Aeschynanthus es un género de la familia Gesneriaceae, la misma de las violetas africanas y las gloxinias, que agrupa cerca de dos centenares de especies repartidas por el sur y el sureste de Asia, desde el Himalaya y el sur de China hasta Indonesia y Nueva Guinea. Casi todas son epifitas: viven encaramadas a las ramas de los árboles del bosque húmedo, agarradas con raíces cortas, colgando sobre el vacío. Ese dato explica prácticamente todo su cultivo en maceta.
En España se venden como planta colgante de interior con el nombre de planta lápiz de labios, y el motivo se ve en cuanto florece. La flor es un tubo curvado de color rojo intenso o anaranjado que asoma desde un cáliz también tubular, más oscuro y a menudo granate o casi negro, de manera que parece exactamente una barra de labios saliendo de su estuche. Las especies más habituales en el comercio son Aeschynanthus radicans y Aeschynanthus lobbianus, y hay otras que se cultivan sobre todo por el follaje jaspeado.
Cómo reconocerla
Forma tallos largos y flexibles que primero crecen erguidos y enseguida se arquean y cuelgan, alcanzando con los años una longitud considerable. Las hojas se disponen opuestas a lo largo del tallo, son ovadas o elípticas, algo carnosas, coriáceas y de un verde oscuro brillante, con el envés más pálido. En algunas especies el follaje presenta un veteado claro que le da interés fuera de la floración.
Las flores salen agrupadas en ramilletes en el extremo de los tallos, y a veces también en las axilas. Cada una es un tubo de varios centímetros con la boca abierta en cinco lóbulos desiguales. El contraste entre el rojo de la corola y el color oscuro del cáliz es lo que hace la gracia, y el cáliz permanece un tiempo después de caer la flor.
La floración se produce sobre todo en verano, aunque en interior bien llevado puede repetir en otras épocas. Un dato práctico importante: florece en los tallos maduros, no en los brotes tiernos del año, lo que condiciona cuándo y cuánto se puede podar.
Luz
Sombra ligera o luz abundante pero filtrada. En su hábitat vive bajo la copa de los árboles, así que el sol directo le quema las hojas y les da un tono pardo rojizo apagado. La colocación ideal en casa es a poca distancia de una ventana luminosa, con visillo, o directamente en una ventana orientada al este que reciba solo el sol suave de primera hora.
La luz insuficiente es la causa más frecuente de que una planta sana no llegue a florecer nunca. En penumbra vegeta, produce tallos largos con hojas separadas y no forma botones. Si el objetivo es ver flores, hay que darle todo el brillo posible sin sol directo.
Temperatura y humedad
Quiere temperatura media y constante, del orden de la que hay en una casa habitada durante todo el año, y no soporta el frío. Por debajo de unos quince grados se detiene y sufre, y una helada la mata. Tampoco tolera los cambios bruscos.
Es una planta especialmente sensible a las corrientes de aire y a los golpes de temperatura, que provocan la caída de botones florales justo antes de abrir. Ese es el problema que más desconcierta a quien la cultiva: la planta parece perfecta y de pronto suelta todos los capullos. Las causas habituales son un cambio de sitio en plena formación de botones, la cercanía de una puerta que se abre al exterior, o el aire de un radiador o de un aparato de climatización.
Al venir del bosque húmedo agradece humedad ambiental alta. Un plato con grava y agua bajo la maceta, sin contacto con el fondo, o la compañía de otras plantas, ayudan más que pulverizar. Si se pulveriza, mejor sobre el follaje y nunca sobre las flores abiertas, que se manchan y se pudren con facilidad.
Sustrato y trasplante
Al ser epifita necesita un sustrato rico pero muy ligero y aireado, muy lejos de la tierra compacta. Funciona bien una mezcla de sustrato para plantas de interior con corteza de pino de calibre pequeño, fibra de coco y perlita, o directamente un sustrato para orquídeas de grano fino mezclado con turba. La raíz es fina y necesita aire.
La maceta debe ser pequeña en relación con la planta. Los aescinantos florecen mejor cuando las raíces están algo apretadas, y un tiesto grande lleno de sustrato húmedo solo consigue retrasar la floración y aumentar el riesgo de podredumbre. Se trasplanta cada dos o tres años, en primavera, y muchas veces basta con renovar el sustrato superficial. La cesta colgante es su recipiente natural.
Riego y abonado
Riego regular durante la época de crecimiento, dejando que se seque el primer par de centímetros del sustrato entre uno y otro. Se riega a fondo y se retira siempre el sobrante del plato. Las hojas algo carnosas almacenan reservas y la planta tolera mejor un olvido puntual que un exceso continuado.
En invierno se reduce el riego de forma clara, sobre todo si la planta está en una habitación fresca. Un periodo invernal algo más fresco y con menos agua, sin llegar a pasar frío, se considera favorable para que forme botones en primavera.
Conviene usar agua a temperatura ambiente, nunca fría del grifo, y a ser posible poco calcárea, ya que la cal acaba precipitando en un sustrato tan poroso. El abono, líquido para plantas de flor y a media dosis, cada dos o tres semanas de primavera a final de verano, y suspendido en invierno.
Poda
La poda se hace justo después de la floración, y con moderación. Se acortan los tallos más largos y desnudos por la base y se despuntan los demás para que ramifiquen, con lo que la planta gana densidad. Como florece en madera madura, una poda severa a destiempo puede dejar la planta sin flores toda una temporada.
Los tallos que han perdido las hojas de la base no vuelven a llenarse, así que la forma de rejuvenecer un ejemplar viejo y desnudo es cortar unos pocos tallos cada año e ir renovando la mata, o replantar esquejes en la misma maceta.
Multiplicación
Por esqueje de punta, que es sencillo y da resultados rápidos. Se toman en primavera o principios de verano trozos de tallo de unos ocho o diez centímetros con varios pares de hojas, se retiran las hojas inferiores y se plantan en una mezcla ligera y húmeda de turba y perlita. Con calor suave y ambiente húmedo, cubriendo el recipiente con una bolsa transparente sin que toque las hojas, enraízan en unas semanas.
Poner tres o cuatro esquejes en la misma maceta desde el principio produce una planta densa mucho antes que uno solo. Es también la manera de conservar un ejemplar que se ha quedado con los tallos pelados.
Plagas y problemas frecuentes
- Caída de botones antes de abrir. Cambios de temperatura, corrientes, cambio de sitio o riego irregular.
- No florece. Falta de luz, maceta demasiado grande o poda hecha en el momento equivocado.
- Hojas amarillas que caen. Casi siempre exceso de riego o agua estancada en el plato.
- Hojas pardas y apagadas. Sol directo.
- Cochinilla algodonosa. Se esconde en las axilas de las hojas y en la base de los tallos.
- Pulgón. En los ramilletes florales jóvenes.
- Araña roja. Con calefacción y aire seco.
- Botritis en las flores. Por pulverizar sobre la flor abierta o por falta de ventilación.
Usos en casa
Su sitio es una cesta colgante o una estantería alta, desde donde los tallos caen y las flores se ven desde abajo, que es como están diseñadas para verse. Funciona bien en cuartos de baño luminosos, donde la humedad ambiental le viene de serie, y en salones con buena luz indirecta. En clima suave puede pasar el verano en una terraza cubierta y sombreada, con lo que suele agradecer el aire libre, siempre que se retire antes de que refresque en otoño.
En resumen
Aeschynanthus es una epifita asiática de tallos colgantes y flores rojas tubulares que asoman de un cáliz oscuro. Necesita luz clara sin sol directo, calor estable, humedad ambiental y un sustrato muy aireado en maceta pequeña, porque florece mejor con las raíces algo apretadas.
Sus dos puntos delicados son el exceso de agua, que le pudre la raíz, y los cambios bruscos de temperatura o de ubicación, que le hacen soltar los botones. La poda se hace justo después de florecer y sin excederse, ya que la flor sale en los tallos maduros, y los esquejes de punta enraízan con facilidad para renovar una planta que se haya quedado con los tallos desnudos.