En 1989 un equipo del Stennis Space Center encerró plantas de maceta en cámaras selladas de plexiglás de menos de un metro cúbico, inyectó dentro benceno, tricloroetileno y formaldehído, y midió cuánto quedaba veinticuatro horas después. De ahí salió la lista que llevas décadas viendo circular en infografías. El experimento existió, los datos son reales y el informe se puede leer entero. Lo que ocurre es que un salón de veinte metros cuadrados con ventanas y puerta no se parece en nada a una cámara sellada, y esa diferencia se come casi todo el efecto.
Este artículo hace dos cosas: contar qué midió de verdad aquel trabajo y qué se puede esperar de él en una casa española, y repasar las dieciocho especies de la lista con los cuidados que realmente necesitan, incluida la advertencia de toxicidad que la infografía original nunca trae.
Qué se respira dentro de casa
Los compuestos que preocupan en interiores tienen nombre y procedencia concreta. El formaldehído sale de tableros de partículas y contrachapados, de colas, de barnices, de textiles con acabado antiarrugas y de la combustión (cocina de gas, tabaco, chimenea). El benceno llega del humo del tabaco, de pinturas y disolventes, de ceras y del tráfico que entra por la ventana. El tricloroetileno es propio de desengrasantes industriales, tintas y adhesivos, hoy mucho menos presente en el hogar que en 1989. El xileno y el tolueno vienen de pinturas, lacas y productos de limpieza. El amoniaco, de limpiacristales y limpiasuelos.
Los efectos varían según concentración y tiempo de exposición: irritación ocular y de vías respiratorias, dolor de cabeza, agravamiento del asma. El formaldehído está clasificado por la IARC como carcinógeno del grupo 1 y el benceno también, aunque a las concentraciones domésticas habituales el riesgo se sitúa muy por debajo del ocupacional. Junto a ellos, en una vivienda española pesan bastante otras dos cosas que las plantas no tocan: el CO2 acumulado en dormitorios cerrados y el radón, que en zonas graníticas de Galicia, la Sierra de Guadarrama o Extremadura puede ser el contaminante interior más serio de todos y solo se resuelve ventilando y sellando forjados.
El experimento, tal como fue
El estudio de B. C. Wolverton para la NASA buscaba sistemas de soporte vital para hábitats espaciales cerrados, no consejos de decoración. Las plantas se metieron en cámaras herméticas y, en buena parte de los ensayos, con el sustrato expuesto o con aire forzado a través de la tierra mediante un filtro de carbón activo. Ese detalle importa: cuando se comparó planta entera contra maceta sin follaje, gran parte de la degradación de los compuestos correspondía a los microorganismos de la rizosfera, no a las hojas.
La cifra que descoloca es la de eficacia por volumen. Una revisión de 2019 de Cummings y Waring reanalizó una docena de estos experimentos y convirtió los resultados a la unidad que se usa para purificadores, la tasa de aire limpio equivalente. Salieron valores del orden de 0,02 metros cúbicos por hora y planta. Para igualar la renovación de aire de una ventana entreabierta en un salón normal harían falta del orden de diez a cien plantas por metro cuadrado de suelo. No es una casa: es un invernadero con sofá.
Conclusión práctica sin rodeos: ventilar cinco o diez minutos dos veces al día limpia más que cualquier colección de macetas. Si el objetivo es la calidad del aire, lo que funciona es reducir la fuente (pintura al agua, muebles con emisión certificada, no fumar dentro), ventilar y, en casos concretos, un filtro de carbón activo o HEPA. Las plantas se compran porque regulan algo la humedad, porque bajan el ruido de fondo, porque cambian cómo se siente una habitación y porque son bonitas. Eso ya es motivo suficiente y no necesita una NASA detrás.
Antes de la lista: toxicidad
Varias de las dieciocho son irritantes o tóxicas si se mastican, y la infografía original no lo menciona. Conviene decidir la colocación antes de comprar, no después de un susto.
- Rafidios de oxalato cálcico (dolor y ardor inmediato en boca, babeo, edema de labios y lengua; grave si hay inflamación de vía aérea): Spathiphyllum, Anthurium, Epipremnum aureum, Aglaonema modestum.
- Saponinas (vómitos, salivación, letargo en perros y gatos): Dracaena fragrans, Dracaena marginata, Sansevieria trifasciata.
- Falcarinol y hederasaponinas: Hedera helix, además de dermatitis de contacto en personas sensibles al manipularla sin guantes.
- Lactonas sesquiterpénicas y piretrinas: Chrysanthemum morifolium, causa habitual de dermatitis en floristería.
- Látex: Ficus benjamina. Su savia contiene alérgenos con reactividad cruzada con el látex natural y con higo, kiwi y plátano. Es una de las pocas plantas de interior con alergia respiratoria documentada por contacto continuado en oficinas.
Inocuos para gatos y perros según los listados toxicológicos veterinarios: Chlorophytum comosum, Chamaedorea seifrizii, Rhapis excelsa, Phoenix roebelenii, Nephrolepis y Gerbera. Si en casa hay gato joven, la lista corta es esa.
Las dieciocho, una por una
Los cuidados que siguen están pensados para vivienda peninsular: calefacción seca de noviembre a marzo, verano largo y luminoso, y ventanas que en orientación sur queman a través del cristal de mayo a septiembre.
Palmeras
Palmera bambú (Chamaedorea seifrizii). Fue de las mejores del estudio con formaldehído y benceno, y es una de las palmeras de interior más agradecidas. Luz filtrada, nunca sol directo. Sustrato que drene, riego cuando los tres primeros centímetros estén secos. Su enemigo doméstico es la araña roja, que aparece justo donde hay radiador y aire seco: revisa el envés de los folíolos cada quince días en invierno y pulveriza agua si lo ves polvoriento.
Palmera enana (Phoenix roebelenii). Aguanta más luz que la anterior, incluso algo de sol de mañana. Tiene espinas afiladas en la base de las hojas: no la pongas en un pasillo estrecho ni a la altura de la cara de un niño. Riego moderado, tolera mal el encharcamiento y muy mal el agua muy calcárea, que le quema las puntas.
Rapis (Rhapis excelsa). La más resistente a la sombra de las tres y probablemente la mejor palmera para un piso español con poca luz. Crece despacio, vive décadas y perdona olvidos de riego. Prefiere estar algo apretada en la maceta; trasplante cada tres o cuatro años.
Helechos
Helecho de Boston (Nephrolepis exaltata) y helecho espada (Nephrolepis obliterata). Encabezaron los ensayos de formaldehído, y también encabezan la lista de plantas que se secan en un piso con calefacción. Necesitan humedad ambiental alta y sustrato que no llegue a secarse del todo. En una casa con radiadores, el sitio que funciona es el baño con ventana; en el salón, sobre plato con grava y agua o dentro de un cachepot con sustrato húmedo alrededor. El obliterata es bastante más tolerante al aire seco que el exaltata: si has matado ya dos helechos de Boston, cambia de especie en lugar de insistir.
Dracenas y sansevieria
Tronco de Brasil (Dracaena fragrans). Muy buena con tricloroetileno y benceno en el ensayo. Luz media, riego escaso: en invierno, cada dos o tres semanas basta. Las puntas marrones casi siempre son flúor y sal del agua del grifo, no falta de riego; si vives en zona de agua dura, riega con agua de lluvia o embotellada baja en minerales.
Drácena marginata (Dracaena marginata). Igual de sobria, más tolerante a la sequedad y con el mismo problema de puntas. Si el tronco se ha estirado y ha quedado desnudo, córtalo a la altura que quieras en primavera: rebrota en corona por debajo del corte y se puede enraizar la parte cortada en agua.
Lengua de suegra (Sansevieria trifasciata 'Laurentii', hoy Dracaena trifasciata). Metabolismo CAM: abre estomas de noche, lo que la hace algo distinta al resto en intercambio gaseoso, aunque eso no la convierte en un purificador. Riego cada tres o cuatro semanas en verano y prácticamente nulo de diciembre a febrero. Regarla en invierno con la casa fría le pudre el rizoma y las hojas se caen blandas por la base. Aguanta desde sombra a sol suave.
Aráceas de flor
Espatifilo (Spathiphyllum). El único de la lista que actuó sobre los cinco compuestos ensayados, incluido el amoniaco. Luz indirecta abundante, sustrato siempre ligeramente húmedo. Se marchita entera de forma teatral cuando le falta agua y se recupera en un par de horas tras regar, pero repetir esa escena varias veces le quema las puntas de forma permanente. Si deja de florecer, casi siempre le falta luz, no abono.
Anturio (Anthurium andraeanum). Necesita más calor y humedad que el espatifilo: por debajo de 15 °C se para y ennegrece. Sustrato muy aireado, tipo el de orquídeas mezclado con turba. Flores que salen verdosas y pequeñas suelen indicar poca luz.
Aglaonema (Aglaonema modestum). De las mejores para una habitación con poca luz natural. Odia el frío: por debajo de 12 °C aparecen manchas grisáceas acuosas en las hojas. Riego moderado, sin dejar el cepellón empapado.
Trepadoras y colgantes
Potos (Epipremnum aureum). Prácticamente indestructible, crece en agua, en tierra y en penumbra. Las hojas pierden el jaspeado amarillo cuando hay poca luz; si quieres el veteado, ponla a un metro de una ventana con luz clara. Pinza las guías cada primavera o acabará con dos metros de tallo pelado y cuatro hojas en la punta.
Hiedra (Hedera helix). Excelente en el ensayo con benceno, complicada en interior real: quiere fresco (le van bien los 10-16 °C de una galería sin calefacción) y se llena de araña roja en cuanto la pones junto a un radiador. En España tiene más sentido en balcón o patio sombrío que en el salón. No la plantes contra una fachada antigua: sus raíces adventicias se agarran al mortero de cal y lo disgregan.
Cinta (Chlorophytum comosum). Rendimiento medio con formaldehído, y una de las poquísimas de la lista que no supone riesgo con animales. Los estolones con hijuelos enraízan en un vaso de agua en dos semanas. Las puntas marrones, otra vez, son cloro y flúor del agua del grifo.
Plantas de flor de temporada
Crisantemo (Chrysanthemum morifolium) y gerbera (Gerbera jamesonii). Fueron de las más eficaces del estudio, y aquí está la trampa de la infografía: ninguna de las dos es una planta de interior duradera. En maceta dentro de casa florecen unas semanas y se agotan, porque necesitan mucha más luz de la que entra por una ventana. El crisantemo, sacado al exterior tras la floración, se comporta como perenne de jardín en casi toda la Península y vuelve a florecer en otoño. La gerbera aguanta en terraza en clima mediterráneo si la proteges de heladas y evitas mojarle el corazón de la roseta al regar, que es por donde se pudre.
Ficus y liriope
Ficus benjamina. Buen resultado con formaldehído. Detesta que lo muevan: un cambio de sitio o de temperatura y suelta la mitad de las hojas en una semana. Elige el rincón definitivo, luz clara sin sol directo, riego regular sin charco, y no lo toques. Recuerda lo del látex si hay alergia al látex natural en casa.
Liriope (Liriope spicata). Es una vivaz de exterior más que una planta de interior. En España funciona muy bien como tapizante bajo árboles o en jardineras a media sombra, aguanta sequía una vez establecida y florece en espigas lilas a finales de verano. Dentro de casa languidece. Su sitio es el jardín.
Cómo montarlo bien en una casa española
Si de todo lo anterior quieres sacar una rutina concreta:
- Ventila en cruz por la mañana y antes de dormir, cinco a diez minutos. En invierno se pierde menos calor del que se teme porque el aire se renueva rápido y los muros no se enfrían en ese tiempo.
- Reduce fuentes: pintura al agua con bajo COV, muebles de tablero con emisión clase E1 o inferior, campana extractora que expulse al exterior, cero tabaco dentro.
- Agrupa las plantas por necesidad de humedad, no por estética. Helechos y anturio juntos crean su propio microclima; sansevieria y dracenas, en otro rincón, con riego separado.
- De noviembre a marzo, riega la mitad. Con menos luz y menos temperatura, el sustrato tarda el doble en secarse y la mayor parte de las bajas de invierno son por asfixia radicular, no por sed.
- Limpia las hojas grandes con un paño húmedo cada mes. El polvo reduce la fotosíntesis de forma medible y encima esconde a la araña roja.
- Abona solo de marzo a septiembre, con fertilizante líquido para plantas verdes a la mitad de la dosis del envase, cada tres o cuatro riegos.
La fuente, para quien quiera leerla
El documento original es Interior Landscape Plants for Indoor Air Pollution Abatement, de B. C. Wolverton, Rebecca C. McDonald y E. A. Watkins, NASA Stennis Space Center, 1989. El reanálisis que pone las cifras en contexto de vivienda real es el de Michael Waring y Bryan Cummings, publicado en el Journal of Exposure Science and Environmental Epidemiology en 2019. Leer los dos seguidos es la mejor vacuna contra las infografías.
En resumen
Las dieciocho especies de la lista degradan compuestos orgánicos volátiles, eso es cierto y está medido, pero lo hicieron dentro de cámaras selladas y en cantidades que en una vivienda quedan enterradas bajo el efecto de abrir una ventana. Compra estas plantas por lo que sí dan —verde estable todo el año, humedad, un rincón que se siente distinto— y resuelve la calidad del aire donde se resuelve de verdad: ventilando, quitando fuentes de emisión y, si hace falta, con un filtro. Antes de elegir, mira la lista de toxicidad: si hay gato, quédate con cinta, palmeras y helechos; si hay calefacción muy seca, olvídate del helecho de Boston y ve al obliterata o directamente a una rapis, que perdona casi todo.