Temperatura media y alta
Semisombra
Sustrato para orquídeas
Riego moderado
Hoja perenne
Florecen desde la primavera

Oncidium es un género enorme de orquídeas epífitas repartido por toda la América tropical, desde México y el Caribe hasta el norte de Argentina. Se las conoce popularmente como lluvia de oro u orquídeas bailarinas, y el motivo se ve de un vistazo: una vara ramificada que sostiene decenas de flores pequeñas, casi siempre amarillas con manchas pardas, con un labelo ancho que recuerda la falda de una bailarina y que se mueve con cualquier corriente de aire.

Comparadas con otras orquídeas de colección son plantas agradecidas y de cultivo asequible, tolerantes con la temperatura de una vivienda y con una floración larga y muy numerosa. La dificultad no está en mantenerlas vivas, sino en entender su ciclo: crecen, engordan un pseudobulbo, lo maduran, descansan y entonces florecen. Regarlas igual todo el año es lo que impide que muchas vuelvan a dar vara.

Cómo reconocerlo

Es una orquídea simpodial. Sobre un rizoma horizontal va formando brotes sucesivos que engordan hasta convertirse en pseudobulbos ovalados y aplanados, de un verde claro, cada uno con una o varias hojas alargadas en el ápice y unas vainas envolventes en la base. Cada brote nuevo nace junto al anterior, de modo que la mata avanza en una dirección y con los años llena la maceta.

El género es muy variado. Además del tipo clásico de pseudobulbo aplanado y hoja fina, existen los llamados oncidios de oreja de mula, con hojas gruesas, rígidas y carnosas y pseudobulbos muy reducidos, que aguantan mucha más luz y mucha más sequía. Y existen los híbridos comerciales, resultado de cruces con géneros próximos, que son los que se venden en la mayoría de las tiendas y que combinan lo mejor de cada uno.

La vara floral sale de la base de un pseudobulbo recién maduro, se ramifica y puede llevar una cantidad notable de flores abiertas a la vez. Algunos híbridos, como los del grupo Sharry Baby, tienen además un aroma dulce muy marcado que llena una habitación entera.

Luz

Quiere semisombra luminosa: mucha claridad, nada de sol directo en las horas fuertes. Una ventana al este es la mejor situación. Al sur o al oeste, siempre con visillo o retirada del cristal, porque el sol de verano en España quema las hojas de los tipos de hoja fina en muy poco tiempo.

Los oncidios de hoja gruesa admiten bastante más luz, incluso algo de sol suave de primera hora. Si no se sabe qué tipo se tiene, la regla segura es la de hoja fina.

Como en el resto de las orquídeas, el color de la hoja informa: verde medio claro es señal de luz adecuada; verde oscuro intenso, de falta de luz y de que no habrá floración.

Temperatura

Toleran temperatura media y alta, lo que las hace mucho más llevaderas que otras orquídeas en el clima español. Un piso normal les sirve durante todo el año. Agradecen, eso sí, que la noche sea algo más fresca que el día, y ese contraste ayuda a que se formen las varas.

El límite está en el frío. No son plantas de exterior en invierno salvo en zonas de clima muy suave, y una corriente fría o una noche de helada las daña sin remedio. Tampoco les convienen los golpes de aire seco de la calefacción.

En verano se pueden sacar a un patio o a una terraza a la sombra, donde la ventilación les viene muy bien, y entrarlas antes de que refresque el otoño.

Riego y el reposo del pseudobulbo

El riego es moderado, y su clave está en el ciclo de la planta. Durante el crecimiento, es decir, mientras el brote nuevo se alarga y el pseudobulbo va engordando, se riega con regularidad: cuando el sustrato está casi seco, empapando bien y dejando escurrir. Es la fase en la que la planta acumula las reservas con las que va a florecer.

Cuando el pseudobulbo ha terminado de engordar y la hoja ha madurado, el crecimiento se detiene. En ese momento se reducen los riegos de forma clara durante unas semanas, sin llegar a que los pseudobulbos se arruguen. Ese descanso relativo es lo que dispara la vara floral en la mayoría de los oncidios. Si se sigue regando igual, la planta suele limitarse a sacar otro brote vegetativo.

Un método cómodo de riego es sumergir la maceta unos minutos en un cubo con agua y dejarla escurrir después. Nunca debe quedar agua en el plato ni en el cubremacetas: la asfixia radicular es la causa de muerte más frecuente en este grupo.

El agua, mejor de lluvia o de ósmosis. Toleran algo mejor la cal que un Odontoglossum, pero el agua dura acaba dejando sales que dañan las raíces y las puntas de las hojas.

Humedad ambiental

Vienen de ambientes húmedos y agradecen bastante más humedad de la que hay en un salón con calefacción. Una bandeja ancha con arcilla expandida y agua bajo la maceta, sin que el fondo la toque, es la solución habitual. Lo que no se debe hacer es mojar los brotes nuevos, porque el agua se queda embalsada en el cogollo y lo pudre.

Sustrato y trasplante

Sustrato específico de orquídeas, a base de corteza de pino de grano medio, con un poco de perlita o de fibra de coco. La maceta debe ser más bien justa: en un tiesto grande el sustrato tarda demasiado en secarse.

Se trasplanta cada dos años aproximadamente, o antes si la corteza se ha descompuesto y ha perdido estructura, y siempre al terminar la floración, cuando empieza a moverse un brote nuevo. Al hacerlo se colocan los pseudobulbos viejos contra un borde de la maceta, para dejar espacio libre por delante en la dirección en que avanza el rizoma.

Abonado

Con abono para orquídeas muy diluido, alrededor de un cuarto de la dosis, en uno de cada tres riegos durante el periodo de crecimiento. Se suspende durante el reposo y en pleno invierno. Cada cierto tiempo conviene un riego solo con agua para lavar las sales del sustrato.

Floración y división

La vara puede tardar semanas en desarrollarse y las flores duran bastante, a menudo más de un mes. Mientras dura, no se trasplanta ni se cambia de sitio. Cuando la vara se seca del todo se corta por la base, porque no vuelve a florecer sobre la misma vara.

La multiplicación se hace por división al trasplantar, separando el rizoma con una herramienta limpia y dejando tres o cuatro pseudobulbos por división. Dividir en trozos más pequeños es tentador y casi siempre acaba en plantas débiles que tardan años en volver a florecer. Los pseudobulbos viejos sin hojas se pueden desechar.

Problemas frecuentes

  • Hojas nuevas plegadas en acordeón: falta de agua o de humedad ambiental durante la formación de esa hoja. Los pliegues no se corrigen luego.
  • Pseudobulbos muy arrugados: o falta de riego, o raíces perdidas por exceso. Conviene sacar la planta y comprobarlo.
  • Manchas negras en las hojas: agua estancada en el cogollo, poca ventilación o un hongo aprovechando ambas cosas.
  • Puntas de hoja secas y oscuras: acumulación de sales por agua dura o abono excesivo.
  • No florece: falta de luz, o riego uniforme todo el año sin el reposo posterior a la maduración del pseudobulbo.
  • Cochinilla y araña roja: la primera se esconde bajo las vainas secas; la segunda aparece con ambiente seco.

En resumen

El Oncidium es probablemente la orquídea de floración espectacular más fácil de mantener en una casa española: aguanta temperaturas medias y altas, se conforma con semisombra luminosa y florece con enorme generosidad. Pide sustrato de corteza que drene, riego por inmersión sin dejar agua en el plato, agua de baja mineralización y abono flojo durante el crecimiento.

Lo que marca la diferencia entre una planta que vive y una que florece cada año es respetar su ritmo: regar con regularidad mientras el pseudobulbo engorda y reducir el riego unas semanas cuando ha terminado de madurar. Ese pequeño reposo es lo que hace salir la vara.


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