto en España, entre 25 y 30 °C, el desarrollo tarda de siete a diez días. De ahí sale la regla operativa que estructura todo lo demás: cualquier acumulación de agua que se vacíe o se renueve cada cinco días no produce mosquitos, aunque esté ahí todo el verano. No hace falta eliminar el agua del jardín; hace falta que no permanezca quieta más de una semana.
La hembra de Aedes albopictus no pone en el agua sino en la pared del recipiente, justo por encima de la lámina, y los huevos resisten la desecación durante meses. Cuando el nivel sube con una lluvia o con un riego, eclosionan. Esto explica dos cosas que desconciertan: que un recipiente vaciado vuelva a tener larvas a los pocos días de la primera tormenta de septiembre, y que vaciar no sea suficiente si no se friega la pared del recipiente.
El inventario de los criaderos
Una ronda por el jardín con esta lista en la mano resuelve la mayor parte del problema. Va ordenada por frecuencia real.
Platos bajo las macetas. El criadero número uno de los jardines y las terrazas españolas, sin discusión. Un plato con agua tras cada riego, en una terraza con quince macetas, son quince criaderos. La solución: retirar los platos y poner las macetas sobre tacos o sobre un lecho de grava; o, si el plato es imprescindible por el suelo, llenarlo de arena hasta arriba, que retiene humedad para la planta pero no deja lámina libre.
Bebederos de animales. El agua del perro, del gato, de las gallinas. Se cambia a diario por higiene y eso ya basta.
Canalones y sumideros. Un canalón con hojas acumuladas retiene agua en los puntos bajos durante semanas y no se ve desde el suelo. Hay que limpiarlos en primavera, antes de la temporada. Los sumideros e imbornales del jardín, igual: si están obstruidos, retienen.
Lonas, plásticos y toldos. Cualquier tejido tenso hace bolsa, y la bolsa retiene litros. La lona de la barbacoa, la del mobiliario apilado, la del remolque, el plástico que cubre la leña, el toldo recogido. Vale con inclinarlos para que escurran o con revisarlos tras cada lluvia.
Juguetes y objetos volcados. Cubos, palas, camiones de plástico, casitas, el arenero sin tapa, la piscina hinchable a medio vaciar, una carretilla del revés, cubiertas viejas. Neumáticos usados y agua es una combinación clásica: se llenan por dentro, no se ven y no se secan.
Contenedores de agua de lluvia. Perfectamente compatibles con un jardín sin mosquitos, pero tapados con malla mosquitera fina sujeta con una goma, y con el rebosadero también protegido. Un bidón abierto es una fábrica.
Elementos decorativos. Fuentes paradas, pilas, abrevaderos ornamentales, esculturas con huecos, macetas vacías del revés que acumulan en la base, el hueco de un tocón, la horquilla de un árbol viejo donde se junta hojarasca.
Piscinas fuera de servicio. Una piscina sin mantenimiento durante el invierno o durante una ausencia larga produce mosquitos en cantidad industrial. Si no va a funcionar, hay que vaciarla del todo o mantener la cloración.
Riego por goteo con fugas. Un gotero que pierde forma un charco permanente en un alcorque. Los alcorques de árbol con inundación semanal y suelo compactado también retienen.
Para el agua que no se puede eliminar —un sumidero permanente, un pozo, un estanque grande— existen las pastillas de Bacillus thuringiensis israelensis, un biolarvicida bacteriano que mata larvas de dípteros y que no afecta a peces, anfibios, aves, abejas ni mamíferos. Se dosifica según envase y dura entre dos y cuatro semanas.
Agua en movimiento y agua con vida
Renunciar al agua ornamental no hace falta. Lo que cría mosquitos es el agua quieta y sin depredadores; el agua en circulación no lo hace.
Las larvas necesitan colgarse de la superficie para respirar por el sifón. Con la superficie agitada no lo consiguen. Una fuente con bomba en funcionamiento continuo, un chorro que rompe la lámina, una cascada o un surtidor: en la zona batida no hay puesta viable. El detalle importa: la bomba tiene que funcionar de forma constante o casi, porque una fuente que se apaga tres semanas en agosto se convierte en criadero, y hay que vigilar los rincones muertos del vaso donde el agua sí está quieta, y el propio depósito de la bomba.
Un estanque con peces es lo contrario de un problema. Un solo Gambusia, carpín o pez rojo de tamaño medio consume decenas o cientos de larvas al día. Añádase la fauna que se instala sola: larvas de libélula y de caballito del diablo, notonectos, ditiscos, tritones, ranas y sapos. Un estanque maduro y bien poblado no tiene mosquitos. El que sí los tiene es el estanque recién hecho, o el muy pequeño, o el que se llena de algas y de hojas y pierde la vida animal.
Dos precauciones con los estanques: los bordes tienen que ser accesibles a los peces, sin zonas de vegetación tan densa que las larvas queden fuera de su alcance; y hay que retirar la hojarasca acumulada, que las protege. Sobre el Gambusia holbrooki conviene saber que está catalogado como especie exótica invasora en España y que no debe soltarse en ningún medio natural ni en ninguna balsa conectada con un cauce.
Dónde pasan el día los adultos
Esta parte se suele pasar por alto y es la mitad del asunto. El mosquito tigre es diurno, con picos de actividad al amanecer y sobre todo en las dos o tres horas anteriores al anochecer. El resto del tiempo está en reposo, y necesita para ello un sitio con sombra, humedad y aire quieto: si no lo tiene, se deseca y no sobrevive.
Ese refugio diurno está siempre en los mismos lugares:
- El interior de setos densos y de arbustos muy cerrados, a media altura, en la parte sombreada y sin ventilación.
- Las tapizantes espesas y las masas de vinca, hiedra o césped alto, a ras de suelo.
- Los rincones sombríos y húmedos: bajo el porche, entre las macetas amontonadas, tras el cobertizo, en el hueco de la escalera exterior, entre las bicicletas.
- Los montones de hojarasca y de restos de poda, que combinan sombra, humedad y estructura.
Reducir el refugio no consiste en talar el jardín, sino en ventilarlo:
Aclara los setos por dentro. Un seto recortado solo por fuera desarrolla una masa interior densa, oscura y muerta. Un aclareo interior cada dos o tres años, retirando ramas del interior para que entre luz y corra aire, cambia radicalmente el microclima y mejora además la salud de la planta.
Sube la falda de los arbustos. Despejar los 40 o 50 cm inferiores de los arbustos grandes elimina la franja húmeda a ras de suelo y permite que el suelo se seque.
Separa las masas de vegetación. Dejar pasillos por donde circule el aire, sobre todo en la zona de estar. Una terraza rodeada por tres lados de vegetación cerrada acumula mosquitos.
Corta el césped y retira los restos. Hierba alta y siegas amontonadas en un rincón son refugio garantizado.
Riega por la mañana temprano y no al atardecer. El suelo se seca durante el día en vez de mantener humedad en las horas de máxima actividad del mosquito.
Sitúa la zona de estar en el punto más ventilado y soleado del jardín, y no bajo la sombra densa. Un ventilador de exterior sobre la mesa funciona muy bien por una razón mecánica: el mosquito tigre vuela mal, y una corriente de aire de un metro por segundo le impide acercarse. Es más eficaz que cualquier planta, y no es una opinión sino un efecto medible.
La fauna que ayuda
Conviene ser honesto sobre lo que aporta cada aliado, porque circulan cifras infladas.
Murciélagos. Los insectívoros europeos comen mosquitos, sí, pero la cifra de «3.000 mosquitos por noche» que se repite procede de un experimento de laboratorio con presas ofrecidas en abundancia y no describe lo que hacen en el campo, donde prefieren presas mayores y más rentables energéticamente. Los mosquitos suelen ser una fracción pequeña de su dieta. Aun así, una caja refugio orientada al sureste, a cuatro o cinco metros de altura y sin luz directa por la noche, es una buena idea por muchos motivos.
Golondrinas, vencejos y aviones. Cazan en vuelo a más altura de la que vuela el tigre, que se mueve a menos de dos metros del suelo. Su contribución al problema concreto es limitada, aunque son excelentes contra otros dípteros.
Libélulas y caballitos del diablo. Aquí sí hay un efecto real y en las dos fases de su vida: la larva acuática es un depredador voraz de larvas de mosquito y el adulto caza mosquitos en vuelo. Se favorecen manteniendo una lámina de agua permanente con vegetación emergente y con perchas altas cerca.
Anfibios. Sapos y ranas comen adultos, y sus renacuajos compiten con las larvas por el alimento y a veces las depredan. Un estanque con orillas en rampa suave, sin peces grandes en toda su extensión y con refugio en el borde, atrae anfibios.
Arañas de tela. Nada espectacular, pero constante y gratis. Vale la pena no barrer todas las telas de los rincones exteriores.
La conclusión razonable es que la fauna es un complemento útil y un buen indicador de que el jardín está sano, pero no sustituye a eliminar los criaderos. Ninguna población de depredadores compensa un bidón abierto que saca varios cientos de adultos por semana.
Un calendario corto
Marzo y abril. Antes de que empiece la actividad. Limpieza de canalones y sumideros, revisión general de recipientes, fregado con cepillo de bidones, jarrones exteriores y platos que se vayan a usar, para eliminar los huevos adheridos del año anterior. Aclareo interior de setos. Puesta en marcha de fuentes y estanques.
De mayo a octubre. Ronda semanal de cinco minutos: vaciar lo que tenga agua, comprobar que la bomba de la fuente funciona, mirar el plato de las macetas nuevas, revisar tras cada lluvia. Es poco tiempo y es lo que sostiene el resultado.
Noviembre. Recoger, tapar o poner boca abajo todo lo que pueda acumular agua durante el invierno. Los huevos de otoño esperan intactos a la primavera siguiente.
Y una advertencia de vecindad: el radio de vuelo corto funciona en los dos sentidos. Si el jardín de al lado tiene un bidón abierto, los mosquitos que te pican son suyos y no hay nada en tu parcela que lo arregle. En urbanizaciones y en manzanas con patios interiores, la actuación coordinada es lo único que da resultado, y los ayuntamientos de las zonas afectadas suelen tener servicio de control de vectores al que se puede avisar.
En resumen
El mosquito tigre vuela poco, así que el que pica en un jardín se ha criado casi siempre allí mismo, y basta con negarle el agua y el refugio. Como el ciclo tarda entre siete y diez días en verano, cualquier acumulación que se vacíe cada cinco días queda descartada como criadero: platos de maceta, bebederos, canalones, lonas, juguetes, neumáticos, bidones sin tapar y fuentes paradas son la lista que hay que recorrer cada semana, fregando la pared del recipiente porque los huevos se pegan ahí y aguantan secos meses. El agua en movimiento de una fuente con bomba no cría, y un estanque con peces y con libélulas tampoco. La otra mitad es aclarar el interior de los setos, subir la falda de los arbustos, dejar pasillos de ventilación, regar por la mañana y colocar la mesa en el punto más aireado, con un ventilador si hace falta. Los murciélagos y los pájaros ayudan menos de lo que se dice, y las plantas repelentes, lo que ya se explica en los otros dos artículos.