Entre 18º y 24º; no menos de 10º
Semisombra luminosa
Fresco, bien drenado (turba y perlita)
Riego moderado
Follaje perenne
Flor en verano, sin interés

Peperomia argyreia es la peperomia sandía, y el nombre popular se explica solo: sus hojas son redondeadas, algo carnosas y están recorridas por bandas alternas de verde oscuro y plateado que salen del centro y se abren en abanico, exactamente igual que la corteza de una sandía. Los pecíolos son rojizos y sostienen la hoja por el centro del envés, no por el borde, lo que da a la mata un aspecto de pequeñas sombrillas.

Es una planta de la familia de las piperáceas, la del pimiento negro, originaria del sotobosque de las selvas húmedas de Sudamérica, sobre todo de Brasil. Se cultiva exclusivamente por la hoja: la floración de verano que menciona la ficha consiste en unas espigas verdes finas y erguidas, curiosas pero sin ningún valor ornamental. Es de porte pequeño y compacto, lo que la hace ideal para un escritorio o una estantería.

Argyreia o sandersii, dos nombres para la misma planta

Se encuentra etiquetada de las dos formas. Peperomia sandersii es un sinónimo antiguo que sigue circulando en viveros y catálogos, mientras que el nombre aceptado hoy es Peperomia argyreia, del griego que alude a la plata de sus bandas. Son la misma planta y no hay diferencia alguna de cultivo entre lo que se venda con un nombre o con el otro.

Cómo reconocerla

No tiene tallo aéreo visible: las hojas salen directamente de la base, cada una con su pecíolo rojizo, y forman una mata redondeada y densa. La hoja es peltada, es decir, el pecíolo se inserta en el centro del envés y no en el margen, un detalle que la distingue de otras peperomias de hoja parecida.

La lámina es de un verde oscuro brillante con las franjas plateadas siguiendo los nervios, ligeramente carnosa al tacto y algo cerosa. Esa carnosidad no es casual: la planta almacena algo de agua en las hojas, lo que condiciona por completo su riego.

Se mantiene compacta toda su vida y no hay que esperar de ella un ejemplar grande. Ese porte reducido es parte de su atractivo.

Luz

Semisombra luminosa. Quiere claridad constante pero nada de sol directo, que le decolora las bandas plateadas y le quema la hoja con facilidad. Una ventana orientada al este, o una posición a un metro o dos de una ventana más soleada, es lo adecuado. Al norte también funciona bien si la habitación es luminosa.

Con luz insuficiente los pecíolos se alargan mucho, la mata se abre y pierde compacidad, y el contraste entre el verde y el plateado se apaga. Es un ajuste fácil de corregir moviendo la maceta.

Temperatura

El rango que da la ficha, entre dieciocho y veinticuatro grados, coincide con la temperatura habitual de una vivienda, y ese es su ambiente natural en cultivo. El límite inferior está en torno a los diez grados: por debajo se para, las hojas se ablandan y se manchan, y el frío húmedo la pudre.

No es una planta de exterior en España salvo, en verano y a la sombra, en zonas de clima suave. Hay que protegerla de las corrientes de aire frío y también del aire caliente y seco que sale de un radiador, que le seca los bordes de la hoja.

Riego

Riego moderado, y con una advertencia clara: el exceso de agua es lo que mata a estas plantas. La hoja carnosa y el sistema radicular pequeño y fino la hacen muy propensa a la podredumbre del cuello. Se riega cuando el sustrato está seco en su mitad superior, se empapa bien y se vacía el plato.

En invierno se espacian mucho los riegos. Es la época en la que se pierde la mayoría de los ejemplares, porque se sigue regando con la misma frecuencia que en verano mientras la planta está prácticamente parada.

Los síntomas de exceso son hojas que se vuelven translúcidas y blandas, se desprenden con el pecíolo entero y dejan un olor agrio en el sustrato. Los de falta de agua, hojas algo arrugadas y caídas que se recuperan con un riego a fondo. Ante la duda, esperar un día más.

Mojar la corona de la planta cuando se riega es un error frecuente: el agua queda entre las bases de los pecíolos y ahí empieza la podredumbre. Mejor regar por el borde de la maceta.

Sustrato y maceta

Un sustrato fresco y muy bien drenado, ligero y poroso. La mezcla que indica la ficha, turba con perlita, funciona bien; también sustrato universal de calidad aligerado con perlita y algo de corteza fina. Lo que no sirve es una tierra pesada que se compacta.

La maceta debe ser pequeña, ajustada al cepellón. Es una planta de raíces escasas y en un tiesto grande el sustrato se mantiene húmedo durante días. El trasplante se hace cada dos o tres años en primavera, subiendo un solo número, o simplemente renovando el sustrato en la misma maceta.

Humedad y abonado

Agradece humedad ambiental media o alta, propia de su origen de sotobosque, aunque tolera bien el ambiente de una casa. La bandeja con arcilla expandida húmeda bajo la maceta ayuda en invierno. Pulverizar la hoja no es necesario y encima puede dejar cercos de cal.

Se abona muy poco: cada cuatro o seis semanas en primavera y verano, con un fertilizante para plantas verdes diluido a la mitad. Es una planta de crecimiento lento que no necesita más, y el exceso de abono le quema las raíces finas. En otoño e invierno, nada.

Multiplicación

Es una de sus grandes ventajas: se multiplica con enorme facilidad por hoja. Se corta una hoja sana con dos o tres centímetros de pecíolo y se clava el pecíolo en un sustrato ligero y húmedo, o se pone en agua hasta que aparecen raíces. Al cabo de algunas semanas brota una plantita nueva en la base del pecíolo.

Hay una variante que funciona igual de bien: cortar la hoja por la mitad transversalmente y clavar el borde cortado en el sustrato. De ese corte salen brotes nuevos. La mejor época es la primavera y el principio del verano, con calor y ambiente húmedo, y conviene poner varias hojas a la vez porque siempre falla alguna.

La otra vía es la división de la mata al trasplantar, separando con cuidado grupos de hojas con sus raíces.

Problemas frecuentes

  • Hojas blandas y translúcidas que se caen: exceso de riego, podredumbre del cuello. El problema más común con diferencia.
  • Pecíolos muy largos y mata abierta: falta de luz.
  • Bandas plateadas apagadas: exceso de sol directo, que decolora, o falta de luz, que reduce el contraste. Hay que mirar el resto de los síntomas para saber cuál es.
  • Bordes secos y pardos: aire seco de calefacción o agua muy dura.
  • Manchas pardas secas en el haz: quemadura de sol.
  • Mosca del sustrato: aparece cuando la tierra se mantiene húmeda de forma permanente. Dejar secar más entre riegos resuelve el problema de raíz.
  • Cochinilla: en la base de los pecíolos, en el centro de la mata.

En resumen

La peperomia sandía es una planta pequeña, de crecimiento lento y de hoja muy decorativa que pide poco: semisombra luminosa sin sol directo, temperatura de vivienda sin bajar de unos diez grados, sustrato ligero y drenado en maceta pequeña, y riego moderado dejando secar la mitad superior del sustrato entre riegos. Se vende también con el nombre antiguo de Peperomia sandersii, que designa exactamente la misma planta.

El único error grave que se puede cometer con ella es regarla demasiado, sobre todo en invierno, o mojarle la corona al hacerlo. A cambio se multiplica con una sencillez notable a partir de una sola hoja, así que de un ejemplar salen tantos como se quiera.


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