La consuelda arrastra dos historias que conviene no mezclar. Una es la del botiquín, que terminó con prohibiciones y con un capítulo desagradable de daño hepático. La otra es la del huerto, donde Symphytum officinale y sus híbridos siguen siendo una de las herramientas de fertilización más útiles que se pueden plantar en un rincón. Este artículo empieza por la primera para poder dedicar el resto a la segunda.
Advertencia: alcaloides pirrolizidínicos
La consuelda contiene alcaloides pirrolizidínicos —sinfitina, equimidina, licopsamina y otros— concentrados sobre todo en la raíz, aunque también presentes en la hoja. El hígado los transforma en compuestos reactivos que dañan las células que revisten los pequeños vasos hepáticos. La lesión característica es la enfermedad veno-oclusiva hepática (síndrome de obstrucción sinusoidal), que estrecha esos vasos, congestiona el hígado y, en los casos descritos, ha llegado a ser irreversible. Estos alcaloides se consideran además hepatocarcinógenos en modelos animales.
A raíz de los casos publicados desde los años ochenta, el uso interno de consuelda está prohibido o severamente restringido en la Unión Europea, en Estados Unidos, en Canadá y en otros países: no se admiten infusiones, cápsulas ni ningún preparado destinado a ser tragado. La normativa europea fija además límites máximos de alcaloides pirrolizidínicos en alimentos e infusiones de otras plantas, precisamente por esta familia de compuestos. Para el uso externo, las evaluaciones oficiales solo contemplan preparados industriales con contenido controlado, aplicados sobre piel intacta y durante periodos cortos, excluyendo el embarazo, la lactancia y la infancia.
De todo esto se derivan dos consecuencias prácticas. La primera es que aquí no van a aparecer preparaciones, extracciones ni cantidades de ningún tipo. La segunda es que quien esté usando o pensando en usar consuelda con cualquier finalidad relacionada con la salud debe consultarlo con su médico o con su farmacéutico, y hacerlo antes, no después. La reputación popular de la planta como cicatrizante de huesos y contusiones es antigua y está muy extendida, pero la tradición no compensa un riesgo hepático documentado.
Qué planta es exactamente
Symphytum officinale pertenece a las Boragináceas, la familia de la borraja y el nomeolvides, y se le nota. Es una vivaz robusta de 60 a 120 centímetros, con toda la planta cubierta de pelos rígidos que raspan e irritan la piel: conviene manejarla con guantes y manga larga.
Bajo tierra tiene una raíz napiforme carnosa, negra por fuera y blanca por dentro, que se hunde hasta un par de metros en suelos profundos. Los tallos son alados, con la hoja decurriendo por ellos. Las hojas basales son grandes, ovado-lanceoladas, de hasta 25 centímetros. Las flores nacen en cimas enrolladas sobre sí mismas como la cola de un escorpión —carácter de la familia— y son tubulares acampanadas, colgantes, de color crema, rosa o violeta según la población, entre mayo y julio. Los abejorros las visitan mucho y las de corola larga las perforan por la base para robar el néctar sin entrar por la boca de la flor.
En España vive de forma silvestre en el tercio norte y en enclaves húmedos: riberas, prados encharcados, cunetas con freático alto, orlas de bosque de ribera. Es planta de suelo fresco y fértil, no de secano.
La consuelda como acumuladora dinámica
Aquí empieza la parte buena. Esa raíz profunda no está de adorno: alcanza horizontes del suelo a los que no llegan las raíces de hortalizas y anuales, y extrae de allí minerales que sube y deposita en la hoja. La consuelda es especialmente eficaz con el potasio, y su hoja seca presenta una relación de nutrientes con el potasio claramente dominante sobre el nitrógeno y el fósforo. Traducido al huerto: es un abono potásico de producción propia, justo el nutriente que más piden los cultivos de fruto —tomate, pimiento, calabacín— y los frutales en el momento del cuajado y el engorde.
A eso se suma que la hoja es tierna, jugosa y de descomposición rápida, con una relación carbono/nitrógeno baja. Se deshace en semanas, no en meses, y eso la hace utilizable de varias maneras:
Acolchado directo. Las hojas cortadas se extienden alrededor de tomateras, patatas o frutales jóvenes. Cubren el suelo, frenan la evaporación y van cediendo nutrientes conforme se deshacen. Es el uso más simple y el que menos trabajo cuesta.
Activador del compost. Intercalada en capas entre materiales secos y leñosos, aporta el material verde que el montón necesita para calentar y arrancar.
Purín de consuelda. Las hojas se maceran en agua en un recipiente tapado durante unas semanas hasta obtener un líquido oscuro que se diluye antes de regar. Huele mal, avisado queda, y conviene situar el recipiente lejos de la casa. Es la forma de convertir la cosecha de hoja en fertilizante líquido aplicable en cualquier momento del verano.
Bocking 14: el cultivar que no se escapa
El material que se planta en el huerto casi nunca es la especie silvestre, sino 'Bocking 14', una selección del híbrido Symphytum × uplandicum (cruce de S. officinale con S. asperum) obtenida en Inglaterra a mediados del siglo XX y difundida desde entonces por la horticultura ecológica. Tiene dos ventajas decisivas.
La primera es la productividad: rebrota con enorme vigor tras cada corte y aguanta cuatro o cinco cosechas de hoja al año. La segunda, y la que de verdad importa, es que es estéril: no produce semilla viable. Solo se multiplica a partir de trozos de raíz o de corona, es decir, únicamente si alguien decide moverla. Eso convierte a la consuelda de un potencial problema en un cultivo controlable.
Por qué no plantar la variedad fértil
La consuelda fértil hace exactamente lo contrario. Se resiembra sola por todo el entorno y, además, rebrota a partir de cualquier fragmento de raíz que quede en el suelo. Un trozo de dos centímetros olvidado a treinta de profundidad levanta una planta nueva. La consecuencia es que arrancarla con azada o, peor, pasar la motoazada por encima, multiplica el problema en lugar de resolverlo: cada corte es un esqueje. Erradicar un rodal establecido exige extracción manual repetida durante varias temporadas, o tapado prolongado con material opaco, y aun así reaparece.
La conclusión es sencilla: en el huerto, 'Bocking 14' o una selección estéril equivalente. Y elegir bien el sitio a la primera, porque cambiarla de sitio después es un trabajo desagradable.
Plantación y manejo del cultivo
Se planta a partir de trozos de raíz de cinco a ocho centímetros o de coronas con yema, en otoño o a la salida del invierno, enterrados unos cinco centímetros y con la yema hacia arriba. El marco razonable es de 60 a 90 centímetros entre plantas: parecen muy separadas el primer año y se tocan el segundo.
Quiere suelo profundo y fértil, tolera bien la humedad y agradece el riego en los veranos secos del interior peninsular; a pleno sol produce más, pero vive perfectamente a media sombra, lo que la hace ideal para ese rincón detrás del cobertizo donde no cuaja nada. Es rústica: la parte aérea desaparece con las heladas y rebrota sola en primavera.
El primer año no se corta. Se deja que la raíz baje y acumule reservas. A partir del segundo empieza la rutina: cuando la mata alcanza medio metro, se siega a unos cinco centímetros del suelo con hoz o tijera, se retira la hoja y se deja rebrotar. Repetido entre abril y septiembre, salen cuatro o cinco cortes al año, y una planta bien establecida rinde varios kilos de hoja fresca por temporada. Conviene retirar también las inflorescencias si se busca hoja, porque florecer le consume energía que no dedica a rebrotar.
Se abona sola, en la práctica, aunque agradece un aporte de estiércol o compost cada otoño para sostener ese ritmo de cortes. Plagas apenas tiene; en años húmedos puede aparecer una roya en la hoja que se controla adelantando el corte y retirando el material afectado.
En resumen
La consuelda tiene alcaloides pirrolizidínicos hepatotóxicos, su uso interno está prohibido o restringido en la Unión Europea y en otros países por casos de enfermedad veno-oclusiva hepática, y el uso externo se limita a preparados controlados sobre piel intacta y por poco tiempo: cualquier duda, al médico o al farmacéutico. En el huerto, en cambio, es excelente. Su raíz profunda extrae potasio y lo deposita en una hoja abundante que sirve de acolchado, de activador de compost y de fertilizante líquido, con cuatro o cinco cortes al año a partir del segundo. Hay que plantar el cultivar estéril 'Bocking 14', elegir el emplazamiento con cuidado y no acercar la motoazada, porque la consuelda fértil se resiembra y rebrota de cada trozo de raíz hasta volverse imposible de quitar.