Temperatura media
Mucha luz, fuera del sol directo
Suelo bien drenado, mejor si es calizo
Riego moderado
Hoja perenne
Sin interés ornamental

La begonia rex es la begonia que se cultiva por la hoja y no por la flor. La especie original, Begonia rex, procede del noreste de la India y las estribaciones del Himalaya, pero prácticamente todo lo que se vende hoy son híbridos agrupados bajo el nombre Begonia Rex-cultorum, cruces de aquella especie con otras begonias asiáticas que han multiplicado los colores y los dibujos.

Su rasgo distintivo es esa hoja asimétrica, en forma de oreja o de espiral, con la superficie estampada en plata, granate, verde oscuro, rosa o púrpura, a menudo con textura metálica o aterciopelada. Es una planta rizomatosa: el tallo repta por la superficie del sustrato y de él salen los pecíolos, uno a uno. Entender eso cambia la forma de regarla, de trasplantarla y de multiplicarla.

Cómo reconocerla

Las hojas nacen directamente del rizoma sobre pecíolos largos y peludos. La lámina es marcadamente asimétrica, con los dos lóbulos de la base desiguales, uno mucho más desarrollado que el otro, y el borde dentado o aserrado. El envés suele ser rojizo o púrpura, aunque el haz sea verde y plata.

Florece con inflorescencias de florecillas rosadas o blanquecinas sobre tallos altos, pero, como recoge su ficha, no tienen interés ornamental. Mucha gente las corta en cuanto asoman para que la planta no gaste energía y mantenga el follaje denso.

Se distingue de la begonia de flor (Begonia semperflorens, Begonia elatior) porque estas forman tallos erguidos con hojas simples y verdes o bronce, y de la begonia maculata por el porte: la maculata es de caña, con tallos altos y hojas moteadas de blanco, no rizomatosa.

Luz

Mucha luz, fuera del sol directo. Es la condición que decide el aspecto de la planta. Con poca luz las hojas pierden contraste, se vuelven verdosas y los pecíolos se estiran buscando la ventana. Con sol directo aparecen manchas secas y decoloradas que ya no se recuperan, porque la hoja no regenera el tejido quemado.

El sitio correcto es junto a una ventana al este, o a poca distancia de una al sur u oeste con visillo. En un piso español bien orientado, un metro de separación respecto al cristal suele bastar. Convienen giros periódicos de la maceta para que la mata crezca equilibrada, porque tiende a volcarse hacia la luz con rapidez.

Riego y humedad

Riego moderado. El equilibrio es sencillo de enunciar y fácil de romper: el sustrato debe estar fresco pero nunca empapado, y la superficie se deja secar entre riegos. El rizoma, que descansa sobre la tierra, se pudre con una facilidad notable si se mantiene mojado.

Por eso se riega por el borde de la maceta o desde abajo, dejando que absorba y retirando el sobrante a los quince minutos. Nunca se moja el centro de la planta ni se pulverizan las hojas: el agua sobre una hoja aterciopelada deja cerco y, sobre todo, es la puerta de entrada del oídio.

Aun así la begonia rex quiere humedad ambiental alta, y ahí está la contradicción que hay que resolver. La solución es indirecta: bandeja con arcilla expandida húmeda bajo la maceta, agrupar plantas, o un cuarto de baño con ventana. En un salón con calefacción seca lo pasa mal, y se nota en bordes de hoja secos y marrones.

Sustrato y maceta

Sustrato bien drenado y aireado. Su ficha señala que agradece un medio calizo, algo poco frecuente entre las plantas de interior de hoja decorativa y que en la práctica significa que no hace falta buscarle sustratos ácidos ni acidificar el agua, cosa que sí necesitan otras plantas de sombra. Una mezcla que funciona: sustrato universal, fibra de coco y perlita a partes similares, con un poco de mantillo.

La maceta debe ser ancha y baja, no profunda, porque el rizoma crece en horizontal y las raíces son superficiales. Un tiesto hondo deja debajo un volumen de tierra permanentemente húmeda que no ayuda. Al plantar, el rizoma queda apoyado sobre el sustrato o apenas medio enterrado, nunca cubierto.

Se trasplanta cada uno o dos años, en primavera, cuando el rizoma llega al borde de la maceta.

Abonado

De abril a septiembre, abono líquido para plantas verdes a media dosis cada dos o tres semanas. Con el abonado pasa como con el riego: el exceso da hojas grandes pero de color apagado y tejidos blandos, más propensos a enfermar. En invierno se suspende.

Plagas y problemas frecuentes

  • Oídio. El enemigo clásico de esta begonia. Aparece como un polvillo blanco sobre el haz de las hojas, favorecido por el aire estancado, la humedad alta y las temperaturas suaves, es decir, por las condiciones justas en que la tenemos. Se previene ventilando, sin mojar el follaje y sin amontonar las plantas; las hojas afectadas se retiran enteras.
  • Botritis. Podredumbre gris en pecíolos y hojas en contacto con sustrato mojado. Misma causa y misma prevención.
  • Podredumbre del rizoma. Riego excesivo o rizoma enterrado. La planta se viene abajo de golpe. Se puede intentar salvar cortando las porciones sanas del rizoma y enraizándolas de nuevo.
  • Cochinilla algodonosa y pulgón. Se instalan en los pecíolos y en el envés. Con pocas plantas basta la retirada manual con un bastoncillo y alcohol.
  • Bordes de hoja secos y enrollados. Aire demasiado seco, corriente de aire caliente o agua con exceso de sales.
  • Hojas pequeñas y sin dibujo. Falta de luz.

Multiplicación

Es una de las plantas de interior más fáciles y más agradecidas de multiplicar, y hay tres formas.

  • División del rizoma. En primavera, se corta el rizoma en trozos de unos centímetros, cada uno con al menos una yema, y se apoyan sobre sustrato húmedo. La más rápida y segura.
  • Esqueje de hoja entera. Se corta una hoja sana con un trozo de pecíolo, se hacen cortes transversales sobre los nervios principales del envés y se apoya el envés contra el sustrato, sujeta con horquillas o piedrecillas. De cada corte brota una plantita.
  • Trozos de hoja. La hoja se corta en cuñas, cada una con un nervio principal, y se clavan de canto en el sustrato por el extremo más estrecho.

En los tres casos hace falta calor suave, sustrato apenas húmedo y ambiente cerrado, con una bolsa transparente o un miniinvernadero, aireando a diario para que no se enmohezca.

Descanso invernal

Muchos híbridos reducen el crecimiento e incluso pierden parte de las hojas en pleno invierno. No es un fallo de cultivo. En ese periodo se riega mucho menos, no se abona y se mantiene la planta en un sitio luminoso y sin frío. Con la subida de luz de febrero y marzo rebrota desde el rizoma.

Usos y variedades

Es una planta de mesa, de estantería a la altura de los ojos o de terrario amplio, donde la humedad juega a su favor. Combina bien con helechos y con plantas de hoja lisa y verde, que hacen de fondo neutro para su estampado.

La oferta de cultivares es enorme y cambia cada temporada. Los grupos que se repiten en los centros de jardinería españoles son los de hoja en espiral, tipo caracol, los de estampado plateado sobre verde oscuro y los de tonos vinosos y púrpuras. Al comprar conviene mirar el envés y la base de los pecíolos en busca de cochinilla, y descartar cualquier planta con restos de polvillo blanco.

Precauciones

Las begonias contienen oxalatos, concentrados sobre todo en el rizoma y las raíces, y no deben ingerirse. Es un motivo suficiente para colocarla fuera del alcance de perros, gatos y niños pequeños, y para lavarse las manos después de dividir el rizoma.

En resumen

La begonia rex se cultiva por sus hojas y todo su manejo se reduce a tres reglas: mucha luz sin sol directo, riego moderado sin mojar ni el rizoma ni el follaje, y humedad ambiental alta conseguida por medios indirectos. Con sustrato aireado y drenante en maceta ancha y baja, y un abonado suave en primavera y verano, mantiene el color y el dibujo temporada tras temporada.

Su problema recurrente es el oídio, que llega con el aire estancado y las hojas mojadas, y su otro fallo típico es la podredumbre del rizoma por exceso de agua. A cambio, se multiplica con una facilidad poco común: de una sola hoja pueden salir varias plantas nuevas.


Contenidos relacionados