El helecho arbóreo australiano es Cyathea cooperi, incluido también en el género Sphaeropteris, una ciateácea del este de Australia, de Queensland y Nueva Gales del Sur, donde crece en barrancos húmedos y bordes de bosque. Forma un tronco esbelto rematado por una corona de frondas muy divididas que se despliegan en horizontal, y es de los helechos arbóreos de crecimiento más rápido, lo que explica que sea el más común en el comercio europeo.
Su tronco no es un tronco leñoso. Es un rizoma erecto envuelto en un manto de raíces adventicias entrelazadas, y en su superficie se ven las cicatrices ovaladas que dejan las frondas al caer, como monedas alineadas en espiral. Esa estructura tiene una consecuencia práctica que decide el éxito o el fracaso del cultivo: el tronco absorbe agua y debe mantenerse húmedo, no solo el sustrato del suelo.
Cómo reconocerlo
Las frondas son grandes, de contorno triangular, divididas dos o tres veces, de un verde claro y textura fina. Los báculos, los brotes enrollados en espiral de los que salen las frondas nuevas, están cubiertos de escamas pardo doradas, brillantes, que son un buen carácter de identificación.
Es fácil de confundir con Dicksonia antarctica, el otro helecho arbóreo habitual en los jardines del norte de España y de Portugal. La dicksonia tiene el tronco cubierto de pelos rojizos en vez de escamas, es de crecimiento mucho más lento, de frondas más rígidas y oscuras, y aguanta mejor el frío. La cooperi es más rápida, más ligera y más delicada.
Como todo helecho, no da flores ni semillas: se reproduce por esporas, que maduran en los soros del envés de las frondas fértiles.
Interior o exterior
Aunque figura entre las plantas de interior, este helecho es sobre todo una planta de patio, invernadero frío y jardín de clima suave y húmedo. En un salón normal el aire seco de la calefacción le seca las frondas en pocas semanas y la planta se consume.
Dentro de casa funciona si hay un espacio con mucha luz indirecta, temperatura fresca y humedad alta, como una galería acristalada, un patio interior cubierto o un invernadero doméstico. Fuera de ese tipo de sitio, lo sensato es tenerlo al aire libre.
Dónde prospera en España
Su terreno natural en la península es la cornisa cantábrica y Galicia, donde la humedad ambiental es alta todo el año y las heladas son suaves. Está presente en numerosos jardines gallegos y del norte de Portugal, y se usa como planta estructural en patios y jardines de sombra de Asturias, Cantabria y el País Vasco. En Canarias funciona igualmente bien en zonas de medianías y umbrías.
En el interior peninsular y en el litoral mediterráneo seco es una planta difícil: no por el frío, que dentro de la horquilla de su ficha tolera, sino por la sequedad del aire en verano y por el viento. Ahí solo tiene sentido en patios cerrados, sombreados y con riego constante, o en maceta grande que se pueda proteger.
Luz
Semisombra o sombra. En su hábitat crece bajo el dosel del bosque o en la umbría de los barrancos. El sol directo, y muy especialmente el sol de mediodía del verano español, quema las frondas y las deja pardas y encogidas.
Lo ideal es luz abundante pero filtrada, bajo arbolado de hoja caduca, contra una fachada norte o bajo una malla de sombreo. Con sombra demasiado densa emite frondas largas y débiles.
Riego, lo esencial
Riego frecuente. Es un helecho que no admite sequía. El sustrato debe mantenerse húmedo de forma constante, sin llegar a encharcarse, y el tronco tiene que regarse aparte: se moja de arriba abajo, con la manguera o la regadera, mojando también la corona de donde salen las frondas nuevas.
En verano, en clima seco, eso puede significar regar el tronco a diario. Un helecho arbóreo que pierde frondas en masa a mitad de julio casi siempre ha pasado sed en el tronco, aunque el suelo estuviera húmedo.
Prefiere agua blanda o de lluvia. En zonas de agua muy caliza aparecen puntas y bordes secos y un tono clorótico general, coherente con su preferencia por sustratos neutros o ácidos.
Sustrato
Rico, drenado, húmedo y de reacción neutra o ácida. En el jardín se planta en suelo enriquecido con materia orgánica, mantillo de hojas y corteza, evitando suelos calizos y compactados. Un buen acolchado de corteza o de hojarasca alrededor de la base ayuda a conservar la humedad y a mantener el suelo fresco en verano.
En maceta, una mezcla de sustrato universal con fibra de coco, mantillo y perlita, en recipiente grande y con buen drenaje. Aun así, en maceta es más difícil mantener la humedad constante que en suelo.
Temperatura y protección invernal
Su ficha lo sitúa en zonas 9 a 11, con tolerancia hasta unos cuatro grados bajo cero. Son heladas puntuales y suaves, no inviernos continuados de escarcha. En zonas límite se protege la corona en invierno cubriéndola con paja, hojarasca o un velo de invernada, porque es el punto de crecimiento y si se hiela la planta muere.
El viento seco y frío hace tanto daño como la helada. Una ubicación resguardada, junto a un muro o entre otra vegetación, cambia por completo su comportamiento.
Abonado
Poco y suave. Materia orgánica bien descompuesta en superficie al empezar la primavera, y si acaso un abono líquido para plantas verdes muy diluido, una vez al mes en la época de crecimiento. Los helechos son sensibles a la salinidad y responden mal al abonado fuerte.
Mantenimiento
Se retiran las frondas secas cortándolas cerca del tronco, dejando la base del pecíolo, que forma parte de la textura del tronco. No se cortan las frondas todavía verdes aunque estén dañadas: siguen alimentando la planta.
Nunca se poda el ápice ni se recorta el tronco. Es el único punto de crecimiento y no rebrota.
Multiplicación
Por esporas, recogidas de los soros maduros del envés y sembradas sobre sustrato estéril, húmedo y en recipiente cerrado, con luz indirecta. El proceso es largo, de meses, y pasa por la fase de protalo antes de dar helechos reconocibles.
No se divide ni se esqueja. Los ejemplares del comercio proceden de cultivo por esporas o de trasplante de tronco. Muchos helechos arbóreos están sujetos a control en el comercio internacional por su situación en el medio natural, así que conviene comprar planta de vivero con procedencia acreditada y desconfiar de troncos de origen incierto.
Plagas y problemas frecuentes
- Frondas pardas y encogidas. Sol directo, viento seco o falta de riego en el tronco.
- Corona seca y sin báculos nuevos. La señal más grave. Puede indicar que el punto de crecimiento se ha helado o se ha secado.
- Puntas y bordes secos. Agua dura, aire seco o exceso de sales.
- Cochinilla. Entre las escamas de la base de los pecíolos.
- Caracoles y babosas. Atacan los báculos tiernos en primavera, en jardines húmedos.
Usos en el jardín
Es una planta arquitectónica de primer orden y aguanta bien el protagonismo: un solo ejemplar en un patio pequeño ordena el espacio entero. Acompaña muy bien a plantas de sombra húmeda como Geranium macrorrhizum, hostas, Farfugium japonicum, hortensias y otros helechos, formando un sotobosque que además le mantiene fresca la base.
Una nota de prudencia. En regiones de clima húmedo y subtropical de otros países, Cyathea cooperi se ha naturalizado y desplaza a la flora local, porque produce esporas en gran cantidad y crece rápido. No figura en el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras del Real Decreto 630/2013, pero es razón suficiente para no plantarlo junto a masas forestales húmedas ni en el borde de espacios naturales del norte peninsular.
En resumen
El helecho arbóreo australiano necesita sombra o semisombra, humedad constante y un suelo rico, drenado y no calizo. La regla que más veces se pasa por alto es que hay que regar el tronco además del suelo, porque es ahí donde están las raíces que abastecen la corona.
En Galicia, la cornisa cantábrica y las zonas húmedas de Canarias es una planta espectacular y de crecimiento rápido; en el interior seco y en el Mediterráneo solo funciona en patios cerrados y sombreados con riego generoso. En invierno, en zonas límite, la corona se protege: es el único punto de crecimiento que tiene.