El perfume llega con el anochecer. Durante el día las flores tubulares de Nicotiana alata cuelgan lacias y no huelen a nada; en cuanto baja el sol se abren, se ponen rígidas y sueltan un aroma dulce que alcanza varios metros. No es casualidad ni capricho: esas flores están hechas para las esfinges nocturnas, polillas de vuelo estacionario y trompa larga que las visitan en la oscuridad. Toda la jardinería del género gira alrededor de ese hecho.
El género, en corto
Nicotiana es un género de solanáceas con unas setenta y cinco especies, la mayoría americanas —concentradas en Sudamérica— y un puñado australianas. Comparte familia con el tomate, el pimiento, la berenjena y la patata, parentesco que más adelante resultará relevante por motivos poco agradables.
Dos especies del género son cultivos industriales, Nicotiana tabacum y Nicotiana rustica, y su cultivo en España está sujeto a regulación específica. Las que interesan en jardinería son otras.
Las especies ornamentales que merecen la pena
Nicotiana alata. La clásica, llamada tabaco de flor o jazmín del Paraguay. Mata de 60 a 90 centímetros con hojas grandes, algo viscosas, y flores de tubo largo —hasta 7 u 8 centímetros— y limbo estrellado, normalmente blanco o crema. Es la especie perfumada por excelencia, y su aroma nocturno la hace planta de terraza y de porche más que de arriate lejano.
Nicotiana sylvestris. De mayor porte: 1,5 metros con facilidad, y hasta 2 en suelo fértil. Forma una roseta basal enorme de hojas de medio metro y sube un tallo rematado por un ramillete de flores blancas colgantes de tubo muy largo. Perfume nocturno intenso. Es la que se usa cuando se quiere volumen y presencia arquitectónica al fondo de un macizo.
Nicotiana × sanderae. Híbrido entre alata y forgetiana, del que salen casi todas las series comerciales de temporada: Domino, Perfume, Nicki, Saratoga y compañía. Compactas, de 25 a 45 centímetros, con una gama de color amplia —blanco, rosa, rojo, lima, morado— y flores que permanecen abiertas también de día. Aquí conviene una advertencia: la selección hacia compacidad, color y apertura diurna se ha hecho a costa del perfume, y muchas series modernas huelen poco o nada. Quien busque aroma debe leer la etiqueta o quedarse con las especies botánicas.
Nicotiana langsdorffii. Flores pequeñas, colgantes, de un verde manzana llamativo, sobre tallos ramificados de un metro. Sin perfume, pero de un color raro que combina muy bien y que atrae abejorros.
Nicotiana mutabilis. Panículas aireadas con flores que abren blancas y van virando a rosa y a rosa fuerte a medida que envejecen, de modo que la planta muestra los tres tonos a la vez.
Y una que no se planta: Nicotiana glauca, el tabaco moruno o gandul, arbustiva, de hojas glaucas y flores tubulares amarillas. Está naturalizada en el sur y el levante peninsular, en las islas y en solares y ramblas, y figura en el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras, lo que hace ilegales su cultivo, comercio y transporte. Además es la más tóxica del género, por su contenido en anabasina. Si aparece sola en un solar, no se planta ni se traslada: se elimina.
Mención aparte merece Nicotiana benthamiana, una especie australiana sin valor ornamental que se ha convertido en herramienta central de la biotecnología vegetal; tiene su propio artículo en el sitio.
Cultivo como planta de temporada
En clima español, los tabacos ornamentales se manejan como anuales de verano, aunque botánicamente varias especies sean perennes de vida corta. En la costa mediterránea y en el sur, con inviernos suaves, algunas rebrotan una segunda temporada y se resiembran solas.
La siembra: semilla en superficie
Este es el punto técnico que decide el resultado. La semilla de Nicotiana es diminuta —del orden de diez mil semillas por gramo, como polvo— y, lo más importante, es fotoblástica positiva: necesita luz para germinar. Enterrarla, aunque sea con dos milímetros de sustrato, reduce drásticamente la nascencia.
El procedimiento que funciona:
- Sembrar de febrero a principios de abril en bandeja o semillero, en interior o invernadero.
- Sustrato fino de siembra, nivelado y humedecido previamente.
- Esparcir la semilla sobre la superficie, sin cubrir. Ayuda mezclarla con un poco de arena fina para repartirla mejor. Presionar apenas con la mano para asegurar el contacto.
- Regar por capilaridad desde abajo o con pulverizador muy fino; un chorro de regadera arrastra la semilla y la entierra.
- Tapar con un plástico transparente o una tapa de propagador para conservar la humedad, sin bloquear la luz.
- Mantener entre 18 y 22 ºC. La germinación tarda de 10 a 20 días y es escalonada.
- Retirar la tapa en cuanto emerja, dar mucha luz para evitar el ahilado, y repicar a alveolo o maceta cuando tengan dos o tres hojas verdaderas.
El trasplante definitivo se hace cuando haya pasado el riesgo de helada: abril en el litoral y el sur, mayo en el interior, finales de mayo en zonas de montaña.
Ubicación, suelo y riego
Luz. Sol pleno en el norte y en el interior fresco. En Andalucía, Murcia o el interior de Valencia agradece sombra durante las horas centrales del verano, porque con calor seco y sol directo la hoja se marchita a diario aunque el suelo esté húmedo.
Suelo. Fértil, con materia orgánica y buen drenaje. Es una planta glotona: en suelo pobre se queda pequeña y florece poco.
Riego. Regular y sin dejar que el cepellón se seque del todo. Son plantas de hoja grande y transpiración alta; en maceta pueden necesitar riego diario en julio y agosto. Regar al pie, no sobre la hoja, para no favorecer los hongos.
Abonado. Fertilizante para plantas de flor cada dos o tres semanas durante la floración. Con exceso de nitrógeno se dispara la hoja a costa de la flor.
Mantenimiento. Retirar las flores marchitas prolonga la floración, que va de junio a octubre. En las especies altas, despuntar los ejemplares jóvenes favorece la ramificación; en N. sylvestris, en cambio, conviene no tocarla y dejar que suba su tallo único. Las variedades altas pueden necesitar tutor en sitios ventosos.
Plagas y enfermedades
Pulgón y mosca blanca son los visitantes habituales, favorecidos por el abonado nitrogenado abundante; se controlan con jabón potásico insistiendo en el envés. Las orugas defoliadoras pueden hacer destrozos rápidos en hojas grandes y se retiran a mano o se tratan con Bacillus thuringiensis. En ambiente húmedo y con riego por aspersión aparecen mildiu, oídio y botritis, y la prevención es riego al pie y separación suficiente entre plantas.
Toxicidad: nicotina en todas las partes
Sin rodeos: todas las partes de cualquier Nicotiana, también las ornamentales, contienen nicotina y alcaloides relacionados, y son tóxicas por ingestión para personas y animales. Hojas, tallos, flores y semillas. La concentración es menor que en el tabaco de cultivo, pero suficiente para causar una intoxicación en un niño pequeño, un perro o un gato que mordisqueen la planta.
La nicotina actúa sobre los receptores nicotínicos del sistema nervioso. Los síntomas de una intoxicación empiezan con náuseas, vómitos, salivación abundante, dolor de cabeza, mareo y sudoración, y en casos más serios progresan a alteraciones del ritmo cardiaco, temblor, convulsiones y depresión respiratoria. En Nicotiana glauca el alcaloide dominante es la anabasina, más tóxica todavía, y existen casos mortales documentados en personas que confundieron sus hojas con las de plantas comestibles.
El detalle que se pasa por alto: la nicotina se absorbe también por la piel. Es una molécula liposoluble que atraviesa la barrera cutánea sin dificultad, sobre todo si la piel está húmeda. En los cultivos de tabaco está descrita como enfermedad profesional la llamada enfermedad del tabaco verde, que padecen los recolectores al manipular hojas mojadas de rocío durante horas: náuseas, vómitos, mareo y debilidad, sin haber ingerido nada.
Para el jardín, la traducción práctica es sencilla y sin dramatismo. Si se van a manipular muchas plantas —arrancar el macizo al final de temporada, podar, manejarlas mojadas—, guantes, y lavarse manos y antebrazos al terminar. Para plantar unos alveolos y regar, el contacto es despreciable. En casas con niños pequeños o con mascotas que roan plantas, conviene situarlas fuera de su alcance.
Un apunte más, por si aparece la idea: los preparados caseros de tabaco como insecticida son una práctica antigua que hoy no debe emplearse. La nicotina no está autorizada como sustancia fitosanitaria en la Unión Europea, es tóxica por vía dérmica para quien la aplica, no es selectiva con la fauna auxiliar y deja residuos. Ni se prepara ni se usa.
La advertencia agronómica: no plantarlas junto al tomate
Este es el consejo que separa un huerto sano de una temporada perdida. El género Nicotiana es hospedador de varios virus que afectan a las solanáceas de huerto, y las plantas ornamentales pueden actuar como reservorio sin mostrar síntomas llamativos.
El principal es el virus del mosaico del tabaco (TMV), que también infecta tomate, pimiento y berenjena provocando mosaicos amarillentos, hojas deformadas en forma de helecho, frutos moteados y pérdidas importantes de cosecha. Su peculiaridad es la estabilidad: es un virus extraordinariamente resistente que sobrevive años en restos vegetales secos, en la tierra, en la superficie de las herramientas y en la ropa, y que se transmite por contacto mecánico, sin necesidad de insecto vector. Basta tocar una planta infectada y después manipular un tomate.
Al TMV se suman otros que sí usan vectores y para los que estas plantas también sirven de puente: el virus del mosaico del pepino, el virus Y de la patata y el del bronceado del tomate, transmitidos por pulgones y trips que se mueven con facilidad entre el macizo de flores y el bancal.
Medidas razonables:
- Separar físicamente los tabacos ornamentales del huerto de solanáceas: distintos extremos de la parcela, y nunca en el mismo bancal ni en la misma jardinera.
- No manipular tomates, pimientos o berenjenas después de haber tocado las nicotianas sin lavarse antes las manos con agua y jabón.
- Desinfectar tijeras y herramientas entre una zona y otra.
- No fumar ni manipular tabaco elaborado mientras se trabaja con plantas de tomate: el producto comercial puede contener partículas de virus viables.
- Retirar y no compostar las plantas con síntomas de virosis.
- Si el huerto ya tuvo problemas de TMV, elegir variedades de tomate con resistencia y prescindir de estas ornamentales.
En resumen
Los tabacos ornamentales —Nicotiana alata, sylvestris y los híbridos × sanderae— se cultivan como planta de temporada por su floración prolongada y por un perfume que solo aparece de noche, y que las series compactas modernas han perdido en buena medida. Se siembran de febrero a abril depositando la semilla en superficie, porque necesita luz para germinar, y se plantan fuera pasadas las heladas en suelo fértil y con riego regular. Toda la planta contiene nicotina: es tóxica por ingestión para personas y animales, y el alcaloide se absorbe además a través de la piel, así que conviene manipularlas con guantes cuando el trabajo es prolongado. Y no deben plantarse junto a tomates, pimientos o berenjenas, porque el género hospeda el virus del mosaico del tabaco y otras virosis que arruinan las solanáceas de huerto.