A última hora de una tarde de septiembre, con el sol bajo y de frente, las espigas del Pennisetum alopecuroides dejan de ser verdes y se convierten en filamentos encendidos. Ese efecto, y no otra cosa, es la razón por la que esta gramínea ocupa el sitio que ocupa en los jardines contemporáneos. Colocarla donde el sol no la atraviese equivale a comprarla y no usarla.
Se la conoce como plumero enano japonés o cola de zorro, y procede del este de Asia y de Australia. Es una vivaz de mata densa, de entre 40 y 120 centímetros según el cultivar, con hoja fina y arqueada y unas inflorescencias cilíndricas cubiertas de cerdas que recuerdan a un cepillo de limpiabotellas.
Una gramínea de estación cálida: brota tarde y no está muerta
Conviene entender su fisiología antes que sus cuidados, porque explica casi todo lo demás. El Pennisetum alopecuroides es una planta C4, de estación cálida: su maquinaria fotosintética rinde cuando el suelo se calienta, no cuando se alarga el día. En la España peninsular eso significa que arranca en abril o mayo, y en el interior frío puede retrasarse hasta bien entrado mayo.
De ahí viene una escena típica de los viveros de primavera: se compra la planta en marzo, se la ve como un manojo de paja seca en abril y se la da por perdida. No lo está. Solo está esperando temperatura. La contrapartida es agradable: mientras las gramíneas de estación fría se agostan y se paran en julio, esta crece y espiga justo entonces, y mantiene el interés desde agosto hasta las primeras heladas fuertes.
La floración va, según cultivar y zona, de julio a octubre. Las espigas nacen verdosas o plateadas, viran a bronce y terminan en un beige de trigo que aguanta erguido buena parte del invierno si no llueve en exceso.
Dónde ponerlo para que se vea
Sol directo, entre seis y ocho horas. A media sombra vive, pero espiga poco y se abre por el centro. La orientación importa tanto como la exposición: interesa situarlo entre el observador y la luz baja del amanecer o del atardecer, es decir, al oeste de un paseo o al sur de un banco. Con la luz por detrás del espectador, las espigas se apagan.
Funciona bien en masas de tres a siete pies, en banda a lo largo de un camino, o en maceta alta de un mínimo de 30 litros. Como fondo trabaja con vivaces de floración tardía —Perovskia, Echinacea, Sedum, Salvia arbustivas—, cuyos tallos rígidos contrastan con su movimiento. Para el marco general de especies que aguantan el verano español puede verse la selección de plantas para clima mediterráneo publicada en la sección de jardinería.
Suelo, riego y resistencia a la sequía
Tolera suelos pobres, arenosos, calizos y arcillosos siempre que drenen. Lo que no perdona es el encharcamiento invernal: con la mata parada y el suelo saturado, la corona se pudre. En terreno pesado conviene plantar sobre un pequeño caballón o mejorar el hoyo con arena gruesa y grava.
El primer verano necesita riego regular, cada cuatro o cinco días en tierra y cada dos en maceta, hasta que el sistema radicular ocupe el volumen disponible. A partir del segundo o tercer año la mata es francamente resistente a la sequía: en el interior peninsular sobrevive con riegos quincenales de apoyo, y en el litoral mediterráneo puede llegar a mantenerse casi sin aportes en jardines de bajo consumo. Eso sí, el riego escaso reduce el tamaño de la mata y adelanta el secado de las hojas; regar cada diez o quince días en pleno verano compra un follaje más vistoso.
El abonado es casi innecesario. Un aporte de compost en superficie al final del invierno basta. El exceso de nitrógeno produce hojas largas y blandas que se tumban con la primera tormenta.
El corte: a final de invierno, nunca en otoño
Este es el punto donde se decide el resultado. La mata seca no se corta en otoño. Se deja entera desde octubre hasta febrero, por tres razones concretas:
- El follaje seco protege la corona del frío y del exceso de agua, actuando como paraguas.
- Las espigas cubiertas de escarcha son el mejor momento visual del año de la planta.
- Cortar en otoño deja tocones huecos que canalizan la lluvia hacia el centro de la mata.
El corte se hace entre finales de febrero y mediados de marzo, antes de que asome el rebrote, a unos 8 o 10 centímetros del suelo. Se hace de una vez, con tijera de setos o desbrozadora de hilo, recogiendo antes la mata con una goma para que no se disperse. Si el rebrote ya ha empezado y se corta demasiado bajo, se decapitan los brotes tiernos y la planta pierde tres semanas.
Cada cuatro o cinco años la mata tiende a morir por el centro. La solución es dividirla en primavera, con azada, descartando la parte vieja y replantando los trozos periféricos con raíz.
Cultivares por altura y color
La especie tipo alcanza el metro largo y no cabe en todos los sitios. La selección hortícola ha ido en dos direcciones, la del tamaño y la del tono de la espiga:
- 'Hameln'. El más difundido. De 50 a 70 centímetros, espiga blanquecina que vira a crema, floración temprana desde julio. Es el más seguro en zonas de verano corto porque llega a espigar antes del frío.
- 'Little Bunny'. Enano real, de 25 a 40 centímetros. Para bordes, rocallas y maceta pequeña. Espigas cortas y muy numerosas.
- 'Cassian'. Talla media, en torno a 60 centímetros, con la particularidad de que el follaje vira a naranja y ámbar en otoño, algo que en los demás es más discreto.
- 'Moudry'. Espiga oscura, casi negra, muy vistosa, pero florece tarde —septiembre— y siembra con facilidad; conviene cortar las espigas antes de que suelten semilla.
- 'Red Head'. Un metro o más, espiga gruesa de tono púrpura oscuro. Necesita espacio y verano largo.
Los Pennisetum de hoja púrpura que se ven en verano en jardineras urbanas no pertenecen a esta especie: son Cenchrus purpureus 'Rubrum' —el antiguo P. setaceum 'Rubrum'—, que no resiste el invierno peninsular salvo en el litoral cálido y se trata como planta de temporada.
Ojo con el rabo de gato: no es lo mismo
Aquí hace falta ser claro. En los centros de jardinería y en los taludes de carretera circula otra gramínea de aspecto parecido, con espiga en cepillo más larga y plumosa, de color rosado o blanquecino: el rabo de gato, Cenchrus setaceus, nombre actual del antiguo Pennisetum setaceum.
Esa especie está incluida en el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras (Real Decreto 630/2013). Su venta, plantación, transporte y comercio están prohibidos en España. Ha colonizado laderas enteras de Canarias, buena parte del sureste peninsular y áreas de Andalucía y Murcia, desplazando a la flora autóctona, aumentando la carga de combustible fino y agravando los incendios. Se propaga por semilla transportada por el viento y por los vehículos.
Distinguirlos no es difícil: C. setaceus forma matas más laxas y altas, con espigas de 15 a 30 centímetros, arqueadas, muy plumosas y con tonos rosados, y produce semilla de forma continua; P. alopecuroides tiene espigas más cortas, gruesas, rectas y compactas, y una mata mucho más densa y ordenada. Si hay dudas sobre una planta ya instalada en el jardín, lo procedente es consultar al servicio de medio ambiente de la comunidad autónoma antes de moverla de sitio.
Conviene añadir un matiz sobre el propio P. alopecuroides: no está catalogado en España, pero es un buen sembrador en climas suaves y húmedos. En jardines del litoral atlántico o cantábrico vale la pena cortar las espigas antes de que se desgranen si aparecen plántulas espontáneas alrededor de la mata.
Problemas habituales
Es una planta sana. Los tres contratiempos que se repiten son:
- Mata abierta por el centro, con forma de rosquilla. Señal de envejecimiento o de exceso de riego y abono. Se corrige dividiendo.
- Ausencia de espigas. Casi siempre es falta de sol, verano demasiado corto para el cultivar elegido, o corte tardío que ha eliminado el rebrote.
- Pudrición de corona tras un invierno lluvioso en suelo compacto. No tiene tratamiento; se previene con drenaje y no cortando en otoño.
En cuanto a rusticidad, aguanta sin daño hasta unos -15 °C, de modo que sirve en toda la Península salvo situaciones de montaña extrema, donde conviene una capa de acolchado sobre la corona.
En resumen
El Pennisetum alopecuroides es una gramínea de estación cálida que brota tarde, espiga en verano y se luce a contraluz, así que su colocación respecto al sol importa más que cualquier otro cuidado. Quiere sol directo, drenaje y poco más: resiste bien la sequía una vez enraizada, agradece un compost anual y no necesita abonos fuertes. La regla operativa es no tocar la mata seca hasta febrero o marzo y cortarla entonces a un palmo del suelo. Para elegir cultivar, 'Hameln' y 'Little Bunny' cubren la mayoría de situaciones domésticas. Y una precaución que no es menor: no confundirlo con el rabo de gato, Cenchrus setaceus, especie invasora catalogada cuya venta y plantación están prohibidas en España.