La cicuta (Conium maculatum) mata sobre todo por confusión. Es una umbelífera, de la familia de las apiáceas, la misma del perejil, el hinojo, el apio, la zanahoria y la chirivía, y se parece lo bastante a varias de ellas como para que la recolección de plantas silvestres sea la causa habitual de las intoxicaciones graves. Toda la planta es tóxica, hojas, tallo, raíz y sobre todo los frutos verdes, y su alcaloide principal, la coniína, bloquea la transmisión neuromuscular y provoca una parálisis ascendente que puede llegar a los músculos respiratorios.
No es una planta rara ni de montaña: crece en cunetas, orillas de río, acequias, bordes de camino, solares y terrenos removidos de prácticamente toda España, y prefiere los suelos frescos y ricos en nitrógeno. Es probable que la haya visto muchas veces. Ante cualquier ingestión, la indicación es una sola: acudir al médico o llamar al 112, y al veterinario si es un animal. No provoque el vómito, no dé leche ni ningún remedio casero.
Cómo reconocerla con seguridad
Hay tres caracteres que, juntos, no fallan, y merece la pena memorizarlos:
- Manchas rojizas o púrpuras en el tallo. Es el rasgo que da nombre a la especie (maculatum significa manchado). Aparecen sobre todo en la mitad inferior del tallo, como salpicaduras o pinceladas de color vinoso.
- Tallo hueco, cilíndrico, estriado y completamente lampiño. Sin un solo pelo. Varias de las umbelíferas silvestres con las que se confunde tienen el tallo peloso, y esa es la mejor forma de descartarla.
- Olor desagradable al frotar. Un olor fuerte, desagradable, descrito habitualmente como a orina de ratón. Ninguna umbelífera comestible huele así: el perejil, el hinojo y el apio tienen aromas agradables e inconfundibles.
El resto de la descripción completa el cuadro. Es una planta bienal que en su segundo año levanta un tallo ramificado de uno a dos metros y medio. Las hojas son grandes, dos a cuatro veces divididas, de aspecto de helecho o de perejil muy fino, de un verde oscuro brillante. Las flores son diminutas y blancas, agrupadas en umbelas compuestas, y los frutos son pequeños, ovoides y con costillas onduladas muy marcadas.
Con qué se confunde
Perejil silvestre. Las hojas jóvenes de cicuta son muy parecidas a las del perejil, sobre todo antes de que la planta espigue. El olor las separa de inmediato: frote una hoja entre los dedos y huélala.
Hinojo silvestre. Muy abundante en cunetas españolas y a menudo en los mismos sitios que la cicuta. El hinojo tiene hojas filiformes, casi como hilos, y un olor anisado inconfundible. La cicuta no huele a anís en absoluto.
Zanahoria silvestre y chirivía silvestre. Comparten la umbela blanca. La zanahoria silvestre tiene el tallo peloso y suele llevar una flor central de color oscuro en medio de la umbela; la cicuta no tiene pelos ni esa flor.
Anís, comino y otras umbelíferas de recolección. Toda recolección de umbelíferas silvestres para consumo exige identificación segura de la planta entera, con tallo y fruto, no solo de las hojas. Es el grupo de plantas donde más intoxicaciones mortales se producen en Europa.
Otras plantas llamadas cicuta
El nombre popular se aplica a varias especies distintas, y esa ambigüedad también causa problemas:
- Cicuta acuática (Cicuta virosa). Otra apiácea, propia de zonas encharcadas, con un tóxico distinto que provoca convulsiones. En la Península es rara.
- Nabo del diablo (Oenanthe crocata). Muy abundante en arroyos y prados húmedos del norte y el oeste peninsular, con raíces tuberosas que se confunden con chirivías o nabos silvestres. Es una de las plantas más peligrosas de la flora española y provoca intoxicaciones graves, sobre todo en ganado.
- Falsa cicuta (Aethusa cynapium). También tóxica y también confundible con el perejil.
Cuando alguien dice cicuta puede estar hablando de cualquiera de ellas. Si va a identificar una planta por su nombre popular, contraste siempre con el nombre científico.
Qué describe la literatura
El cuadro clásico empieza con síntomas digestivos y neurológicos: náuseas, salivación, mareo, debilidad, visión borrosa y dilatación pupilar. Después aparece la debilidad muscular progresiva, que avanza desde las piernas hacia arriba, y en los casos graves compromete la musculatura respiratoria. La persona permanece consciente durante buena parte del proceso, un detalle que aparece en los relatos clásicos y que se corresponde con el mecanismo de la coniína.
No damos cantidades ni dosis. Lo único operativo es esto: cualquier ingestión, por pequeña que sea, o la aparición de debilidad y hormigueo tras haber probado una planta silvestre, es motivo para acudir a urgencias sin esperar.
La muerte de Sócrates
El episodio más conocido de la historia de esta planta es la ejecución de Sócrates en Atenas, en el año 399 a. C., condenado por impiedad y por corromper a la juventud, y obligado a beber una preparación de cicuta. El relato de Platón en el Fedón describe la parálisis ascendente que empieza por los pies y avanza hacia el tronco, lo que ha llevado a muchos autores a considerarlo compatible con el envenenamiento por Conium maculatum. Los griegos usaron esta planta como método de ejecución de forma habitual.
Uso medicinal: descartado
La cicuta figuró en la farmacopea del siglo XIX como sedante y analgésico, y de ahí vienen las menciones que aún circulan por internet. Ese uso está abandonado desde hace más de un siglo, y por un motivo claro: el margen entre efecto y toxicidad es demasiado estrecho para cualquier control práctico. No hay preparación doméstica segura, ni interna ni externa, y este sitio no da consejo médico. Si encuentra recetas de cicuta en una web de remedios naturales, ignórelas.
Riesgos concretos que conviene conocer
- Niños y tallos huecos. Los tallos secos de umbelíferas se han usado tradicionalmente como cerbatanas, flautas o pajitas de juego. Con cicuta, ese juego ha causado intoxicaciones. Enseñe a los niños a no cortar ni llevarse a la boca tallos de plantas de cuneta.
- Ganado y forraje. Es tóxica también seca, así que un lote de heno con cicuta sigue siendo peligroso. En ganado se han descrito además malformaciones en las crías cuando las madres la consumen durante la gestación.
- Eliminación en el jardín. Si le sale en una linde o en un solar, arránquela con guantes antes de que fructifique, preferiblemente en primavera y con el suelo húmedo para sacar la raíz. No la queme y no la eche al compost del huerto.
- Recolección silvestre. La norma sensata es no recolectar ninguna umbelífera silvestre para consumo sin una identificación segura y contrastada de la planta entera.
En resumen
La cicuta es una planta común en cunetas, riberas y terrenos removidos de toda España, y su peligro no está en encontrarla sino en confundirla con perejil, hinojo o zanahoria silvestre. Los tres rasgos que la delatan son las manchas rojizas del tallo, el tallo hueco y totalmente lampiño, y el olor desagradable al frotarla.
Toda la planta es tóxica, también seca, y su coniína provoca una parálisis muscular ascendente. No tiene ningún uso doméstico, medicinal ni alimentario, y ante cualquier ingestión o síntoma tras probar una planta silvestre hay que acudir al médico o llamar al 112, y al veterinario si el afectado es un animal.