Lo que en el anturio parece una flor roja de plástico no es un pétalo: es una espata, una bráctea modificada que envuelve al espádice, la espiga central donde están las flores de verdad, diminutas. Esa estructura es la firma de las aráceas, la misma familia del poto, la monstera y el espatifilo, y explica de golpe dos cosas: por qué la espata dura semanas y por qué la planta es tóxica.

El anturio de interior es fácil de mantener vivo y algo más difícil de mantener en flor. Necesita tres cosas concretas: luz brillante pero filtrada, un sustrato muy aireado que se seque un poco entre riegos y no pasar frío. Y una advertencia previa: toda la planta es tóxica por ingestión. Contiene rafidios de oxalato de calcio, cristales que irritan de forma inmediata boca, lengua y garganta de personas y de animales, y la savia puede provocar picor en la piel. Manipúlela con guantes si tiene la piel sensible y manténgala fuera del alcance de niños y mascotas.

Luz: brillante, nunca directa

El anturio crece en el sotobosque tropical, bajo la copa de otros árboles, y esa es la referencia. Tolera niveles bajos de luz, pero con poca luz deja de emitir espatas nuevas y se limita a sacar hoja. Con sol directo, en cambio, las hojas se queman en forma de manchas pardas irreversibles, sobre todo tras un mediodía de verano detrás de un cristal.

La colocación que mejor funciona en un piso español es cerca de una ventana orientada al este, o a un metro escaso de una ventana al sur o al oeste con visillo. Si en invierno la planta deja de florecer y en primavera vuelve, la causa es casi siempre la luz, no el riego.

Anthurium

Riego y humedad

Es una planta semiepífita: en su medio, las raíces viven entre hojarasca, corteza y musgo, con mucho aire alrededor. Trasladado a una maceta, eso significa regar cuando los dos primeros centímetros de sustrato están secos y dejar escurrir siempre. La podredumbre de raíces por sustrato encharcado es, con diferencia, la principal causa de muerte del anturio en casa.

El extremo contrario también hace daño. Si el cepellón se seca del todo, el sustrato a base de turba se vuelve hidrófobo y el agua de riego lo atraviesa por los laterales sin mojarlo. Cuando eso ocurra, sumerja la maceta entera en un barreño con agua durante media hora y déjela escurrir después.

Agradece humedad ambiental alta, y en los pisos españoles con calefacción en invierno o aire seco de meseta se nota: puntas marrones y espatas pequeñas. Un plato con arcilla expandida y agua bajo la maceta, sin que el fondo toque el agua, ayuda más que pulverizar las hojas. Si el agua del grifo de su zona es muy dura, alterne con agua de baja mineralización, porque la cal deja costra y va salinizando el sustrato.

Temperatura

Entre 18 y 25 ºC está cómodo. Por debajo de 15 ºC deja de crecer y por debajo de 12 ºC empieza a sufrir daño en las hojas. En la práctica, el peligro en España no es la temperatura media de la casa sino las corrientes: una ventana entreabierta en enero, un rellano frío o el aire directo del aire acondicionado en agosto le hacen más daño que un mes entero sin abonar.

Sustrato y abonado

Un sustrato universal solo no le sirve: apelmaza y retiene demasiada agua. La mezcla que mejor resultado da en casa es aproximadamente mitad corteza de pino de calibre medio (el sustrato de orquídeas vale) y mitad sustrato para plantas de interior, con un puñado de perlita. Queda un medio grueso, aireado, que drena rápido y por el que las raíces circulan bien.

El abonado debe ser moderado. De marzo a septiembre, un abono líquido diluido a la mitad de la dosis de la etiqueta, cada tres o cuatro semanas, es suficiente. Para favorecer la aparición de espatas conviene un abono con proporción alta de fósforo, el número central de la etiqueta. En otoño e invierno, nada. Abonar de más deja hojas grandes, verdes y ninguna flor, además de acumular sales que queman las puntas.

Cuándo trasplantar

El anturio florece mejor algo justo de maceta, así que no conviene adelantarse. Estas son las señales de que ya toca:

  • Las raíces asoman por el agujero de drenaje o se enrollan en la superficie del cepellón.
  • El agua de riego atraviesa la maceta de inmediato, sin llegar a humedecer.
  • La planta se marchita a los pocos días de regar, aunque el sustrato aún parezca fresco.
  • El sustrato está descompuesto, apelmazado y con costra blanca de sales en superficie.

Si la planta está gravemente estrangulada por sus propias raíces, trasplante en cuanto lo detecte, sea la época que sea. Si simplemente empieza a ir justa, espere a la primavera, cuando arranca el crecimiento y la recuperación es más rápida.

Cómo trasplantarlo paso a paso

Prepare una maceta de un tamaño más, con 3 a 5 cm más de diámetro que la actual y con agujero de drenaje. Saltar dos tallas de golpe es contraproducente: sobra sustrato húmedo alrededor de las raíces y aumenta el riesgo de podredumbre.

Riegue bien la planta unas horas antes. Un cepellón húmedo se desmolda entero y las raíces se rompen mucho menos. Saque la planta apoyando la maceta de lado y tirando de la base del cepellón, nunca de las hojas.

Afloje con los dedos las raíces exteriores y retire con cuidado el sustrato viejo más descompuesto. Corte con tijera limpia cualquier raíz blanda, oscura o con mal olor. Ponga una capa de sustrato nuevo en el fondo, calculando que la parte superior del cepellón quede unos 2 o 3 cm por debajo del borde.

Coloque la planta al mismo nivel que estaba y rellene alrededor. Este punto es el que más se falla: enterrar la corona por debajo del nivel anterior es la causa habitual de que la base se pudra en las semanas siguientes. Compacte con los dedos sin apretar, riegue para asentar y añada más sustrato si hace falta.

Después del trasplante, coloque la planta en un sitio luminoso pero sin sol y no la abone durante seis u ocho semanas. Es normal que decaiga o que pierda una hoja los primeros días; no lo compense regando de más, que es la reacción instintiva y la que la remata.

Por qué deja de florecer

Las causas, por frecuencia, son la falta de luz, el exceso de nitrógeno, la maceta demasiado grande y el frío. Si además la planta lleva años en el mismo sustrato agotado, con costra de sales y raíces apretadas, no florecerá por mucho abono que reciba. Ordene la revisión así: primero la luz, después el sustrato, luego el abono, y por último la temperatura y las corrientes. Si quiere profundizar, tenemos un artículo dedicado a por qué el anturio no florece.

En resumen

El anturio pide poco pero muy concreto: luz brillante filtrada, sustrato grueso a base de corteza que drene de verdad, riego cuando la superficie se seca, temperatura estable por encima de 15 ºC y abono de fósforo diluido en la mitad cálida del año. Con ese conjunto emite espatas de forma continua durante buena parte de la temporada.

El trasplante solo se hace cuando la planta lo pide, en primavera, subiendo una sola talla de maceta y dejando la corona exactamente al nivel que tenía. Y en toda manipulación conviene recordar que la savia y las hojas son tóxicas e irritantes: guantes al podar y la maceta lejos de donde llegan niños pequeños y animales.


Contenidos relacionados