Obtener plantas nuevas de una fatsia es más fácil de lo que sugiere su aspecto de arbusto exótico. Fatsia japonica enraíza con docilidad por varios caminos distintos, y la elección entre ellos depende menos de la técnica que del ejemplar de partida: si la planta está lozana conviene un método, si se ha quedado con tres tallos pelados y toda la hoja arriba conviene otro muy distinto, que además la arregla de paso.

La planta, en dos líneas

Arbusto perennifolio de la familia Araliaceae, originario del sur de Japón y de Corea, donde crece en el sotobosque costero. Alcanza de dos a cuatro metros y tiene hojas palmeadas, coriáceas y brillantes, de 20 a 40 cm de ancho, con siete a nueve lóbulos. Florece en otoño en umbelas globosas de flores blanquecinas y fructifica en invierno en bayas negras, un calendario invertido respecto a casi todo lo demás del jardín. En España se cultiva sin problema en toda la franja atlántica y en el litoral mediterráneo, y resiste hasta unos −10 °C.

Por qué se desgarba

Entender esto ayuda a decidir el método de multiplicación. La fatsia tiende con los años a alargar los tallos, perder las hojas inferiores y concentrar toda la masa foliar en el extremo, quedando como un manojo de palos rematados por un ramillete. Las causas se acumulan: falta de luz —en sombra profunda estira buscando claridad—, ausencia total de poda durante años, y la propia caída natural de las hojas viejas, que en esta especie no se reponen sobre madera antigua salvo que se estimule.

La poda la rehace. A finales de invierno o a principios de primavera, antes del brote, se cortan los tallos desgarbados a la altura deseada, incluso a 30 o 40 cm del suelo si el caso es grave. La fatsia rebrota de yemas latentes de la madera vieja con fiabilidad y en una temporada recompone la mata desde abajo. Los trozos que se retiran en esa poda son, precisamente, material de multiplicación.

Esqueje semileñoso de verano

Es el método principal y el que da mejor porcentaje de arraigo.

Cuándo. De julio a septiembre, cuando el brote del año ha dejado de ser tierno y flexible pero todavía no se ha lignificado del todo. Se comprueba doblando el tallo: si se dobla sin romperse y sin quedar fláccido, está en punto.

Cómo. Se corta una porción terminal de 12 a 15 cm, justo por debajo de un nudo. Se eliminan todas las hojas salvo la superior, y esa se recorta a la mitad o a un tercio, porque una hoja entera de fatsia transpira demasiado para un esqueje sin raíces. Se moja la base en hormona de enraizamiento en polvo, que aquí sí mejora resultados de forma apreciable.

Sustrato. Mezcla a partes iguales de turba y perlita, o de fibra de coco y arena de río lavada. Nunca tierra de jardín. Se entierra un tercio del esqueje en un alvéolo o maceta de 10 cm.

Ambiente. Este es el factor decisivo. El esqueje necesita humedad ambiental alta y constante: propagador cerrado, mini invernadero o simplemente una bolsa transparente sujeta con una goma sobre la maceta, con un par de cañas para que no toque la hoja. Luz abundante pero sin sol directo, y temperatura entre 20 y 24 °C. Ventilar unos minutos cada dos días para evitar condensación excesiva y botritis.

Plazos. Enraíza en seis a diez semanas. Se comprueba con un tirón muy suave: si opone resistencia, hay raíz. Entonces se destapa progresivamente durante una semana antes de retirar la bolsa del todo, y se trasplanta a maceta individual al invierno siguiente o en la primavera posterior.

Hojas palmeadas y brillantes de Fatsia japonica

Esqueje de trozo de tallo con yema

Aprovecha la parte del tallo que en el método anterior se descarta, y es la vía para sacar muchas plantas de un solo ejemplar podado.

Se toma el tallo despojado de hojas y se secciona en trozos de 5 a 8 cm, cada uno con al menos una yema visible en la axila donde estuvo una hoja. Conviene marcar la orientación —corte recto abajo, corte en bisel arriba, o cualquier convención— porque un trozo plantado del revés no brota: la polaridad del tallo es estricta.

Los trozos se entierran verticalmente en el mismo sustrato, dejando la yema justo a ras de superficie, con hormona en la base. También pueden colocarse tumbados y cubiertos con un centímetro de sustrato, con la yema mirando hacia arriba, técnica que en aráliáceas funciona bien.

La época adecuada es final de invierno o principio de primavera, coincidiendo con la poda de renovación, con calor de fondo si se dispone de él —una manta térmica a 20-22 °C acelera mucho— y ambiente cerrado. Primero emiten raíz y después brote, o casi a la vez, en ocho a doce semanas. El porcentaje de éxito es menor que con el esqueje semileñoso, pero como el material sobra el balance sale a cuenta.

Acodo aéreo, para ejemplares desgarbados

Cuando la planta tiene un tallo largo y pelado con un buen penacho de hojas arriba, el acodo aéreo resuelve dos problemas de una vez: produce una planta nueva ya formada y de buen porte, y obliga a cortar el tallo viejo, que rebrotará compacto desde la base.

Cuándo. De abril a junio, con la planta en pleno crecimiento activo.

Procedimiento. Se elige un punto del tallo unos 20 o 30 cm por debajo del penacho de hojas. Con un cuchillo limpio y afilado se hace un anillo de corteza de un centímetro de ancho, retirándola por completo hasta la madera, o alternativamente un corte oblicuo hacia arriba de un tercio del grosor, mantenido abierto con una astilla o un palillo. Se espolvorea hormona de enraizamiento sobre la herida.

Se envuelve la zona con un puñado generoso de musgo esfagno bien humedecido y escurrido —turba fibrosa sirve, aunque peor— y se cubre con plástico transparente atado firmemente por arriba y por abajo con cinta o bridas, sellando para que no se seque. El plástico transparente permite ver la aparición de raíces sin abrir; envolver después con papel de aluminio protege del sol y evita que el musgo se cueza, retirándolo para las inspecciones.

Plazos. Las raíces aparecen en ocho a doce semanas, a veces más. Cuando el bloque de musgo esté claramente ocupado por raíces blancas, y no antes, se corta el tallo justo por debajo del acodo, se retira el plástico con cuidado sin deshacer el cepellón de musgo y se planta en maceta con sustrato para plantas de interior mezclado con perlita. Las tres o cuatro primeras semanas requieren sombra, humedad y protección, porque el sistema radicular es aún pequeño para tanta hoja; recortar alguna hoja ayuda a equilibrar.

El tallo madre decapitado se corta a la altura conveniente y rebrota en la primavera siguiente.

Semilla

Es la vía más lenta y la única que produce variabilidad, así que no sirve para reproducir cultivares variegados como 'Variegata' o 'Spider's Web', cuyos descendientes salen verdes o con jaspeados irregulares.

Las bayas negras maduran de enero a marzo. Se recogen maduras, se despulpan bajo el grifo —la pulpa contiene inhibidores de germinación y hay que eliminarla por completo— y se siembran frescas, sin almacenar, porque la semilla pierde viabilidad deprisa.

Siembra en bandeja con sustrato ligero, cubriendo con medio centímetro, a 18-20 °C y con humedad constante. Germina de forma irregular en tres a ocho semanas. Las plántulas se repican a maceta individual cuando tengan dos o tres hojas verdaderas, y tardan dos o tres años en alcanzar tamaño de jardín.

Conviene manejar las bayas con guantes: la fatsia contiene saponinas y su savia irrita la piel sensible; los frutos no son comestibles.

Su lugar en el jardín de sombra

Las plantas obtenidas se colocan en sombra o media sombra, que es donde la fatsia da lo mejor de sí: patios interiores, pie de muro orientado al norte, bajo la copa de árboles caducos, rincones que ninguna otra cosa de hoja grande soporta. El sol directo del mediodía en el interior peninsular le quema la hoja y le decolora el verde.

Quiere sustrato fresco, rico en materia orgánica y bien drenado, riego regular sin encharcar —es exigente en agua para lo poco que pide en luz— y protección del viento seco, que le reseca los bordes de las hojas. Un acolchado orgánico al pie mantiene la humedad y ahorra riegos. Combina con helechos, hostas, aucuba, hortensias y bambúes bajos, aportando la hoja grande y lustrosa que estructura ese tipo de plantación.

En resumen

La fatsia se multiplica por cuatro vías con calendarios distintos: esqueje semileñoso de julio a septiembre, que es el método de referencia y enraíza en seis a diez semanas bajo humedad alta; trozos de tallo con yema a final de invierno, que aprovechan el material de la poda de renovación y tardan de ocho a doce semanas; acodo aéreo de abril a junio, indicado justamente cuando el ejemplar se ha quedado con tallos largos y pelados, con raíces en dos o tres meses; y semilla fresca despulpada en invierno, lenta y sin garantía de reproducir las variedades jaspeadas. En todos los casos, ambiente húmedo, sustrato drenante y destino final en sombra.


Contenidos relacionados