Una espiga floral se abre normalmente por la base y va progresando hacia la punta, de modo que cuando arriba quedan botones, abajo ya hay flores pasadas. Liatris spicata invierte el orden: empieza por el extremo superior y desciende. Ese detalle, que parece una curiosidad de botánico, es justo lo que la hace reconocible a diez metros y lo que explica su carrera como flor de corte.

Espigas moradas de Liatris spicata en flor

Una vivaz de pradera norteamericana

Pertenece a las asteráceas y procede del este de Norteamérica, de las praderas húmedas y los claros que van del sur de Ontario a Florida y Luisiana. En invierno desaparece bajo tierra, reducida a un órgano de reserva achatado, y en primavera levanta una roseta de hojas estrechas y lineales, casi de gramínea, de la que sale un tallo rígido y sin ramificar de sesenta a ciento veinte centímetros.

La parte alta de ese tallo se convierte en julio en una espiga densa de veinte o treinta centímetros formada por capítulos apretados. Cada capítulo es un manojo de flósculos tubulares con los estilos muy salientes, y esos filamentos son los que dan a la espiga su aspecto de plumero o de cepillo. El color habitual es un violeta púrpura intenso; el cultivar 'Kobold' se queda en cuarenta o cincuenta centímetros y va bien en primera línea de arriate, 'Floristan Violett' se cultiva para corte por su tallo largo y recto, y 'Alba' y 'Floristan Weiss' florecen en blanco.

Entre sus nombres populares están estrella llameante, liátride, pluma de Kansas y raíz de serpiente, este último heredado de usos tradicionales en los que no conviene entrar: no es una planta de uso medicinal doméstico.

La espiga que se abre de arriba abajo

La floración descendente tiene consecuencias prácticas. En el jardín, la espiga presenta siempre un frente de color limpio con los botones por debajo, en lugar de una base ajada bajo las flores nuevas; la mata se mantiene presentable durante las tres o cuatro semanas que dura la apertura sin necesidad de limpiar nada.

En jarrón la ventaja es mayor. La vara se corta cuando el tercio superior ha abierto y sigue floreciendo dentro del agua durante ocho a catorce días, avanzando hacia abajo; si la punta se marchita, basta recortarla y el resto continúa. Se seca además muy bien: colgada boca abajo en un lugar oscuro y ventilado durante dos semanas, conserva el color y la forma. Su verticalidad rígida cumple en un ramo la función que ninguna flor redondeada puede cumplir.

Plantación del cormo

Se comercializa en dos formatos. En primavera se venden cormos secos —órganos de reserva achatados, oscuros, con aspecto de bulbo aplastado— y también hay planta en maceta con la roseta ya formada, más cara pero más segura.

El cormo se planta a finales de invierno o al comienzo de la primavera, entre febrero y abril según la zona, o bien en octubre en climas de invierno suave. Se entierra de ocho a diez centímetros de profundidad y se dejan quince o veinte centímetros entre unidades; en grupos de cinco o siete el efecto es mucho mejor que en unidades sueltas. La orientación despista, porque las dos caras se parecen: la correcta es hacia arriba la cara con la depresión o las yemas puntiagudas, y hacia abajo la que muestra restos secos de raíces. Ante la duda, plantarlo de canto resuelve el problema, ya que el brote se orienta solo.

Sol, y drenaje sobre todo en invierno

Quiere pleno sol, seis horas como mínimo; en sombra parcial florece menos y el tallo se arquea. El suelo puede ser pobre o medio, incluso arenoso, y no le hace falta abundancia de materia orgánica: en tierra muy fértil crece blanda y necesita tutor.

La condición que decide su supervivencia es el drenaje durante el reposo. Una liatris tolera la sequía estival sin inmutarse una vez establecida, gracias a sus reservas subterráneas, pero un suelo arcilloso que se mantiene saturado de noviembre a febrero pudre el cormo sin remedio. En terrenos pesados hay que plantarla en caballón elevado, mezclar arena gruesa y grava en el hoyo de plantación o directamente cultivarla en maceta profunda. Resuelto eso, su rusticidad es excelente: soporta sin protección temperaturas de hasta -25 °C, de modo que va bien tanto en el litoral como en la meseta o en zonas de montaña.

El riego se limita al primer verano tras la plantación, para asentarla; después, un aporte quincenal en los meses secos basta y en muchos jardines mediterráneos ni siquiera hace falta.

Valor para mariposas y uso en pradera de flor

Los capítulos producen néctar accesible y abundante en pleno verano, cuando la oferta floral cae, y eso convierte a la liatris en un imán para mariposas diurnas, abejorros y abejas solitarias. En su área de origen es planta de referencia en los jardines de polinizadores, y en un jardín español cumple el mismo papel: en las horas de la tarde una mata en flor tiene varios ejemplares posados a la vez.

Encaja de forma natural en el estilo de pradera de flor y en las plantaciones de vivaces mezcladas. Su forma vertical y estrecha contrasta con las masas redondeadas de Echinacea purpurea, Achillea, Rudbeckia o Perovskia, y se sostiene bien entre gramíneas como Stipa tenuissima, Panicum virgatum o Sesleria, que además le tapan la base cuando las hojas inferiores se secan. Repetir el mismo grupo cada pocos metros da ritmo al conjunto, que es como funciona este tipo de plantación.

Mantenimiento y contratiempos

Terminada la floración se puede cortar el tallo a ras o dejarlo: las semillas plumosas alimentan a jilgueros y verderones en otoño, y la silueta seca aporta estructura al arriate en invierno. En cualquier caso, la parte aérea se retira antes de que rebrote en primavera.

Cada tres o cuatro años la mata se apelotona y florece menos; entonces se levanta en otoño, se separan los cormos con la mano y se replantan de inmediato. Produce semilla viable y se resiembra de forma discreta, sin llegar a resultar molesta.

De problemas hay pocos. Los roedores roen los cormos recién plantados en huertos y jardines rurales, cosa que se evita con una cesta de malla metálica. Las babosas atacan los brotes tiernos de abril. Y en plantaciones apretadas y húmedas puede aparecer oídio en el follaje al final del verano, que se controla dando espacio y aire a la mata más que pulverizando.

En resumen

Liatris spicata es una vivaz de cormo procedente de las praderas del este de Norteamérica, con espigas violetas o blancas de veinte a treinta centímetros que abren de arriba abajo, al revés que la mayoría de las espigas, lo que prolonga su aspecto limpio en el jardín y su duración en jarrón. Se planta a ocho o diez centímetros de profundidad a finales de invierno, exige pleno sol y un suelo que no se encharque durante el reposo invernal, y es rústica hasta temperaturas muy bajas. Atrae mariposas y polinizadores en pleno verano y encaja en plantaciones de pradera junto a gramíneas y otras vivaces de floración estival.


Contenidos relacionados