Temperatura media
Un sitio luminoso, fuera del sol directo
Sustrato para orquídeas
Riego moderado
Hoja perenne
Duración de las flores: 1-3 meses
Solo en el medio natural

Los Paphiopedilum son las orquídeas zapatilla del Viejo Mundo, un género repartido por el sur y el sudeste de Asia, desde la India y Nepal hasta China, Indochina, Malasia, Indonesia y Filipinas. Su flor es inconfundible: un sépalo dorsal erguido y ancho, dos pétalos laterales extendidos y, en el centro, un labelo transformado en un saco con forma de zapato que da nombre al grupo. Cada flor se mantiene abierta muchísimo tiempo, con frecuencia entre uno y tres meses, como recoge la ficha técnica.

Para el cultivo en casa tienen una particularidad decisiva: no forman pseudobulbos. A diferencia de un Oncidium o una Cattleya, no tienen ningún órgano donde almacenar agua, así que no toleran secarse del todo en ningún momento del año. Además viven en el suelo del bosque o en repisas de roca caliza, entre hojarasca, y no colgadas de un tronco, lo que también cambia lo que esperan de la maceta.

Hojas lisas o jaspeadas: una pista útil

El género es amplio y no todas las especies quieren lo mismo, pero hay una regla práctica que funciona sorprendentemente bien: las de hoja verde uniforme suelen ser de zonas más frescas y de montaña, y las de hoja jaspeada, con un dibujo en damero de verdes claros y oscuros, suelen ser de ambientes más cálidos. Si se tiene una planta sin etiqueta, mirar la hoja orienta sobre dónde colocarla en casa.

La mayoría de los ejemplares que se venden en floristería son híbridos, con frecuencia de hoja jaspeada, y se comportan bien en la temperatura media de una vivienda. Son los más recomendables para empezar.

Cómo reconocerlo

Forma abanicos de hojas acintadas que salen de un punto central, dispuestas en dos filas opuestas. Cada abanico es un brote, y ese brote florece una sola vez en su vida. Después no vuelve a dar flor, pero antes o después de florecer emite brotes nuevos desde la base, que serán los que florezcan en las temporadas siguientes. Con los años la planta forma una mata de varios abanicos.

Las raíces son gruesas, carnosas y están cubiertas de una pelusa fina. Son menos numerosas que las de otras orquídeas y bastante frágiles, así que conviene manipularlas poco.

La vara sale del centro del abanico maduro y lleva normalmente una sola flor, aunque hay especies e híbridos multiflorales con varias, y otras que las abren de forma sucesiva a lo largo de meses.

Una planta protegida

Todas las especies del género Paphiopedilum están incluidas en el Apéndice I del CITES, el convenio internacional sobre el comercio de especies amenazadas, que es el nivel máximo de protección. En la práctica esto significa que el comercio internacional de plantas recolectadas en la naturaleza está prohibido, y que solo pueden comercializarse ejemplares reproducidos artificialmente y con la documentación correspondiente. Comprar en un vivero o floristería legales no plantea problema alguno, porque esas plantas proceden de cultivo, pero conviene saberlo y desconfiar de ofertas de plantas de origen dudoso.

Luz

Un sitio luminoso, siempre fuera del sol directo. Son de las orquídeas que menos luz necesitan, comparables en esto a una Phalaenopsis, porque en su hábitat viven en la penumbra del suelo del bosque. Una ventana orientada al este es ideal; al norte también funcionan si la habitación es clara; al sur o al oeste hace falta cortina.

El sol directo les produce manchas amarillas y luego pardas en la hoja con mucha rapidez, sobre todo en verano. Por el contrario, con muy poca luz la planta vive pero no florece y las hojas se alargan y se ablandan.

Temperatura y humedad

Temperatura media, la de una vivienda normal, con noches algo más frescas que los días. Las de hoja jaspeada aguantan sin problema el calor de un verano español si hay humedad; las de hoja verde lisa prefieren claramente el frescor y son más fáciles de mantener en el norte peninsular o en habitaciones frescas.

Agradecen humedad ambiental alta y, a la vez, buena ventilación. La bandeja con arcilla expandida y agua bajo la maceta es el recurso habitual. Pulverizar directamente el abanico de hojas no es buena idea: el agua se acumula en el centro, donde nacen los brotes, y ahí se pudre con facilidad. Si se pulveriza, siempre por la mañana y evitando el cogollo.

Riego

Riego moderado, regular y sin dejar que el sustrato se seque nunca por completo. Al no tener pseudobulbos, la planta no dispone de reservas: unos días de sequía se traducen directamente en raíces perdidas y hojas arrugadas. La pauta es regar cuando la superficie está seca y el interior conserva humedad, empapando bien y dejando escurrir.

Lo contrario, el sustrato empapado y sin aire, también las mata, y más deprisa. La solución no es regar menos sino tener un sustrato que drene y una maceta que no retenga agua en el fondo. Nunca debe quedar agua en el plato ni en el cubremacetas.

Se riega mejor por la parte alta de la maceta, dejando correr el agua, que por inmersión, porque el riego a chorro arrastra las sales acumuladas. El agua, de lluvia o de ósmosis siempre que sea posible: son sensibles a la cal y al exceso de sales.

Sustrato y trasplante

Sustrato de orquídeas de grano fino o medio, a base de corteza de pino, con perlita y algo de material que retenga humedad, como fibra de coco o musgo. Muchas especies crecen sobre roca caliza en la naturaleza y por eso hay cultivadores que añaden a la mezcla unos trozos de caliza o de conchas trituradas.

El trasplante es aquí más frecuente que en otras orquídeas: cada uno o dos años, sin esperar a que la corteza se descomponga, porque estas plantas de raíces carnosas son especialmente sensibles a un medio degradado y compactado. Se hace al terminar la floración. Se retiran las raíces muertas y los restos viejos, y se replanta a la misma profundidad, sin enterrar la base del abanico.

Abonado

Muy diluido, en torno a un cuarto de la dosis del envase de abono para orquídeas, en uno de cada tres o cuatro riegos, durante el crecimiento. Son plantas que se dañan con facilidad por exceso de sales, así que cada pocas semanas conviene un riego largo solo con agua para lavar el sustrato.

Floración y multiplicación

La flor abre despacio y dura semanas. Mientras está abierta conviene no mover la planta ni mojar la flor. Cuando se marchita, se corta la vara por la base. Ese abanico no volverá a florecer, y el turno pasa a los brotes nuevos.

La multiplicación se hace por división de la mata al trasplantar, dejando al menos tres abanicos por división. Dividir hasta el abanico individual es posible pero deja plantas que tardan mucho en recuperarse. Además, las matas grandes florecen mejor y con varias flores a la vez, de modo que en este género la paciencia se recompensa.

Problemas frecuentes

  • Hojas arrugadas o blandas: raíces perdidas, por sequía prolongada o por lo contrario. Hay que sacar la planta y mirar la raíz.
  • Podredumbre en el centro del abanico: agua acumulada en el cogollo. Es una de las causas de muerte súbita en este grupo.
  • Puntas de las hojas negras: exceso de sales por agua dura o abono concentrado.
  • Manchas amarillas o pardas en el haz: sol directo.
  • No florece: falta de luz, o simplemente que los brotes nuevos aún no han madurado. Un abanico necesita su tiempo antes de dar flor.
  • Cochinilla: en la base de las hojas y entre los abanicos. Se retira con un bastoncillo con alcohol.

En resumen

El Paphiopedilum es una orquídea de flor larguísima y cultivo tranquilo, con dos particularidades que hay que respetar: no tiene pseudobulbos, así que no se le deja secar el sustrato del todo, y quiere poca luz, así que un sitio luminoso sin sol directo le basta. Sustrato de orquídeas fino que drene bien, renovado cada uno o dos años, riego regular con agua de baja mineralización y abono muy diluido completan la receta.

Al comprar, la hoja da la pista: jaspeada apunta a una planta cómoda con el calor de una vivienda española, y verde lisa a una que prefiere frescor. Y conviene recordar que todo el género está en el Apéndice I del CITES, de modo que los ejemplares legales son siempre de reproducción artificial.


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