Temperatura media o alta
Mucha luz, fuera del sol directo
Sustrato medio
Riego escaso
Hoja perenne
Flor: abril-octubre

Hoya calycina 'Stargazer' es una de las hoyas de flor más grande que se encuentran en el comercio español. La especie se describió a partir de material de Nueva Guinea, donde vive como epífita sobre los árboles de la selva húmeda, y el cultivar 'Stargazer' se empezó a comercializar en 2005 con éxito rápido en toda Europa. Es una apocinácea, de la misma subfamilia que las asclepias, y como todas las hoyas produce las flores en umbelas sobre pedúnculos cortos y persistentes.

La diferencia con la hoya de toda la vida, Hoya carnosa, está en la escala. La hoja de 'Stargazer' es grande, alargada, coriácea y de nervadura marcada, y las flores son estrellas de buen tamaño, de color blanco crema con la corona central más oscura, agrupadas en ramilletes y con perfume. Es una trepadora de crecimiento vigoroso que necesita algo a lo que agarrarse.

Cómo reconocerla

Tallos volubles y algo carnosos, que emiten raíces adventicias en los nudos, herencia de su vida epífita. Hojas opuestas, gruesas, verdes y brillantes, con los nervios laterales visibles.

El detalle que hay que aprender antes de tocar la planta es el pedúnculo floral, llamado también espolón: un tallito corto y leñoso del que brota la umbela. No se corta nunca. La misma estructura vuelve a florecer temporada tras temporada, alargándose un poco cada vez, y quien la corta al retirar las flores marchitas está eliminando la floración del año siguiente.

Luz

Mucha luz, fuera del sol directo. Es la condición que decide si florece o solo hace hoja. Junto a una ventana al este es ideal; también cerca de una al sur u oeste con visillo. En una ubicación oscura la planta sobrevive, crece despacio y no da un solo botón.

El sol directo del verano a través del cristal marca las hojas con manchas pálidas y quemaduras. Al aire libre, en terraza mediterránea, se coloca a media sombra.

Riego

Riego escaso. Las hojas son semisuculentas y almacenan agua, y las raíces, adaptadas a vivir sobre corteza, se pudren enseguida en sustrato mojado. Se riega a fondo y se deja secar buena parte del cepellón antes del riego siguiente, lo que en primavera y verano puede ser cada diez días o dos semanas y en invierno bastante menos.

Las hojas arrugadas y blandas suelen indicar sed, y también, engañosamente, raíces dañadas por exceso de agua: en ese caso la planta no puede absorber aunque el sustrato esté húmedo. Ante la duda, se comprueba el estado del cepellón antes de añadir más agua.

Agrega humedad ambiental si puedes, pero sin mojar las flores abiertas, que se manchan. Las umbelas segregan además un néctar pegajoso que gotea; conviene tenerlo en cuenta al elegir dónde colgarla.

Sustrato y maceta

Sustrato medio, según su ficha, y en la práctica lo que mejor funciona es una mezcla claramente aireada: sustrato universal con corteza de pino fina, perlita y algo de fibra de coco. Debe drenar deprisa y dejar entrar aire a las raíces, como haría la corteza de un árbol.

La maceta se queda pequeña a propósito. Las hoyas florecen mejor con las raíces algo apretadas, y un trasplante a un tiesto grande retrasa la floración un par de años mientras la planta rellena de raíces. Se trasplanta solo cuando de verdad no cabe, en primavera, subiendo poco de tamaño.

Guía y soporte

Es trepadora y agradece un aro de alambre, una caña, una celosía o un tutor de musgo donde enrollarse. También se cultiva en cesta colgante dejando caer los tallos, aunque la floración suele ser mejor cuando los tallos suben.

Una vez que la planta ha formado botones, no se mueve ni se gira la maceta. Las hoyas abortan los botones con facilidad ante un cambio de orientación, de luz o de temperatura, y es la causa más frecuente de decepción con esta planta.

Temperatura

Temperatura media o alta. Está cómoda en el rango normal de una vivienda y agradece calor durante la época de crecimiento. No tolera el frío ni las corrientes, y en España solo puede vivir al aire libre todo el año en Canarias y en enclaves resguardados del litoral sur.

Un descenso moderado de temperatura y un riego más escaso en invierno favorecen la formación de flores en la primavera siguiente, siempre sin llegar a pasar frío.

Abonado

Durante la temporada de crecimiento, un abono líquido cada tres o cuatro semanas a media dosis. Al acercarse la floración conviene un abono con más potasio y menos nitrógeno, del tipo de los que se usan para plantas de flor. En invierno no se abona.

Floración

De abril a octubre, según su ficha, en umbelas de flores estrelladas con textura casi de cera. Cada ramillete dura varios días y suele repetirse desde el mismo pedúnculo a lo largo de la temporada.

Lo que favorece que florezca:

  • Luz abundante e indirecta durante todo el año.
  • Maceta ajustada, sin trasplantes innecesarios.
  • Riego escaso, con periodos secos entre riegos.
  • No cortar los pedúnculos ya formados.
  • No mover la planta cuando tiene botones.
  • Planta con cierta edad: los ejemplares muy jóvenes no florecen.

Poda

Mínima. Se retiran los tallos secos y se puede despuntar alguna guía demasiado larga para forzar ramificación, siempre respetando los pedúnculos florales. Las flores marchitas se dejan caer solas o se retiran con cuidado, sin tirar del espolón.

Multiplicación

Por esqueje de tallo, en primavera o verano. Se cortan trozos con dos o tres nudos, se retiran las hojas del nudo inferior y se plantan en una mezcla muy aireada, o se enraízan en musgo húmedo o en agua. Con calor y ambiente húmedo emiten raíces en unas semanas.

Los esquejes deben incluir al menos un nudo, porque es de ahí de donde salen las raíces. Los esquejes de una sola hoja enraízan pero no llegan a formar planta, un error clásico entre quienes empiezan con hoyas.

Plagas y problemas frecuentes

  • Caída de botones. Cambio de sitio, giro de la maceta, corriente de aire o alteración del riego durante la formación de las flores.
  • Ausencia de floración. Falta de luz, maceta demasiado grande, exceso de nitrógeno o pedúnculos cortados por error.
  • Hojas amarillas y blandas. Exceso de riego o sustrato compactado. Es la vía habitual hacia la podredumbre de raíz.
  • Hojas arrugadas. Sed, o bien raíces dañadas que no absorben.
  • Cochinilla algodonosa. La plaga más común en hoyas; se instala en las axilas, en los nudos y entre las umbelas.
  • Pulgón. Ataca los botones florales y los brotes nuevos.
  • Hollín sobre las hojas. Hongo que crece sobre la melaza del pulgón y la cochinilla, o sobre el néctar de las flores.

Precauciones

Al cortar los tallos sale un látex blanco que puede irritar la piel y los ojos en personas sensibles. Conviene lavarse las manos después de podar o hacer esquejes y no llevarse las manos a la cara. La planta no tiene uso alimentario.

En resumen

Hoya calycina 'Stargazer' es una trepadora epífita de flor grande y perfumada que pide mucha luz indirecta, sustrato muy aireado, riego escaso y una maceta ajustada. Con esas condiciones florece de forma repetida entre la primavera y el otoño.

Sus dos errores clásicos son fáciles de evitar: regar de más, que pudre unas raíces acostumbradas a vivir al aire sobre corteza, y cortar los pedúnculos secos, que son justamente la estructura de la que saldrán las flores del año siguiente. Cuando tiene botones, lo mejor que se puede hacer es no tocarla.


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