Zonas 11-12, temp. ideal 18-25º
Mucha luz, fuera del sol directo
Suelo humífero, ácido, bien drenado
Riego regular
Follaje coriáceo perenne
Flor: junio-agosto

Aphelandra squarrosa es un arbusto de la familia Acanthaceae originario de la selva atlántica del sureste de Brasil, donde vive en el sotobosque húmedo y sombreado. En España se vende como planta de interior con el nombre de planta cebra, y basta verla una vez para entender por qué: las hojas, grandes, coriáceas y de un verde oscuro brillante, llevan el nervio central y los nervios laterales marcados en blanco marfil, formando un dibujo de rayas muy contrastado sobre fondo oscuro.

La segunda razón por la que se cultiva es la inflorescencia. En verano emite en el extremo de los tallos una espiga erguida y cuadrangular formada por brácteas amarillas superpuestas como tejas, de las que van asomando flores tubulares del mismo color. Las flores duran poco, pero las brácteas se mantienen vistosas durante semanas, y son ellas las que dan a la planta su aspecto de antorcha amarilla. Conviene saber desde el principio que no es una planta fácil: exige humedad y regularidad, y es famosa por perder las hojas de abajo cuando algo no le gusta.

Cómo reconocerla

Forma una mata erguida y compacta, de porte pequeño en interior, con tallos que se lignifican con los años. Las hojas van opuestas, son elípticas u ovadas, grandes en proporción a la planta, de textura gruesa y algo rígida, con la superficie brillante y el margen ondulado. El contraste de la nerviación clara sobre el verde oscuro es su rasgo inconfundible, y se mantiene todo el año porque el follaje es perenne.

La espiga floral surge en el ápice del tallo principal y de las ramas más vigorosas, y una vez agotada esa espiga el tallo no vuelve a florecer por el mismo sitio: la floración siguiente saldrá de los brotes nuevos. Ese detalle explica la importancia de la poda, que se trata más abajo.

Luz

Mucha luz, pero fuera del sol directo. Es la fórmula exacta que pide. Viene del interior del bosque, así que los rayos directos, incluso a través de un cristal, le queman las hojas y le apagan el color. La mejor ubicación es a poca distancia de una ventana luminosa con visillo, o junto a una ventana orientada al este.

Con poca luz sí sobrevive, pero pierde compacidad, alarga los entrenudos, la nerviación blanca pierde nitidez y, sobre todo, no florece. Si el objetivo es que produzca la espiga amarilla, la luz es el primer requisito, por delante de cualquier abono.

Temperatura y humedad

Su rango ideal está entre los dieciocho y los veinticinco grados, con una temperatura estable durante todo el año y sin bajadas por debajo de unos quince. Es una planta estrictamente de interior en España, salvo en las zonas más cálidas y protegidas, y no tolera ni la helada ni el frío prolongado.

La humedad ambiental alta no es un lujo sino la condición que determina el éxito. Con el aire seco de una casa con calefacción, las hojas se abarquillan, los bordes se vuelven pardos y la planta empieza a soltar las hojas inferiores hasta quedarse con un tallo desnudo rematado por un par de hojas. Ese cuadro, tan típico, es casi siempre falta de humedad combinada con corrientes de aire.

Las medidas útiles son las de ambiente: bandeja con grava y agua bajo la maceta sin que el fondo toque el agua, agrupar plantas, un humidificador en invierno y mantenerla lejos de radiadores, ventanas que se abren y salidas de climatización. Pulverizar el follaje ayuda algo, pero no debe hacerse sobre las brácteas en flor.

Sustrato y trasplante

Pide un sustrato humífero, de reacción ácida y bien drenado. Una mezcla de turba rubia o fibra de coco con mantillo y perlita cumple bien. Debe retener humedad sin encharcarse, porque la raíz es fina y sensible tanto a la sequía como a la asfixia.

Se trasplanta en primavera, cada uno o dos años, a una maceta ligeramente mayor y siempre con buen drenaje. Es preferible quedarse corto con el tamaño del tiesto que pasarse. En zonas de agua muy caliza conviene renovar el sustrato con más frecuencia, porque la cal va alcalinizando la mezcla y la planta responde con clorosis.

Riego

Riego regular, que es la palabra clave: ni charcos ni sequías. El sustrato debe mantenerse uniformemente húmedo durante la primavera y el verano, regando en cuanto la superficie empieza a secarse, con agua a temperatura ambiente y a ser posible poco calcárea. El agua fría del grifo aplicada directamente sobre el cepellón es una de las causas de caída súbita de hojas.

En otoño e invierno el riego se espacia, porque la planta crece menos, pero nunca se deja secar el cepellón por completo. Un solo secado a fondo suele costar varias hojas. Hay que vaciar el plato siempre, ya que el agua estancada le pudre la raíz con rapidez.

Durante el crecimiento agradece un abono líquido para plantas de flor cada dos semanas, a la dosis indicada o algo menor. Al terminar el verano se reduce y en invierno se suspende.

Poda, y qué hacer después de la floración

Es el cuidado que decide si la planta dura años o se tira en otoño. Cuando las brácteas amarillas se marchitan, se corta la espiga entera por su base. Si no se hace, la planta gasta energía y su aspecto empeora.

Acto seguido, o al final del invierno, se poda el tallo por encima de un par de hojas sanas, dejando la planta bastante corta. De las yemas que quedan brotan dos ramificaciones nuevas, y son esas las que producirán las espigas del verano siguiente. Sin esa poda la planta se estira, se queda desnuda por abajo y no vuelve a florecer bien.

Si el ejemplar ya está en ese estado, con un tallo largo y pelado, aún se puede recuperar cortándolo corto en primavera y aprovechando el material retirado para hacer esquejes.

Multiplicación

Por esqueje de punta, en primavera o principios de verano. Se toman brotes de unos ocho o diez centímetros con dos o tres pares de hojas, se elimina el par inferior, se recortan por la mitad las hojas grandes para reducir la transpiración y se plantan en una mezcla ligera de turba y perlita.

Necesitan calor de fondo y ambiente saturado para enraizar: lo habitual es cubrir el recipiente con una bolsa o una campana transparente, mantenerlo en un sitio cálido y luminoso sin sol directo, y airear cada pocos días para evitar hongos. Enraízan en varias semanas. Es la mejor manera de tener planta nueva y de no depender de la vida limitada de la comprada en flor.

Plagas y problemas frecuentes

  • Caída de las hojas inferiores. El problema clásico. Causas: aire seco, corrientes, agua fría, riego irregular o falta de luz. Rara vez es una sola.
  • Bordes de la hoja pardos y secos. Humedad ambiental insuficiente o exceso de sales en el sustrato.
  • Hojas amarillas y blandas. Exceso de riego o agua estancada en el plato.
  • Manchas claras y quemadas. Sol directo.
  • Cochinilla algodonosa y cochinilla parda. En el envés y en las axilas de las hojas.
  • Araña roja. Con calefacción y aire seco.
  • Mosca blanca y pulgón. En brotes tiernos, sobre todo en primavera.
  • No florece. Falta de luz o ausencia de poda de renovación tras la floración anterior.

Usos en casa

Es una planta de mesa y de primer plano, de tamaño contenido, que luce por el dibujo de la hoja y no necesita mucho espacio. Va bien en cuartos de baño y cocinas luminosas, donde la humedad ambiental le viene dada, y en salones cerca de una ventana con visillo. No hay constancia de que sea una planta tóxica, pero como con cualquier ornamental de interior, no es algo que deba estar al alcance de un niño pequeño para llevárselo a la boca.

En resumen

La planta cebra se cultiva por sus hojas oscuras de nerviación blanca y por la espiga de brácteas amarillas del verano. Necesita mucha luz indirecta, temperatura estable entre dieciocho y veinticinco grados, sustrato humífero y ácido, riego regular con agua templada y, por encima de todo, humedad ambiental alta.

Su punto débil es la caída de las hojas de abajo, que casi siempre responde a aire seco, corrientes o riego irregular. Y su cuidado decisivo es la poda: cortar la espiga agotada y recortar el tallo para forzar la ramificación, que es lo que mantiene la planta compacta y hace posible que vuelva a florecer al año siguiente.


Contenidos relacionados