Una lista de diez plantas medicinales se escribe en cinco minutos; conseguir que las diez sigan vivas al tercer verano en un jardín peninsular ya cuesta bastante más. Buena parte de las selecciones que circulan están copiadas de fuentes norteamericanas o chinas, con especies que necesitan veranos húmedos o inviernos con nieve constante, y que aquí acaban en una maceta agonizante detrás del cobertizo.
Esta selección está pensada al revés: primero, plantas que se pueden cultivar de verdad en España, con su exposición, su riego y sus problemas reales; después, lo que se les atribuye y lo que de eso está respaldado. Son dos cosas distintas y conviene no mezclarlas. Ninguna de estas diez sustituye un tratamiento médico, y en varias de ellas la parte interesante es precisamente la advertencia.
Aloe vera
Aloe vera (sinónimo A. barbadensis) es una suculenta de roseta sin tallo aparente, hojas gruesas dentadas y espiga floral amarilla. Aguanta la sequía como pocas y muere con facilidad por lo contrario.
Cultivo. Al aire libre en el litoral mediterráneo, Andalucía, Levante, Baleares y Canarias. A partir de los -1 o -2 °C las hojas se translucen y se pudren, así que en el interior peninsular va en maceta y entra a un porche o una habitación fresca de noviembre a marzo. Sustrato muy drenante, mejor una mezcla arenosa o de cactáceas que tierra de jardín. Riego cada dos o tres semanas en verano, dejando secar el sustrato por completo, y nada entre diciembre y febrero. Un riego generoso en pleno invierno pudre el cuello y la roseta se desprende entera al tirar de ella. Se multiplica solo por hijuelos: se separan con algo de raíz y se dejan cicatrizar dos o tres días antes de plantar.
Tradición y evidencia. El gel transparente del interior de la hoja se usa desde antiguo sobre quemaduras leves e irritaciones. Los ensayos disponibles apuntan a un beneficio modesto en quemaduras superficiales, con estudios pequeños y resultados desiguales; no da para hablar de eficacia demostrada, sí para admitirlo como remedio doméstico razonable en una quemadura de primer grado. Sobre heridas abiertas, cirugías o quemaduras extensas, no.
Cuidado con el látex. Entre la piel y el gel hay una capa amarilla y amarga, el acíbar, rica en derivados hidroxiantracénicos (aloína, aloe-emodina). Es un laxante drástico e irritante, y la Unión Europea prohibió en 2021 esos derivados en complementos alimenticios por dudas de genotoxicidad. Al cortar una hoja conviene dejarla escurrir en vertical unos minutos y desechar ese jugo. Nada de licuar la hoja entera.
Malvavisco (Althaea officinalis)
Malvácea vivaz de 1 a 2 metros, con hojas aterciopeladas y flores rosa pálido de verano. En la Península crece de forma espontánea en juncales, acequias y bordes de río, y eso dice todo lo que hay que saber de su riego.
Cultivo. Sol o media sombra y suelo que no se seque; tolera suelos pesados e incluso algo de salinidad, cosa rara en una planta de este porte. En un jardín seco de secano no prospera: es la planta a la que se le pone el goteo al lado del estanque o al final de la línea de riego. Siembra en otoño al aire libre —la semilla agradece el frío— o división de mata en octubre. La raíz, que es la parte de interés, se arranca a partir del segundo o tercer otoño.
Tradición y evidencia. La raíz contiene mucílagos que forman una película sobre la mucosa. Es uno de los pocos usos de esta lista con un mecanismo plausible y reconocido: la EMA lo admite para el alivio de la tos seca y la irritación de garganta, en la categoría de uso tradicional, apoyada precisamente en ese efecto de recubrimiento. No es un antitusígeno ni trata una infección; alivia la molestia mientras pasa.
Precaución práctica: el mucílago puede retrasar la absorción de otros medicamentos tomados a la vez, así que se separan por un par de horas. Y ojo con el nombre: el malvavisco de repostería lleva décadas sin llevar malvavisco.
Bardana (Arctium lappa)
Bienal enorme: el primer año forma una roseta de hojas acorazonadas del tamaño de un plato, el segundo levanta una vara de casi dos metros y llena el jardín de esos capítulos con ganchos que se pegan al perro y a los calcetines.
Cultivo. Suelo profundo, mullido y sin piedras, porque la raíz baja recta medio metro o más y en terreno compacto sale bifurcada y leñosa. Siembra directa en primavera, riego regular, y cosecha de la raíz en el otoño del primer año: si se espera al segundo, la planta invierte todo en la floración y la raíz se vuelve fibrosa e incomible. En Japón se cultiva como hortaliza con el nombre de gobo, y salteada en tiras finas está bastante buena.
Antes de dejarla florecer, córtale las varas. Cada planta suelta miles de semillas con gancho y a los tres años la tienes en todo el seto.
Tradición y evidencia. Arrastra fama de depurativa y de remedio para el acné y los eccemas. No hay ensayos clínicos que sostengan esas indicaciones; lo que existe son estudios de laboratorio y costumbre. Quien es alérgico a las asteráceas puede desarrollar dermatitis de contacto al manipularla. Y un aviso que no es teórico: se han documentado intoxicaciones por infusiones de raíz de bardana recolectada en el campo y contaminada con hoja de belladona (Atropa belladonna). Si la quieres, cultívala tú desde semilla identificada.
Caléndula (Calendula officinalis)
La más agradecida de las diez y la que menos exige. Anual de 40-50 cm, flor naranja o amarilla que en la costa mediterránea puede estar abierta de noviembre a junio sin descanso.
Cultivo. Siembra directa en septiembre-octubre en zonas de invierno suave, o en febrero-marzo en el interior. Sol pleno, cualquier suelo que drene, riego moderado. Cortar las flores marchitas alarga la floración semanas; si se dejan granar, la planta se para. Se resiembra sola año tras año, hasta el punto de convertirse en una alfombra que hay que aclarar. Sus problemas son dos: el oídio a final de verano, que se controla aclarando plantas y regando al pie, y el pulgón en los brotes tiernos, que en un jardín con mariquitas se resuelve solo.
Tradición y evidencia. El uso externo de la flor para inflamaciones leves de la piel y heridas superficiales está aceptado por la EMA como uso tradicional. Hay además un campo concreto donde la evidencia es algo mejor que eso: la prevención de la dermatitis por radioterapia, donde un ensayo con pacientes de cáncer de mama encontró menos lesiones que con el comparador. Es un dato acotado a esa indicación y en un preparado concreto, no un aval general.
No es la misma planta que el clavel chino (Tagetes), que en muchos viveros comparte el cartel de «maravilla». La caléndula medicinal tiene capítulos de un solo tipo de flor, olor resinoso suave y hojas enteras; el Tagetes huele fuerte y tiene la hoja dividida en foliolos. Si compras planta ya crecida, mira la hoja antes que la etiqueta.
Centella asiática (Centella asiatica)
Aquí empieza la parte difícil de la lista. La centella es una umbelífera rastrera de hoja redonda, de humedales tropicales y subtropicales, y en el clima peninsular no es una planta de jardín sino de maceta cuidada.
Cultivo. Sombra clara, sustrato siempre húmedo —tolera el encharcamiento, cosa insólita en esta lista— y temperaturas por encima de 10 °C. En Galicia o la cornisa cantábrica puede pasar el invierno fuera y resguardada; en Madrid o Zaragoza, con las heladas se pierde. Se extiende por estolones, así que un ejemplar llena un cuenco ancho en una temporada y se multiplica separando trozos enraizados. En verano, con más de 35 °C y aire seco, la hoja se quema aunque el sustrato esté empapado: se agradece un plato con agua y un rincón fresco.
Tradición y evidencia. Es de las pocas de esta lista con investigación clínica seria detrás, y conviene acotarla bien: el extracto titulado en triterpenos (asiaticósido, ácido asiático, madecasósido) tiene ensayos que apoyan su uso en la insuficiencia venosa crónica, con mejoría de la pesadez y el edema, y datos de menor calidad en cicatrices. Eso vale para un extracto estandarizado de farmacia, no para masticar hojas de la maceta, que no tiene nada que ver en composición ni en dosis.
Contraindicaciones reales: se han descrito casos raros de hepatotoxicidad, por lo que no se recomiendan usos prolongados, y no procede en embarazo ni lactancia. Como con cualquier umbelífera, la identificación importa: la familia incluye plantas letales.
Manzanilla: dos plantas con el mismo nombre
Dos especies distintas comparten cartel en los viveros españoles y se venden casi indistintamente. Matricaria chamomilla, la manzanilla común o alemana, es anual, erguida, de 30-50 cm, y su receptáculo floral es hueco y cónico —se comprueba partiendo un capítulo por la mitad—. Chamaemelum nobile, la manzanilla romana, es vivaz, rastrera, forma tapiz, huele más intensamente al pisarla y se usa como cubresuelo aromático en zonas de tránsito ligero.
Cultivo. Las dos quieren sol y suelo pobre y drenado; el exceso de abono nitrogenado da mata grande y flor escasa. La común se siembra a voleo en otoño en el interior o a finales de invierno, germina bien en superficie porque necesita luz para germinar —no la entierres— y se resiembra sola. La romana se planta de mata o esqueje en primavera, a 20 cm entre plantas. La flor se recoge recién abierta, en mañana seca y ya sin rocío, y se seca a la sombra en capa fina; secada al sol pierde el aceite esencial y queda una infusión a paja.
Tradición y evidencia. El uso digestivo es tradicional y está reconocido como tal. Donde hay algo más que costumbre es en dos frentes: ensayos pequeños con extracto estandarizado sugieren un efecto ansiolítico leve en ansiedad generalizada, y el uso externo tiene aval de uso tradicional para irritaciones cutáneas y de la mucosa oral. Contraindicada en alérgicos a las asteráceas, con casos raros pero descritos de reacción grave, y con precaución en quien toma anticoagulantes cumarínicos.
Alcachofa (Cynara cardunculus var. scolymus)
La hortaliza medicinal por excelencia del huerto español, con una particularidad que descoloca: la parte con interés terapéutico no es la cabeza que se come, sino la hoja amarga.
Cultivo. Se planta de zueca —el fragmento de cepa con yema— entre julio y agosto en las zonas cálidas para cosechar en otoño e invierno, o en primavera en el interior. Necesita suelo profundo, fértil y bien drenado, sol pleno y riego constante durante el desarrollo; con sequía la cabeza se abre y se vuelve estopa. La mata se agota en tres o cuatro campañas y se renueva a partir de sus propios hijuelos. En zonas con heladas fuertes se acolcha la cepa en diciembre. La 'Blanca de Tudela' sigue siendo la referencia en España. Su plaga clásica es el pulgón negro en el interior de las brácteas y, en Levante, el barrenador.
Tradición y evidencia. El extracto seco de hoja tiene monografía europea para las molestias digestivas y la dispepsia funcional, con un respaldo clínico razonable dentro de lo modesto del terreno. En reducción de colesterol, los metaanálisis encuentran descensos pequeños del colesterol total: real, medible y muy lejos de lo que hace un tratamiento hipolipemiante. No sustituye a una estatina en quien la necesita.
Contraindicaciones: es colerético, así que no procede con obstrucción de las vías biliares ni con cálculos, y de nuevo queda fuera para alérgicos a las asteráceas.
Ñame chino (Dioscorea polystachya)
Conocido también como Dioscorea opposita y como shan yao en la farmacopea china, es una trepadora vigorosa de hoja acorazonada que en una temporada sube cuatro metros por cualquier soporte.
Cultivo, y una advertencia previa. Es rústica, resiste el frío peninsular sin problema y se propaga por unos bulbillos aéreos que se forman en las axilas de las hojas y caen al suelo por decenas. En varios países se considera invasora por ese motivo. Si la plantas, hazlo en un contenedor de fondo profundo o en un bancal cerrado, y recoge los bulbillos antes de que caigan. El tubérculo se hunde hasta un metro y arrancarlo entero es un trabajo de pico y pala; por eso se cultiva en cajones altos o en tubos de plástico rellenos de sustrato suelto.
Tradición y evidencia. Se le atribuye un papel de tónico digestivo y general en la medicina tradicional china. Investigación clínica en humanos, prácticamente ninguna.
Y el equívoco que hay que deshacer: las cremas de «wild yam» se venden con la idea de que aportan progesterona natural. La diosgenina del tubérculo es, efectivamente, el precursor con el que la industria sintetiza hormonas esteroideas, pero esa conversión ocurre en un reactor químico, no en el cuerpo humano. Aplicarse ñame no produce progesterona.
Equinácea (Echinacea purpurea)
De las tres especies con uso medicinal —E. purpurea, E. angustifolia y E. pallida—, la primera es la que un jardín español lleva mejor y la única que se divide con comodidad, porque tiene raíces fibrosas en lugar de la raíz pivotante de sus parientes.
Cultivo. Vivaz de 80-120 cm, sol pleno, suelo drenado y pobre antes que rico. Resiste sequía una vez asentada y resiste el frío hasta -20 °C, pero un invierno con suelo encharcado la mata por podredumbre de raíz. Siembra tras estratificación en frío, o división de mata en marzo. Floración de junio a septiembre, y si no se cortan los capítulos secos los jilgueros se encargan de las semillas en octubre. Vigila el amarilleo del áster, un fitoplasma que deforma la flor y la vuelve verde: la planta afectada se arranca y se destruye, no se poda.
Tradición y evidencia. Aquí toca ser claro. Las revisiones sistemáticas sobre resfriado común encuentran, como mucho, una reducción pequeña e inconsistente del riesgo de contraerlo, y no encuentran beneficio relevante en acortar un resfriado ya iniciado. No es el remedio infalible que sugiere el envase. Está contraindicada en enfermedades autoinmunes y en tratamientos inmunosupresores, y no se recomienda en menores de 12 años.
Eleuterococo, el mal llamado ginseng siberiano
Eleutherococcus senticosus no es un ginseng. Comparte familia con el Panax ginseng —las araliáceas— y poco más: ni el mismo género, ni los mismos compuestos, ni la misma raíz. El nombre comercial vino de la Unión Soviética en los años sesenta y se quedó.
Cultivo. Arbusto de 2 a 3 metros, espinoso, de bosque templado y húmedo del este de Asia. Aquí solo va bien en la cornisa cantábrica, Galicia, el Pirineo o zonas de montaña con verano fresco; en el clima mediterráneo, con julio a 38 °C y humedad baja, se achicharra por mucho que se riegue. Media sombra, suelo profundo, fresco y ligeramente ácido. La semilla tiene doble letargo —le hacen falta un periodo cálido y luego uno frío para germinar— y puede tardar más de un año en nacer, así que en la práctica se multiplica por esqueje semileñoso en verano o por acodo.
Tradición y evidencia. Se le atribuye un papel adaptógeno frente a la fatiga; la EMA lo recoge solo como uso tradicional para la astenia, y los ensayos de rendimiento físico o mental son pequeños y contradictorios. Tiene además interacciones que importan: se han descrito interferencias con la determinación de digoxina en sangre, puede potenciar antidiabéticos y anticoagulantes, y se desaconseja en hipertensión no controlada, embarazo y lactancia.
Cómo colocarlas para que convivan
El fallo que arruina este tipo de jardín no es de cultivo sino de plano: juntar en el mismo bancal plantas con necesidades de agua opuestas. Agrúpalas por riego y todo lo demás se simplifica.
Zona seca y a pleno sol: aloe (en maceta si hiela), caléndula, manzanilla, equinácea. Riego de asentamiento el primer año y poco más.
Zona fértil y con riego regular: alcachofa, bardana, malvavisco, ñame chino. Suelo profundo, abonado de fondo con compost en otoño.
Zona fresca y sombreada: centella asiática y eleuterococo, las dos que peor lo pasan aquí. Si tu jardín no tiene un rincón fresco de verdad, cámbialas por melisa y por hierbaluisa y no pierdas el tiempo.
Deja separadas y contenidas a las expansivas: bardana, ñame y caléndula colonizan por vías distintas —ganchos, bulbillos y resiembra— pero las tres colonizan.
Secado y conservación
Recoge la hoja antes de la floración y la flor en cuanto se abre, siempre en mañana seca y una vez evaporado el rocío. La raíz, en otoño, cuando la parte aérea ya se ha retirado.
Seca a la sombra, en capa fina, con aire en movimiento y por debajo de 35-40 °C. El sol directo destruye los aceites esenciales y oscurece la caléndula hasta dejarla parda. Una vez seca, guarda el material entero —no triturado— en frasco de vidrio opaco o en bolsa de papel dentro de una lata, en sitio fresco. Trocear justo antes de usar conserva bastante más aroma. La flor y la hoja aguantan un año en condiciones; la raíz, dos. Si un tarro huele a heno y no a la planta, ya no sirve para nada.
Lo que no se recolecta en el campo
Cultivar de semilla identificada es más seguro que salir a buscar. Tres confusiones concretas se pagan caras.
Umbelíferas silvestres. La familia de la centella, el hinojo y el perejil incluye a la cicuta (Conium maculatum) y a la cicuta acuática (Cicuta virosa), ambas mortales, y a plantas fototóxicas como Heracleum mantegazzianum, cuya savia con sol provoca quemaduras graves. Una umbelífera silvestre no identificada con total certeza no se toca.
Anís estrellado. El chino (Illicium verum) es el de uso alimentario; el japonés (Illicium anisatum) contiene anisatina, un neurotóxico convulsivante, y se han registrado intoxicaciones por partidas mezcladas, con lactantes afectados. No es una planta de jardín en España, pero sí un frasco que hay que comprar en sitio fiable.
Árnica. La Arnica montana del herbolario es una especie protegida en varias comunidades y de uso exclusivamente externo; su ingestión es tóxica. Lo que a menudo se cultiva en jardinería con ese nombre son otras compuestas amarillas distintas. No se sustituye una por otra.
Conviene recordar además que la Orden SCO/190/2004 recoge la lista de plantas cuya venta al público está prohibida o restringida en España por su toxicidad. Que una planta se pueda cultivar no significa que se pueda usar libremente.
En resumen
De estas diez, seis se cultivan sin drama en casi cualquier jardín español —aloe, caléndula, manzanilla, equinácea, alcachofa y malvavisco, este último con agua asegurada—, dos exigen contención porque se escapan —bardana y ñame chino— y dos solo prosperan en climas frescos y húmedos —centella y eleuterococo—. Empieza por caléndula y manzanilla, que se resiembran solas y perdonan los errores del primer año.
En cuanto a sus propiedades, separa siempre lo que dice la costumbre de lo que muestran los ensayos: la evidencia razonable se limita a indicaciones concretas y a preparados estandarizados —la centella en insuficiencia venosa, la hoja de alcachofa en dispepsia, el mucílago de malvavisco en la irritación de garganta—, mientras que la equinácea frente al resfriado o la bardana como depurativa siguen siendo tradición sin respaldo clínico. Ninguna de las diez es inocua por ser natural: hay alergias a las asteráceas, interacciones con anticoagulantes y antidiabéticos, contraindicaciones en embarazo y lactancia y un látex prohibido en complementos alimenticios. Antes de tomar cualquier cosa, y muy especialmente si ya tomas medicación, la consulta es con tu médico o tu farmacéutico, no con el jardín.