Al caer la tarde, los tres foliolos de la aleluya se doblan hacia abajo y se pegan al pecíolo como un paraguas que se cierra. Con la lluvia hacen lo mismo, y también cuando un rayo de sol atraviesa el dosel y les da de lleno. Por la mañana vuelven a desplegarse. Oxalis acetosella L. es una planta de sombra profunda, y ese movimiento forma parte de cómo se las arregla.

Un trebolillo de sotobosque

Pertenece a la familia Oxalidaceae y no tiene ningún parentesco con los tréboles, que son leguminosas. La semejanza es pura convergencia de forma.

Es una herbácea perenne diminuta, de cinco a quince centímetros, sin tallo aéreo. Todo sale de un rizoma delgado, rastrero y cubierto de escamas carnosas que repta bajo la hojarasca: las hojas, largamente pecioladas y con tres foliolos obcordados —anchos arriba y con una escotadura en el ápice, en forma de corazón invertido—, y los pedúnculos florales, cada uno con una sola flor.

La flor tiene cinco pétalos blancos finamente recorridos por venas rosadas o lilas, con la garganta amarillenta. En España recibe los nombres de aleluya, pan de cuco, acederilla o trébol acedo; el primero alude a la época en que florece, coincidente con la Pascua.

Flores blancas de Oxalis acetosella entre hojas trifoliadas

El sabor ácido y los oxalatos

Conviene despachar este punto antes de seguir. La hoja de la aleluya tiene un sabor ácido y fresco, parecido al de la acedera, y ese sabor procede del ácido oxálico y de sus sales, sobre todo oxalato ácido de potasio, que la planta acumula en sus tejidos. El epíteto acetosella se refiere justamente a eso.

Se ha empleado en la tradición europea como aderezo ácido, en cantidades pequeñas y de forma ocasional. No es una planta tóxica en ese uso, pero el consumo abundante no es inocuo. El oxalato se une al calcio y forma oxalato cálcico, que cristaliza; una ingesta elevada y sostenida contribuye a la formación de cálculos renales y puede reducir la absorción de calcio.

La precaución es especialmente pertinente en personas con antecedentes de litiasis renal, con insuficiencia renal, con gota o que sigan dietas bajas en oxalatos por indicación médica. Es la misma consideración que se aplica a la acedera, a las espinacas o a las pencas del ruibarbo. Ante cualquier duda, y sobre todo si hay patología renal de por medio, la consulta corresponde al médico.

Su contenido en oxalato de potasio tuvo, por cierto, un uso doméstico documentado durante siglos: la llamada sal de acederas se obtenía de esta planta y de sus parientes, y servía para quitar manchas de tinta y de óxido de los tejidos.

Por qué se pliegan las hojas

El movimiento se llama nictinastia cuando responde al ciclo día-noche, y se produce en un engrosamiento situado en la base de cada foliolo, el pulvínulo. Ahí las células modifican su turgencia bombeando iones y agua: al perder presión en la cara superior, el foliolo bascula hacia abajo. Es un mecanismo hidráulico reversible, sin crecimiento ni desgaste, que puede repetirse indefinidamente.

La aleluya lo activa en tres situaciones: de noche, bajo la lluvia y con luz intensa repentina. Las explicaciones que se manejan encajan con su ecología:

  • Ante la lluvia, plegarse reduce la superficie expuesta y evita que la gota golpee la lámina en horizontal, algo relevante en una planta de hoja fina que vive bajo goteo constante.
  • Ante el sol directo, la respuesta protege el aparato fotosintético. Es una especie esciófila extrema, capaz de trabajar con muy poca luz, y un claro de sol que atraviese la copa supone para ella un exceso capaz de dañar sus fotosistemas. Plegar los foliolos reduce la superficie interceptada.
  • De noche, se ha propuesto que limita la pérdida de calor por radiación hacia el cielo abierto y el consiguiente riesgo de escarcha sobre la lámina.

Hayedos, robledales y suelo ácido

Su hábitat es preciso: bosques umbríos y húmedos sobre suelo ácido y rico en humus. Aparece en hayedos de Fagus sylvatica, en robledales húmedos de Quercus robur y Quercus petraea, en abetales y en pinares frescos de montaña, siempre en el estrato inferior, sobre mantillo profundo y a menudo entre musgos o sobre madera en descomposición.

En España se encuentra en el Pirineo, en la cordillera Cantábrica, en Galicia, en las montañas del norte del Sistema Ibérico y en enclaves húmedos del Sistema Central, en general entre los 700 y los 1.800 metros. Lo que le falta al sur y al este no es tanto el frío como la humedad ambiental constante y la ausencia de sequía estival.

Como bioindicadora señala suelos ácidos, frescos, con humus de tipo mull o moder y sin perturbación reciente. No aguanta la caliza, ni la insolación directa, ni el secado del sustrato.

Florece antes de que cierre el dosel

La floración va de abril a junio según la altitud, y ese calendario no es casual. En un hayedo, la luz que llega al suelo cae en picado en cuanto las hayas despliegan sus hojas: durante unas semanas de primavera el sotobosque recibe una fracción de luz que después desaparece hasta el otoño.

La aleluya, como otras plantas del estrato herbáceo de estos bosques, concentra en esa ventana la floración y buena parte de su producción anual. Después mantiene el follaje, que es perenne o semiperenne y aguanta bajo la nieve, pero ya en régimen de penumbra.

Las flores primaverales son casmógamas: se abren, exponen estambres y estigmas y reciben la visita de pequeños dípteros y abejas solitarias, con polinización cruzada. Producen una cápsula que se abre de forma explosiva y lanza las semillas a uno o dos metros de la planta madre, gracias a una capa externa carnosa que se invierte bruscamente al secarse.

Las flores que nunca se abren

A partir del verano la planta cambia de estrategia y produce un segundo tipo de flor, muy distinto: pequeña, pálida, sin pétalos desarrollados, colocada cerca del suelo o entre la hojarasca, y que no llega a abrirse en ningún momento. Son las flores cleistógamas.

Dentro de ese capullo cerrado el polen germina sobre el estigma de la propia flor y la autofecundación se completa sin intervención de ningún insecto. El resultado es semilla viable con un coste energético mínimo, sin gastar pétalos, ni néctar, ni polen para atraer visitantes.

La combinación de ambos sistemas tiene una lógica clara. Las flores abiertas de primavera aportan variabilidad genética mediante cruzamiento, valiosa a largo plazo; las cerradas de verano garantizan descendencia asegurada en un ambiente sombrío donde los polinizadores escasean. Buena parte de la semilla que produce una población de aleluya sale de las segundas.

Florecillas blancas de aleluya destacando sobre el sotobosque

No confundirla con la vinagreta invasora

El género Oxalis tiene en España representantes de muy distinto carácter. Oxalis pes-caprae, la vinagreta o agrio, de flores amarillas y abundante en olivares, cítricos y cunetas del sur y del levante, es una especie sudafricana invasora, con bulbillos que se multiplican bajo tierra y que resulta muy difícil de erradicar. Oxalis corniculata, de flor amarilla diminuta y porte rastrero, coloniza macetas y juntas de pavimento.

La aleluya no se comporta así en absoluto: es de crecimiento lento, exigente y frágil, y su presencia indica un bosque bien conservado. Al comprar planta o semilla conviene comprobar el nombre científico completo, porque el nombre comercial de estas especies se mezcla con frecuencia.

En el jardín

Solo tiene sentido cultivarla donde se puedan reproducir sus condiciones: sombra permanente, humedad constante y sustrato ácido, rico en materia orgánica y con buen drenaje, del tipo de una mezcla de tierra de brezo y mantillo de hojas. Funciona como tapizante bajo rododendros, camelias, hortensias y helechos, o en un jardín de bosque en la cornisa cantábrica y el noroeste.

En clima mediterráneo seco es una apuesta perdida: el aire seco del verano y la insolación acaban con ella aunque se riegue. Se multiplica por división del rizoma a comienzos de otoño o al final del invierno, separando trozos con alguna yema, y también por semilla fresca. No pide abonado más allá de un acolchado anual de hojarasca, que es exactamente lo que recibe en el bosque.

En resumen

Oxalis acetosella es una herbácea perenne de rizoma escamoso y hojas trifoliadas de foliolos obcordados, propia del sotobosque húmedo y ácido de hayedos, robledales y abetales del norte peninsular. Sus foliolos se pliegan de noche, con la lluvia y ante el sol directo mediante cambios de turgencia en el pulvínulo, un mecanismo que la protege del impacto de la gota y del exceso de luz en una planta adaptada a la penumbra. Florece de abril a junio aprovechando la ventana de luz previa al cierre del dosel, con flores casmógamas de polinización cruzada y cápsula de dehiscencia explosiva, y en verano produce además flores cleistógamas que se autofecundan sin abrirse y aseguran la semilla. Su sabor ácido procede del ácido oxálico y de sus sales: se ha consumido en pequeñas cantidades, pero el consumo abundante favorece la formación de cálculos de oxalato cálcico y desaconseja su uso a quien tenga antecedentes de litiasis o problemas renales, que debe consultarlo con su médico. En cultivo exige sombra, humedad constante y suelo ácido, y no debe confundirse con la invasora Oxalis pes-caprae.


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