Se puede dormir con plantas en la habitación sin ningún problema. La idea de que resultan peligrosas por la noche viene de un hecho real mal interpretado: las plantas respiran las veinticuatro horas y consumen oxígeno, y de noche, sin luz, no hay fotosíntesis que lo compense. La cuestión es la escala. El oxígeno que consumen tres o cuatro macetas en ocho horas es una cantidad ínfima frente a la que consume la propia persona que duerme en la cama, y frente al aire que se renueva por las rendijas de cualquier habitación normal. Ningún organismo sanitario desaconseja tener plantas en el dormitorio.
Conviene rebajar también la expectativa contraria. Las plantas de interior no purifican el aire de una habitación en ningún sentido apreciable. Los experimentos que originaron esa idea se hicieron en cámaras selladas de pocos litros, con concentraciones altísimas de compuestos volátiles; trasladados a un dormitorio real, harían falta decenas de plantas por metro cuadrado para acercarse a lo que consigue abrir la ventana cinco minutos. Tener plantas en el dormitorio está muy bien por lo que aportan de verdad: aspecto, calma y una afición. No por lo que respiran.
Qué hace que una planta sea buena para un dormitorio
Los dormitorios tienen unas condiciones bastante concretas y distintas de las del salón, y son esas condiciones, y no una lista de milagros, las que deben guiar la elección.
- Suelen tener menos luz. La persiana pasa buena parte del día bajada y las ventanas son más pequeñas. Hacen falta plantas que toleren luz media o baja.
- Se ventilan menos y hay textiles. El sustrato constantemente húmedo cría mosquitas del sustrato y favorece el moho, que sí puede molestar a una persona alérgica. Mejor plantas de riego espaciado.
- Se pasa mucho tiempo con la puerta cerrada. Las plantas de aroma intenso, como jazmines o gardenias en flor, resultan agobiantes en un cuarto pequeño.
- Hay quien duerme con animales. Si el gato duerme en la cama, la toxicidad de la planta deja de ser un detalle.
- Interesa el mantenimiento mínimo. Nadie quiere estar pulverizando y podando en la habitación donde duerme.
Las que mejor funcionan
Sansevieria o lengua de suegra (Dracaena trifasciata). Es la candidata clásica y con motivo: vive con poca luz, necesita muy poca agua y su sustrato seco no genera mosquitas. Tiene además metabolismo CAM, es decir, abre los estomas de noche y fija dióxido de carbono en la oscuridad, algo cierto y curioso, aunque la cantidad implicada sea insignificante para el aire de una habitación. Es tóxica por ingestión.
Aspidistra (Aspidistra elatior). La más tolerante a la sombra de todas, resistente al descuido y no tóxica para perros ni gatos. Crece muy despacio, así que se compra ya del tamaño deseado.
Zamioculca (Zamioculcas zamiifolia). Aguanta semanas sin riego gracias a sus rizomas y tolera niveles de luz bajos. Muy poco mantenimiento. Tóxica.
Palma de salón (Chamaedorea elegans). Planta de sotobosque, cómoda con poca luz, y una de las pocas que no figura entre las tóxicas para animales de compañía.
Cinta o malamadre (Chlorophytum comosum). Se adapta a casi cualquier luz salvo el sol directo, no es tóxica y se multiplica sola por estolones. Perfecta en una estantería alta o colgada.
Poto (Epipremnum aureum). Colgando de un armario o de una balda queda muy bien, tolera luz escasa y perdona el olvido. Tóxico por ingestión, así que en alto y lejos del alcance.
Aloe vera (Aloe vera). También de metabolismo CAM, y de riego muy espaciado. Necesita, eso sí, la ventana más luminosa del dormitorio; en penumbra se estira y pierde la forma.
Helecho nido de ave (Asplenium nidus). Si el dormitorio no es muy seco, es una opción bonita, tolerante a la sombra y no tóxica.
Espatifilo (Spathiphyllum wallisii). Aporta flor y aguanta poca luz. Un matiz: su espádice libera polen, así que quien tenga rinitis quizá prefiera otra. Es tóxico por ingestión.
Las que conviene evitar
No por peligro nocturno, que no existe, sino por motivos prácticos:
- Plantas de flor muy aromática en espacios pequeños: jazmín, gardenia, jacinto forzado. El aroma que resulta agradable en un salón resulta invasivo en un cuarto cerrado.
- Helechos exigentes en humedad como el Nephrolepis, si el dormitorio tiene calefacción fuerte. Acaban con las frondas marrones y llenando el suelo de hojarasca.
- Plantas que exigen mucha luz, como cactus, echeverias o croton, en habitaciones con la persiana bajada la mayor parte del día. Se estiran y se estropean.
- Plantas tóxicas al alcance si duermen animales en la habitación. Difenbaquia, aráceas, drácenas y kalanchoes quedan fuera en ese caso.
- Macetas grandes con sustrato siempre húmedo. Son el criadero perfecto de mosquitas del sustrato, que en un dormitorio molestan mucho más que en cualquier otra habitación.
Cómo colocarlas
Lo más cerca posible de la ventana. En un dormitorio con la persiana medio bajada, la diferencia entre el alféizar y la mesilla de noche es enorme, y explica por qué mucha gente concluye que en su habitación no vive ninguna planta. Suba la persiana durante el día siempre que pueda.
Evite ponerlas justo encima o al lado del radiador, y aléjelas de la salida del aire acondicionado en verano. Y no ponga la maceta en el suelo junto a la pared si el cuarto es frío en invierno: es donde más baja la temperatura y donde peor circula el aire.
Sobre el aroma y el sueño
Circulan muchas recomendaciones de lavanda o jazmín en la mesilla para dormir mejor. Como costumbre agradable no tiene nada de malo, y a mucha gente le resulta relajante, pero conviene decirlo con precisión: no hay evidencia sólida de que el aroma de una planta mejore la calidad del sueño de forma medible. Si le gusta el olor, adelante; si tiene un problema de sueño persistente, eso se consulta con el médico.
Lo mismo cabe decir de las recomendaciones basadas en el feng shui. Son tradición y decoración, no efectos comprobables, y como criterio estético pueden funcionar perfectamente sin necesidad de atribuirles nada más.
En resumen
Puede tener plantas en el dormitorio sin ninguna precaución especial: el oxígeno que consumen de noche es despreciable. Elíjalas por las condiciones reales de la habitación, que suelen ser poca luz y poca ventilación, y por eso funcionan tan bien sansevieria, aspidistra, zamioculca, palma de salón, cinta y poto, todas ellas de riego espaciado y tolerantes a la sombra.
Evite lo que da problemas prácticos: aromas fuertes en cuartos pequeños, sustratos permanentemente húmedos que crían mosquitas y moho, y plantas tóxicas al alcance si duermen animales en la habitación. Y no espere que le limpien el aire; para eso, abra la ventana diez minutos al levantarse.