Temperatura media y alta
Mucha luz, fuera del sol directo
Suelo rico y ligero, bien drenado
Riego moderado y regular
Hoja perenne
Flor: solo al aire libre
Sin valor ornamental

Las Polyscias son arbustos y arbolitos perennes de la familia Araliaceae, la misma que la hiedra y el Fatsia, procedentes de zonas tropicales de Asia, las islas del Pacífico y Madagascar. En interior se cultivan por el follaje y por el porte: tallos rectos y algo retorcidos que se van desnudando por abajo y se ramifican arriba, con la copa concentrada en el extremo. Ese aire de árbol en miniatura explica que sean una de las plantas de interior favoritas para trabajar como bonsái de habitación.

La otra cara del género es que no perdona los cambios bruscos. Una Polyscias recién comprada suele soltar hojas durante las primeras semanas simplemente porque ha pasado de un invernadero cálido y húmedo a un salón. No es una enfermedad y no se arregla regando más, que es lo que hace casi todo el mundo y lo que acaba de rematarla. Se arregla dándole un sitio fijo, luminoso y estable, y dejando que se aclimate.

Qué especies vas a encontrar

El género es amplio y las etiquetas de vivero no siempre son precisas, así que lo práctico es reconocerlas por la hoja. Polyscias fruticosa tiene hojas bipinnadas o tripinnadas, muy recortadas y de aspecto ligero, casi de encaje; es la más fina y la que se ve más a menudo formada como bonsái. Polyscias scutellaria lleva hojas redondeadas, coriáceas, lustrosas y con el borde festoneado, de aspecto mucho más rotundo. Dentro de ella el cultivar Fabian destaca por sus hojas grandes y oscuras con nervaduras rojizas, y las formas Marginata llevan las hojas más pequeñas con manchas blancas en los márgenes.

La floración aparece en la ficha como algo que solo ocurre al aire libre, y sin valor ornamental. Es exacto: en cultivo de interior es rarísimo que florezca, y cuando lo hace las umbelas son verdosas y discretas. Nadie cultiva una Polyscias por sus flores.

Dónde colocarla

Quiere mucha luz sin sol directo. Un sitio a un metro de una ventana grande, o pegada a una que reciba el sol tamizado por un visillo, es lo ideal. Con poca luz los entrenudos se alargan, las hojas nuevas salen más pequeñas y pálidas y los cultivares variegados pierden el dibujo blanco. Con sol directo de verano a través del cristal, las hojas se queman y se manchan de pardo.

Y una vez elegido el sitio, no la muevas. Es una planta que reacciona a cada traslado con una tanda de hojas amarillas. También hay que alejarla de las corrientes de aire frío de puertas y ventanas, y del chorro directo del aire acondicionado o de la calefacción, dos causas muy frecuentes de defoliación repentina en pisos españoles.

Riego y sustrato

Riego moderado y regular. Durante el crecimiento se riega cuando los dos o tres primeros centímetros de sustrato están secos, empapando bien y vaciando el plato a los diez minutos. En invierno, con menos luz y menos temperatura, se espacia claramente. La Polyscias tolera bastante mejor un olvido que un cepellón permanentemente mojado: el exceso de agua pudre las raíces y el primer síntoma visible, hojas amarillas que caen, es idéntico al de otras causas, lo que lleva a mucha gente a regar todavía más.

El sustrato debe ser rico y ligero, con buen drenaje. Una mezcla de sustrato universal de calidad con perlita y algo de corteza fina va bien, y el drenaje del tiesto tiene que ser efectivo, con agujeros y sin plato lleno de agua estancada. Los ejemplares trabajados como bonsái van en mezclas todavía más minerales, con riegos más frecuentes por el poco volumen de sustrato.

La humedad ambiental es el punto flaco en casa. Agradece bastante ambiente húmedo, y el aire seco del invierno con calefacción le provoca puntas y bordes secos y facilita la araña roja. Ayuda agruparla con otras plantas o ponerla sobre un plato con grava húmeda.

Temperatura

Temperatura media y alta durante todo el año. No es una planta que resista el frío: por debajo de los 13 o 15 grados empieza a sufrir y con frío real pierde el follaje. En la Península es planta de interior todo el año, y solo en el litoral más suave y en las islas puede pasar el año en el exterior a media sombra. Si la sacas a la terraza en verano, entrala antes de que refresquen las noches de otoño, no cuando ya haya llegado el frío.

Poda y formación

Se poda bien y rebrota de madera vieja, que es justo lo que la hace tan apta para formación. La poda se hace a finales del invierno o a comienzos de primavera, antes del arranque, cortando por encima de un nudo. Recortando la guía se fuerza la ramificación lateral y se consigue una copa más densa; dejando un solo eje se acentúa el porte de arbolito.

Las hojas y ramillas bajas se van perdiendo con los años de forma natural, y eso no es un defecto: forma parte del aspecto de la planta. Si quieres una mata baja y llena, la Polyscias no es la especie adecuada, porque su tendencia es exactamente la contraria.

Al cortar suelta savia. Conviene usar tijera limpia y afilada, y lavarse las manos después, porque las araliáceas contienen saponinas que en pieles sensibles pueden provocar irritación por contacto.

Trasplante y abonado

Crece despacio, así que no necesita trasplantes frecuentes: cada dos o tres años, en primavera, subiendo un solo número de maceta. Sobredimensionar el tiesto es contraproducente, porque el volumen de sustrato sin colonizar se mantiene húmedo demasiado tiempo. En los ejemplares grandes que ya no se pueden trasplantar basta con renovar los primeros centímetros de sustrato cada primavera.

Se abona con un fertilizante líquido para plantas verdes cada dos o tres semanas de abril a septiembre, y se suspende en invierno. Un exceso de nitrógeno da crecimientos blandos y alargados que estropean el porte.

Multiplicación

Se multiplica por esquejes de tallo semileñoso en primavera o principios de verano. Se cortan trozos de unos diez centímetros, se quitan las hojas de la mitad inferior y se plantan en una mezcla ligera de turba y perlita, con calor de fondo si se puede y con el ambiente cerrado bajo una bolsa o campana para mantener la humedad. Enraízan sin dificultad pero con lentitud, y no conviene destaparlos hasta que se vea que están tirando brotes nuevos.

Plagas y problemas frecuentes

La araña roja es el problema número uno, favorecida por el aire seco. Se detecta por un punteado fino y decolorado en las hojas y, en ataques avanzados, por telillas en las axilas. La cochinilla algodonosa se instala en los nudos y en el envés, y la cochinilla parda forma escudos en los tallos. En ambos casos, revisión frecuente y retirada manual antes de recurrir a tratamientos.

Para interpretar los síntomas: hojas amarillas que caen desde abajo, con sustrato húmedo, es exceso de riego; caída masiva y repentina después de una compra, un traslado o una corriente fría es estrés de aclimatación; hojas pequeñas y tallos alargados es falta de luz; bordes y puntas secas es aire seco. Ante una defoliación por estrés, lo correcto es estabilizar las condiciones, reducir el riego y esperar, no fertilizar.

Precaución

Como otras plantas de la familia Araliaceae, las Polyscias contienen saponinas y no deben ingerirse. Conviene mantenerlas fuera del alcance de niños pequeños y vigilar a los animales de compañía que mordisquean plantas, especialmente los gatos. Es una advertencia de prudencia, no un motivo para descartarla del salón.

En resumen

La Polyscias es una planta de interior de crecimiento lento que se cultiva por su follaje y su porte de arbolito, muy agradecida en formación y muy sensible a los cambios. Necesita mucha luz indirecta, calor estable, riego moderado con el sustrato bien drenado y algo de humedad ambiental, y detesta las corrientes frías y los traslados.

Si acaba de llegar a casa y pierde hojas, no reacciones regando: dale un sitio fijo y luminoso, riega solo cuando el sustrato se haya secado en superficie y dale unas semanas. Una vez aclimatada es una planta longeva y de muy poco trabajo, que solo pide poda al final del invierno y un trasplante cada dos o tres años.


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