Propagar un poto (Epipremnum aureum) es de las cosas más agradecidas de la jardinería de interior: enraíza con una fiabilidad enorme, no necesita hormonas, invernadero ni maña, y de una planta larga y desgarbada salen cuatro o cinco macetas nuevas. Todo el asunto se reduce a un detalle: cada esqueje tiene que llevar al menos un nudo, ese engrosamiento pardo del tallo del que ya asoma una raíz aérea. Sin nudo no hay raíces, por mucho tiempo que pase en el agua.

Antes de coger las tijeras, dos avisos. El poto es tóxico por ingestión: sus tejidos contienen rafidios de oxalato de calcio que irritan boca y garganta de personas y animales, y esa toxicidad no desaparece en los esquejes ni en el agua del tarro, así que conviene colocar los frascos fuera del alcance de gatos y de niños pequeños. Y la mejor época es la de crecimiento activo, de primavera a principios de otoño; en pleno invierno también enraíza, pero tarda el doble o el triple.

Dónde cortar exactamente

Recorra un tallo con los dedos y localice los nudos: son los puntos donde nace cada hoja, engrosados y a menudo con una protuberancia marrón o una raicilla aérea ya iniciada. Ahí es donde se forman las raíces nuevas.

Corte con tijera limpia o cúter uno o dos centímetros por debajo de un nudo. Cada esqueje puede llevar un solo nudo con su hoja, o tres o cuatro nudos si quiere plantas más hechas desde el principio. Los esquejes de un nudo aprovechan mejor el material y dan lugar a macetas más pobladas si se agrupan varios; los de tres o cuatro nudos ganan tiempo.

Retire la hoja del nudo que va a quedar sumergido. Una hoja bajo el agua se pudre en pocos días y estropea el frasco entero. Si el esqueje tiene hojas muy grandes, puede recortar alguna a la mitad para reducir la pérdida de agua mientras no tiene raíces.

Propagar Pothos

Propagación en agua, paso a paso

Es el método más visual y el que menos falla. Necesita un tarro o vaso de cristal, agua y un sitio con luz.

  • Llene el recipiente con agua a temperatura ambiente. Si el agua de su zona es muy dura, como ocurre en buena parte del este y el sur de la Península, alterne con agua de baja mineralización o deje reposar la del grifo unas horas.
  • Introduzca los esquejes de modo que el nudo quede sumergido y las hojas fuera del agua.
  • Colóquelos en luz brillante indirecta, no al sol directo. Un tarro al sol se calienta, cría algas y cuece las raíces nuevas.
  • Cambie el agua cada tres o cuatro días. El agua estancada pierde oxígeno y las raíces lo necesitan. Aproveche para enjuagar el frasco si empieza a verse verdoso.

Las primeras raíces asoman normalmente entre una y tres semanas, antes en verano y más tarde en invierno. Cuando midan entre 3 y 5 cm es el momento de pasarlas a sustrato.

Por qué no conviene esperar demasiado en el agua

Las raíces que forma un esqueje en agua no son iguales que las que forma en tierra: son más finas, más frágiles y están adaptadas a un medio con oxígeno disuelto y sin resistencia mecánica. Cuanto más tiempo pasen en el frasco, más difícil les resulta adaptarse al sustrato, y es normal que una planta trasplantada con raíces de veinte centímetros pase semanas de parón y pierda alguna hoja.

Si prefiere evitar ese paso intermedio, puede saltárselo directamente: clave los esquejes en un sustrato ligero y húmedo desde el primer día. Enraízan igual de bien, aunque no se vea el proceso, y arrancan sin transición. Es el método que usan los viveros.

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El paso a maceta

Prepare una maceta pequeña, con agujero de drenaje, y llénela hasta dos tercios con sustrato universal aligerado con perlita o fibra de coco. El poto no quiere un sustrato pesado.

Coloque varios esquejes repartidos, cuatro o cinco en una maceta de 12 cm, apoyando las raíces sobre el sustrato y cubriéndolas sin apretar. Agrupar esquejes es lo que da esa mata densa de las plantas de vivero; una maceta con un solo esqueje tarda mucho en cerrarse.

Riegue despacio hasta que salga agua por el drenaje y mantenga el sustrato ligeramente húmedo, no encharcado, durante las tres o cuatro primeras semanas, que es el periodo de adaptación. Después ya se rige por la pauta normal del poto: regar cuando los dos primeros centímetros estén secos.

Mantener un poto viviendo en agua

Un poto puede vivir años en un jarrón de agua sin llegar a plantarse nunca, y de hecho queda muy bien. Solo hay que tener presentes dos cosas.

La primera es el oxígeno: renueve el agua una o dos veces por semana. La segunda es la nutrición. El agua no aporta nada, así que la planta acaba amarilleando; en primavera y verano, añada al agua de recambio unas gotas de abono líquido muy diluido, muy por debajo de la dosis que indica la etiqueta para maceta, porque en agua no hay sustrato que tampone el exceso de sales. Si se forman algas en el cristal, lave el recipiente a fondo antes de devolver la planta.

Errores frecuentes

  • Cortar entre nudos. Un trozo de tallo sin nudo no enraíza nunca. Es la causa número uno del fracaso.
  • Dejar hojas sumergidas. Se pudren y contaminan el agua.
  • Esquejes de hoja suelta. Una hoja con su peciolo pero sin tallo puede formar alguna raíz y aguantar meses, pero no genera un brote nuevo y no llega a ser una planta. Hace falta el trozo de tallo con el nudo.
  • Colocarlos en penumbra. Sin luz enraízan mal y salen ahilados. Luz brillante indirecta.
  • Trasplantar con raíces enormes. Entre 3 y 5 cm es el punto óptimo.
  • Añadir productos al agua. El agua limpia y renovada basta. Nada de trucos con peróxido, azúcar o aspirina, que no aportan nada demostrado.

Qué se hereda y qué no

El esqueje es un clon: la planta nueva es genéticamente idéntica a la madre, así que una Epipremnum aureum variegada dará hojas variegadas. Con un matiz importante: la cantidad de variegación depende también de la luz. Un esqueje de una planta muy jaspeada colocado en un rincón oscuro irá produciendo hojas cada vez más verdes, porque la planta compensa la falta de clorofila. Si quiere conservar el jaspeado de un 'Marble Queen' o de un 'N'Joy', déle luz abundante.

Y una precisión sobre la planta madre: cortar tallos no la debilita, al contrario. El poto rebrota desde los nudos que quedan por debajo del corte, así que una poda de propagación es la mejor forma de rejuvenecer una planta que se ha quedado con tallos largos y desnudos.

En resumen

Para multiplicar un poto basta con cortar trozos de tallo de 10 a 15 cm que incluyan al menos un nudo, quitar la hoja inferior y meterlos en un tarro con agua a luz brillante indirecta, cambiando el agua cada tres o cuatro días. En una a tres semanas aparecen las raíces, y con 3 a 5 cm ya pueden pasar a maceta, varios juntos para que la mata cierre pronto.

Si prefiere ahorrarse la adaptación, clave los esquejes directamente en sustrato ligero y húmedo desde el principio: es igual de eficaz y la planta no sufre el cambio de medio. En cualquiera de los dos casos, coloque los frascos y las macetas donde no lleguen gatos ni niños pequeños, porque el poto es tóxico por ingestión.


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