A la ortiga se le atribuyen tantas virtudes que conviene ordenarlas y ver cuáles resisten un examen. Urtica dioica tiene tres usos frecuentes en la literatura de fitoterapia —próstata, articulaciones y alergia— más un cuarto, el de "depurativo", que no significa nada comprobable. Y tiene, aparte, un valor alimentario real que no depende de ninguna promesa terapéutica. Este artículo separa esas cosas.
Dos plantas, dos drogas vegetales distintas
Lo primero que despista al leer sobre la ortiga es que la hoja y la raíz no se estudian para lo mismo. La Agencia Europea del Medicamento tiene monografías separadas para Urticae folium (hoja) y Urticae radix (raíz), con indicaciones tradicionales diferentes. Un preparado de hoja no sirve para lo que se investiga con la raíz, y al revés. Cuando un envase dice solo "ortiga", falta la mitad de la información.
En España conviven dos especies medicinales: Urtica dioica, perenne, dioica y de hasta metro y medio, y Urtica urens, la ortiga menor, anual, más baja, monoica y de hojas más pequeñas y redondeadas. La segunda es la común en huertos y suelos removidos de la mitad sur; la primera domina en el norte húmedo, en las orlas de bosque y junto a corrales y muros. La mayor parte de la investigación se ha hecho con U. dioica.
Próstata: donde hay algo, aunque modesto
La raíz de ortiga cuenta con monografía europea de uso tradicional para el alivio de las molestias urinarias bajas asociadas a la hiperplasia benigna de próstata, una vez descartadas causas graves por un médico. Ese estatus regulatorio significa exactamente esto: la planta lleva suficientes décadas usándose con ese fin y su perfil de seguridad es aceptable. No significa que se haya demostrado eficacia con el nivel de exigencia que se pide a un medicamento nuevo.
Se han hecho ensayos clínicos, y sus resultados son reales pero pequeños: mejoras discretas en las puntuaciones sintomáticas y en el flujo urinario frente a placebo, en estudios de pocos centenares de participantes y de duración corta. El detalle que casi siempre se omite es que buena parte de esos ensayos no probaron ortiga sola, sino combinada con extracto de Serenoa repens. Con un producto de dos plantas no se puede atribuir el efecto a una de ellas.
Los compuestos candidatos —lignanos, esteroles como el beta-sitosterol, lectinas— tienen actividad medible en laboratorio, pero la hiperplasia benigna de próstata comparte síntomas con el cáncer de próstata y con la infección urinaria. Tapar la molestia sin diagnóstico retrasa el hallazgo de otra cosa. El urólogo primero, la planta después, si acaso.
Artritis y alergia: evidencia preliminar
Para el dolor articular, la hoja de ortiga tiene también reconocimiento de uso tradicional como coadyuvante en molestias reumáticas menores. La investigación disponible es preliminar: estudios pequeños, muchos sin cegamiento adecuado, algunos con la práctica de aplicar la ortiga fresca sobre la piel dolorida —la urticación deliberada—, donde separar el efecto farmacológico del contrainritante y del placebo resulta casi imposible. No hay metaanálisis que permita afirmar nada firme.
En rinitis alérgica el panorama es parecido. Existe algún ensayo antiguo con extracto liofilizado de hoja y resultados favorables pero frágiles, y trabajos in vitro que describen interferencia con receptores de histamina y con mediadores inflamatorios. De ahí a decir que la ortiga trata la alergia hay un salto que los datos no autorizan. Nadie con asma o con rinitis tratada debería cambiar su medicación por esto; una crisis asmática mal controlada es una urgencia.
"Depurativa": una palabra sin contenido
Conviene decirlo sin rodeos: "depurar" no describe ningún proceso fisiológico. El hígado y el riñón filtran la sangre de forma continua y no existe un mecanismo por el cual una infusión los ponga a rendir más. Cuando un producto se anuncia como depurativo, no está prometiendo nada que se pueda medir y, por tanto, tampoco nada que se pueda incumplir. Es una etiqueta comercial, no una indicación.
Lo que sí tiene la hoja de ortiga es un efecto diurético suave documentado por uso tradicional, es decir, aumento del volumen de orina. Aumentar la diuresis no equivale a limpiar nada, y en personas que ya toman diuréticos o que tienen la función renal comprometida no es un efecto trivial.
El valor alimentario, que este sí se mide
Aquí la ortiga no necesita defensa: las hojas tiernas cocidas son una verdura densa en minerales. Las tablas de composición sitúan el hierro de la hoja cocida en torno a 1,5-4 mg por cada 100 g, cifras comparables a las de la espinaca y superiores a las de la mayoría de verduras de hoja de consumo corriente. El calcio es alto, entre 300 y 500 mg por 100 g en hoja cocida según la fuente y la fenología de la planta.
Con la vitamina C hay un matiz importante. La hoja fresca contiene cantidades notables, del orden de varias decenas de miligramos por 100 g, pero el ácido ascórbico se degrada con el calor y la ortiga hay que cocerla o escaldarla sí o sí para inactivar el pelo urticante. Lo que llega al plato conserva una parte, no el total. El hierro y el calcio, en cambio, no se destruyen: se pierden por lixiviación si se tira el agua de cocción.
Ese hierro es no hemo, de absorción bastante menor que el de origen animal, y la ortiga contiene oxalatos, que además la desaconsejan a quien forma cálculos renales de oxalato cálcico. Como verdura silvestre de primavera es excelente; como tratamiento de una anemia diagnosticada, no.
La planta en el jardín: reconocerla, cultivarla, recolectarla
Urtica dioica es una vivaz rizomatosa de la familia Urticaceae, con tallo de sección cuadrangular, hojas opuestas, ovado-lanceoladas, de borde groseramente aserrado y ápice acuminado, y flores verdosas en inflorescencias colgantes. Toda ella está cubierta de tricomas urticantes: pelos rígidos con la punta silicificada que se rompe al contacto e inyecta el contenido de la célula.
Es nitrófila estricta. Aparece donde hay nitrógeno acumulado —estercoleros, bordes de cuadra, escombreras, riberas con arrastre de materia orgánica— y su presencia informa del suelo mejor que un análisis rápido. En el jardín eso se traduce en una necesidad clara: suelo profundo, rico en materia orgánica y fresco. En seco se agosta pronto.
Se multiplica por división de rizoma en otoño o a finales de invierno, que es lo más rápido, o por semilla sembrada en superficie a principios de primavera, ya que necesita luz para germinar. Media sombra le va bien y en climas cálidos peninsulares es casi obligada. Conviene contenerla: el rizoma coloniza con decisión, y plantarla en un rincón delimitado o en un contenedor enterrado ahorra disgustos.
La recolección de hoja se hace en primavera, con la planta joven y antes de que florezca, porque después las hojas se endurecen y desarrollan cistolitos de carbonato cálcico que las hacen ásperas e irritantes para el riñón. Las puntas tiernas rebrotan tras el corte, de modo que una mata bien regada da dos o tres cosechas. La raíz se arranca en otoño, cuando la parte aérea se retira. Guantes gruesos siempre; el pelo urticante atraviesa el algodón fino.
Un aviso de campo: no se recolecta en cunetas de carretera, en linderos de cultivo tratados con herbicida ni junto a vertidos, porque la ortiga acumula nitratos y metales pesados con la misma eficiencia con que acumula minerales útiles.
Con qué medicamentos choca
La idea de que una planta, por serlo, no puede interferir con un tratamiento es falsa y está desmentida caso por caso en la literatura de farmacovigilancia. Con la ortiga hay cuatro frentes que vigilar:
Anticoagulantes y antiagregantes. La hoja es rica en vitamina K, el antagonista fisiológico de los cumarínicos. Quien toma acenocumarol o warfarina puede ver su INR moverse al introducir o retirar la ortiga de la dieta o del botiquín. Lo relevante no es prohibirla, sino que la ingesta sea constante y conocida por quien ajusta la dosis.
Antidiabéticos. Se han descrito efectos hipoglucemiantes en modelos animales y en algún estudio clínico pequeño. Sumado a insulina o a antidiabéticos orales, el riesgo teórico es la hipoglucemia. La diabetes se controla con la pauta prescrita y midiendo; una planta no la sustituye, y dejar la medicación por ella puede acabar en un ingreso o en algo peor.
Antihipertensivos. Hay señales de efecto hipotensor leve. Junto a un tratamiento activo puede acentuar la bajada de tensión, con mareo u ortostatismo.
Diuréticos y litio. El efecto diurético de la hoja se suma al del fármaco, con riesgo de deshidratación y de alteración de electrolitos. En quien toma litio, cualquier cambio en la eliminación de agua y sodio altera la litemia, y el margen terapéutico del litio es estrecho.
A esto se añaden las contraindicaciones generales: no se recomienda en embarazo ni lactancia por falta de datos de seguridad y por los efectos descritos sobre el útero en modelos animales; no se recomienda en menores sin criterio pediátrico; y debe evitarse en insuficiencia cardiaca o renal con retención de líquidos, situación en la que forzar la diuresis por cuenta propia es una mala idea. El contacto con la planta fresca provoca urticaria por sí mismo y hay casos raros de reacciones alérgicas más amplias.
Qué hacer con todo esto
Si la ortiga entra en casa como verdura de temporada, el terreno es firme y el beneficio, nutricional. Si entra como preparado con intención terapéutica, la conversación pendiente es con el médico o el farmacéutico, y tiene que ser una conversación completa: decir qué se está tomando, en qué forma y desde cuándo. Buena parte de las interacciones que llegan a los servicios de urgencias no ocurren porque la planta sea peligrosa, sino porque nadie sabía que se estaba tomando. Ante una ingesta accidental de cantidad grande o cualquier reacción llamativa, el Instituto Nacional de Toxicología atiende en el 91 562 04 20.
En resumen
La raíz de Urtica dioica tiene monografía europea de uso tradicional en molestias urinarias de la hiperplasia benigna de próstata y algún ensayo con resultados modestos, casi siempre en combinación con Serenoa, lo que impide atribuirle el mérito. En artritis y en alergia la evidencia es preliminar y no permite conclusiones. Lo de "depurativa" no describe ningún proceso real. El valor sólido y medible de la planta está en la hoja cocida como alimento, rica en hierro, calcio y —parcialmente, tras la cocción— vitamina C. Es una vivaz nitrófila de suelo fresco y rico, fácil de cultivar y algo invasora, que se recolecta tierna antes de florecer y con guantes. Y tiene interacciones documentadas con anticoagulantes, antidiabéticos, antihipertensivos y diuréticos, motivo suficiente para que el médico sepa que está en la mesa.