En las farmacias españolas se venden cajas de comprimidos registrados como medicamento cuyo principio activo se extrae de las hojas secas de un arbusto leguminoso del Sáhara oriental y del sur de la India. Esa planta es la sena, también escrita sen o senna, y constituye un caso poco frecuente dentro de las plantas medicinales: uno en el que la eficacia está demostrada, medida y regulada. Precisamente por eso los riesgos también están documentados con detalle, y conviene conocerlos antes que las supuestas virtudes.

Flor amarilla de la sena, Senna alexandrina

Qué planta es exactamente

El nombre científico aceptado hoy es Senna alexandrina Mill., de la familia Fabaceae, subfamilia Caesalpinioideae. Ese nombre engloba dos entidades que la farmacognosia tradicional trataba por separado y que todavía aparecen en muchas etiquetas: la sena de Alejandría o de Jartum, descrita como Cassia senna L. o Cassia acutifolia Delile, procedente del valle del Nilo, Sudán y Nubia; y la sena de Tinnevelly, descrita como Cassia angustifolia Vahl, cultivada en el sur de la India, sobre todo en Tamil Nadu. Ambas se consideran actualmente la misma especie, con diferencias de forma foliar y de origen geográfico pero no de composición sustancial.

El género Senna se segregó de Cassia en la revisión de las Cassiinae, de modo que la mayor parte de las «casias» de los viveros españoles son en realidad sennas. No conviene confundirlas: Senna corymbosa y Senna multiglandulosa, arbustos ornamentales de flor amarilla frecuentes en jardines del litoral mediterráneo, no son la especie oficinal y no tienen su perfil de antraquinonas.

Los senósidos y por qué funcionan

La droga vegetal está formada por los folíolos desecados (Sennae folium) y por los frutos, las vainas planas (Sennae fructus). Contienen senósidos A, B, C y D, heterósidos diantrónicos derivados de la reína y el aloe-emodol.

El mecanismo es interesante porque explica el retardo del efecto. Los senósidos no se absorben apenas en el intestino delgado: llegan intactos al colon, donde la microbiota los hidroliza mediante betaglucosidasas y los reduce a reín-antrona, que es la molécula realmente activa. Esa antrona actúa sobre la mucosa del colon en dos frentes: estimula la motilidad propulsiva y, a la vez, altera el transporte de agua y electrolitos, de manera que reduce la absorción de líquido e incrementa su secreción hacia la luz intestinal. La consecuencia práctica es que el efecto no es inmediato, sino que tarda varias horas en aparecer, el tiempo que necesita la flora bacteriana para transformar el precursor.

Por eso la sena se clasifica como laxante estimulante o de contacto, categoría distinta de los formadores de masa, de los osmóticos y de los emolientes. Es una diferencia con consecuencias clínicas, no una etiqueta de manual.

Qué respalda la evidencia y qué no

Este es el punto en que la sena se aparta del grueso del herbolario. La eficacia laxante de los senósidos está establecida por ensayos clínicos y por décadas de uso farmacéutico controlado: el Comité de Medicamentos a Base de Plantas de la Agencia Europea del Medicamento reconoce las hojas y los frutos de sena dentro de la categoría de uso bien establecido, la más exigente de las que maneja, y no dentro de la de uso tradicional. Los senósidos figuran como principio activo de especialidades farmacéuticas registradas, con su ficha técnica, sus lotes valorados y su control de contenido en antraquinonas.

La indicación reconocida es acotada y conviene leerla tal cual: tratamiento a corto plazo del estreñimiento ocasional. Nada más. La evidencia no respalda su empleo para adelgazar, ni para «depurar» el organismo, ni como parte de dietas detox, ni para el estreñimiento crónico entendido como situación a sostener con laxantes durante meses. Los productos comercializados como infusiones adelgazantes que incorporan sena no provocan pérdida de grasa: provocan pérdida de agua y electrolitos por vía intestinal, que es algo distinto y potencialmente peligroso.

Los riesgos reales del uso continuado

Que una planta tenga eficacia demostrada significa, por definición, que tiene actividad farmacológica; y donde hay actividad farmacológica hay efectos adversos. La idea de que un laxante vegetal es más suave que uno de síntesis carece de fundamento cuando la molécula activa es la misma en ambos casos.

El problema central es el uso prolongado. Mantener el estímulo sobre el colon durante semanas o meses conduce a tolerancia —hace falta cada vez más para obtener el mismo efecto— y a lo que la literatura describe como colon catártico o atonía colónica, un intestino que pierde capacidad de contracción propia y termina dependiendo del estímulo externo. Se instaura entonces un círculo del que salir cuesta mucho más que haber tratado el estreñimiento original con medidas dietéticas.

El uso crónico produce también melanosis coli, una pigmentación parduzca de la mucosa del colon por depósito de lipofuscina en macrófagos de la lámina propia. Es un hallazgo endoscópico característico, en principio benigno y reversible al suspender la planta, pero delata al paciente ante el digestólogo aunque este no haya sido informado del consumo.

La pérdida de potasio merece un apartado propio. Los laxantes antraquinónicos arrastran electrolitos, y la hipopotasemia resultante tiene consecuencias directas sobre la medicación de muchas personas:

Digoxina y otros glucósidos cardiotónicos. El potasio bajo aumenta la sensibilidad del miocardio a la digoxina y puede desencadenar arritmias graves con dosis que hasta entonces eran correctas. Es la interacción más citada y la más seria.

Diuréticos. Las tiazidas y los diuréticos del asa eliminan potasio por vía renal; sumar un laxante estimulante que lo elimina por vía intestinal multiplica el déficit.

Corticoides por vía sistémica y regaliz en cantidades apreciables, por el mismo motivo mineralocorticoide.

Antiarrítmicos que prolongan el intervalo QT, cuyo margen de seguridad se estrecha con la hipopotasemia.

Además, al acelerar el tránsito intestinal, la sena reduce el tiempo disponible para la absorción de otros fármacos administrados por boca, con la consiguiente pérdida de eficacia. El caso citado con más frecuencia es el de los anticonceptivos orales, aunque el problema afecta en principio a cualquier medicamento oral tomado en las horas próximas.

Contraindicaciones

La sena está formalmente contraindicada en la obstrucción o estenosis intestinal, el íleo y la atonía intestinal, porque estimular la propulsión contra un obstáculo puede provocar una perforación. También en la apendicitis y en las enfermedades inflamatorias intestinales, enfermedad de Crohn y colitis ulcerosa.

El dolor abdominal de causa no filiada es una contraindicación tajante y probablemente la más olvidada: un abdomen que duele sin diagnóstico no se trata con laxantes, se estudia. Lo mismo vale para las náuseas y vómitos acompañantes.

No debe emplearse en el embarazo, por el estímulo sobre la musculatura lisa y por el riesgo de desequilibrio electrolítico materno, ni durante la lactancia, dado que pequeñas cantidades de metabolitos pasan a la leche. Tampoco en niños: las monografías europeas la desaconsejan por debajo de los doce años.

Se añaden la deshidratación acusada con pérdida de electrolitos y, por prudencia, la insuficiencia renal, donde cualquier alteración del potasio se maneja peor.

Una confusión que ha causado intoxicaciones

Las hojas de sena a granel han sido históricamente adulteradas con hojas de Coriaria myrtifolia, el roldón o emborrachacabras, arbusto común en el este y el sur peninsular cuyas hojas secas guardan cierto parecido. La coriamirtina que contiene es un convulsivante potente y ha provocado intoxicaciones graves, algunas mortales, sobre todo en niños que comen sus frutos, parecidos a moras. La compra de droga vegetal suelta y sin garantía de origen no es un detalle menor.

Ante cualquier sospecha de intoxicación por confusión de plantas, el Instituto Nacional de Toxicología atiende las veinticuatro horas en el 91 562 04 20.

Hojas secas de sena empleadas como laxante

Cómo es la planta

Ya como planta de jardín, y sin salir del terreno botánico, Senna alexandrina es un arbusto o mata leñosa en la base de medio metro a metro y medio de altura, con tallos erectos poco ramificados de color verde grisáceo que amarillean con la edad.

Las hojas son compuestas paripinnadas, con cuatro a ocho pares de folíolos opuestos, sin folíolo terminal. Cada folíolo mide de dos a cinco centímetros, es lanceolado, agudo en el ápice, asimétrico en la base y de consistencia algo coriácea, con el envés cubierto de pelillos cortos. La variante india tiene folíolos más estrechos y alargados que la del Nilo.

Las flores se agrupan en racimos axilares erectos de diez a quince unidades. Son de color amarillo azufre, con cinco pétalos desiguales y estambres de longitud escalonada, tres de ellos notablemente mayores; el conjunto no es simétrico, rasgo propio de las Caesalpinioideae. Florece en verano.

El fruto es una legumbre plana, ancha, papirácea, de cuatro a siete centímetros, de color verde pálido que vira a pardo al madurar, con cinco a ocho semillas aplanadas visibles a contraluz. Esas vainas constituyen la otra droga oficinal.

Dónde vive y cómo se cultiva

Es una planta de clima árido cálido. Crece de manera espontánea en el norte y el este de África, en la península arábiga y en el subcontinente indio, sobre suelos arenosos y pedregosos de zonas semidesérticas. El cultivo comercial se concentra en el distrito de Tirunelveli, en Tamil Nadu —de ahí el nombre comercial Tinnevelly—, en Guyarat y en Sudán.

Exposición. Sol directo sin matices. La sombra parcial produce plantas ahiladas y de rendimiento pobre.

Suelo. Arenoso o franco-arenoso, suelto y con drenaje rápido. Tolera suelos pobres, algo salinos y de reacción neutra a ligeramente alcalina. El encharcamiento la mata con rapidez por asfixia radicular.

Riego. Escaso. Es una leguminosa adaptada a la sequía, con raíz pivotante profunda, y el exceso de agua le perjudica más que la falta.

Temperatura. Aquí está la limitación para España. No soporta las heladas y detiene su crecimiento por debajo de unos diez grados. En la península solo prospera al aire libre en enclaves muy resguardados del litoral sur y del sureste, en Canarias sin problema, y en el resto del país únicamente en invernadero o como planta anual de temporada cálida.

Multiplicación. Por semilla, a finales de invierno o en primavera, con la cubierta seminal escarificada o remojada previamente, porque presenta latencia física. Germina con calor, entre veinte y treinta grados. Se siembra en semillero y se trasplanta cuando la plántula está bien enraizada, o directamente en su sitio si el suelo es suelto, cuidando la raíz principal.

Abonado. Poco exigente. Como leguminosa, fija nitrógeno atmosférico mediante nódulos radiculares y no necesita aportes nitrogenados; un exceso favorece la hoja blanda a costa del contenido en principios activos.

Cuándo se recolecta

La hoja se recoge cuando la planta está en plena floración o poco antes, momento en que el contenido en senósidos alcanza su máximo. Se corta la parte aérea, se separan los folíolos y se secan a la sombra en capa fina, con buena ventilación y sin sobrepasar los cuarenta grados, porque el calor excesivo degrada los heterósidos. Las vainas se recolectan ya maduras, cuando pierden el verde. En los cultivos indios se hacen dos o tres cortes en el mismo ciclo.

El material bien seco es de color verde grisáceo y quebradizo, con olor tenue y sabor amargo característico. Un lote pardo o apelmazado ha perdido buena parte de su valor, lo cual, tratándose de una planta activa, significa además que su contenido es imprevisible.

En resumen

La sena, Senna alexandrina, es un arbusto leguminoso de las zonas áridas de África y Asia cuyas hojas y vainas contienen senósidos, precursores que la flora del colon transforma en reín-antrona y que actúan como laxante estimulante con eficacia demostrada y reconocida en la categoría de uso bien establecido, para el estreñimiento ocasional y a corto plazo. Ese mismo respaldo obliga a tomarse en serio lo demás: dependencia y atonía colónica con el uso continuado, melanosis coli, pérdida de potasio con repercusión sobre digoxina, diuréticos y corticoides, contraindicación en obstrucción intestinal, dolor abdominal sin diagnosticar, enfermedad inflamatoria intestinal, embarazo, lactancia y niños, y menor absorción de otros medicamentos orales, anticonceptivos incluidos. En el jardín exige sol pleno, suelo arenoso, riego parco y ausencia de heladas, lo que en España la relega al litoral cálido, a Canarias o al invernadero.

Nada de lo anterior sustituye el criterio de un profesional. Si el estreñimiento se prolonga, cambia de patrón o se acompaña de dolor, sangre o pérdida de peso, corresponde estudiarlo, no taparlo. Y si va a usarse una planta con actividad farmacológica reconocida, lo sensato es decírselo al médico y al farmacéutico, con la misma naturalidad con que se menciona cualquier otro medicamento: la mayoría de las interacciones que acaban en un problema son las que nadie llegó a mencionar en la consulta.


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