De todos los consejos que puede recibir alguien que va a usar gordolobo, el más útil no habla de dosis ni de propiedades, sino de un colador: la infusión de Verbascum hay que filtrarla a conciencia, porque los pelos estrellados que cubren hoja y flor se desprenden en el agua, se pegan a la garganta y la irritan. Es un remedio para la tos que, mal colado, produce tos. Con eso claro, vale la pena mirar la planta entera: qué es, qué hace y qué se le supone.
Un género grande y una planta inconfundible
Verbascum es un género de Scrophulariaceae con más de trescientas especies, de las que la flora ibérica reúne alrededor de cuarenta. Las de interés medicinal son Verbascum thapsus L., Verbascum densiflorum Bertol. y Verbascum phlomoides L.; en el campo español se topa uno además con V. sinuatum, de hojas onduladas y flores dispersas en panícula abierta, V. pulverulentum, cubierto de un tomento harinoso que se desprende al tocarlo, y V. blattaria, casi lampiño y de flores sueltas.
El gordolobo común, V. thapsus, es bienal. El primer año forma una roseta amplia de hojas grandes, oblongas, decurrentes sobre el tallo y cubiertas de un fieltro blanquecino que las hace suaves como el paño. El segundo año levanta una vara robusta, sin ramificar, de uno a dos metros, rematada en una espiga densa de flores amarillas de cinco pétalos desiguales que se abren pocas a la vez, de abajo arriba, a lo largo de semanas. Después fructifica y muere.
Ese fieltro está formado por tricomas estrellados y ramificados, pelos con brazos que salen de un pie común. Cumplen su función en la planta —reducir la transpiración, reflejar radiación, disuadir herbívoros— y son exactamente el problema del apartado anterior.
Ecología de cuneta
El gordolobo es una colonizadora de suelo desnudo y removido: cunetas, taludes, escombreras, barbechos, claros de pinar quemados, gravas de río. Necesita luz directa y suelo abierto para instalarse, y desaparece en cuanto la vegetación se cierra sobre ella. Prefiere terrenos pobres, pedregosos y bien drenados, y tolera la caliza sin dificultad.
Su estrategia es la del banco de semillas. Una vara produce decenas de miles de semillas diminutas que caen alrededor y permanecen viables en el suelo durante décadas —hay ensayos clásicos de longevidad que las encontraron germinando después de más de cien años—, esperando a que un movimiento de tierras las devuelva a la superficie. Por eso aparece de golpe en un desmonte reciente donde no había ninguna el año anterior.
Está ampliamente distribuido por toda la Península, del litoral a la media montaña. Fuera de Europa se comporta como invasora en Norteamérica y en Australia, dato que conviene tener presente antes de repartir semilla sin pensar.
Qué contiene y para qué se ha usado
La droga vegetal oficinal es la flor —corola con los estambres, Verbasci flos—, no la hoja, aunque el uso popular ha empleado ambas. La Agencia Europea del Medicamento le reconoce monografía de medicamento tradicional a base de plantas para el alivio de la irritación de garganta y de la tos seca asociada al catarro. Ese reconocimiento se basa en el historial de uso y en un perfil de seguridad aceptable; no hay ensayos clínicos que hayan demostrado eficacia, y la propia monografía lo señala.
Los componentes que sostienen ese uso son, sobre todo, mucílagos —polisacáridos que forman una capa viscosa sobre la mucosa de la faringe y reducen mecánicamente el estímulo de la tos, un efecto demulcente y de corta duración— y saponinas, a las que se atribuye la acción expectorante por irritación refleja de la mucosa digestiva. Se suman iridoides como la aucubina, flavonoides como verbascósido, y trazas de aceite esencial. La investigación clínica se limita prácticamente a estudios de laboratorio sobre actividad antiinflamatoria y antimicrobiana in vitro, que no dicen nada sobre lo que ocurre en una persona resfriada.
Un catarro se cura solo, así que cualquier mejoría atribuida a un preparado tiene que competir con el curso natural de la enfermedad y con el efecto placebo, que en la tos es particularmente potente. Lo defendible es esto: el mucílago alivia una garganta rasposa mientras dura el contacto. Lo que no está demostrado es que acorte el proceso ni que actúe sobre la causa.
El asunto de los pelos, con detalle
Los tricomas estrellados se desprenden con facilidad del material seco y quedan suspendidos en el líquido, donde son prácticamente invisibles. Al tragarlos se clavan en la mucosa faríngea y provocan picor, carraspeo y tos irritativa, justo lo contrario de lo buscado. En personas sensibles pueden causar además molestia digestiva.
La solución es un filtrado exigente: no vale el colador de rejilla ancha de la cocina. Hace falta filtro de papel, tela de trama fina o varias capas de gasa, y repetirlo si el líquido queda turbio. Los preparados farmacéuticos comerciales ya vienen filtrados; el problema es de quien parte de la planta seca.
El mismo fieltro tiene una consecuencia menor pero real en el jardín: manipular hojas secas y desmenuzarlas libera polvo de tricomas que irrita ojos y vías respiratorias. Se hace al aire libre y sin frotarse la cara.
Semillas con saponinas y una práctica prohibida
Las semillas de Verbascum concentran saponinas y contienen además rotenoides, y esa combinación es tóxica para los peces: las saponinas destruyen el epitelio branquial y provocan asfixia. Hay constancia antigua del uso de semilla molida de gordolobo arrojada a pozas y remansos para aturdir peces y recogerlos a mano, una técnica de pesca documentada en la cuenca mediterránea y en otras partes del mundo con distintas plantas saponíferas.
Es una práctica prohibida por la legislación de pesca continental española y por la normativa autonómica correspondiente: envenenar o aturdir la fauna acuática constituye infracción grave, con sanción, y afecta indiscriminadamente a toda la comunidad del tramo, no solo a la especie buscada. Se menciona aquí como dato etnobotánico y como advertencia, no como sugerencia. Y explica de paso por qué la semilla no forma parte de ningún uso medicinal: se emplean flor y, en el uso popular, hoja.
Precauciones y medicación
El gordolobo tiene reputación de planta suave, y en lo esencial la merece, pero hay puntos que no conviene pasar por alto. No hay datos que respalden su seguridad en embarazo ni durante la lactancia, ni en niños pequeños, y las monografías europeas desaconsejan su uso en esos supuestos. Se han descrito dermatitis de contacto por manejo de la planta, atribuibles tanto a los tricomas como a componentes de la hoja. Las saponinas pueden resultar molestas en quien tiene la mucosa gástrica dañada.
Hay un problema añadido que ha dado más disgustos que la propia planta: el gordolobo comercial ha sufrido adulteraciones, y se han descrito intoxicaciones graves por lotes contaminados con plantas de otro género. En España se documentaron hace años cuadros de hepatotoxicidad relacionados con mezclas vendidas con el nombre de gordolobo. Comprar material con garantías de identificación, o cultivarlo y reconocerlo uno mismo, no es una precaución teórica.
Sobre las interacciones: los mucílagos, por su carácter viscoso, pueden retrasar o reducir la absorción de otros medicamentos tomados a la vez, motivo por el que se separan en el tiempo. Y aunque sea tentador pensar que una planta de cuneta no puede interferir con nada, las interacciones entre plantas y fármacos son un capítulo entero de la farmacovigilancia, con casos publicados y mecanismos conocidos. Una tos que dura más de tres semanas, o que va acompañada de fiebre alta, sangre, ahogo o pérdida de peso, es motivo de consulta médica. Nadie con asma, EPOC o cualquier enfermedad respiratoria crónica debe reducir o dejar su tratamiento por un preparado de gordolobo. Ante una intoxicación o una confusión de especie, el Instituto Nacional de Toxicología atiende en el 91 562 04 20.
Cultivo
Cultivar gordolobo es tan sencillo que el reto está en no acabar con él por todas partes. Lo que pide es pleno sol y drenaje; lo que lo mata es el exceso de agua y la sombra.
Suelo: pobre, arenoso o pedregoso, incluso calizo y superficial. En suelo rico y abonado crece desmesurado, se ablanda el tallo y la vara se tumba con el viento. Nada de abonado.
Riego: escaso. La raíz pivotante busca profundidad y la planta soporta la sequía estival sin ayuda una vez instalada. El encharcamiento pudre el cuello de la roseta.
Siembra: se siembra en superficie, sin cubrir, porque la semilla necesita luz para germinar. En otoño, a voleo donde vaya a quedarse, o a finales de invierno en semillero. Trasplantar es delicado por la raíz pivotante, así que mejor sembrar a sitio o trasplantar muy joven.
Ciclo: siendo bienal, el primer año solo hay roseta —y quien no lo sepa la arranca creyéndola mala hierba— y el segundo llega la vara, la floración y la muerte de la planta. Para tener flor todos los años hay que sembrar dos años seguidos y luego dejar que se autosiembre.
Rusticidad: total. Aguanta heladas fuertes, viento y calor sin inmutarse.
Control: si no interesa que se extienda, se corta la vara antes de que las cápsulas maduren. Una sola vara dejada a su aire siembra el jardín entero durante años, y las semillas no caducan.
Plagas: pocas. La más visible es la oruga de Cucullia verbasci, llamativa, blanca con manchas negras y amarillas, que devora las hojas; si la planta es ornamental molesta, pero es fauna del jardín y la planta suele rebrotar.
Como planta de jardín seco tiene un papel claro: la vara vertical de dos metros da estructura en gravas y jardines mediterráneos, atrae abejas silvestres durante semanas por su floración escalonada, y las varas secas en pie alimentan a jilgueros y sirven de refugio invernal a insectos.
Recolección
Las flores se recogen en pleno verano, entre junio y agosto, recorriendo la espiga cada pocos días y tomando solo las corolas abiertas del momento, porque la espiga no florece de una vez. Se recolecta a media mañana, con el rocío ya evaporado.
El secado es el punto crítico: hay que hacerlo deprisa, a la sombra, en capa fina y con ventilación, porque la corola es muy higroscópica y en cuanto absorbe humedad se vuelve parda y pierde valor. La flor bien seca conserva el amarillo. Se guarda en recipiente hermético y opaco, protegida de la humedad, y se revisa a las pocas semanas.
Las hojas, de uso popular, se toman de la roseta del primer año o de la parte baja de la vara antes de la floración. Y de nuevo la regla que vale para toda planta silvestre: nada recogido en cuneta con tráfico, en lindero tratado con herbicida ni cerca de vertidos, por más que sea justo ahí donde el gordolobo crece mejor.
Antes de tomarlo
Si hay medicación de por medio, o una enfermedad respiratoria diagnosticada, lo que corresponde es preguntar en la consulta o en la farmacia y, sobre todo, contar que se está tomando la planta. Lo que evita una interacción no es que la planta sea buena: es que quien maneja el tratamiento sepa que está ahí.
En resumen
Verbascum thapsus y sus parientes son bienales de cuneta, con roseta afieltrada el primer año y vara floral de hasta dos metros el segundo, que se cultivan en pleno sol, suelo pobre y drenado, sin abono y casi sin riego, y que se autosiembran con semilla longeva. La flor tiene monografía europea de uso tradicional para la irritación de garganta y la tos seca del catarro, sostenida por mucílagos demulcentes y saponinas expectorantes, sin ensayos clínicos que lo demuestren. La precaución práctica ineludible es filtrar con papel o gasa fina cualquier preparado, porque los tricomas estrellados irritan la faringe. Las semillas contienen saponinas tóxicas para los peces y se usaron para aturdirlos, práctica hoy prohibida y sancionable. Hay que vigilar el origen del material por antecedentes de adulteración, y contar siempre al médico que se está usando.