Huele a alcanfor y amarga de un modo que se recuerda. Quien estruja una hoja de matricaria esperando el aroma dulzón de una manzanilla se lleva un chasco inmediato, y ese chasco es la mejor forma de entender de qué planta hablamos: Tanacetum parthenium, una compuesta de flor blanca con centro amarillo que en España responde también a los nombres de santamaría, magarza, botón de plata o hierba de Santa María.
Se la ha llamado Chrysanthemum parthenium y Matricaria parthenium a lo largo de dos siglos de vaivenes taxonómicos, y de ahí viene el lío del nombre popular. Conviene aclararlo antes de seguir, porque afecta tanto a lo que se compra en el vivero como a lo que se lee sobre sus usos.
Matricaria y manzanilla no son la misma planta
El género Matricaria existe y es otra cosa: Matricaria chamomilla (sinónimo M. recutita) es la manzanilla común, la de la infusión de toda la vida, anual, de olor dulce y receptáculo floral hueco y cónico. La planta que en jardinería y en floristería se llama matricaria es Tanacetum parthenium: perenne de vida corta, mata compacta de 40 a 60 cm, hojas divididas de color verde claro y un olor fuerte y amargo que no invita a la infusión.
La confusión no es inocua. Si compras un plantel etiquetado "matricaria" pensando en llenar la despensa de manzanilla, tendrás una planta ornamental estupenda y ninguna infusión decente. Y al revés, masticar hojas frescas de Tanacetum parthenium creyendo que es manzanilla acaba en aftas y llagas en la boca, irritación de la mucosa y pérdida temporal del gusto. Fíjate en la etiqueta del vivero: cuando pone el binomio latino, la duda se acaba. Cuando solo pone el nombre común, arranca una hoja y huélela. La manzanilla huele a manzana; la matricaria, a alcanfor.
Hay un tercer nombre rondando el mismo terreno: la matricaria que venden las floristerías cortada, en ramos de flores blancas menudas para rellenar bouquets, es también Tanacetum parthenium, normalmente de variedades de flor doble.
Cómo es la planta
Es una perenne herbácea de vida corta, dos o tres años en la mayoría de los jardines, que compensa esa brevedad resembrándose con entusiasmo. Forma una mata redondeada, ramificada desde la base, con tallos algo leñosos abajo. Las hojas son pinnatisectas, de segmentos redondeados y textura ligeramente carnosa, verde amarillento.
Florece de junio a septiembre en corimbos de capítulos pequeños, de 1 a 2 cm, con lígulas blancas y disco amarillo. La forma silvestre es de flor simple, con aire de margarita en miniatura. Entre los cultivares que se encuentran aquí destacan 'Aureum', de follaje amarillo dorado que se usa como planta de borde y contrasta muy bien con salvias y lavandas, y los de flor doble tipo 'Flore Pleno' o 'Plenum', que parecen pompones blancos y duran mucho en el jarrón.
Es rústica hasta unos -15 °C, así que aguanta sin problema el invierno de la meseta o del interior de Aragón. En el sur peninsular sufre más por el verano que por el frío: con calor seco y suelo pobre tira adelante, pero por encima de los 35 °C prolongados agradece sombra a las horas centrales.
Qué dice la tradición sobre sus propiedades
El uso tradicional está bien documentado y es antiguo. En la medicina popular europea se ha empleado contra la fiebre (de ahí el nombre inglés feverfew, deformación del latín febrifugia), contra el dolor de cabeza, en molestias menstruales y como amargo digestivo. Dioscórides ya la cita, y en el herbario inglés del siglo XVII aparece recomendada para "dolores de cabeza y vértigos". A partir de los años setenta se popularizó en el Reino Unido específicamente como remedio preventivo de la migraña.
El componente que ha concentrado la atención de los investigadores es el partenólido, una lactona sesquiterpénica presente en hojas y flores, junto a otras lactonas y a un aceite esencial rico en alcanfor y acetato de crisantenilo. En laboratorio, el partenólido inhibe la agregación plaquetaria, la liberación de serotonina de las plaquetas y varias vías inflamatorias, lo que dio una hipótesis plausible para su efecto sobre la migraña.
Qué dice la evidencia clínica
Aquí conviene bajar el tono, porque la distancia entre lo que se lee en las webs de herbolario y lo que muestran los ensayos es considerable.
La revisión sistemática Cochrane sobre matricaria para la prevención de la migraña reunió los ensayos aleatorizados disponibles y concluyó que los resultados son inconsistentes y la evidencia insuficiente para establecer que funcione. Varios ensayos pequeños dieron resultados favorables, otros no encontraron diferencia frente a placebo, y la calidad metodológica del conjunto es baja. El estudio más grande y mejor diseñado, hecho con un extracto estandarizado de CO2 supercrítico, sí encontró una reducción modesta de la frecuencia de las crisis frente a placebo, pero un solo ensayo no basta para dar el asunto por cerrado. La lectura honesta es que hay una señal, no una prueba.
Para el resto de indicaciones tradicionales el panorama es peor. En artritis reumatoide, un ensayo controlado con extracto de matricaria no encontró beneficio frente a placebo. Para la fiebre, que es el uso que le dio el nombre, no existen ensayos clínicos que respalden nada. Y sobre el partenólido como antitumoral circula bastante literatura de cultivo celular que no se ha traducido en resultados clínicos aplicables.
Hay además un problema práctico que rara vez se menciona y que desmonta buena parte del entusiasmo casero: el contenido de partenólido varía enormemente de una planta a otra, según el quimiotipo, la fase de floración y las condiciones de cultivo, y se degrada durante el secado y el almacenamiento. Análisis de productos comerciales han encontrado preparados con cantidades ínfimas o nulas. Una mata del jardín y un extracto estandarizado de ensayo clínico no son materiales comparables, aunque compartan nombre.
Precauciones que sí están claras
Aunque la eficacia sea dudosa, los efectos adversos y las contraindicaciones están bien descritos y merecen tomarse en serio:
Embarazo. Es la contraindicación más firme. La matricaria tiene tradición de emenagogo y se le atribuye acción estimulante sobre el útero, motivo por el que su uso está desaconsejado durante todo el embarazo. También durante la lactancia, por falta de datos.
Alergia a las compuestas. Quien reacciona a la manzanilla, la árnica, la milenrama, el crisantemo o la ambrosía tiene bastantes papeletas para reaccionar también a esta. La dermatitis de contacto por manipular la planta fresca es frecuente entre quienes la podan o la cortan para ramos, con eritema y picor en manos y antebrazos; se maneja con guantes.
Anticoagulantes y antiagregantes. Por su efecto sobre la agregación plaquetaria, no se recomienda combinarla con warfarina, acenocumarol, ácido acetilsalicílico o clopidogrel, ni en las semanas previas a una cirugía.
Irritación oral. Masticar hojas frescas provoca aftas, inflamación de labios y lengua y pérdida temporal del sentido del gusto, molestias que tardan días en remitir.
Retirada brusca. Se ha descrito un síndrome de suspensión tras un uso prolongado: reaparición de las cefaleas con más intensidad, nerviosismo, insomnio y rigidez articular.
Nada de lo anterior es motivo para tirar la planta del jardín, que es ornamental y agradecida. Sí lo es para no tratarse por cuenta propia. Si tienes migraña y la matricaria te ronda la cabeza como opción, habla con tu médico o con tu farmacéutico antes de tomar nada, sobre todo si ya sigues un tratamiento. Una planta no sustituye a un tratamiento pautado, y en migraña existen profilaxis con eficacia demostrada.
Cultivo: suelo, sol y agua justa
Es de las plantas fáciles, con la trampa habitual de las plantas fáciles: se estropea por exceso de cuidados, no por defecto.
Exposición. Sol directo, mínimo cinco o seis horas. A la sombra se ahíla, los tallos se doblan con la primera tormenta y florece la mitad. En Andalucía o Murcia, sombra ligera de tarde en julio y agosto.
Suelo. Cualquiera que drene. Tolera suelos pobres, pedregosos y calizos, que es justo lo que abunda en media península. En terreno arcilloso y compacto pasa el invierno con los pies mojados y se pudre el cuello: ahí toca plantar en caballón o mezclar arena gruesa y grava al hoyo de plantación.
Riego. Escaso una vez arraigada. Riega a fondo y espaciado, dejando secar los primeros centímetros entre riegos. Un platillo con agua bajo la maceta durante una semana de agosto y la mata amarillea desde la base y no se recupera.
Abonado. Prácticamente ninguno. Con nitrógeno de sobra crece frondosa, blanda y con menos flor, y se vuelve un imán para el pulgón. Un aporte de compost maduro en superficie a finales de invierno es todo lo que necesita.
Siembra, multiplicación y poda
Semilla. Es el método natural y el más barato. La semilla es diminuta y necesita luz para germinar: se siembra en superficie, se presiona ligeramente y no se cubre con sustrato. Ese detalle explica la mayoría de las siembras que no nacen. En semillero protegido a 15-20 °C germina en diez o quince días; siembra en marzo para trasplantar en abril o mayo, o directamente en el sitio definitivo en abril, cuando el suelo se ha templado. Marco de plantación de 30 a 40 cm.
Esqueje. Los cultivares de flor doble y 'Aureum' no vienen fieles de semilla, así que se multiplican por esqueje de tallo tierno a finales de primavera o principios de verano, de unos 8 cm, sin flor, en sustrato arenoso y a la sombra. Enraízan en tres o cuatro semanas.
División de mata. En otoño o a la salida del invierno, separando el cepellón en trozos con raíz. Es la forma más rápida de rejuvenecer una planta que empieza a vaciarse por el centro.
Poda. Aquí está la clave de que la planta dure. Si dejas que granen todos los capítulos, la mata se agota y siembra el jardín entero: una sola planta suelta miles de semillas y a la primavera siguiente aparece en las juntas del pavimento, en los alcorques y en las macetas del vecino. Corta los tallos florales cuando las flores empiecen a pardear, sobre todo en el primer flujo de floración. Suele responder con una segunda tanda de flor a finales de verano y llega al invierno con más reservas. En febrero, un recorte de limpieza a un tercio de su altura devuelve la forma compacta.
Problemas frecuentes
Pulgón en los brotes tiernos de primavera, especialmente si has abonado de más. Un chorro de agua a presión o jabón potásico bastan. Oídio en verano en zonas húmedas o en matas apelmazadas sin ventilación: se previene aclarando tallos y no mojando el follaje al regar. Podredumbre de cuello por exceso de agua o suelo compacto, que no tiene arreglo una vez declarada.
Conviene desmentir de paso una idea que circula: que sembrada alrededor del huerto ahuyenta plagas. Su olor es fuerte y algunas fuentes le atribuyen efecto repelente, pero no hay datos de campo que sostengan que proteja a los cultivos vecinos. Plántala porque es bonita, resistente y llena de flor blanca de junio a septiembre, no como barrera fitosanitaria.
Dónde queda bien en el jardín
Funciona muy bien en jardines de bajo riego de estilo mediterráneo, mezclada con lavanda, santolina, salvia rusa y gaura, donde su flor blanca menuda hace de nexo entre masas de color. También en la primera línea de un arriate clásico, en rocalla, en macetas de al menos 20 cm de diámetro con sustrato drenante, y como flor de corte, para la que dura entre siete y diez días en jarrón. El cultivar 'Aureum' se usa mucho como línea de borde por el follaje dorado, que ilumina rincones apagados sin necesidad de flor.
Atrae abejas, sírfidos y pequeños himenópteros durante toda su floración, lo que la hace útil en un huerto como planta de apoyo a la fauna auxiliar, sin necesidad de atribuirle poderes que no tiene.
En resumen
La matricaria del jardín es Tanacetum parthenium, no la manzanilla de la infusión, y la diferencia se nota nada más frotar una hoja: alcanfor y amargor frente a aroma dulce. Como ornamental es de lo más agradecido que se puede plantar en clima peninsular, siempre que reciba sol, suelo que drene, poca agua y ningún abono nitrogenado, y siempre que se le corten las flores pasadas para que no se agote resembrándose.
Como planta medicinal, hay que separar dos discursos. La tradición la usó contra la fiebre, el dolor de cabeza y las molestias menstruales durante siglos. La investigación clínica moderna, revisiones sistemáticas incluidas, no ha confirmado esos usos: para la prevención de la migraña la evidencia es inconsistente y de baja calidad, con un ensayo de extracto estandarizado que apunta un beneficio modesto, y para la artritis reumatoide o la fiebre no hay respaldo. A eso se suma que el contenido de partenólido de una planta cualquiera es imprevisible.
Las precauciones, en cambio, sí están claras: nada de matricaria en embarazo ni lactancia, cuidado con la alergia a las compuestas, con la dermatitis al manipularla y con la combinación con anticoagulantes y antiagregantes. Cultívala por sus flores y por lo poco que pide. Para el dolor de cabeza, la consulta es del médico o del farmacéutico, no del arriate.