Compra un collar de perlas, busca cómo se riega y encuentra tres fichas que dicen cosas distintas: una lo llama Senecio rowleyanus, otra Curio rowleyanus, y una tercera lo mete en el mismo saco que una hierba de cuneta. No es un error de nadie en particular: el género Senecio se ha desmembrado en los últimos años y las etiquetas de vivero van por detrás de la botánica.
Conviene empezar por lo que no aparece en la etiqueta. Buena parte de este grupo de compuestas contiene alcaloides pirrolizidínicos, sustancias hepatotóxicas de efecto acumulativo: no producen un envenenamiento fulminante, sino un daño hepático que se suma dosis a dosis. Está documentado en ganado que ha consumido heno contaminado con Senecio jacobaea (hoy Jacobaea vulgaris), la hierba de Santiago, y también se conocen casos con otras especies del grupo. Las crasas ornamentales no son forraje ni alimento, y con eso basta: fuera del alcance de niños y de animales que roan, guantes si se manipulan muchos esquejes, y ninguna vía de consumo. No hay preparación doméstica que resulte segura, así que no la busques.
Por qué las fichas se contradicen
Senecio fue durante mucho tiempo un cajón enorme, con más de mil especies metidas dentro por parecidos superficiales. Los estudios moleculares demostraron que ese cajón agrupaba linajes que no eran parientes cercanos, y la respuesta taxonómica fue repartirlos.
El reparto, contado en corto:
- Las crasas colgantes y de hoja carnosa pasaron a Curio. Ahí están el collar de perlas (Curio rowleyanus), la cola de delfín (Curio × peregrinus), el llamado senecio azul (Curio talinoides, con la variedad mandraliscae, esos dedos glaucos de jardinería mediterránea) y el collar de plátanos (Curio radicans).
- Las hierbas de campo siguen en Senecio: Senecio vulgaris, la zuzón o hierba cana de cualquier alcorque; Senecio inaequidens, la invasora sudafricana de cunetas y bordes de autovía.
- Otras se fueron a Jacobaea, empezando por Jacobaea vulgaris, la vieja hierba de Santiago del pasto, y Jacobaea maritima, la cineraria plateada de los arriates.
- Algunos suculentos de tallo, como el Senecio stapeliiformis, andan citados también como Kleinia stapeliiformis.
La consecuencia práctica es sencilla. Si una ficha titula Senecio y describe una planta de pasto, no sirve para cuidar una crasa de maceta. Y a la inversa. Al buscar, prueba con los dos nombres, el antiguo y el nuevo, porque los viveros españoles siguen etiquetando en su mayoría con el viejo.
Lo que no cambia con el nombre es la química: Curio, Jacobaea y Senecio comparten ese fondo de alcaloides. Cambiar de género no vuelve comestible a ninguno.
Las crasas ornamentales, una por una
Collar de perlas (Curio rowleyanus). Tallos finos con hojas esféricas de unos 6 mm, cada una con una línea traslúcida que funciona como ventana para que la luz llegue al interior. Colgante, de crecimiento rápido en primavera. Es el más delicado del grupo con el exceso de agua: los tallos se pudren por la base y la mata se descuelga entera.
Cola de delfín (Curio × peregrinus). Híbrido de rowleyanus con Curio articulatus. Hojas curvadas con dos lóbulos laterales que dibujan un delfín saltando. Más tolerante que el collar de perlas y algo más lento.
Senecio azul (Curio talinoides var. mandraliscae). Hojas cilíndricas de 8 a 10 cm, de un azul grisáceo intenso por la cera que las cubre. Tapizante, ideal en rocalla y en jardín seco. Aguanta el sol pleno del interior peninsular mejor que ninguno de los otros y resiste heladas ligeras, en torno a -3 o -4 °C si el suelo está seco.
Senecio (o Kleinia) stapeliiformis. Tallos erectos, angulosos, con dibujos como los de una Stapelia, y flores rojo anaranjado en cabezuela. Crece por estolones subterráneos y va apareciendo alrededor de la maceta madre.
Luz, sustrato y riego
Luz. Mucha, pero filtrada en las colgantes. El collar de perlas quiere una ventana orientada al este, o al sur con visillo: a pleno sol de julio en Sevilla o Zaragoza las perlas se arrugan y se tuestan. Los tapizantes de exterior (talinoides, mandraliscae) sí piden sol directo; a la sombra se estiran, pierden el azul y se abren por el centro.
Sustrato. Drenante de verdad. Una mezcla que funciona: mitad sustrato universal, mitad árido —arena de sílice gruesa, pómice o picón de 3 a 6 mm—. Maceta con agujero, y mejor barro que plástico si riegas con la mano suelta. Las colgantes tienen raíz superficial, así que prefieren maceta ancha y poco profunda antes que un tiesto hondo lleno de tierra fría y húmeda.
Riego. Empapar y dejar secar. En primavera y otoño, cada 10 o 14 días en interior; en verano puede subir a semanal si la maceta es pequeña y hay calor; en invierno, con la planta parada y por debajo de 12 °C, cada tres o cuatro semanas o directamente nada. La regla que ahorra disgustos: mete el dedo dos centímetros y riega solo si sale seco. Nunca dejes plato con agua.
Temperatura. Entre 15 y 27 °C están cómodos. Por debajo de 7 °C hay que proteger a las de interior. En la costa mediterránea y en Canarias los Curio tapizantes viven todo el año fuera; en Madrid, Burgos o Soria conviene entrarlos o cubrirlos.
Abono. Poco. Un fertilizante para cactáceas a mitad de dosis, una vez al mes de abril a septiembre. El exceso de nitrógeno da tallos blandos, alargados y fáciles de pudrir.
Multiplicación y mantenimiento
Por esqueje, y sale casi solo. Corta un tramo de tallo de 8 a 12 cm en primavera o principios de verano, quita las hojas de los 3 cm basales, deja cicatrizar el corte uno o dos días a la sombra y entierra ese extremo en sustrato apenas húmedo. Otra opción para el collar de perlas: enrolla el tallo sobre la superficie del sustrato, sujétalo con horquillas y enraizará por los nudos que toquen tierra, con lo que la mata se rellena por el centro en vez de quedar hueca.
Para mantenerla densa, pinza las guías largas cada primavera y replanta esos recortes en la misma maceta. El trasplante se hace cada dos o tres años, en primavera, subiendo poco de tamaño.
Guantes al podar: el látex de algunos ejemplares irrita la piel sensible, y lávate las manos antes de tocarte los ojos.
Problemas frecuentes
Perlas arrugadas. Ambiguo, porque lo causan tanto la falta de agua como la raíz podrida. Saca el cepellón y mira: raíces blancas y firmes, es sed; raíces marrones y blandas, es lo contrario, y toca cortar por sano y reenraizar esquejes.
Tallos largos con hojas separadas. Falta de luz. Acerca la maceta a la ventana y corta lo estirado.
Cochinilla algodonosa. La plaga habitual, escondida entre las perlas y en las axilas. Se retira con un bastoncillo mojado en alcohol y se trata con jabón potásico repetido cada semana durante tres semanas.
Pudrición basal. Sin arreglo en la parte afectada. Se salva la planta cortando por encima de la zona blanda y rehaciendo la maceta con sustrato nuevo.
En resumen
El Senecio suculento de la etiqueta del vivero es hoy, casi siempre, un Curio; las hierbas de pasto y cuneta se han quedado en Senecio o han pasado a Jacobaea. Buscar por los dos nombres evita fichas cruzadas. Todo el grupo contiene alcaloides pirrolizidínicos hepatotóxicos de efecto acumulativo, con intoxicaciones bien documentadas en ganado por heno contaminado, de modo que se cultivan como ornamentales y nada más, lejos de niños y mascotas. En cultivo piden luz abundante, sustrato muy drenante, riego escaso y espaciado, y esquejes en primavera para renovar la mata cuando se queda hueca por el centro.