Phlebodium aureum es un helecho epífito americano, de la familia de las polipodiáceas, repartido por las zonas tropicales y subtropicales del continente, desde el sureste de Estados Unidos y el Caribe hasta Sudamérica. En su hábitat crece sobre troncos y en las axilas de las palmeras, no en el suelo. En España se vende como planta de interior con el nombre de helecho azul, por el tono glauco, entre verde y azulado, de sus frondes.
Tiene dos rasgos que lo hacen distinto del resto de helechos de interior. Uno es la fronde: ancha, coriácea, profundamente lobulada y con un tacto casi de cuero, muy lejos de la delicadeza de un culantrillo. El otro es el rizoma rastrero, grueso y cubierto de escamas doradas, que repta por la superficie del sustrato y por el borde de la maceta, y que es lo que da nombre a la especie. Esa combinación lo convierte en uno de los helechos más resistentes que se pueden tener en casa.
Cómo reconocerlo
Las frondes salen directamente del rizoma, sobre pecíolos largos y firmes. La lámina está dividida en lóbulos anchos que no llegan a separarse del todo del nervio central, y el margen puede ser liso u ondulado según la variedad. El color va del verde medio al azul grisáceo bastante marcado.
El rizoma es la parte más característica: del grosor de un dedo, superficial y densamente cubierto de escamas de color pardo dorado que le dan un aspecto peludo. De ahí que en algunos sitios se lo compare con una pata de animal. Ese rizoma es un órgano de reserva y de crecimiento a la vez, y en él está la clave del cultivo.
Como todos los helechos, no florece nunca. Por eso la ficha técnica de arriba no incluye época de floración. Se reproduce por esporas, que se forman en el envés de las frondes.
En algunas regiones americanas se le aplica el nombre común de calaguala, que en realidad se usa para varios helechos distintos, de modo que no es un nombre fiable para identificar la especie.
El rizoma no se entierra
Es el error más frecuente y merece un apartado propio. El rizoma de Phlebodium aureum debe quedar sobre la superficie del sustrato, no debajo. Es un órgano aéreo que en la naturaleza está apoyado sobre la corteza de un árbol, expuesto al aire. Enterrado en tierra húmeda se pudre en pocas semanas y la planta se pierde entera, porque todas las frondes salen de él.
Al trasplantar, por tanto, se coloca el rizoma tumbado encima del sustrato, sujetando solo las raíces que salen de su cara inferior. Con el tiempo se irá alargando y llegará a asomar por el borde de la maceta, que es su comportamiento normal y no un problema.
Luz
Mucha luz, siempre fuera del sol directo. Es más exigente en luz que otros helechos de interior y tolera peor la penumbra profunda. Una ventana orientada al este va muy bien; al norte, en habitación clara, también. Al sur o al oeste hace falta filtrar con visillo, porque el sol directo le decolora las frondes y le deja manchas pardas irrecuperables.
Curiosamente, el tono azulado es más intenso cuanto mejor es la luz que recibe. Si el helecho se vuelve de un verde plano y las frondes se estiran buscando la ventana, le falta claridad.
Temperatura
El rango que da la ficha, de quince a treinta grados, describe bien su comodidad, y admite bajadas puntuales hasta unos cinco grados, algo poco habitual entre los helechos tropicales. Eso amplía sus posibilidades: en el litoral mediterráneo y en Canarias se puede tener en una terraza cubierta y a la sombra durante todo el año, y en el resto de España sacarlo al exterior en verano, a la sombra.
No aguanta las heladas ni el aire caliente y seco de un radiador. En invierno, dentro de casa y lejos de las fuentes de calor.
Riego
Riego moderado. Este es el punto en que se diferencia de la mayoría de los helechos, que piden humedad constante: como epífito con rizoma de reserva, Phlebodium aureum tolera bastante bien que el sustrato se seque en superficie entre riegos, y en cambio no soporta el encharcamiento.
La pauta consiste en regar cuando los primeros centímetros del sustrato están secos, empapar bien y vaciar el plato. En invierno se espacian los riegos de forma clara. El exceso continuado se manifiesta en frondes que amarillean y en un rizoma que se ablanda, síntoma este último bastante definitivo.
La falta de agua se ve antes en las frondes, que se marchitan y se secan por los bordes. Es más recuperable que lo anterior, pero las frondes dañadas ya no se rehacen y hay que cortarlas.
El agua, mejor blanda. Es sensible a la cal, que se acumula sobre el rizoma y en el sustrato y deja las puntas secas.
Humedad ambiental
Agradece humedad, aunque la tolera mejor que otros helechos. En invierno, con calefacción, ayuda mucho una bandeja ancha con arcilla expandida y agua bajo la maceta, o agrupar la planta con otras. Pulverizar las frondes con agua sin cal a primera hora es útil en épocas de aire muy seco; con agua dura deja cercos blancos antiestéticos.
Sustrato y trasplante
Sustrato ligero, aireado y bien drenado, más parecido al de una orquídea o al de una planta epífita que a una tierra de jardín. Funciona bien una mezcla de sustrato para plantas de interior con bastante corteza fina, fibra de coco y perlita. Lo que no sirve es una turba compacta.
Se trasplanta cada dos o tres años, en primavera, a una maceta ancha y poco profunda, porque el rizoma crece en horizontal y las raíces son superficiales. Como se ha dicho, el rizoma queda por encima del sustrato.
Abonado
Poco y flojo. Un abono para plantas verdes a media dosis, cada cuatro o seis semanas de primavera a principios de otoño. Los helechos son sensibles al exceso de sales y responden mal a las dosis altas, que les queman las puntas de las frondes. En invierno se suspende.
Multiplicación
La forma práctica de multiplicarlo es por división del rizoma en primavera. Se corta un trozo de rizoma sano que tenga al menos una o dos frondes y raíces propias, con herramienta limpia, y se apoya sobre sustrato nuevo, sujetándolo con una grapa o una piedra pequeña hasta que arraigue. En unas semanas empieza a emitir frondes nuevas.
También se puede reproducir por esporas, recogiéndolas del envés de las frondes maduras y sembrándolas sobre sustrato estéril y húmedo en ambiente cerrado, pero es un proceso lento, de meses, y más propio de aficionados a los helechos que de un cultivo doméstico.
Los puntos del envés no son una plaga
En el envés de las frondes maduras aparecen unos puntos redondos de color anaranjado o pardo alineados a ambos lados del nervio de cada lóbulo. Son los soros, es decir, los grupos de esporangios donde se producen las esporas, y son perfectamente normales. Se confunden a menudo con cochinilla o con una enfermedad, y más de un helecho sano ha acabado tratado con insecticida por este motivo. La diferencia es sencilla: los soros están dispuestos con un patrón regular y no se desprenden al rascar.
Problemas frecuentes
- Rizoma blando y oscuro: podredumbre por haberlo enterrado o por exceso de riego. Rara vez tiene solución.
- Frondes amarillas: exceso de agua o falta de drenaje.
- Bordes y puntas secos: aire seco, agua dura o exceso de abono.
- Frondes decoloradas con manchas pardas: sol directo.
- Frondes alargadas y color apagado: falta de luz.
- Cochinilla: se instala entre las escamas del rizoma, donde pasa desapercibida. Conviene revisarlo de vez en cuando.
Variedades
La forma más vendida en España es el cultivar de frondes onduladas y color azulado intenso que se comercializa como helecho azul, y existen otras selecciones con el margen más o menos rizado y con el tono más o menos glauco. El cultivo es idéntico en todas ellas.
En resumen
Phlebodium aureum es el helecho de interior que se lleva bien con las casas españolas: aguanta el aire algo más seco que sus parientes, tolera bajadas de temperatura que otros helechos no soportan y pide riego moderado en lugar de humedad constante. Necesita, eso sí, mucha luz sin sol directo y un sustrato ligero que drene.
La regla que no admite excepción es la del rizoma: va apoyado sobre el sustrato, nunca enterrado, y de él salen todas las frondes de la planta. Respetado eso, es un helecho longevo y fácil, que se multiplica cortando un trozo de ese mismo rizoma con una fronde y unas raíces.