Lo interesante de las plantas de Navidad empieza el 7 de enero. Hasta ahí la etiqueta del vivero llega sin problemas: luz clara, sin corrientes, riego moderado. Lo que no viene explicado en ninguna parte es qué se hace con ellas cuando se retira la decoración, y ese vacío es la razón de que la mayor parte acabe en el contenedor sin estar enferma. Cada una tiene un ciclo anual propio, y ese ciclo casi nunca coincide con el calendario del salón.

Por qué llegan a casa en su peor momento

Estas plantas se producen forzadas: temperatura controlada, fertilización dirigida, reguladores de crecimiento que las compactan y, en varios casos, oscurecimiento artificial del invernadero para adelantar la floración. Salen del cultivo en su punto exacto y pasan en unas horas de 20 °C constantes a un camión frío, un escaparate junto a una puerta y, finalmente, a un salón con calefacción y aire seco.

La consecuencia inmediata es la caída de hojas por estrés, que se confunde con falta o exceso de riego. La consecuencia a medio plazo es que la planta llega a enero con las reservas agotadas por una floración forzada, y necesita un periodo de recuperación antes de volver a rendir. Ese periodo, en casi todos los casos, se parece más a un descanso que a un cuidado intensivo.

Flor de Pascua con las brácteas rojas plenamente coloreadas

Flor de Pascua: el año entero en doce pasos

Euphorbia pulcherrima es un arbusto mexicano que en su tierra alcanza tres o cuatro metros. Lo rojo no son pétalos sino brácteas, hojas modificadas que rodean unas inflorescencias diminutas llamadas ciatios, los botoncitos amarillos del centro. Si esos ciatios ya están abiertos o caídos en el momento de la compra, la planta está pasada y las brácteas durarán poco.

Sobre su fama de venenosa conviene ser exacto: como euforbia, el látex blanco irrita piel y mucosas y produce molestias digestivas si se ingiere, pero los estudios toxicológicos no respaldan la idea de que sea mortal. Lavarse las manos tras manipularla y mantenerla fuera del alcance de niños y de gatos —que tienden a mordisquearla— es suficiente.

El ciclo real, para conservarla: de enero a marzo, luz muy clara, 16 a 20 °C, riego escaso, esperando a que la superficie del sustrato se seque; las brácteas irán decolorándose y es normal. En marzo o abril se poda a 10 o 15 cm del sustrato, se trasplanta a maceta algo mayor con sustrato drenante y se reanuda el riego. De mayo a septiembre vive mejor en el exterior, en semisombra luminosa, protegida del sol directo de mediodía, con abonado quincenal; en la costa mediterránea y en Canarias aguanta perfectamente todo el verano fuera. Se despuntan los brotes hasta finales de agosto para que ramifique.

Y llega la parte decisiva. La flor de Pascua es planta de día corto estricta: para colorear las brácteas necesita, desde primeros de octubre y durante ocho a diez semanas, unas catorce horas diarias de oscuridad total e ininterrumpida, con temperaturas de 18 a 22 °C. Total significa total: el resplandor de una farola o el encendido del salón durante media hora bastan para reiniciar el conteo. En la práctica se resuelve metiéndola cada tarde en un cuarto sin uso o cubriéndola con una caja opaca de seis de la tarde a ocho de la mañana. Cumplidas esas semanas, vuelve a su sitio con brácteas rojas en diciembre.

Cactus de Navidad: un epífito de selva, no de desierto

Schlumbergera truncata y sus híbridos proceden de la Mata Atlántica brasileña, donde viven sobre ramas y rocas en ambiente húmedo y sombreado. Eso invalida de raíz el manejo típico de cactus: quiere sustrato aireado con buena proporción de materia orgánica, riego regular durante el crecimiento y nada de sol directo intenso, que le amarillea los tallos. Sus segmentos aplanados son cladodios, tallos que hacen de hoja.

Su floración se induce por día corto, por temperatura fresca, o por cualquiera de las dos: con noches de 12 a 15 °C florece aunque tenga luz por la tarde, y con 14 horas de oscuridad florece aunque haga más calor. La combinación de ambas cosas —lo que ocurre de forma natural en una galería sin calefacción durante octubre y noviembre— es lo más fiable. Tras la floración conviene un descanso de cuatro a seis semanas con riego mínimo.

Dos detalles que arruinan el año: girar o cambiar de sitio la planta con los botones ya formados provoca su aborto en masa, así que se elige el lugar antes y no se toca; y el pariente que se le confunde, Rhipsalidopsis o cactus de Pascua, florece en primavera y se distingue porque los bordes de sus segmentos son redondeados, mientras que los de Schlumbergera terminan en dientes marcados.

Ciclamen: le sobra la calefacción

Cyclamen persicum es una geófita de Oriente Próximo con el ciclo invertido respecto al nuestro: crece y florece en la estación fresca y húmeda, y duerme en verano. En un salón a 22 °C se ahíla, amarillea y deja de florecer en tres semanas. Su sitio es un rellano fresco, una galería o una ventana sin calefacción, entre 10 y 15 °C, con mucha luz indirecta.

Se riega por inmersión o por el plato, nunca vertiendo agua sobre el tubérculo, porque el agua estancada en la corona lo pudre en pocos días. Las flores marchitas y las hojas amarillas se arrancan de un tirón seco, sin cortarlas, para no dejar restos que se enmohezcan. En marzo o abril reduce el riego por sí solo: entonces se deja secar del todo y se guarda el tubérculo en su maceta, en un sitio fresco, seco y oscuro, hasta septiembre, cuando se retoma el riego y se reanuda el ciclo. Para el jardín existen las especies rústicas Cyclamen hederifolium y Cyclamen coum, que aguantan el frío peninsular sin problema.

Azalea de interior y Kalanchoe

Rhododendron simsii, la azalea de maceta, es acidófila estricta. Con el agua caliza de buena parte de España desarrolla clorosis férrica en cuestión de semanas, así que se riega con agua de lluvia, destilada o acidulada, y sobre sustrato específico para plantas de suelo ácido. El cepellón no debe secarse nunca por completo —si se seca, cuesta mucho rehidratarlo— y agradece frescor: por encima de 18 °C acorta drásticamente la floración. Tras florecer se poda ligeramente y pasa el resto del año en exterior a media sombra; la inducción de yemas florales ocurre en otoño con temperaturas frescas. Contiene grayanotoxinas y es tóxica por ingestión, tanto para personas como para perros y gatos.

Kalanchoe blossfeldiana es la más agradecida del grupo y la única suculenta. Riego escaso, sustrato muy drenante, sol directo suave. Es también planta de día corto: sin seis semanas de noches largas no vuelve a florecer, aunque esté sana. Después de la floración se despunta a la mitad para que no se desgarbe, y los esquejes de tallo enraízan con enorme facilidad dejándolos orear un par de días antes de clavarlos.

Acebo: se cultiva, no se recolecta

Esto conviene decirlo sin rodeos: Ilex aquifolium está protegido en España. Figura en el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial y varias comunidades autónomas —Castilla y León, Madrid, Cataluña, Navarra, Aragón, entre otras— tienen normas específicas que prohíben cortar sus ramas o arrancar ejemplares en el monte, con régimen sancionador propio. Cortar ramas con bayas para adornar la casa no es una tradición inocua: es una infracción, y ha esquilmado poblaciones enteras en la sierra.

Rama de acebo con hojas espinosas y frutos rojos

El que se vende en garden center procede de vivero y es perfectamente legal. Cultivarlo tiene su gracia: es una especie dioica, con pies macho y pies hembra, y solo los femeninos dan frutos, siempre que haya un macho a distancia razonable. De ahí que existan cultivares seleccionados con nombres que despistan, como 'Golden King', que es hembra, o 'Silver Queen', que es macho. Crece muy despacio, prefiere suelo fresco y algo ácido, y media sombra; en el sur peninsular lo pasa mal. Las bayas son tóxicas por ingestión, sobre todo en niños pequeños, aunque para las aves son alimento de invierno.

Muérdago: un parásito con calendario propio

Viscum album no es una planta de maceta ni puede serlo. Es un hemiparásito: fotosintetiza por su cuenta, con esas hojas verdes y coriáceas, pero carece de raíz en el suelo y toma agua y minerales del árbol que lo hospeda mediante un haustorio que perfora la corteza y conecta con su xilema. Vive sobre manzanos, álamos, pinos, tilos y almendros, y en abundancia excesiva debilita al hospedador.

La rama cortada que se cuelga en diciembre se seca y se acabó. Reproducirlo exige aplastar un fruto maduro contra una rama joven de una especie compatible, entre febrero y abril: la pulpa contiene viscina, una sustancia adhesiva que pega la semilla en su sitio, y el mismo mecanismo que emplean los zorzales al limpiarse el pico. Tarda dos años en asomar algo visible. Sus frutos son tóxicos por ingestión.

Las otras del repertorio

Rosa de Navidad (Helleborus niger): vivaz de montaña europea que florece entre diciembre y marzo. Es planta de exterior, de sombra fresca y suelo húmedo y rico; dentro de casa se agota en días. Toda la planta es tóxica y la savia irrita la piel.

Araucaria de Norfolk (Araucaria heterophylla): se vende como arbolito de sobremesa y es en realidad una conífera oceánica que llega a sesenta metros. Tolera mal el frío por debajo de 5 °C, de modo que solo vive fuera en la costa mediterránea, Canarias y el suroeste. Dentro necesita mucha luz y humedad ambiental; el aire seco de la calefacción le seca las ramas bajas, que no rebrotan.

Nandina domestica: arbusto rústico, decorativo por su follaje rojizo invernal y sus racimos de frutos. Vive en el jardín sin cuidados especiales; sus bayas son tóxicas y conviene no confundirlas con las de un fruto comestible.

Sobre el abeto o la pícea cortados y sobre la opción del árbol en maceta hay un artículo aparte en el que se explica qué se puede esperar de cada fórmula: todo lo que debes saber sobre los árboles de Navidad.

En resumen

En enero, ninguna de estas plantas necesita más atención: necesita la correcta. La flor de Pascua quiere poda en marzo, verano fuera y catorce horas de oscuridad total desde octubre; el cactus de Navidad, un descanso tras florecer, noches frescas en otoño y que nadie lo mueva con los botones puestos; el ciclamen, frío, riego por abajo y reposo seco en verano; la azalea, agua sin cal y frescor; el Kalanchoe, poda y días cortos. El acebo se compra en vivero y no se corta del campo, porque está protegido, y el muérdago es un hemiparásito que solo prospera injertado en un árbol vivo. Con eso, la decoración de un año pasa a ser la planta de casa del siguiente.


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