El olor llega antes que la planta. Basta un tallo florido de nardo en una habitación para que el aire cambie por completo, y al anochecer la intensidad se multiplica hasta resultar excesiva en espacios cerrados. Polianthes tuberosa —hoy admitida por muchos autores dentro del género Agave como Agave amica, aunque el nombre antiguo sigue siendo el de uso corriente— produce uno de los perfumes más densos que se manejan en jardinería, y toda su fama, comercial y ornamental, descansa en eso.

De México a la huerta mediterránea

Es originaria de México, donde se cultivaba antes de la llegada de los españoles con el nombre náhuatl de omixóchitl, flor de hueso. No se conoce con seguridad en estado silvestre: lo que existe hoy son formas cultivadas seleccionadas durante siglos. Llegó a Europa en el siglo XVI y se aclimató pronto en el Mediterráneo, con tradición de cultivo comercial en la huerta valenciana y en Andalucía, donde el nardo ha sido flor de corte de primer orden y flor asociada a fiestas y celebraciones.

La planta

Forma una roseta basal de hojas acintadas, largas y estrechas, de un verde brillante, que puede alcanzar 40 o 50 cm. De su centro emerge un escapo firme de 70 a 110 cm rematado por una espiga de flores blancas cerosas, dispuestas por pares y abriéndose de abajo arriba durante dos o tres semanas. Cada flor es un tubo estrecho que se abre en seis lóbulos.

Bajo tierra hay un órgano de reserva alargado, un cormo tuberoso que en el comercio se vende como bulbo y así se le llama por costumbre. En España florece de julio a septiembre según la fecha de plantación, y ese calendario tardío es parte de su interés: llega cuando el jardín de verano ya ha dado lo mejor de sí.

Espiga de flores blancas de nardo, Polianthes tuberosa

El bulbo florece una vez

Este punto explica casi todos los fracasos con el nardo. Cada bulbo florece una sola vez en su vida y después se agota: no vuelve a emitir escapo nunca más. Lo que continúa la mata son los hijuelos que ha formado a su alrededor durante la temporada, bulbillos laterales que necesitan uno o dos años de engorde para alcanzar el tamaño de floración.

Las consecuencias prácticas son tres. Primero, que un bulbo pequeño comprado barato probablemente no florezca ese año: para floración segura hace falta un calibre de al menos 4 cm de diámetro. Segundo, que cuando se levanta la mata en otoño hay que separar y clasificar, dejando los hijuelos gordos para plantar y los pequeños en un bancal de cría. Y tercero, que el bulbo madre gastado se descarta sin remordimiento, porque no sirve para nada.

Quien planta nardos esperando una mata perenne que repita cada verano sin intervención se lleva un chasco. Es un cultivo con rotación, más parecido al del gladiolo que al del narciso.

Plantación

Los bulbos se plantan en primavera, cuando el suelo ha superado los 15 °C: de finales de marzo a mayo en el litoral mediterráneo y en Andalucía, mayo en el interior y en el norte. Plantar en suelo frío es la vía directa a la podredumbre, porque el bulbo permanece inactivo y húmedo durante semanas.

Se entierran a 5 cm de profundidad, con la punta apenas asomando, y separados 15 o 20 cm. En maceta, tres bulbos en un recipiente de 25 cm de diámetro dan un buen efecto. Escalonando plantaciones cada dos o tres semanas se alarga la floración desde julio hasta octubre.

Necesitan sol directo, con un mínimo de seis horas. A menos luz alargan el escapo, se tumban y florecen mal.

Suelo, riego y abonado

Suelo. Suelto, profundo y rico, con drenaje asegurado. Mezcla de tierra de jardín con compost maduro y arena. El pH ideal ronda 6,5-7. En terreno pesado hay que plantar en caballón elevado o abandonar la idea.

Riego. Aquí hay un contraste que conviene respetar. Tras la plantación se riega poco, apenas para asentar la tierra, hasta que el brote asoma. A partir de ahí y durante toda la fase de crecimiento y floración, riego abundante y regular: el nardo es exigente en agua mientras vegeta y una sequía en el momento en que se forma el escapo aborta la espiga o la deja corta. En verano andaluz o levantino eso significa regar cada dos o tres días, más si está en maceta. Cuando la floración termina se va reduciendo hasta suprimirlo.

Abonado. Un abono equilibrado cada quince días desde que aparecen las hojas, cambiando a uno más rico en potasio al asomar el escapo. El exceso de nitrógeno da hoja abundante y espiga floja.

Arrancar y conservar en invierno

El nardo no resiste el frío: por debajo de 5 °C sufre y una helada lo mata. En la costa mediterránea, en Canarias y en el valle del Guadalquivir puede quedarse en tierra con un acolchado de paja. En el resto de España hay que levantarlo.

El procedimiento es sencillo. En octubre o noviembre, cuando las hojas hayan amarilleado, se arranca la mata con horca, se sacude la tierra sin lavar los bulbos y se corta el follaje a un par de centímetros. Se dejan orear una semana en lugar ventilado y a la sombra, se separan los hijuelos y se guardan en cajas con serrín seco, turba o papel de periódico, en un local seco y oscuro entre 10 y 15 °C. Una revisión a mitad de invierno para retirar los que se hayan reblandecido evita perder toda la caja.

La variedad doble 'The Pearl'

Junto a la forma simple, la más aromática y la preferida en perfumería, se cultiva la doble 'The Pearl' (también llamada 'Perla'), de flores con múltiples series de lóbulos que dan una espiga más compacta y densa, con aspecto de gardenia enfilada. Es la variedad dominante en flor cortada porque aguanta mejor el transporte y llena más el ramo, aunque su perfume resulta algo menos penetrante que el de la simple. Existen además formas de hoja variegada, de interés escaso, y selecciones de tallo corto para maceta.

Flor cortada y perfumería

Como flor de corte se recolecta cuando se han abierto dos o tres flores de la base de la espiga; el resto abre en el jarrón a lo largo de una semana o más. Conviene cortar por la mañana temprano y cambiar el agua a diario. Una sola vara perfuma una estancia entera, así que no es flor para dormitorios ni para mesas de comedor pequeñas.

En perfumería el nardo, tubéreuse en la nomenclatura del oficio, es una materia prima clásica y cara. Su aroma no se extrae por destilación al vapor porque el calor lo destruye, sino mediante técnicas que trabajan en frío o con disolventes; históricamente fue una de las flores tratadas por enflorado con grasa en la industria de Grasse. El absoluto resultante es intensamente floral, lácteo y con fondo verde, y forma la columna vertebral de perfumes muy conocidos. La flor sigue emitiendo aroma después de cortada, algo poco común.

Plagas y problemas

Trips. Son el problema serio en flor cortada: raspan los pétalos en formación y las flores abren con manchas pardas y bordes deformados. Se detectan sacudiendo una espiga sobre papel blanco. Las trampas cromáticas azules ayudan al seguimiento y el jabón potásico o un insecticida autorizado controlan las poblaciones bajas, siempre aplicando al atardecer.

Pulgón. Coloniza los brotes tiernos y el escapo en crecimiento. Jabón potásico repetido a los siete días.

Araña roja. Aparece con calor seco y sin aireación, punteando las hojas de amarillo y dejando telilla fina en el envés. Aumentar humedad ambiental en el entorno reduce mucho el problema.

Mosca blanca. Frecuente en invernadero y en macetas resguardadas; trampas amarillas y jabón potásico.

Podredumbres del bulbo. Por hongos del suelo cuando hay encharcamiento o el bulbo se plantó en frío. No hay cura: prevención por drenaje, plantación en su fecha y no reutilizar la misma parcela años seguidos.

En resumen

El nardo es una bulbosa mexicana de espiga blanca y perfume nocturno arrollador, que en España se planta en primavera con el suelo ya templado, quiere sol pleno, suelo drenante y riego generoso mientras crece, y florece de julio a septiembre. Su regla fundamental es que el bulbo florece una vez y muere: la continuidad la aseguran los hijuelos, que se separan al arrancar la mata en otoño y se guardan en seco entre 10 y 15 °C hasta la primavera siguiente. 'The Pearl' es la variedad doble de referencia para ramo. Vigilar los trips si se cultiva para flor cortada, y no plantarlo bajo una ventana de dormitorio.


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