23-25º (día), 17-18º (noche)
Luz de mediana intensidad
Sustrato para orquídeas
Riegos moderados espaciados
Follaje perenne
Floración: finales del verano-otoño

Las orquídeas pensamiento se llaman así porque su flor, plana y abierta, con un labelo muy ancho y un dibujo en el centro que parece una cara, recuerda de forma sorprendente a la de un pensamiento de jardín. Son orquídeas epífitas de porte pequeño, de crecimiento simpodial, y están entre las más aromáticas y delicadas de las que se venden en floristería.

Bajo ese nombre común se agrupan en realidad dos géneros distintos, y saber cuál se tiene en casa cambia bastante el cultivo. Miltonia en sentido estricto es un género brasileño, de zonas cálidas, con flores más estrelladas. Miltoniopsis es andino, de Colombia, Ecuador y Perú, y es el que da la flor redonda y plana de cara de pensamiento. La ficha técnica de arriba, con temperaturas de veintitrés a veinticinco grados de día y floración a finales de verano y en otoño, corresponde al comportamiento de las Miltonia brasileñas, que son las más llevaderas en el clima español.

Cómo distinguir una de otra

Se diferencian mirando los pseudobulbos y las hojas. La Miltonia brasileña tiene pseudobulbos con dos hojas en el ápice, de un verde amarillento, y flores con los segmentos más separados, de aspecto estrellado. La Miltoniopsis andina tiene pseudobulbos con una sola hoja, de un verde grisáceo o azulado muy característico, y flores planas y redondeadas con la cara marcada.

La consecuencia práctica es la temperatura. La brasileña aguanta bien el calor y una vivienda española normal; la andina necesita frescor, sufre por encima de los treinta grados y solo se cultiva con comodidad en el norte peninsular o en habitaciones frescas. Buena parte de los fracasos con orquídeas pensamiento se explican por comprar una andina y tratarla como una tropical de tierras bajas.

Cómo reconocerlas

Forman matas compactas: sobre un rizoma corto se suceden pseudobulbos ovalados y aplanados, bastante juntos entre sí, rodeados de vainas foliares. Las raíces son muy finas y numerosas, más delgadas que las de una Phalaenopsis, y esa finura explica su fragilidad. Se secan y se queman con facilidad.

Las varas florales salen de la base de los pseudobulbos maduros y llevan de una a varias flores, según la especie o el híbrido. Muchas son perfumadas, con un aroma dulce que se nota más por la mañana.

Luz

Luz de intensidad media, y este es un punto en el que conviene ser estricto. Toleran menos luz que un Oncidium y bastante menos sol que una Cattleya. Una ventana orientada al este es la posición ideal; al norte funcionan si la habitación es clara; al sur o al oeste hay que filtrar siempre.

Las hojas avisan enseguida. Un tono verde con reflejo rosado o rojizo indica que la planta está recibiendo demasiada luz, y si se insiste aparecen manchas amarillas y luego pardas que ya no se recuperan. Un verde oscuro apagado significa lo contrario, poca luz, y suele acompañarse de ausencia de floración.

Temperatura

El rango que recoge la ficha, en torno a veintitrés o veinticinco grados de día y diecisiete o dieciocho de noche, describe bien lo que buscan. Lo importante no es acertar el número exacto sino que exista una diferencia entre el día y la noche y que no haya extremos.

El verano español es su prueba de fuego, sobre todo en el interior y en el sur. Con varios días seguidos de calor fuerte y noches cálidas, la planta se para y las raíces dejan de absorber. Conviene buscarles la habitación más fresca, ventilar por la noche y no dejarlas nunca detrás de un cristal soleado. En invierno, lejos del radiador.

Riego y calidad del agua

Riegos moderados y espaciados, sin encharcar y sin secar del todo. Su raíz fina no soporta ni el sustrato empapado durante días ni la desecación completa. La pauta razonable consiste en regar cuando la superficie del sustrato está seca pero el interior conserva algo de frescor, empapando toda la maceta y dejando que escurra hasta que no gotee.

El agua es aquí un asunto de primer orden. Estas orquídeas son de las más sensibles a las sales de todas las que se cultivan en casa, y en gran parte de España el agua del grifo es dura. Con agua dura las puntas de las raíces se queman, la planta deja de absorber y acaba deshidratándose aunque el sustrato esté húmedo. Agua de lluvia o de ósmosis siempre que se pueda.

Humedad ambiental

Necesitan bastante humedad, más que la de un salón normal, y a la vez aire en movimiento. La bandeja ancha con arcilla expandida y agua bajo la maceta funciona bien. Pulverizar es menos útil de lo que parece y tiene un riesgo: si el agua se queda embalsada en el cogollo del brote nuevo, ese brote se pudre. Si se pulveriza, mejor a primera hora y sobre el ambiente, no sobre el corazón de la planta.

Sustrato y trasplante

Sustrato para orquídeas de grano fino, más fino que el que se usaría para una Cattleya, porque las raíces son delgadas y necesitan un medio que retenga algo más de humedad. Corteza de pino pequeña con algo de perlita, fibra de coco o musgo esfagno da buen resultado. La maceta, ajustada al tamaño de la mata.

Se trasplanta cada uno o dos años, al terminar la floración y cuando arranca un brote nuevo, sin esperar a que la corteza esté descompuesta. Un sustrato viejo retiene demasiada agua y acumula sales, dos cosas que estas plantas llevan especialmente mal. Al trasplantar se manipulan las raíces con cuidado, porque se parten con nada.

Abonado

Muy diluido y con frecuencia baja: un cuarto de la dosis del envase de abono para orquídeas, en uno de cada tres o cuatro riegos, y solo durante el periodo de crecimiento. Con estas plantas es preferible quedarse claramente corto. Cada pocas semanas, un riego solo con agua para arrastrar las sales acumuladas.

Floración y multiplicación

La vara aparece cuando el pseudobulbo nuevo ha completado su desarrollo. Las flores duran varias semanas y se estropean antes si les da el sol o si se mojan. Cuando la vara se seca, se corta por la base.

La multiplicación se hace por división de la mata al trasplantar, dejando al menos tres pseudobulbos por división. Estas orquídeas florecen mejor cuando forman una mata densa, así que dividir sin necesidad las debilita durante un par de temporadas.

Problemas frecuentes

  • Hojas nuevas plegadas en acordeón: es el síntoma clásico de este grupo. Significa que la planta no pudo absorber suficiente agua mientras esa hoja crecía, casi siempre por raíces quemadas por sales o por ambiente demasiado seco. La hoja plegada no se corrige, pero la causa sí.
  • Puntas de las hojas secas y oscuras: exceso de sales, agua dura o abono demasiado concentrado.
  • Hojas con tono rojizo: exceso de luz.
  • Pseudobulbos arrugados con el sustrato húmedo: raíces dañadas. Hay que sacarla, revisar y replantar en sustrato nuevo.
  • Podredumbre en el brote nuevo: agua embalsada en el cogollo y falta de ventilación.
  • Cochinilla: bajo las vainas secas de los pseudobulbos, donde pasa desapercibida hasta que la mata está infestada.

En resumen

La orquídea pensamiento es una planta pequeña, aromática y de flor inconfundible, pero también una de las más exigentes con el agua. Necesita luz media sin sol directo, temperatura moderada con noches más frescas, humedad ambiental alta con buena ventilación, riegos espaciados que no encharquen ni sequen del todo, y agua de baja mineralización. El sustrato debe ser de grano fino y renovarse cada uno o dos años.

Antes de comprar conviene mirar los pseudobulbos: dos hojas y verde amarillento apuntan a una Miltonia brasileña, cómoda con el calor; una sola hoja y verde grisáceo apuntan a una Miltoniopsis andina, que quiere frescor y que en el interior y el sur de España solo prospera en una habitación fresca. Y si aparecen hojas en acordeón, el problema está casi siempre en la calidad del agua o en las raíces, no en la cantidad de riego.


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