El tallo de Jatropha podagrica se ensancha por abajo hasta formar una botella gris plateada de la que salen, en verano, unos tallos florales largos rematados por ramilletes planos de un rojo coral encendido. Ese contraste entre un cuerpo hinchado y torpe y una floración fina explica su nombre popular en varios idiomas y su presencia constante en colecciones de plantas de caudex. El epíteto podagrica significa «gotosa», por el pie inflamado.
Sobre su toxicidad basta recordar aquí que, como todas las jatrofas, tiene semillas tóxicas y látex irritante; el detalle está desarrollado en el artículo dedicado al género Jatropha. Con niños en casa, retirar los frutos antes de que sequen.
El caudex
Lo que forma la botella no es una raíz sino la base del tallo engrosada, un órgano de reserva que almacena agua y almidón. En cultivo alcanza de 30 a 60 centímetros de altura y puede llegar al metro con muchos años; en su ambiente natural centroamericano —Guatemala, Honduras, Nicaragua— vive en laderas rocosas con estación seca marcada, y ese depósito es lo que le permite atravesarla.
La corteza es gris verdosa y se desprende en escamas finas y papiráceas, dejando ver un tono más claro debajo. Con la edad el caudex se vuelve irregular, con estrangulamientos y cicatrices foliares marcadas, y ese carácter escultórico es la mitad de su interés. La otra mitad viene de una consecuencia práctica: una planta que guarda su propia agua tolera el olvido mucho mejor que el exceso de atención.
Las hojas son grandes, de hasta treinta centímetros, peltadas —el peciolo se inserta en el centro de la lámina, no en el borde—, con tres o cinco lóbulos anchos y el envés glauco. Salen todas de la corona del caudex sobre peciolos largos, lo que da a la planta un aire de sombrilla.
El reposo invernal manda sobre el riego
Este es el punto donde se decide si la planta vive o se pudre. Jatropha podagrica es caducifolia: cuando bajan la temperatura y la luz, hacia octubre o noviembre en España, las hojas amarillean y caen todas, y queda el caudex desnudo durante dos o tres meses. Es su comportamiento normal, no un síntoma.
El riego tiene que seguir ese calendario y no el del calendario doméstico:
En crecimiento, de abril a septiembre, riego cuando el sustrato se haya secado casi por completo, lo que en verano suele significar cada siete o diez días en maceta pequeña. Empapar y dejar drenar del todo, sin plato con agua debajo.
En la caída de la hoja, espaciar progresivamente en cuanto empiece el amarilleo. No hay que forzarla a seguir despierta.
En reposo, con el caudex pelado, agua ninguna o casi ninguna: un ejemplar adulto pasa el invierno seco sin problema. Regar una planta sin hojas y con frío es la forma habitual de matarla, porque el caudex no está transpirando y el agua se queda alrededor de un tejido carnoso a baja temperatura.
Al brotar, cuando asoman las yemas nuevas en primavera, se reanuda el riego poco a poco.
La temperatura de invernada ideal está entre 12 y 16 °C, con un mínimo absoluto en torno a 10 °C. Fuera de Canarias y del litoral más cálido, en España se cultiva en maceta y entra en casa o a invernadero en octubre.
Una floración que no se detiene
Mientras haya calor y luz, la planta emite pedúnculos largos, rígidos y de color coral que se levantan por encima del follaje y se ramifican en un corimbo casi plano. Las flores individuales son pequeñas, de cinco pétalos y color rojo anaranjado; lo que impresiona es el conjunto y la duración, porque el mismo tallo floral va abriendo flores durante semanas y la planta encadena varios a lo largo del verano. En invernadero cálido puede florecer buena parte del año.
La inflorescencia lleva flores masculinas y femeninas separadas en el mismo ramillete, con las femeninas —menos numerosas, de ovario visible— abriendo en distinto momento que las masculinas. Eso favorece el cruce, pero con un pincel se puede pasar polen de una a otra y asegurar la fructificación en interior, donde no hay insectos.
Semillas que salen disparadas
Los frutos son cápsulas de tres compartimentos que engordan verdes y luego se secan. Al perder humedad, las paredes de la cápsula se tensan de forma desigual hasta que la estructura cede de golpe: la dehiscencia explosiva lanza las tres semillas a varios metros de distancia, con un chasquido perfectamente audible. Es un mecanismo de dispersión frecuente en las euforbiáceas y una sorpresa recurrente para quien tiene la planta en el salón, donde las semillas terminan detrás de los muebles.
Para recogerlas, el truco es atar una bolsita de tul o de malla fina alrededor del fruto cuando empieza a amarillear. Sembradas frescas, en sustrato drenante y a 25-28 °C, germinan en una a tres semanas. Las plántulas forman el caudex desde el principio y florecen a los dos o tres años. Con niños en casa, la alternativa sensata es cortar los frutos verdes y tirarlos.
Cultivo en maceta en España
Maceta. Ancha y poco profunda, de barro mejor que de plástico porque evapora y perdona un riego de más. Ajustada al tamaño de la planta: un tiesto grande retiene humedad que el caudex no consume.
Sustrato. El de cactus comercial funciona, mejorado con un tercio de pómez, arena gruesa lavada o akadana. Lo que se busca es que el agua atraviese y no quede.
Ubicación. Muy luminosa. Sol directo de mañana y sombra en las horas centrales del verano peninsular, que puede quemar la hoja tras la invernada en interior. Si sale al exterior en primavera, hay que acostumbrarla progresivamente durante un par de semanas.
Trasplante. Cada dos o tres años, al empezar la brotación. El caudex no se entierra: se planta a la misma altura o incluso levantándolo un poco, que es como se consigue el aspecto de las plantas de colección.
Abonado. Fertilizante de cactus, bajo en nitrógeno, cada tres o cuatro semanas de mayo a septiembre. Nada durante el reposo.
Problemas. La cochinilla algodonosa se refugia en la corona, entre las bases de los peciolos, y hay que revisar ahí. La araña roja aparece con el aire seco de la calefacción. Y la pudrición blanda del caudex, que se detecta al tacto porque la zona cede, casi siempre viene de haber regado en invierno; si se coge a tiempo, se salva cortando en tejido sano con hoja limpia, dejando secar el corte varios días y no regando hasta ver brote nuevo.
En resumen
Jatropha podagrica es una planta de caudex abotellado y hojas peltadas que florece en corimbos rojo coral durante todo el periodo cálido. Su cultivo se resume en respetar el ciclo: riego regular mientras tiene hoja, reposo seco en invierno con el caudex desnudo, mínimo de 10 °C, sustrato muy drenante, mucha luz y trasplante sin enterrar la base. Sus cápsulas expulsan las semillas de forma explosiva, así que conviene embolsarlas si se quieren guardar —y retirarlas si hay niños, porque la toxicidad del género, tratada en el artículo de Jatropha, también le aplica—.