Francia retiró del mercado los preparados con camedrio en 1992, después de que un adelgazante que lo llevaba mandara a decenas de personas al hospital con hepatitis aguda y de que se registraran casos mortales. Conviene saberlo antes de seguir leyendo, porque el Teucrium chamaedrys es a la vez una excelente planta de jardín seco y una hierba medicinal que hoy no se debe consumir. Las dos cosas son verdad y no se anulan entre sí.

Así que este artículo trata de las dos: primero de la mata, que es motivo suficiente para plantarla, y después del capítulo medicinal, que es motivo suficiente para no tomarla.

Mata de camedrio, Teucrium chamaedrys, con sus hojas pequeñas y lustrosas

Qué es el camedrio

Teucrium chamaedrys L. es un subarbusto de la familia de las labiadas, la de la lavanda, el romero y el tomillo. Se le llama camedrio, camedris, encinilla, hierba de la gota o carrasquilla según la comarca, y es nativo de la cuenca mediterránea y de buena parte de Europa central, con presencia natural en gran parte de la Península, especialmente en terrenos calizos de media montaña.

La mata mide entre 15 y 35 cm de alto, con base leñosa y tallos jóvenes algo pubescentes que se levantan desde un rizoma rastrero. Las hojas son pequeñas, de 1 a 3 cm, ovaladas, de un verde oscuro brillante por el haz y con el margen groseramente dentado. Ese perfil dentado es el que le dio el nombre: chamaedrys significa literalmente «encina enana» en griego, porque la hoja recuerda en miniatura a la de un roble o una carrasca. En invierno la mata es semiperenne y toma tonos bronceados o rojizos, sobre todo en las zonas de heladas fuertes.

La flor tiene una peculiaridad que identifica al género de un vistazo. En casi todas las labiadas la corola tiene dos labios; en Teucrium el labio superior está profundamente hendido y sus lóbulos se desplazan hacia los lados, de modo que la flor parece tener solo el labio inferior, con los estambres asomando por arriba, al descubierto. Son de color rosa purpúreo a rojizo, agrupadas en verticilos hacia el extremo de los tallos, y aparecen de junio a septiembre. Ese calendario es parte de su valor: florece en pleno verano peninsular, cuando el jardín mediterráneo está más parado.

No confundirlo con estas tres plantas

Hay tres equívocos que se pagan de forma distinta.

El primero es de vivero. Teucrium fruticans, la olivilla o salvia amarga, se vende también como «teucrium» para setos y no tiene nada que ver: es un arbusto de metro y medio o dos, de hoja gris plateada y flor azul pálida, mucho menos rústico al frío. Si compras uno pensando en un borde bajo de 25 cm, tendrás un arbusto que se te va a las rodillas en dos temporadas.

El segundo es de nombre. Veronica chamaedrys comparte el epíteto y en inglés arrastra el nombre «germander», pero pertenece a otra familia, es una herbácea rastrera de prado húmedo y sus flores son azules con una raya blanca. Buena parte de la literatura anglosajona confunde ambas plantas por ese motivo, y algún texto de plantas medicinales traducido al español hereda el lío.

El tercero es el que importa de verdad para la salud. En los años noventa se documentó en el Reino Unido que partidas de Scutellaria lateriflora —la escutelaria americana— vendidas como complemento estaban adulteradas con Teucrium chamaedrys, y algunas de aquellas hepatitis se atribuyeron a esa sustitución. Con especies de la misma familia, un ojo no entrenado no distingue una hoja seca troceada de otra. Es un motivo más para no comprar hierba a granel de origen incierto.

El problema hepático, con detalle

El camedrio contiene diterpenos de tipo neoclerodano, entre ellos la teucrina A. En el hígado, el citocromo P450 3A4 los transforma en metabolitos reactivos —epóxidos— que se unen a proteínas hepáticas y desencadenan una reacción de daño celular e inmunomediada. No es una toxicidad de dosis masiva ni un envenenamiento clásico: es una hepatotoxicidad idiosincrásica, que aparece en una fracción de quienes lo toman, después de semanas o meses de consumo, y que en algunos casos ha progresado a hepatitis fulminante y cirrosis.

Lo que ocurrió en Francia entre 1986 y 1992 lo describe bien. Cápsulas y sobres de camedrio se comercializaron como coadyuvantes para adelgazar y para «depurar»; se notificaron decenas de casos de hepatitis, con reaparición del cuadro en pacientes que volvieron a tomarlo, y la agencia francesa suspendió su venta en 1992. Se han descrito casos adicionales en otros países europeos con infusiones caseras y con licores artesanales de camedrio.

Tres detalles que suelen pasarse por alto:

La forma de preparación no lo arregla. Ni la infusión ni la tintura eliminan los diterpenos responsables. La idea de que «una infusión suave no puede hacer daño» no se sostiene con esta especie.

Otras especies del género comparten el problema. Teucrium polium, el zamarrilla, tiene casos publicados de hepatitis aguda, y hay señales para Teucrium capitatum y otras. Cambiar de teucrio no es una salida.

Que sea tradicional no lo hace seguro. El camedrio se ha usado en Europa durante siglos y aun así ha causado insuficiencia hepática. Antigüedad de uso y seguridad son dos cosas distintas, y este es el ejemplo de manual.

El camedrio sigue apareciendo como aromatizante en algunos vermuts y amargos, en cantidades muy pequeñas y reguladas. Eso no es una autorización para preparárselo uno mismo, que es donde no hay control de dosis alguno.

Tradición medicinal frente a evidencia

Lo que dice la tradición. Dioscórides y Galeno ya lo citan, y desde ahí llega a los herbarios renacentistas y a la medicina popular española. Se le atribuyeron uso contra la gota —de ahí el nombre «hierba de la gota»—, como tónico amargo y aperitivo por su sabor, como digestivo y carminativo, como febrífugo, contra la hidropesía y, ya en el siglo XX, como auxiliar en dietas de adelgazamiento y para bajar el colesterol. En uso externo, como astringente para lavar heridas y hacer gargarismos.

Lo que dice la evidencia. No existen ensayos clínicos que respalden ninguna de esas indicaciones. No hay estudios que demuestren efecto sobre el ácido úrico, ni sobre el peso corporal, ni sobre el perfil lipídico en humanos. Hay trabajos de laboratorio sobre actividad antioxidante y antimicrobiana de sus extractos, como los hay para centenares de labiadas, y ninguno se ha traducido en un uso clínico validado. Frente a eso, lo que sí está bien documentado es la serie de casos de hepatotoxicidad. La relación beneficio-riesgo es, con los datos disponibles, claramente desfavorable, y por eso no dispone de monografía europea que ampare su uso como medicamento tradicional a base de plantas.

De acuerdo con esto, en este artículo no vas a encontrar preparaciones, dosis ni tiempos de toma, y la recomendación es que no lo consumas por vía interna en ninguna forma: ni infusión, ni tintura, ni cápsulas, ni licor casero.

Contraindicaciones y situaciones de mayor riesgo. Debe evitarlo de forma absoluta cualquier persona con hepatopatía previa —hepatitis vírica, hígado graso, cirrosis— o con alteración de las transaminasas. También quien tome medicamentos con potencial hepatotóxico o metabolizados por el CYP3A4: paracetamol a dosis altas, isoniazida, metotrexato, amiodarona, estatinas, antifúngicos azólicos o antirretrovirales, entre muchos otros. Está contraindicado en embarazo y lactancia, y en niños. Quien tome anticoagulantes, antidiabéticos o antihipertensivos y busque un complemento vegetal tiene aquí un motivo añadido para no improvisar: el daño hepático altera el metabolismo de esos mismos fármacos.

Si alguien ha estado tomando camedrio y nota cansancio inusual, náuseas, orina oscura, heces claras, picor o coloración amarillenta de piel u ojos, hay que suspenderlo y acudir al médico, indicando expresamente qué producto se estaba tomando. Y para cualquier plan de adelgazamiento, para la gota o para el colesterol, la conversación es con el médico o el farmacéutico. La maceta no entra en eso.

Camedrio en flor, con verticilos de flores rosa purpúreas

Cultivo: lo que realmente necesita

Como planta de jardín es de mantenimiento bajísimo, y esa parte de su fama sí está justificada.

Suelo y drenaje. Prefiere suelos pobres, pedregosos y calizos, con pH neutro o básico. Tolera arcillas siempre que el agua se vaya; lo que lo mata es el suelo pesado y encharcado en invierno. Plantado en un barro compacto que retiene agua de noviembre a febrero, el cuello se pudre y la mata aparece muerta en primavera sin síntoma previo. En terreno pesado, plántalo en caballón o en un lecho levantado con grava y arena gruesa mezcladas.

Luz. Sol directo, cuanto más mejor. A la sombra se ahíla, pierde la compacidad y florece a medias, y además es entonces cuando aparece el oídio.

Riego. Riegos de asentamiento el primer verano, cada diez o quince días, y a partir del segundo año prácticamente ninguno en la mayor parte de la Península. Es planta de xerojardinería de verdad: en Madrid, Zaragoza o Valencia una mata establecida pasa el verano sin riego. Regarlo como a un rosal es tirar la planta.

Frío. Resiste sin daño hasta unos −15 ºC, con la hoja tomando color y algo de defoliación en los inviernos duros. Va bien en toda la meseta y en zonas de montaña media. En el Pirineo alto, con nieve prolongada, se comporta más como caduco.

Abonado. Ninguno. Un aporte de nitrógeno le produce brotes largos y blandos, la mata se abre por el centro y se tumba con las lluvias. Si el suelo es muy pobre, un poco de compost maduro cada dos o tres años basta y sobra.

Poda, propagación y usos en el jardín

Poda. Aquí tiene una ventaja frente a otras labiadas: rebrota bien de madera vieja, cosa que la lavanda no hace. Se puede recortar con tijera de setos a finales de invierno, en febrero o marzo, dejándolo a unos 10-15 cm, y volverá a cerrar. Un repaso ligero después de la floración, hacia septiembre, mantiene la forma y evita que el rizoma se extienda demasiado. Sin poda anual, en cuatro o cinco años tendrás una mata leñosa, hueca por dentro y abierta como una corona.

Esquejes. El método más rápido. Toma esquejes semileñosos de 6-8 cm en junio o julio, quita las hojas del tercio inferior, plántalos en una mezcla a partes iguales de arena gruesa y turba o fibra de coco, y mantenlos a la sombra con humedad ambiental alta. Enraízan en tres o cuatro semanas sin necesidad de hormonas.

División y acodo natural. Como el rizoma es rastrero, la mata emite brotes por los bordes que suelen venir ya con raíz. Separarlos con una azadilla en otoño o a principios de primavera es la forma más sencilla de multiplicarlo. La semilla también funciona, sembrada en otoño en bandeja a la intemperie, pero es lenta y las plantas resultan desiguales.

Para qué usarlo. Su mejor destino son los bordes bajos recortados y los parterres de trazado geométrico. Desde que la oruga del boj (Cydalima perspectalis) y el hongo Calonectria pseudonaviculata arrasan las plantaciones de Buxus sempervirens, el camedrio ha pasado a cubrir ese papel con solvencia, junto con Ilex crenata o Lonicera nitida. Aguanta el recorte, no le afectan esas dos plagas y además florece, lo que el boj no hacía. Para un borde continuo, planta a 25-30 cm entre matas, unas tres o cuatro por metro lineal, y recorta el primer año para forzar la ramificación desde la base.

Fuera del seto, funciona en rocalla, en taludes soleados donde sujeta el suelo con su rizoma, en macetas de terracota con sustrato muy drenante y en el jardín de aromáticas junto a tomillo, santolina, salvia y lavanda, con los que comparte exigencias al milímetro.

Y para las abejas. Su floración de julio y agosto, en el peor momento del año para los polinizadores en clima mediterráneo, la convierte en una fuente de néctar muy visitada por abejas, abejorros y mariposas. Si tienes que elegir entre podarlo en flor por estética o dejarlo florecer, déjalo florecer.

Plagas y problemas

Casi ninguno cuando está en su sitio. En primaveras húmedas o en emplazamientos sombríos puede salir oídio en las hojas nuevas; se corrige aclarando la mata y, si se repite todos los años, trasplantándola a pleno sol. En suelos que no drenan aparecen podredumbres radiculares por Phytophthora, sin tratamiento práctico una vez instaladas. Los caracoles pueden mordisquear los brotes tiernos en primavera, sin consecuencias reales.

El fallo que más plantas se lleva por delante no es un patógeno: es plantarlo en tierra de jardín enriquecida y regarlo con el resto del arriate. Se pone precioso el primer año, se ahíla el segundo y se muere el tercero.

En resumen

El camedrio (Teucrium chamaedrys) es un subarbusto mediterráneo de 15 a 35 cm, con hoja pequeña y lustrosa recortada como la de una encina y flores rosa purpúreas de junio a septiembre. Quiere sol pleno, suelo pobre y bien drenado, preferiblemente calizo, nada de abono y prácticamente nada de riego una vez establecido. Resiste hasta unos −15 ºC, rebrota de madera vieja y se recorta bien, lo que lo convierte en un relevo solvente del boj para bordes bajos desde que la oruga y el hongo arrasan las plantaciones de Buxus. Se multiplica por esqueje semileñoso en verano o separando brotes enraizados del rizoma.

En el capítulo medicinal, la conclusión es distinta y hay que decirla sin adornos: la tradición le atribuyó usos contra la gota, digestivos y adelgazantes, y ningún ensayo clínico respalda ninguno de ellos, mientras que sí está documentada su capacidad de provocar hepatitis grave por los diterpenos neoclerodanos que contiene. Francia suspendió su venta en 1992 tras varios casos, y se ha detectado como adulterante de otras hierbas. No se debe tomar por vía interna, y menos en embarazo, lactancia, hepatopatía o junto a fármacos hepatotóxicos. Que ocupe el borde del parterre, no la taza; para lo demás, médico o farmacéutico.


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