Los sennósidos, las moléculas por las que se cultiva esta planta, no hacen absolutamente nada mientras atraviesan el estómago y el intestino delgado. Llegan intactos al colon y allí las bacterias intestinales los transforman en reína-antrona, que es la sustancia que de verdad actúa. Por eso el efecto tarda entre ocho y doce horas en aparecer, y por eso el sen es de las pocas plantas medicinales cuyo mecanismo se conoce paso a paso.

Esa planta es Cassia angustifolia, aunque el nombre correcto hoy sea otro.

El lío de nombres: Cassia, Senna, Alejandría y Tinnevelly

La botánica movió esta especie de sitio y la etiqueta del herbolario se quedó donde estaba. El nombre aceptado actualmente es Senna alexandrina Mill., y bajo él se han unificado dos nombres que antes se manejaban por separado:

  • Cassia angustifolia Vahl, el sen de la India o sen de Tinnevelly, cultivado sobre todo en Tamil Nadu y Gujarat.
  • Cassia acutifolia Delile, el sen de Alejandría o sen de Jartum, procedente de Sudán y Egipto.

Se distinguen por la forma del folíolo (más estrecho y alargado en el indio, más ancho y agudo en el alejandrino) y por matices en el contenido de sennósidos, pero farmacológicamente hacen lo mismo. La Farmacopea Europea las admite indistintamente como fuente de la droga vegetal. Si en la etiqueta de una caja de farmacia lees Sennae folium o Sennae fructus, estás ante esta planta con independencia del nombre comercial.

Pertenece a las leguminosas (Fabaceae, subfamilia Caesalpinioideae), lo que explica sus hojas paripinnadas y sus legumbres planas.

Cómo es la planta

Arbusto o mata de entre 0,5 y 1,5 m, de porte abierto y ramas verdosas cuando son jóvenes. Las hojas son compuestas paripinnadas, con cuatro a ocho pares de folíolos lanceolados, de color verde pálido a glauco, algo coriáceos y ligeramente pubescentes en el envés. No hay folíolo terminal impar: el raquis acaba en punta desnuda, rasgo típico de la paripinnada.

Las flores se agrupan en racimos axilares erguidos, amarillas, con los pétalos algo desiguales y estambres de longitudes distintas: los inferiores, más largos y curvados, hacen el trabajo de polinización. El fruto es una legumbre plana, aplastada, de contorno oblongo, verde al principio y parda al madurar, con seis a ocho semillas visibles como bultos.

Tanto los folíolos secos como los frutos son droga oficial. El fruto contiene una proporción de sennósidos más estable y acompañantes irritantes en menor cantidad, motivo por el que muchos preparados de farmacia se formulan con fruto en vez de con hoja.

Hojas paripinnadas de Cassia angustifolia, el sen de la India

Tradición y evidencia: aquí no coinciden del todo

El sen lleva usándose como purgante desde la medicina árabe medieval, y la tradición le colgó además otras etiquetas: depurativo, antiparasitario, remedio para afecciones cutáneas, adelgazante. Vale la pena separar los dos planos, porque en esta planta la separación es especialmente nítida.

Lo que sí está respaldado

El uso como laxante estimulante para el estreñimiento ocasional tiene respaldo real. La Agencia Europea del Medicamento reconoce al sen en la categoría de uso bien establecido para esa indicación concreta, y no por tradición, sino por ensayos clínicos. El mecanismo está descrito: la reína-antrona liberada en el colon aumenta la motilidad propulsiva y reduce la reabsorción de agua y electrolitos, con lo que el contenido llega al recto más blando y antes. Es también el laxante que se emplea de forma estandarizada en la preparación de algunas exploraciones intestinales.

La indicación acaba ahí. Estreñimiento ocasional, uso corto. Nada de lo anterior avala su uso continuado ni su uso para otra cosa.

Lo que no está respaldado

No adelgaza. Los tés e infusiones que se anuncian como detox o quemagrasa y llevan sen en la composición producen una pérdida de peso que es agua y contenido intestinal, y que se recupera en cuanto se bebe. Un laxante actúa en el colon, es decir, después de que la absorción de nutrientes haya ocurrido en el intestino delgado: no puede impedir que se asimilen calorías porque llega tarde a esa fiesta. Lo que sí consigue el uso repetido es alterar el equilibrio de potasio y acostumbrar al intestino a funcionar solo con estímulo externo.

Tampoco hay base para el sen como depurativo, ni como tratamiento de problemas de piel, ni como antiparasitario en personas. Y no tiene sentido tomarlo para "prevenir" el estreñimiento cuando lo que corresponde es más fibra, más agua y más movimiento.

Riesgos reales y con quién no combina

Que sea de venta libre y de origen vegetal no lo hace suave. El sen es un fármaco que se toma por vía oral y tiene contraindicaciones claras:

  • No usar en obstrucción intestinal, íleo, estenosis, atonía intestinal, apendicitis o sospecha de ella, enfermedad inflamatoria intestinal (Crohn, colitis ulcerosa), dolor abdominal de causa desconocida ni en estados de deshidratación con pérdida de agua y electrolitos.
  • No en menores de 12 años ni en embarazo y lactancia.
  • Ni una semana más de lo indicado. El uso prolongado o a dosis altas provoca pérdida de potasio, y la hipopotasemia es la puerta de entrada de casi todos los problemas serios asociados a esta planta.

De ahí salen las interacciones que más importan. Con digitálicos (digoxina), un potasio bajo multiplica el riesgo de arritmia. Con diuréticos tiazídicos o de asa, corticoides y regaliz, la pérdida de potasio se suma. Con antiarrítmicos, el terreno es igual de resbaladizo. Y por acelerar el tránsito, el sen puede reducir la absorción de otros medicamentos tomados a la vez, lo que resulta especialmente inoportuno con anticoagulantes orales o anticonceptivos.

El uso crónico produce además pseudomelanosis coli, una pigmentación pardusca de la mucosa del colon que se ve en la colonoscopia. Es reversible al suspender el tratamiento y hoy no se considera lesión precancerosa, pero es la señal visible de que alguien lleva mucho tiempo tomando lo que estaba pensado para unos días. Y el intestino perezoso que aparece tras meses de laxante estimulante es un problema mucho más molesto que el estreñimiento que se quería resolver.

Sobre la preparación casera

Un apunte que suele faltar en los artículos sobre sen: la infusión hecha en casa con hoja a granel es una dosis desconocida. El contenido de sennósidos varía según la procedencia, el año, la parte de la planta, el tiempo de almacenamiento y hasta cómo se haya secado. Entre una cucharada y otra puede haber diferencias de varias veces.

Con un laxante estimulante, esa variabilidad no es un matiz académico: se traduce en cólicos, diarrea intensa y pérdida de líquidos cuando la dosis se pasa, y en nada cuando se queda corta. Los preparados de farmacia existen precisamente porque están valorados en sennósidos por unidad, y su prospecto indica cantidad, frecuencia y duración máxima. Ese prospecto, o el consejo del farmacéutico, es la referencia. No este artículo ni ninguna receta de internet.

Flores amarillas en racimo de la Cassia angustifolia

Parientes ornamentales que se confunden con ella

En los viveros españoles hay varias Senna y Cassia de jardín, y ninguna de las que se ven habitualmente es la medicinal. Conviene tenerlas identificadas:

Senna corymbosa, el sen de Buenos Aires, es un arbusto de flor amarilla muy plantado en el litoral mediterráneo y en Canarias por su floración larga y su rusticidad. Aguanta el frío mucho mejor que la especie india y se reconoce por sus folíolos más redondeados y sus vainas cilíndricas, no aplanadas. No sirve para uso medicinal.

Senna didymobotrya, con esos racimos verticales de capullos oscuros que parecen una vela, huele a mantequilla rancia al frotarla y aparece en jardinería de zonas cálidas. Se le atribuye toxicidad y no debe consumirse.

Cassia fistula, la lluvia de oro, es un árbol de racimos colgantes espectaculares. Su pulpa del fruto tiene un uso laxante suave en la India, pero es una especie distinta y no intercambiable con el sen oficinal.

Si el objetivo es cultivar la planta de la que salen los sennósidos, hay que buscar semilla vendida explícitamente como Senna alexandrina o Cassia angustifolia, no una Senna genérica de jardinería.

Cultivo en España

Es una planta de clima árido y semiárido, acostumbrada al calor fuerte, a la insolación intensa y a suelos pobres. Su cultivo comercial se hace en el sur de la India con temperaturas medias altas y lluvia escasa. Trasladada aquí, esas exigencias marcan todo lo demás.

Dónde va bien. Almería, Murcia, el interior cálido de Alicante, el valle del Guadalquivir y Canarias, en pleno sol y en suelo arenoso o pedregoso. Fuera de ahí, cultivo en maceta con invernada bajo cubierta. Es muy sensible al frío: por debajo de 5 °C sufre, y una helada la mata.

Suelo. Arenoso, franco-arenoso o incluso pobre, con drenaje impecable y pH neutro a ligeramente alcalino. Los suelos pesados y encharcadizos le provocan podredumbre radicular sin remedio. En maceta, mezcla con al menos la mitad de material mineral grueso.

Siembra. La semilla tiene cubierta dura y necesita escarificación: un ligero raspado con papel de lija o remojo en agua caliente (no hirviendo) durante doce horas. Sembrar en primavera, cuando el sustrato ya esté a 22-25 °C. Germina en una o dos semanas con calor suficiente; con temperaturas bajas simplemente se pudre la semilla.

Riego. Moderado durante el crecimiento y muy escaso después. Tolera bien la sequía una vez establecida. El error que la mata en cultivo aficionado es tratarla como una planta de huerto y regarla a diario: encharcamiento, cuello podrido y planta perdida en pocos días.

Abonado. Poco. Es leguminosa y fija nitrógeno con sus bacterias radiculares; el exceso de nitrógeno da mucha hoja tierna y menos concentración de principios activos.

Ciclo. En su zona de cultivo se maneja como anual o bianual, con recolección de hoja a los tres o cuatro meses de la siembra y una segunda corta después, y recogida de vainas al madurar. En clima peninsular, con la estación cálida más corta, lo normal es conseguir una sola cosecha de hoja al final del verano.

Dicho lo cual, y siendo honestos: cultivarla tiene interés botánico y de colección, pero no resuelve el problema de la dosis. La hoja que salga de tu maceta seguirá siendo material sin valorar.

Un par de datos que no aparecen en la etiqueta

El sen entró en la farmacopea europea a través de los médicos árabes de los siglos IX y X, y desde entonces no ha salido: pocas plantas medicinales pueden presumir de mil años de uso continuado con la misma indicación.

Y aunque la especie se llame "de Alejandría", el grueso de la producción mundial es hoy india. India exporta miles de toneladas anuales de hoja y vaina, buena parte de ellas a la industria farmacéutica europea. Esa caja de comprimidos de la farmacia y esa bolsa de hoja del herbolario salieron probablemente del mismo campo de Tamil Nadu; la diferencia está en que una pasó por un control de valoración y la otra no.

En resumen

Cassia angustifolia, hoy Senna alexandrina, es una leguminosa arbustiva de zonas áridas cuya hoja y fruto contienen sennósidos, laxantes estimulantes que actúan en el colon tras ser transformados por la flora bacteriana. Su eficacia para el estreñimiento ocasional está demostrada en ensayos clínicos y reconocida por la EMA, y ahí termina la lista de usos respaldados.

Todo lo demás que se le atribuye —adelgazar, depurar, tratar la piel— pertenece al terreno de la tradición y del marketing, y en el caso de los tés adelgazantes es directamente engañoso. El uso prolongado desemboca en pérdida de potasio, dependencia intestinal y riesgo serio para quien tome digoxina, diuréticos o corticoides.

Como planta de jardín exige calor, sol y suelo seco, y no sobrevive a una helada. Como remedio, la forma sensata de tomarla es la del preparado valorado de farmacia, durante pocos días, y después de haber comentado con el médico o el farmacéutico si es lo que hace falta. Un estreñimiento que se repite mes tras mes no es un problema de laxante: es un motivo de consulta.


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